Ludiguer - al loro - los padrastos acomplejados

Los padrastros acomplejados

La otra mañana cuando entré al comedor me encontré a mi loro colgado del techo de su jaula, y sin darme tiempo a nada, tan pronto como se percató de mi presencia me dijo, "imagínate una familia formada por la mujer, el marido y sus hijos", entonces, mientras me acercaba al balcón le miré y le dije, "vale, me lo imagino, cada vez me cuesta más imaginar una familia así, pero lo haré, si se trata de imaginar, pero, ¿Tienen loro?", en ese momento se bajó del techo de un salto y con un cierto grado de indignación me replicó, "eso no viene al caso ahora", "bueno, según se mire", le contesté, "si quiero comprender bien la historia que según veo estás dispuesto a compartir conmigo, he de conocer hasta los mínimos detalles", "bueno, pues déjame seguir, y no te preocupes que yo ya te informaré de lo que necesites saber", me aclaró algo enfadado, y siguió, "de su marido decían que era muy severo y hasta algunos lo comparaban con un dictador por la rigidez con la que gobernaba la familia y la dureza de algunas de sus decisiones, las cuales algunos de sus hijos toleraban mejor que otros, y mientras unos las acataban, otros hablaban de represión", "O sea, que él tampoco se libraba, y como todos tenía gente a favor y gente en contra, ¿no?", le pregunté por participar en la conversación, pero él sin hacerme excesivo caso, me lo ratificó y siguió con su relato, "además en la familia había pasado por serios problemas económicos en un principio por unas luchas familiares antiguas, pero poco a poco llegaron a salir del bache y a situarse en un lugar de familia media, consecuencia en parte de aquellas duras decisiones tomadas por este padre, algunas propiciando severas críticas por parte de los familiares, conocidos y vecinos dejando incluso algunos de dirigirle la palabra", "¿entre vecinos y no se hablaban?. ¡Qué raro!", le comenté más por no estar callado que por otra cosa, pero mi plumoso amigo, una vez más me ignoró para seguir con su exposición, "pero un día, la señora se quedó sin marido y al tiempo conoció a otro señor que además de su pareja se convertiría en el padrastro de sus hijos", "hombre, empezamos a romper tópicos", le interrumpí, "ya roto el tópico de vecinos que no se hablan, ahora me contaras aquello de que los niños le dicen que él no es su padre y nunca lo será, y que no tienen que hacerle caso, y todo eso que dice los niños a las parejas de sus padres en las películas de los sábados a las cuatro de la tarde, ¿no?", "pues no", respondió al momento contrariado, "calla y escucha. Lo que ocurrió es que este segundo marido era bastante más joven que el primero, y además era del barrio, lo que hacía que supiera de la fama y métodos de su antecesor, los cuales, quedaron grabados en su cerebro", en ese momento yo, le volví a interrumpir haciendo gala de esa gracia que me rebosa para decirle, "si, todo eso está muy bien, pero me interesa mucho saber qué paso exactamente con el primer marido, a ver si fue envenenado o algo y nosotros estamos aquí tan tranquilos no haciendo nada", a lo que mi alada mascota ya un poco harta de mis innecesarias interrupciones me reprochó, "No sé lo que le pasó. Pero no desvíes la atención de lo verdaderamente importante tratando de acaparar el protagonismo con tus gracias", tragué saliva, puse cara de circunstancias y pregunté, "y ¿qué es lo verdaderamente importante?", "pues lo importante", siguió relatándome, "es que un día, se vio ejerciendo como padre, y obviamente empezaron a surgir los problemas ya que le tocaba tomar decisiones para dirigir aquella familia, pero era incapaz de hacer algo sin que la sombra del anterior marido de su mujer apareciera, y claro, a la hora de dirigir a un colectivo, pues hay veces que hay que hacer o decir cosas impopulares", "pero que son las que a veces hacen salir de los malos momentos, o evitan llegar a ellos", le añadí esta vez ya en plan serio, a lo que él continuó, "pues también, y no siempre se puede decir que sí a todo con una sonrisa", "por mucho que a uno le pese", le apostillé, "efectivamente", ratificó, y siguió diciendo, "pero nuestro personaje en cuestión, en lugar de romper con el pasado y dedicarse a hacer las cosas como mejor él entendía que debía hacerlas, se dedicó a comparar sus ideas antes de llevarlas a cabo con las de su antecesor y si veía que podía haber algún punto en común entre ambos modos de actuar, aligeraba