Ludiguer - al loro - circuito de la discordia

Esta mañana se me ha ocurrido sentarme en el balcón un rato a no hacer nada y aprovechar la buena temperatura que en él hace antes de que el sol comience a apretar, cuando mi tranquilidad se ha visto rota por la aterciopelada voz de mi loro que me preguntaba, “¿de qué me puede sonar a mí Sapporo?”, entonces yo le mire y le dije, “de unos juegos olímpicos de invierno que hubo allí en el 72 que es donde España ganó la única medalla de esquí que tiene”, me miró pensativo y me dijo, “no, no creo que sea de eso porque a mí el esquí no me dice nada”, y siguió pensativo, así que continué disfrutando de la temperatura matinal, cuando al momento la paz se volvió a quebrar, “¿y Salt Lake City?”, “pues de otros juegos de invierno en 2002”, le contesté a lo que él volvió a responder, “no, seguro que no porque ya te he dicho que no me interesa el esquí. Pero el caso es que me suenan, como me suenan Munich, Montreal, Seúl, Atlanta o Sydney y no sé de qué”, entonces volví a mirarle y le dije, “te sonarán, entre otras cosas, porque en todas ellas se han celebrado olimpiadas”, entonces mi plumoso y confuso amigo me volvió a decir, “no, no creo porque yo de atletismo y todo eso, más bien poco”, “hombre ya”, le dije yo, “pero el organizar un evento de esa magnitud hace que las ciudades suenen en todo el mundo y aparezcan en los telediarios y prensa lo cual hace que acaben grabándose en los cerebros sin saber cómo”, “¿y Monza, Indianapolis, Silverstone o Interlagos?”, me preguntó, “¿me pueden sonar porque son unos lugares donde nunca ocurre nada?”, entonces me quedé mirándolo muy sorprendido y le dije, “no creo que ninguna ciudad del mundo te suene porque allí nunca ocurra nada, sino más bien por todo lo contrario. Éstos son circuitos de Formula 1”, “pero yo creía que estas cosas pasaban solo en ciudades de poca importancia”, me respondió, “Claro”, le añadí, “ciudades de medio pelo como Londres, Atenas, París, Barcelona, Los Ángeles, Moscú. Efectivamente ciudades de segunda. ¿Por qué pensabas esto?”, “bueno“, me siguió argumentando, “porque siempre tendrán mayor influencia a la hora de librarse de estas cosas, ¿no?”, yo no entendía nada, “¿librarse de esto?”, le pregunté con asombro, “¿tú sabes lo que cuesta ser la elegida para organizar algún evento de la magnitud de los que estamos hablando?, son años de lucha, de presentar proyectos, de crear infraestructuras, y miles de cosas más como para luego querer librarse de ellos. Vamos, ni locos. Los hay que darían hasta alguna extremidad por organizarlos. Esto supone prestigio, publicidad y por supuesto, lo que al final mueve al mundo que es dinero”, entonces me miró con cara de confusión y me dijo, “pues no entiendo nada. Resulta que ayer llegó a Valencia un hombre con el bolsillo repleto de billetes diciendo que quiere montar un circuito y celebrar carreras de coches y según he visto y oído en varios medios, resulta que esto es un problema”, “¡acabáramos!”, le dije yo, “ya se por donde vas. El problema no es el hecho en sí, sino el politizarlo”, entonces me miró y me dijo, “pero es que hoy en día todo es motivo de discusión política”, “pues sí, me temo” le contesté. Entonces él se subió a los barrotes de su jaula y me preguntó, “¿la idea no es que quieren celebrar aquí pruebas del mundial de Formula 1?”, entonces yo le dije, “básicamente sí. Pero condicionado a que gane las elecciones un determinado partido político en el que hay unas personas en las que este señor confía, él trae el dinero y él pone las condiciones y se busca su equipo de colaboradores. Lógico”, mi plumoso amigo me miró y me dijo, “¿y dónde está el problema?”, “pues en que la oposición entiende que esto se ha hecho para influir en el voto de los ciudadanos a modo de chantaje”, le contesté, a lo que el enseguida me respondió, “es decir, que han hecho una promesa que se hará realidad si un partido consigue votos suficientes para gobernar, ¿no?”, “sí, supongo que sí”, le dije yo, y casi sin darme tiempo a acabar me replicó, “¿y qué es una campaña electoral si no eso?, promesas a cambio de votos, ¿no?”