Ludiguer - al loro - palabras y palabros

Pues poco a poco nos vamos acostumbrando a tener un pariente loro, y el loro a tener parientes humanos, aunque a veces piense que un pez hubiera sido menos polémico. Hoy, sin ir más lejos, se ha despertado gracioso, y como siempre me ha tocado a mí soportar sus primeras muestras de ingenio. Yo, que a las siete de la mañana no estoy para nada, y voy con el piloto automático a todas partes hasta más o menos las nueve menos diez que salgo de casa, hoy he tenido una dosis matutina de su pericia mental. “Buenos días” le he dicho a mi loro como de costumbre mientras le quitaba la capucha a su jaula, a lo cual he recibido otro cordial “buenos los tengamos” desde detrás de los barrotes. Me giro en dirección a la cocina a preparar los desayunos con la esperanza de dormir un poco mientras el piloto automático los prepara, cuando desde la jaula oigo una voz que me pregunta: “¿Tú qué querías ser cuando eras pequeño?”, desconecto el piloto automático que a esas horas rige mi cuerpo y me dispongo a representar otra escena ridícula de un hombre dialogando con su loro en la oscuridad de la noche. “Pues como casi todos los niños de entonces. Futbolista”, “ah. Futbolisto” añadió él. Y continuó diciendo: “¿qué pasa?, ¿qué eras buen deportisto?”. “Hombre, pues del montón, pero siempre me ha gustado mucho el fútbol“, “o sea, ¿que no eras lo que se dice un gran atleto?”. “Hombre, decirse, lo que se dice decirse, se dice más atleta, pero ya que lo mencionas, pues no.” Le contesté mientras trataba de disolver el cacao en la leche. “... Y es por eso por lo que quisiste ser artisto ¿no?, guitarristo primero y pianisto después, ¿eh?” volvió a decir con su melodiosa voz. “Pues no. De hecho alternaba ambas aficiones, el fútbol y la música”, le contesté mientras le miraba para ver qué le pasaba en el pico que le hacía terminar las palabras en “o”. “Pues si tanto te gustaban, ¿por qué no intentaste ser comentaristo musical o periodisto deportivo, o incluso masajisto de algún equipo?”. “Sí“, le dije yo, ya unos tres o cuatro semitonos por encima de lo normal. “o policio, o antenisto, o electricisto de los que van todos los domingos a los campos de fútbol.” y ya no pude resistirme a preguntarle: “Pero, ¿qué tontería llevas esta mañana que no aciertas en los géneros de las palabras?”, “Ah, ¿no acierto?, preguntó mientas se rascaba con el pico debajo de su ala derecha. “pues no”, le contesté. A lo que él continuó preguntando: “entonces, ¿no puedo decir estadisto,juristo, pediatro, siquiatro, anestesisto o dentisto?”. “Pues no, no puedes.” y como con él hay que hilar muy fino, añadí:”Vamos. Sí puedes, pero no debes”. Y sin pensarlo volvió a decir: “ Ni submarinisto, alpinisto, analisto, ciclisto, tenisto, paracaidisto, motoristo ni gimnasto ?”. “¡No“ dije yo, Y siguió “¿Y extremisto, comunisto, socialisto, machisto o feministo?”, “Pero que tonterías tienes. Pues claro que no.” repliqué yo ya un poco harto, “y ¿por qué? me preguntó él. Y ahí estaba yo contestando, “pues porque ya existe una palabra que sirve para ambos géneros, y sería absurdo crear otra igual que sólo serviría para liar a la gente, y hacer gastar tinta en la edición de nuevos diccionarios con estas nuevas palabras. Un deportista es un deportista y una deportista es una deportista. Siempre ha sido así y nunca ha habido ni equívocos ni confusiones, al menos entre las personas. Si entre los loros los hay, ahí ya no me meto, como tampoco lo hago con tu manera de gruñir y silbar“ , Y siguió. “¿ni jueza, ni abogada, ni médica, ni aparejadora, ni concejala, ni sastra?” “ Si, ésas sí puedes decirlas, ya que han sido aceptadas” Le dije yo esperando absurdamente que ahí quedara todo. Entonces él prolongó el silencio para hacerme creer que ya le había convencido y cuando estaba confiado me preguntó: “.Y ... ¿qué diferencia hay entre unas palabras y las otras, para que unas se hayan aceptado y las otras no, sin importar el derroche de tinta que antes habías dicho?. Con lo que mire fijamente a mi plumoso amigo y le dije: “¡Uff!. ¡qué tarde se me ha hecho!, voy a afeitarme.”

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