Ludiguer - al loro - feliz navidad, con perdón

Hoy domingo nos hemos dedicado a poner en casa los adornos navideños, y mientras mi mujer y yo preparábamos todo, nuestro loro al ver todas esas cajas por el salón, no ha podido evitar la tentación de amenizarnos la tarea con su conversación, por lo que la primera pregunta no se ha hecho esperar. “¿Qué vais a hacer?”. “Adornar la casa”, le dijo mi mujer, “yo sé por qué la adornáis”, nos dijo él mientras empezábamos a sacar las primeras cosas de las cajas. Mi mujer y yo nos miramos como diciendo -yo no he oído nada- y seguimos sacando cosas de las cajas. “¿Queréis que os lo diga?”, nos preguntó, “¿quieres dedirnoslo?” le contesté, “sí” continuó él, “pues sea” le dije yo, y entonces nuestro loro se acerco a los barrotes de su jaula y empezó a contarnos: “Pues porque queréis exteriorizar la alegría de la próxima llegada de esas fiestas laicas por excelencia que los nostálgicos provocadores llamáis Navidad y que yo como soy más progre y original llamo Fiesta del Beintizinko de Diziembre”. Volví a mirar a mi mujer, y mi mujer a mi, y cuando estábamos a punto decirle que se callara, supongo que los dos pensamos que había mucho que hacer como para enzarzarse en una conversación con un loro, así que lo ignoramos, y con su incontenible verborrea por bandera, siguió diciendo nuestro plumoso disertador. “Y también sé que estáis contentos porque son unas fiestas que la gente aprovecha para pasarlas junto a su familia.”, ¡Oh!, ¿de repente nuestro loro había recuperado o mejor dicho adquirido la sensatez y empezaba a decir cosas coherentes?, seguí sacando cosas de las cajas expectante por ver qué rumbo tomaba su explicación, pero aparentemente en ese momento nuestro loro rompió el timón, las velas y la quilla, pues siguió contándonos; “Sí, ya sabéis. Uno, o una, su mujer, el ex marido de su mujer y la amante del ex marido de su mujer; o uno, o una, su perro, la araña del techo, un montón de revistas con gente desnuda y algún póster a triple página; o uno, o una y el equipo de halterofilia (que lamentablemente no es ninguna perversión sexual) de su barrio; o uno, o una, su prima a la que siempre quiso tirar los trastos pero nunca hizo porque hasta ahora estaba mal visto, y la madre de ésta y tía de uno o una, que aunque de momento no nos atraiga, siempre tiene su morbo pensar en qué pasaría si la tía y la prima en medio de la cena … en fin, eso. Lo que hoy en día entendemos por familia.”. En ese momento levanté la vista hacia lo que para mí ya no era más que un pajarraco para pedirle que se callara de una vez, cuando vi que nuestro bebé se había quedado dormido con la infumable palabrería de su alado amigo, así que di por bien empleado el sacrificio de tener que seguir oyéndolo y continuamos con la ornamentación del salón, pero para evitar que el pequeñajo se despertara, decidí tirar de la lengua al loro y que siguiera hablando, así que le dije: “y ya está. ¿no?, ¿todo esto es la Navidad según tú?”, y entonces él adoptó un gesto de arrogancia muy suyo y siguió disparando, “por supuesto que no. También son alegres por lo que representan”. “Ah, y ¿qué representan?”, se me ocurrió preguntar, y ahí es donde de verdad me arrepentí de no haber comprado en su día una tortuga cuando le oímos decir: “En estas fiestas se conmemora el nacimiento en Figueres de Irún del segundo hijo de Montserrat de Getxo, ya que el primero lo decidió abortar por haberse quedado embarazada de él muy joven y no tener muy clara la paternidad, y Patxi Xoxé Fuster, al cual llamaron Xexús Mohamed Vladimir Wong, y cuya venida llenó de gozo a las civilizaciones aliadas lo que llevó a que la noticia de su nacimiento pronto se extendiera por todas las comunidades autónomas y nacionalidades históricas de la época, e hizo que cuatro presidentes magos de repúblicas más o menos lejanas, o mejor dicho dos presidentes y dos presidentas, por aquello de la paridad, vinieran guiados por el humo de los incendios forestales y el polvo de la tierra afectada por la sequía a la planta baja que okupaba la familia a lomos de sus dromedarios para llevar regalos al recién nacido. Bueno, para ser más exactos, unas veces a lomos de sus dromedarios, y otras veces sus dromedarios a lomos de ellos, ya que el mismo derecho tienen unos como otros. Jordi Abraham Lee, que así se llamaba el primer presidente, le trajo un decreto ley para evitar la recogida indiscriminada de uva al principio del otoño y la homologación de tan digno fruto con los humanos además de la obligatoriedad de poner una paga vitalicia a todas las viñas a las que se les cortaron racimos en los últimos 300 años, exceptuando las cortadas durante los periodos gobernados por su partido. Mariova Zoraida Arantxa, que así se llamaba una de las presidentas, le trajo un carné de nacionalista y diccionarios para poder traducir de todas las lenguas oficiales a todas las lenguas oficiales del territorio, menos en español, y latín por tratarse de lenguas muertas o en vías de extinción, Miroslav Curro ‘Ngebe, le obsequió con un permiso de residencia, talante y solidaridaz y Rose Judith Macarena Petrescu, le dio una bandera roja y gualda con un litro de gasolina y un mechero para que él los utilizara como mejor le pareciera, y un puzzle de cierta península europea el cual cada vez que lo mirabas tenía más piezas. (El orden de los presidentes ha sido elegido por riguroso sorteo).”. No daba crédito a mis oídos, ¿cómo podía un loro tener tanta imaginación?, “¿De dónde has sacado esta barbaridad?”, le tuve que decir mientras le olía el aliento y le revisaba las pipas para ver si había tomado algo raro, cuando él me contestó: “Pues no sé si fue así verdaderamente como ocurrió, pero a mí me gusta más esta explicación de los hechos ya que es mucho más moderna, universal, global, actual e integradora que la que hasta ahora os venían contando. Además, si las cosas siguen por el camino que van, ya hablaremos dentro de unos años y veremos a qué versión se parece más lo que os cuenten en algunos medios y colegios, si a la tuya de toda la vida o la mía actualizada”. Entonces me dirigí hacia su jaula con la intención de ponerle el capuchón cuando le pregunté: “¿Y es eso todo o tienes que decir antes de que te desconecte hasta que te tranquilices?”, y él encaramado a los barrotes de su jaula y mirándome en tono desafiante me contesto: “Pues mira. No te lo iba a decir, pero ya que me lo preguntas, Jordi Abraham Lee y Miroslav Curro ‘Ngebe eran pareja, y Mariova Zoraida Arantxa y Montserrat de Getxo habían tenido un lío un par de años antes. De ahí que en realidad no tenga muy claro a quién fue verdaderamente a visitar esta presidenta, si al niño o su madre”. Llegados a este punto, le puse el capuchón mientras le decía, “Feliz Navidad”, y aun desde dentro oí a mi lindo pajarito decir.”eso, como decís los antiguos, - Feliz Navidad -, pero con perdón”.

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