¿Que hacían aquí?

 

Húmedos patios de cloroformo, de un verde tenue y algo descolorido.  Probetas usadas, en pilas oleaginosas fragmentadas por la niebla: pilas de contención como fosas de mármol, tapizadas de musgo siena.  Artesas interconectadas por frías cañerías y tubos de cristal en su interior, casi opacos por la suciedad y el espanto. Algunos, aún, tienen un raro líquido rancio dentro…  También veo pequeños contenedores sellados, deshaciéndose en la humedad.  Y espejos ovales levitando cerca de faroles que no alumbran.  Puedo escuchar afiladísimos gritos de aluminio en la atmósfera. Tan lejanos...  Por todos lados se ven cúmulos de humeantes raíces podridas y cómo el espeso ramaje de los árboles envenenados rasga un aire sutilmente viscoso.  Aquí y allá matorrales turbios ocultan herramientas aberrantes: instrumentos de disección espiritual.  Allá: figuras de alquitrán capturadas en un martirio estático sin principio ni final.  Aquí: el vaho que serpentea tu cuerpo con anciana y corrupta lascivia. Y tú, sobre todo tú.   Observando todo esto.    Son estos patios cárceles de radiación sináptica, enclaustrados entre muros de hormigón de una altura sofocante. Patios con fuentes secas que expelen gas.  Patios estancados en un tiempo en coma.  Húmedos patios de cloroformo.    I.A.
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