Ludiguer - al loro - y a continuación la manipulación d

El otro día me senté en el sofá con una revista de fútbol con la sana intención de ojearla, cuando desde su jaula mi loro me preguntó, “¿Qué vas a leer?”, “una revista”, le contesté, “¿y de qué es la revista?”, continuó preguntando, “de fútbol”, le dije yo. Entonces él se acercó a los barrotes de su jaula con pasos torpes y mientras se comía una pipa me dijo, “con todo lo que lees y oyes de fútbol podrías tener tu propia página en un diario, un programa de radio o una sección en un telediario”, “¡uf!, ¡que va, que va!”, le contesté yo, “para eso además de oír, leer y saber, que sobre todo lo último está por demostrar, hay que tener la habilidad necesaria para decirlo o escribirlo”, “bueno”, me contestó él, “pero eso se aprende y yo te puedo dar unas lecciones que te ayudarán mucho. No serás bueno, pero no desentonarás con lo que hoy en día se ve en muchos telediarios, periódicos y programas deportivos”, “ah bueno”, dije yo, “si es tan fácil, y no me cobras mucho, sólo me queda saber cuándo empezamos”. Entonces mi multicolor mascota dejó de comer pipas, me miró y me dijo, “Pues mira, aunque tú no me dieras clases de inglés cuando te lo pedí, yo sí empezaré ahora mismo a dártelas. Toma nota. La primera dificultad que te vendrá es elegir el tema o noticia a tratar. Bien, elige un partido, deporte o competición del que tu cadena tenga los derechos. No importa si gusta más o no que otras cosas, lo importante es que hagas publicidad de ello en tu espacio y no hables de los que los derechos sean de otros, y si no hay más remedio, hazlo muy de pasada”, “vale, la primera lección es fácil”, le dije yo, “vamos a por la siguiente, “pues otro gran consejo es un poco laborioso pero no menos efectivo, y consiste en que cuando vayas a adelantar los partidos del fin de semana, hagas una pequeña labor de investigación sobre dichos enfrentamientos”, “ah, sí”, le interrumpí, “para ver últimos resultados, goleadores y otros hechos que puedan ser clave en el enfrentamiento, ¿no?”, “en absoluto”, me replico, “para ver si encuentras algún trapo sucio que ya nadie recuerde y entonces empiezas tu crónica diciendo algo así como ‘mañana se enfrentan el Xxx y el Yyy, y la pregunta es ¿cómo recibirá el público del Xxx al defensa Zzz después de que hace dos años propinara esta patada al delantero Vvv del Yyy?’, sacas la patada desde varios ángulos y muchas veces con el fin de que la gente, que ya ni se acordaba de aquella patada en absoluto, al llegar al campo la tenga fresca en su memoria y así si algún descerebrado al ver a Zzz hace alguna barbaridad, luego el lunes podamos decir ‘ya les decíamos el viernes que la gente no había olvidado aquella patada, etc., etc.’, y te aseguras tema para varios espacios”, “Imagino que quien dice patada, también sirve codazo, gol con la mano, penalti no pitado, y todo eso, ¿no?”, le pregunté a mi multicolor profesor con el fin de afianzar bien los conceptos aprendidos, “Sí, si”, me respondió, “el caso es sacar a la luz algo que tenga su morbo y que nadie recuerde, y si es algo que se recuerda, evitar que se olvide”, “vale”, le dije, “esta regla también la tengo clara”, pero él me interrumpió para añadir, “No. No la tienes clara, ya que hay que añadir un apartado más que también da mucho de sí y es preguntarse cómo recibirá una determinada afición a un exjugador suyo que ahora juega en el equipo visitante, pero enfocándolo desde el punto de vista de ‘la que le va a caer a éste en cuanto salga al campo’”, “Pues hombre”, le dije yo, “toda la vida, desde que el fútbol es fútbol, los jugadores cambian de equipo, y al que se ha ido como un señor se le ha aplaudido al volver, y al que lo hecho como un villano se le ha silbado, y a otros ni una cosa ni otra, pero nunca se ha necesitado que un periodista recordara nada.”, claro, porque antes había lo que te dije aquel día, que eran periodistas y comentaristas y hoy la mayoría son más como un turista”. “Bueno”, le interrumpí, “pero ¿quedan más reglas que seguir o no?”, “por supuesto que hay”, me dijo sin pensárselo mucho, “Convierte las competiciones en cosa de un equipo principalmente, un poco de otro y el resto, es decir, como lo importante no es la noticia, sino la cantidad de gente a la que le va a gustar al oírla cuando la digas, con lo cual, céntrate en lugares con más espectadores potenciales, y cuenta cosas de sus equipos, más de uno que de otro, y si puedes enfrentarlos en estas opiniones de vez en cuando, mejor. No importa ni su puesto en la tabla, ni la relevancia de la noticia. Si hay más audiencia potencial diciendo que un jugador del equipos que elijas se ha comprado unas botas nuevas de piel de leopardo que diciendo que otro jugador de los del grupo del resto ha metido siete goles en dos partidos, pues se potencia la primera noticia y se relega a un quinto o sexto lugar la segunda, para cuando ya no queden cosas que contar de tu elegido, o incluso se omite si no hay tiempo para comentarla”, “por ver si lo entiendo”, le comenté, “que