Querido Aki. Cuanto te he echado de menos. Besos de Aki

¿Tiene algún sentido bajar al trastero a las 12:30 de una noche a buscar un viejo Pc?.

¿Alguien más sabe lo que supone la sensación de bucear entre viejos discos duros duros obsoletos hace milenios informáticos que no llegan a años naturales?.

Es increible lo que puede despertar dentro de uno un mensaje de un blog olvidado.

¿Podría haber sospechado hace más de un año que el lector sin duda más impresionado de mi solitario blog iba a ser yo mismo?.

He oido cientos de pequeños bocetos de hace un año, fragmentos completamente perdidos en mi memoria.

¡Cuanto han cambiado las cosas!. Nunca pude llegar a pensar que las cosas me fueran como me han ido. Ni una triste canción terminada desde el inicio de mi proyecto. 4 bocetos casi acabados en un disco duro desterrado de mi vida actual.

Hoy en día gracias a Dios no tengo la necesidad de revindicarme por medio de la música. En menos de lo que nunca pensé, las cosas me han ido como siempre he querido creer.

Soy una puto ave Fenix, estreno alas nuevas, y por tardías las disfruto como nunca quise esperar.

Todo ha cambiado mucho, trabajo, familia. Nuevas responsabilidades, y nueva forma de ver las cosas. La pirámide de prioridades lleva ahora en primer lugar los nombres de mi mujer y de mi hija. Y en un ataque de fortuna actualmente he convertido en trabajo algo que siempre pensé que era un hobby.

Eso sí. Hoy leo mi mensaje de hace más de un año y no puedo evitar emocionarme. Ese Aki, tan lleno de ideas, de sentimientos, de sueños, y tan necesitado de encontrar un sitio. Su sitio. 

Realmente nunca tuve motivos ni fuerzas pare ser revelde y siempre fui demasiado inteligente como para ser un revelde sin causa. Nunca busqué enemigos que no estuvieran dentro de mi. Asumí el mando de mi propia nave. ¡Qué fácil hubiera sido considerarme un incomprendido, un caso perdido!. ¡un revelde sin causa!. Pobre niño bien incapaz de engañarse a si mismo ni para ganar la partida :-P

Hoy me llama la atención la fe ciega en mis principios. Siempre me sentí un angel desterrado. Un ídolo con pies de barro, un lider caido. Vaya par de huevos mantenerme en el lado de los perdedores sin confiar en cambiar mi suerte. Sintiéndome contínuamente menospreciado, minusvalorado, y castigando mi ego cada día. Pagué el precio. Lo pagué bien. Sé lo que es el purgatorio. No quiero conocer el infierno.

Creo que te lo debo, Aki. Hubo un tiempo en el que intentaste buscar tu sitio entre patrones de Reason y VSTis, lo deseaste tanto que a falta de conseguir hacerte un hueco tú ya lo creiste merecer. Fuiste antes que el huevo, la gallina y la madre que los parió a los dos. Ese siempre ha sido tu mayor virtud y tu peor defecto.

Una vez lo explicaste en alto, pero siempre lo has sabido: Imaginas las cosas antes de que sucedan. Lo que te lleva a un deseo ferreo de que sucedan. Esto hace que creas merecerlas antes incluso de haberlas disfrutado. Y dicho sea de paso, disfrutar es lo que menos haces, ya que cuando llegas siempre piensas que hace tiempo debieras haber estado allí.

Tu deseo tu mejor arma, a favor y en contra. Pobre chico. Tu no sabías que todo iba a terminar de otro modo.

Hoy en día renucnio a todo ello por cosas que hace un año no sabía que existieran. Renuncio a lo que conseguí y a lo que no conseguí. Pero de todos modos, creo que te lo debo, Aki.

A fin de cuentas te creé para intentar no perder nunca esa parte de mi que significa tanto. Esa parte que se resistió a caer. Esa parte de mi que se esfuerza en ser feliz cueste lo que cueste siempre sin renunciar a mi mismo. Con un par de huevos y con mucha cabezonería.

Sí señor, voy a necesitar ración doble de Aki. Ahora ya no tengo tiempo para dedicar a la música. O por lo menos al foro, a los tutoriales, a las discusiones infinitas sobre no se muy bien qué. Quizá esa vuelva a ser mi mejor arma. Poner la idea por encima de todo lo demás. Y a fin de cuntas siempre me he esforzado en negar lo obvio. Tengo más talento para poner las letras de las que siempre he renegado que para hacer las melodías por las que siempre he enloquecido.

Te lo debo Aki, y te confieso una cosa: aunque no lo he sabido hasta hoy, te he echado mucho de menos.

 

 

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