DIARIO. Don Limpio

Hoy he estado limpiando mis armas.

Luego me he acostado con mi favorita.

Le he dicho cosas bonitas.

Al tocarla, al acariciarla,

me acuerdo de las cosas que he hecho con ella.

Sólo eso es suficiente para que me corra.

Verla sucia, húmeda y caliente vuelve a excitarme.

Puedo pasarme así toda la noche.

Pero hoy saldré a darme una vuelta.

Sí, voy a levantarme y a buscar a alguien.

Alguien a quien pueda contarle cosas,

mientras le hundo mi arma,

y le acaricio el alma.

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