. Realmente pensé que no le faltaba razón., así que le dije, “pues sí, pero con la particularidad de que normalmente se prometen cosas que luego se cumplen o no, y esta vez es seguro que sí se cumple porque así lo ha dicho Ecclestone que el hombre de los billetes que tú decías antes”, “entonces”, me miró y me dijo, “si como parece, organizar todos estos eventos es favorable y es lo que buscan conseguir la mayoría de las ciudades del mundo, ¿por qué los que lo critican en lugar de buscar inconvenientes demagógicos no se encargan de buscar otro golpe de efecto similar o superior?”, “pues no lo sé”, le tuve que contestar, “yo, por ejemplo, nunca criticaría a nadie que me prometiera que si él gana iba a conseguir que Paul McCartney hiciera dos conciertos aquí al año o que iba a traer la final de la Champions año sí y año no, y no te digo nada, si encima son Paul y la Champions los que se ofrecen, otra cosa es que lo votara, porque se supone que el voto es mucho más que eso, pero no sé qué hay que criticar en esto, cuando es el típico logro que cualquiera aprovecharía para anunciar a bombo y platillo sacando pecho”, al oírme decir esto se bajo de los barrotes y acercándose al recipiente de sus pipas me dijo, “pero también han dicho que entre los ciudadanos hay división de opiniones”, entonces, metiendo la cabeza en el salón, pero sin levantarme de la silla, lo dije, “mira, división de opiniones la va a haber siempre, pero tú ya has visto que en la America’s Cup se ha batido el record de asistencia, ya viste a todos los que fueron a ver a Fernando Alonso en su presentación y así sucesivamente, y no sólo en Valencia, recuerda las olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla, mira las movilizaciones habidas para conseguir las olimpiadas para Madrid, la Expo de Zaragoza, y si se organizara un mundial de Baseball en Vigo, estoy seguro que aunque a nadie le interese este deporte, la asistencia sería la mas alta de la historia y la aprobación del pueblo total, y si hubiera un concurso mundial de música lapona en Jerez, estoy seguro de que también batiría records, así como si el campeonato de Europa de lanzamiento de bumerang se hiciera en Murcia, Extremadura o La Rioja, el éxito estaría asegurado, porque todo esto al final es prestigio para la ciudad. Pero como siempre, ciertos políticos están en su nube y van por su camino y los ciudadanos vamos por otro bastante más sensato y sin tanta polémica. Toda la gente con la que he hablado le parece magnífico, aunque la Formula 1 no sea su deporte favorito, entre los que me incluyo, o incluso ni le interese en absoluto, basta con que se haga en su ciudad, región o país y que huela a publicidad y promoción para que se esté a favor, y si encima no cuesta dinero, mejor aún. ¿Que hay gente en contra?, por supuesto, como para todo, y gente que ahora está en contra y luego matará por salir en la foto, pues también. Pero si se lleva a cabo el proyecto, ya verás si la inmensa mayoría de la gente está a favor o no”, cuando le dije esto, acabó de comerse la pipa que tenía en la boca, tiró la cáscara y me preguntó, “¿y me llevarás al circuito?”, y mientras entraba del balcón al salón le dije, “no, si quieres verlo aprendes a volar igual que has aprendido a hablar, y lo ves desde un árbol, que de aquí a octubre de 2008 tienes tiempo para aprender y para elegir el árbol”, salí del salón y fui a ver que hacía el resto de la familia.

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