En dirección contraria (diario poético 2)

He salido

y he ido en dirección contraria

hacía aire frío.

Yo pensaba en cómo se funde el helado.

Me sentía un filibustero

buscando lo que realmente

es necesario:

El Gran Norte,

Ártico y Antártico

(lo compré porque salían

pingüinos en la portada)

y dos inmensos libros

de Hank.

(Aún puedo escribir un poema,

a veces.)

(Strawberry chessecake: como mi

nevera

no se cerraba

se derritió todo el helado).

Busqué un cajero y,

adorada luz gélida,

colonicé con mi bandera.

Luego subí otra vez

por las escaleras mecánicas

quitanieves infernal

y me llevé las 4 cosas

como si fueran niños

a la salida de un colegio.

Caja cerrada.

La cajera me leyó los labios.

Estaba aterido.

Bloodberry icecake:

escupir sangre sobre el hielo

flores del mal

los sueños se vuelven rojizos

y se funden.

De vuelta en el autobús:

está lleno de viejos

(cada uno en su trozo de hielo flotante)

Sin embargo no pienso

-como él-

que ya estén muertos.

La vieja bajó.

Le costó sangre y sudor de granizo

(Bloody milkshake:

te frotas las manos

mientras sonríes:

ya no queda

nada de eso)

Pero la vieja bajó.

Se apoyó y clavó sus pies en la acera.

Dime si eso no es vida

qué es.

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Comentarios
  • #1 por quike el 15/04/2005
    Esta también me gusta. Me siento reflejado en el estilo. Algunos versos son muy potentes; excelente.

    Aquí tienes un lector.
    qk