DIARIO. El Ojo

El Ojo

Hoy le he mostrado a un hombre su propio ojo.

Se lo enseñaba entre mis dedos,

cogido con delicadeza.

Luego he cogido una aguja

y la he sacado y metido una y otra vez dentro del ojo.

Lo he chupado como un caramelo.

Después, me he estirado el prepucio y me lo he puesto en el pene,

cuidando que mirara hacia afuera

y lo he vuelto a poner en su asquerosa cuenca.

Jugando, me he quedado dormido,

y cuando he despertado

no recordaba dónde lo había dejado finalmente.

Jajaja, lo había puesto en mi culo

y se me había olvidado.

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