O'Brien, la vivienda y el Gran Hermano

En la tercera parte de 1984, O'Brien le dice a Winston: “si todo el mundo cree en una mentira, esta se convierte en la verdad”.

Desde lo alto, el Gran Hermano repite el mismo mensaje una y otra vez, y la gente se comporta como si fuera verdad, convirtiéndose, de hecho, en la verdad.

El mensaje es que “la vivienda no deja de subir por encima de la inflacción”. Y, aunque no deja de ser cierto, no es toda la verdad. La otra verdad es que no dejan de repetirnos que la vivienda no deja de subir. Y como no dejan de repetirnoslo, nos hipotecamos apresuradamente, cuanto antes, antes de que nos sea imposible pagarlo, en vez de esperar un poco, de explorar un poco más el mercado, de hacer esperar a los vendedores, y la mentira se convierte en verdad: la vivienda no deja de subir. La gente con dinero para invertir y ningún conocimiento financiero saben algo seguro: el ladrillo siempre gana. Y compran, compran para vender. Y el mensaje repetido desde lo alto se convierte en la verdad.

Esto es lo más importante: el mensaje se propaga, se mete en las cabezas de la gente, y ellos, para cuidar sus propios intereses, hacen todo lo posible para que el mensaje que les gritan desde lo alto sea cada vez más real.

Todos sabemos que la vivienda es un problema. A los políticos se les llena la boca con el problema del acceso a la vivienda, pero ahí les vemos, en sus ruedas de prensa, haciendo, exactamente... nada.

Recientemente se está filtrando en la prensa la idea de que a lo mejor los pisos ya no están subiendo, o al menos, no están subiendo como antes. Incluso se insinúa que podrían empezar a bajar.

Bien que gritaban en las noticias a todas horas lo mucho que subía la vivienda, como grabándonos en el cerebro el mensaje “compra ahora que todavía está a tu alcance”, pero ahora que empiezan a soplar los vientos en otra dirección, no les veo gritar. No lo veo en las noticias. Ni lo veré, me temo. Se hace como mucho alguna insinuación, no hay grandes titulares, sólo pequeñas notas en periódicos, quizá un pequeño apunte en algún noticiario. Ninguna declaración desde el Ministerio de la Vivienda al respecto.

Porque si empiezan a gritar ese mensaje desde lo alto de la colina, la gente empezará a tomarse con más calma la compra de una casa, empezará a esperar a que los precios sean más accesibles, algunas propiedades empezarán a venderse más tarde, más tarde o no se venderán en absoluto. De nuevo, la mentira gritada desde lo alto por el Gran Hermano entrará en nuestras cabecitas y, por interés propio, haremos que sea verdad.

Pero se ve que al Gran Hermano “esa verdad” no le interesa. Se ve que el Gran Hermano ya liquidó su hipoteca en su momento.

Ojalá yo pudiera decir lo mismo.

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