de peso su decisión o simplemente no actuaba y dejaba correr las cosas, por miedo a que sus ahora hijos o sus vecinos o conocidos le tildaran de opresor, dictador o algo por el estilo", "¿y lo hacían?", pregunté, "pues la verdad es que no. De hecho, sus vecinos, familiares y amigos, tomaban algunas de las decisiones que le dieron la fama a su antecesor, ya que hay cosas que están bien o mal independientemente de quien las haga, pero este hombre nunca comprendió que la fama se la había ganado con el conjunto de sus actuaciones, pero no por todas y cada una de ellas, pues hay cosas que es necesario llevarlas a cabo si se quiere que el colectivo al que diriges te entienda como un personaje respetable y coherente y no como una marioneta más pendiente de qué dirán el resto que de los resultados obtenidos", "lo cual no es en absoluto bueno", volví a comentar utilizando mi semblante más serio, a lo que mi multicolor ya otra vez amigo me comentó, "pues no. Cierto es que consiguió que nadie le llamara ni autoritario, ni dictador, ni nada por el estilo, pero lo que él no llegaba a entender es que nadie lo identificaba con un buen padre de familia, pues nunca consiguió convertir a aquel grupo de gente en una familia y cada uno hacía lo que mejor le parecía sin disciplina ni orden", "¿y qué era lo que hacía para ganarse tal galardón?", le pregunté con una cierta curiosidad, y él siguió explicándome, "si un hijo sacaba malas notas, el resto de los padres que ellos conocían lo dejaban como poco tres fines de semana sin salir y sin paga, tras la segura reprimenda y la amenaza de aumentar el castigo si aquello se repetía, pero a ellos, su padrastro les castigaba con un fin de semana, y si durante la semana no se dejaban muchas veces los deberes sin hacer, igual sólo se quedaban el viernes sin salir y apurando mucho el sábado por la mañana, pero por la tarde ya estaban fuera de nuevo", "duro castigo. Sí señor", me permití ironizar, pues ya había yo dado muestras de haber enmendado mi burlona actitud del principio, "pero eso no es todo", me aclaró, "el caso es que las señora luego tuvo otras parejas, y todos cometieron el mismo error. Todos se miraban en el espejo del primer marido, unos más y otros menos, pero ninguno de ellos tuvo el valor de arriesgarse a llevar a cabo lo que creían razonable por temor a ser equiparados al primer marido. Sin ir mar lejos, cuando alguno de los hijos mayores decía que se quería independizar e ir a vivir por su cuenta pues no querían saber nada de esa casa, sus vecinos y amigos, aquellos a los que tanto intentaban agradar con su actitud, no les temblaba la mano para dar a sus retoños la opción de elegir entre quedarse en casa y amoldarse a lo que allí había, o buscarse su propio medio de vida e irse a otro piso y valerse por ellos mismos, pero nuestros padrastros acomplejados, lo que hacían era dejarlos que se atrincheraran en su habitación, sin colaborar en las tareas de la casa ni en la economía familiar, pero amontonando la ropa sucia en la puerta de la habitación para que se la lavaran en la lavadora familiar, plancharan y guardaran en el cajón, comiendo en la mesa de todos y utilizando, por supuesto, las zonas comunes de la vivienda como aseos, cocinas, garajes, sin aportar mucho más al conjunto familiar que algún enfado y un -¿cuánto me voy a llevar yo del reparto de este mes?-", "o sea, que tampoco fue un cambio tan a mejor como esperaban, "pues la verdad es que la vida les mejoró en algunos aspectos, pues las demás parejas de su madre aportaron algunos métodos mas adecuados y en consonancia con los tiempos que corrían, pero en otros no avanzaron mucho por culpa de la falta de personalidad de sus padrastros que unos en mayor y otros en menor medida, se preocuparon más de no empañar su imagen que de realmente tomar decisiones que aunque impopulares, fueran necesarias, además de hacer que aparecieran problemas que nunca antes con su verdadero padre habían tenido, lo que llevo a algunos hermanos a empezar a comentar que con su padre estaban mejor ya que no pasaban estas cosas", así que una vez oída su historia, le dije, "la verdad es que esto que me acabas de contar sé que tiene alguna similitud con algo, y se podría aplicar a, a ..., ahora no te lo sé decir, pero sé que se puede aplicar a algo", y mientras salía al balcón le dije, "cuando sepa a qué me recuerda esta historia ya te lo diré".

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