Ludiguer-Un mayo en la vida-Capítulo 14

Ludiguer - Un mayo en la vida - Capítulo 14

 

Martes, 21 de mayo, pasadas las nueve y cuarto, Lewis llega a la oficina con la esperanza de no pasar el calor del día anterior, pues hoy la temperatura en la calle, sin ser más alta que la del día anterior, sí da la impresión de ser mayor por culpa del aumento de la humedad del ambiente y con ella la sensación de más bochorno, pero pese a que al principio el contraste entre el interior y el exterior le da la sensación de que hubo suerte, al minuto, y sin darle tiempo ni de llegar a su habitual sala se da cuenta de que al igual que el día anterior, hoy sigue haciendo calor en la oficina puesto que el aire acondicionado no va, con lo que después de tantos día ya se atreve a entablar una pequeña conversación y Lewis pregunta que si es que no funciona el aparato del aire, y John y Albert refugiados detrás de un ventilador de ocasión de esos que te regalan cuando compras 10000 cajas de bolígrafos o algo así, le responden que no muy bien. Que ya desde septiembre se sabía que no iba y al final tal y como ellos preveían, pues es algo que ocurre así año tras año desde que ellos lo recuerdan, ha llegado el calor y con él el aire acondicionado no funcionando, pero le añadieron que no se debía preocupar ya que hay un modelo que detecta el calor que está pasando cada trabajador y le suministra el aire frío que necesita, pero no sólo eso, sino que viene con un MP4, un programa de contabilidad, Internet, Webcam para poder hacer videorefrigeraciones, te regalan un martillo pilón con mira telescópica y una tostadora que es fax y fotocopiadora, y un bono para cambiarle el aceite al coche durante un año, a lo que Lewis pregunta con curiosidad y algo de sorna para seguirles la broma que si es que están esperando a que lo traigan y lo van a instalar, pero tanto John como Albert le sonríen sarcásticamente y le responden que no, pero que ahí está el modelo y que no les negará que es bueno, además, para octubre sale la versión de bolsillo con disco duro de 90 GB, el cual tampoco tendremos porque en enero habrá otro con el disco de 120 GB y el bono del aceite es de dos años y quince noches de hotel pagadas donde quieras, y así sucesivamente, y mientras aquí, matándonos por el ventilador que nos regalaron al comprar bolígrafos. Así que al oír aquello Lewis se sienta sudoroso en su silla mientras ve que Joe aún sigue sin salir a ver clientes, ni entrevista a nadie, Frank continua aporreando teclas afanosamente y James está desaparecido en combate, aunque en el poco tiempo que ha estado, le ha dado tiempo a percatarse de una cosa, bueno, realmente de dos, y es que ateniéndose al calor, se podría decir que por un lado los hombres están realmente acalorados mientras que a una misma temperatura las mujeres se adaptan mejor, pero luego hay dos especímenes que van por libre, uno es James, que es totalmente isotérmico, es decir, tiene siempre una temperatura constante independientemente de la temperatura del exterior, su ropa y actitud no varía ni con el frío ni con el calor, y el otro espécimen curioso es Jane, la cual siempre tiene frío y necesita echarse algo por los hombros, por más que las piedras se derritan a su alrededor. Por supuesto Lewis se identifica con el grupo de los varones y casi a golpe de cabezadas favorecidas por la oscuridad producida por los ya más de 10 tubos que no funcionan y las continuadas canciones de Jane deja que pase la cálida mañana hasta el momento de afortunadamente tomar el camino de casa, donde sí se está fresquito.

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