de mi equipo siempre he de decir algo. Sea o no importante, al menos he de dar un par de noticias, ¿no?”, “exactamente”, confirmo mi plumoso amigo, para seguir diciendo, “ah, y aunque estés en un medio con cobertura en todo el territorio nacional, si algún día te tocar retransmitir un partido de estos dos equipos contra otro español del grupo del resto, a este último has de ningunearlo, que parezca que juega tu patrocinado contra un extranjero, y toda tu audiencia neutral ha de terminar queriendo que gane tu protegido, y tu equipo será el que gane y pierda, es decir el otro como si no estuviera, si se gana es por mérito suyo y si se pierde por demérito, el rival no cuenta”, “Sí, esto sería más o menos un anexo a la norma anterior”, le dije para que viera que era un alumno aplicado. Pero sin hacerme mucho caso continuó, “otra cosa importante es que estés al tanto de cuando jueguen dos equipos de una misma región, lo primero que has de hacer es llamar a esto “derby” y no te importe si ni siquiera ellos saben que son de la misma región o si los presidentes son la misma persona. Siempre has de tratar que parezca que hay una gran rivalidad entre ellos que viene de muy atrás, y haz todo lo posible por mostrar pintadas hirientes, gritos ofensivos y cualquier cosa que haga prender un fuego hasta ahora inexistente, ya que eso también te dará para cubrir minutos de tu espacio y dará la impresión de que consigues noticias que nadie consigue, y eso es cierto, pero sencillamente porque eres tú quien las provoca”, “bueno”, le interrumpí, “con estos consejos ya sólo me falta la corbata la mesa y a empezar”, “no creas”, me dijo, “aún te faltan unos detalles para redondear el cursillo. Ya que las medias tintas no sirven, si quieres ser un mal comunicador, has de ser el peor, pues la competencia es grande, así que anota. Nunca definirás los fichajes como buenos basándote en el jugador fichado sino en el equipo que lo ficha. Todo jugador fichado por tus protegidos es el mejor en su puesto y uno de los mejores en los otros. Por más que al jugador no lo conozcan ni en su casa a la hora de comer, lo venderás como la gran promesa del fútbol nepalí o indonesio o de donde quiera que sea, le haces un gran reportaje suyo a la llegada al aeropuerto y le enseñas a decir que él es de este equipo de toda la vida aunque no sepa ni como se pronuncia, ni situarlo en el mapa y que diga la estupidez que dicen todos los que se sienten salvadores de los equipos”, “y, ¿qué es eso exactamente?”, le pregunté yo con curiosidad, “pues la frase clave es”, me miró y me dijo, “que si se ganan todos los partidos que quedan serán campeones”, “¿Ah sí?”, le dije yo, “pero eso es como vender mucho humo, ¿no?”, “claro”, contestó mi profe, “de eso se trata, de vender titulares, aunque no tengan contenido. Tú cuando tengas que hacer la entrevista calculas si ganando tu protegido todo y perdiendo los demás todo tu pronóstico se cumple, y entonces lo sueltas sin importarte si va el tercero, quinto o vigésimo noveno”, “pero si va vigésimo noveno”, le comenté yo, “significa que hay otros 28 equipos que estarían en su misma o mejor situación, porque hasta se podrían permitir el lujo de empatar o perder algún partido, ¿no?”, “bueno”, me dijo él, “¿y eso a quien importa si tú ya tienes tu titular”. “Hombre, pues no sé … yo pienso”, le empecé a decir, “no, tú no piensas”, me replicó, “Tú hazme caso y anota otra buena norma y con esto ya tienes bastante por hoy. Cuando llegue el día de la mujer trabajadora”, hizo una pausa, me miró a los ojos y continuó con su regla, “no olvides hasta si es necesario, organizar un partido de baloncesto entre mujeres de tu cadena, periódico o entre las mujeres que te dé la gana, pero organízalo y dale bombo y platillo al tema para demostrar lo involucrados que estáis con la causa, pero una vez haya pasado ese día, que siga siendo más importante si un jugador de tu equipo protegido se ha hecho un tatuaje en la pantorrilla con el nombre de su perro que si un equipo de baloncesto o balonmano, o lo que sea femenino se clasifica para una final europea, mundial o universal”, “¿ya está?”, le dije yo, “no, un último consejo”, me contestó., “quiero que tengas las ideas tan claras que no te falten medios en los que trabajar. Cuando tu equipo protegido ya no tenga posibilidades de ganar nada, haz que esa temporada ya no valga, di que esta temporada las competiciones las va a ganar el menos malo y dedícate a la temporada siguiente lanzando bulos e invenciones sobre jugadores de los equipos que sí tienen posibilidades de ganar cosas a los que va a fichar tu equipo, por supuesto y ya que te pones a inventar, nombra a los mejores que seguro que a alguno lo logras descentrar”, entonces con todo esto cogí un montón de folios en blanco simulando ser mis anotaciones, me senté en la mesa del comedor de cara a mi loro y le hice un gesto de aprobación, a lo que él dijo pausadamente, “... Y a continuación ... la manipulación deportiva”.

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