Ludiguer-Un mayo en la vida-Capítulo 13

Ludiguer - Un mayo en la vida - Capítulo 13

 

Lunes, 20 de mayo. Como cada día, Lewis llega a la oficina de empleo cuando el reloj aún no ha marcado las nueve y media, pero hoy algo diferencia el día de los anteriores, y es que como ya nos acercamos al verano, su ropa es más fresca que ningún día, y no sólo la suya, sino también la de la mayoría de los trabajadores de la oficina, además al entrar nota un agradable frescor suave que tal y como se está poniendo el día, realmente agradece, aunque poco, ya que al cuarto de hora más o menos de estar allí, entre que empieza a haber más gente y que uno se acostumbra a ese simulacro de bienestar, la sensación de frescor desaparece, con lo que los que allí trabajan empiezan a mirarse unos a otros y a hacer gestos de “¡vaya calor que hace aquí!”, los vasos de agua van y vienen y las camisas, sobre todo de los hombres empiezan a mostrar unas crecientes manchas a la altura de las axilas, aunque no son los únicos que pasan calor, pues en una de esas conversaciones que tanto nos gusta mantener a los humanos sobre la meteorología, Jane comenta que había estado el día anterior en la playa y que por eso notaba algo más de calor, y en eso enseña el corte que le había dejado el tirante de su bañador en el hombro, lo cual hace a Lewis observar algo que nunca antes se había planteado, no es que sea importante, pero no deja de ser una curiosidad, y es que realmente se ve más negro el trozo de piel que no cubría el tirante que el que sí cubría, y ¿cuál es la peculiaridad de esto?, pues lo curioso es que Jane es negra, y él nunca había reparado que los negros al tomar el sol se podían poner aún más negros de lo que ya eran, y fue ahí donde comprobó que realmente era así, pensó un tiempo en ello, pero en ese tiempo Jane ya había acaparado demasiada atención, o al menos eso debió haber pensado Eleanor cuando la quiso acaparar en el momento que comentó a sus compañeros que no se quejen de la temperatura que hace hoy ya que ella sí que la padece, y sin solución posible, pues necesita ponerse dos sujetadores y eso si que le hace pasar más calor. En ese momento, Lewis rápidamente buscó un sitio donde Eleanor necesitara un sujetador extra, y evidentemente en el cerebro no era, y por supuesto en su lugar habitual, pues con uno, aunque fuera de una talla más o menos grande, tampoco, pero conociéndole, igual lo usa de cinturón, de tirante o de media, o incluso para transportar fruta o lanzar piedras a los gigantes enemigos, así que Lewis echa mano de sus folios, pero no sabe como plasmar aquello que acaba de oír, como no ponga que es la mujer de las cosas dobles, dos gafas, dos sujetadores, “¿llevaría todo doble?”, se preguntó, pero al final pensando en qué poner, los gritos que salían del despacho de Joe le despistaron y llamaron su atención. En ellos, le pedía a un cliente que era necesario un certificado original de algo para poder seguir con los trámites del asunto que estaban tratando, a lo que el cliente parece que le respondía que él no podía ir a llevárselos, así que lo hiciera sin ellos. Joe insiste en que le van a pedir los originales con la firma original y el sello original, y el cliente, aparentemente seguía en sus trece, total que la conversación termina, y Lewis piensa poniéndose en la mente de Joe, “si tú que eres quien tiene prisa te niegas a mandarme los certificados que te pido, yo no puedo hacer más, así que mañana será otro día y tu asunto ha dejado de ser urgente”, y eso entiende que ha decidido Joe también pues se le oye buscar cosas por expedientes, cajones, archivos, pero ya nada se oye de la conversación, así que al poco, sale de su despacho diciéndole a John que los documentos que llevaba en su mano eran los de un expediente ya tramitado hacía unos meses de este mismo cliente, que intentara cambiarles la fecha por la de hoy, se los mandara a Edgard, que debía ser algo así como un gestor colaborador o algo por el estilo, y que éste se los llevara al inspector de modo que evitara que viera que eran de un expediente ya tramitado. John, ante esto, pone cara de circunstancias y se dispone a hacerlo mientras Lewis, una vez más, no puede creerse lo que está viendo, están certificando algo que debe certificarlo el cliente y por su cabezonería se niega a hacer, con lo que saca sus folios y escribe de Joe, “confunde servicio con servilismo”, y al hacer esto, lee las primeras cosas que escribió sobre él y al ver que hoy tampoco ha salido a visitar clientes ni ha venido nadie para ser entrevistado, tiene tentaciones de tachar lo que el primer día escribió de él, pues ya empieza a tener sus dudas, pero al final, decide darle una segunda oportunidad, y sólo se limita a poner unos signos de interrogación delante de lo ya escrito, eso sí, todo esto procurando hacerlo muy despacio para así usar las menos energías posibles, pues el calor en la oficina hace que ésta parezca más un invernadero que un centro de trabajo, y por eso, para tratar de evitar la alta temperatura, hoy se marcha un poco más pronto con la esperanza de que al día siguiente ya esté resuelto el asunto de la temperatura, mientras John y Albert un tanto apáticos por el calor y por la tarea primitiva que se les acaba de encomendar, comentan la jornada deportiva del fin de semana al tiempo que Lewis pasa por delante de ellos rumbo al hogar.

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