Ludiguer - al loro - felices reyes magos

Como cada noche antes de acostarnos, he puesto el capuchón a la jaula del loro, pero hoy, a diferencia de otros días, la he cogido para llevármela a otro sitio. Entonces al iniciar la tarea de traslado una voz desde dentro me decía, “¡eh, eh!, ¿qué está pasando?”, “nada”, le contesté yo, “que hoy vas a dormir en otra habitación,. Y entiéndelo de la manera más literal que sepas, es decir, vas a dormir, y en otra habitación”. “¿Y eso por qué?, ¿por qué no puedo dormir en el salón como siempre?”, me preguntó él desde la oscuridad de su jaula aún cubierta por el capuchón, “pues porque hoy es la noche de Reyes y no quiero que estés tú por ahí por medio cuando ellos lleguen”, le dije mientras levantaba la oscura tela para verle la cara. Entonces él me miró y me dijo , “¿los Reyes Magos?”. “Sí, los Reyes Magos“, le dije yo, se subió al techo de su jaula y me dijo, “Pero los Reyes ...”, “¿qué?”, le dije yo , “hombre, ya sabes“ prosiguió. “No, no sé, ¿qué pasa?”, le pregunté. “Pues que los Reyes Magos..., en fin, pues eso“. “Pues eso, ¿no?, Creo que sé por donde vas, pero te diré algo“. Le repliqué yo, “¿Tú has visto ese pasatiempo en el que hay que buscar las siete diferencias entre dos dibujos?, “sí, alguna vez”, me dijo él, “¿pero qué...?”, y yo le interrumpí, “¿Y has visto unos dibujos que según se miran se ve una imagen u otra totalmente distinta, como dos caras o una copa, por ejemplo?” Sí, también los he visto”, contestó para que yo siguiera diciendo, “y ese otro dibujo en el que hay que buscar quince delfines que están escondidos por todas partes?”, “pues sí, pero aún no he visto a los Reyes en ninguno de ellos, ¿qué quieres decirme?”, me preguntó, “quiero decirte que las diferencias, las dos caras, la copa y los delfines siempre están ahí, pero no todo el mundo los ve. Sólo los encuentra quien verdaderamente los busca porque sabe con seguridad que están ahí. Ahora bien, quien mira los dibujos y como a primer golpe de vista no los ve, piensa que es imposible que estén, jamás los verá.”. Y tras escucharme con atención me dijo mi plumoso amigo, “entonces ¿quieres decirme que ...?”, “pues quiero decirte“, continué yo, “que con los Reyes Magos pasa lo mismo. Quien no los busca en el dibujo de su vida con predisposición para encontrarlos, no los verá nunca y pensará que no están,”, entonces me acerqué a la jaula porque el loro me escuchaba con tal atención que hasta pensé que se había dormido, pero cuando vi que al acercarme yo él se acercó también a los barrotes continué diciéndole: ”Si bien es cierto que a veces los Reyes necesitan a las personas para que les echen una mano con la ropa, juguetes, música, electrónica y todo esto tipo de cosas que los humanos les pedimos, y para aquello donde la tarjeta de crédito no puede llegar, es para lo que están ellos. Solo hay que buscarlos con detenimiento y predisposición, y sabiendo que no siempre se llaman Melchor, Gaspar o Baltasar, ni ocultan sus rostros bajo pobladas barbas, o incluso la mayoría de las veces ni se dejan ver, pero se nota que han estado ahí”, al oír esto, mi plumosa mascota picoteó una pipa y cuando la tragó me miro fijamente y me dijo, “¿Aún estoy a tiempo de mandarles mi carta”, entonces yo le contesté, “no te preocupes que si hay algo en lo que te pueden ayudar, lo harán aunque no la hayas mandado. Piensa que son Magos”. Le volví a poner el capuchón y me fui a acostar mientras oía su voz que me decía “Felices Reyes Magos”.

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