Rutinas y supersticiones


Aquel día, antes de subirte al escenario, para cambiar de imagen se te ocurrió peinarte diferente. Cuajaste una de tus mejores actuaciones. A partir de aquel día, por si acaso, te peinas de aquella misma manera antes de subirte al escenario. Peinarse así se ha convertido en una superstición para ti.


No existe ningún estudio que demuestre una relación entre el peinado y el rendimiento. Las supersticiones, si ayudan a quien las sigue, es gracias a la sugestión mental. En este caso son producto de una asociación accidental, el día que cambié de peinado me salí en el escenario. También pueden ser trasmitidas culturalmente. Por ejemplo, se dice en el mundo del espectáculo que vestir de amarillo trae mala suerte.


Aparte de esta superstición, tú tienes una rutina para prepararte. Durante la cena antes de la actuación se concreta el repertorio. Me tomo un café. Minutos antes se empezar afino el instrumento y repaso mentalmente los acordes del primer tema. Enciendo un cigarro y me subo al escenario. Es tu rutina. El café sirve para espabilarme, el repaso de los acordes me ayuda a subir sin ninguna duda el concierto y encender el cigarro es mi señal de que empieza el concierto y me ayuda a subir más decidido. Tu rutina te sirve para salir concentrado.


La rutina no funciona por sugestión mental, funcionaría con cualquiera que la utilizara, pues tiene una explicación científica. Hacer todo eso, en el mismo orden y buscando esos objetivos evita los pensamientos negativos, las distracciones y la preocupación por el resultado final de tu actuación.


La superstición es una conducta aislada, la rutina un listado ordenado de acciones. La superstición pretende aliviar tu inseguridad, la rutina busca concentración y el grado de tensión óptimo. La superstición funciona gracias a una creencia, la rutina gracias a una explicación científica. La superstición se aprende accidentalmente o se trasmite culturalmente, la rutina se entrena. La superstición es rígida, si no se hace se va a actuar mal, la rutina es flexible, si no se puede aplicar, se puede adaptar. Quizás no es imprescindible tomar un café, valdría cualquier cosa que me activara.


Recordar el sentido de las cosas que haces para prepararte, es la clave para no caer en las supersticiones. Paseo para repasar mi rutina y relajarme un poco antes de la actuación. Compruebo que todo aquello que depende de mi lo tengo controlado. Si tengo claro el sentido de mis acciones podré ser flexible y adaptarme a los cambios.


Cuando pierdes la flexibilidad, cuando las cosas solamente pueden ser de una sola manera, cuando todo esto ocurre, estamos abonando el campo de las supersticiones. Aunque las supersticiones pretenden reducir las inseguridades, acaban aumentándolas. Las supersticiones implican delegar el control de la situación en algo ajeno a tu voluntad, a tu preparación y a tu capacidad. Si todo depende del peinado que lleves, ¿qué sentido tiene ensayar y esforzarse por hacerlo bien?


Es más útil tener claro qué necesito en cada momento para ajustarme psicológicamente, y diseñar rutinas a medida de esas necesidades. En ese caso, el control de la situación va a depender de ti, de tu forma de comportarte y de pensar.


Después de esta reflexión, os sugerimos que vayáis confeccionando vuestra propia rutina. Recordar la necesidad de ser flexibles. Es decir, poder cambiarla en un momento dado y seguir de manera natural sin ningún problema. Si no hay café, pues tampoco es un drama, o me tomo otra cosa, o simplemente hoy no me tomo nada. Tampoco es imprescindible. Si no es así, vuestra rutina terminará convirtiéndose en una superstición. Tú controlas tu rutina. En cambio. la superstición te controla a ti.


Psicoescénico

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Comentarios
  • #1 por Rafa Tuñón el 09/10/2007
    como siempre, muy interesante. Gracias por la info.
  • #2 por weld el 09/10/2007
    importante no cambiar la rutina de algunas cosas....por ejemplo la ejecucion de un punteo...se puede, pero ya es improvisacion

    cambiar el orden de los temas que llevas tocando mucho tiempo de esa manera te puede hacer perder el Rumbo

    si ensayas sentado la mayor parte del tiempo , no pretendas tocar igual cuando estes en pie encima del Escenario... si tienes la guitarra por las rodillas acusaras mas el efecto....por ejemplo

    salir a actuar con una botas con las que estas incomodo en el escenario y te estan haciendo daño te haran perder la concentracion en algun momento

    o con las uñas Largas...y no precisamente las de los pies....( para los guitarristas-Bajistas y los que tengan que pulsar algunos botones....)

    acostumbrate a tocar tambien a oscuras

    pensar en la supersticion y estar pendiente de "esas cosas" es un error... dedicas la atencion a algo que no merece la pena

    Don't Worry be Happy....decia ese que chiflaba....Bobby Mcferrin puede ser?

    chiflemos pues mientras pasamos por debajo de la escalera ..... derramamos sal.... o partimos un cristal en mil pedazos mientras nos barren los pies recogiendo los cachos....

    :¬)

    alguien ha dicho algo del amarillo ?

    dejemoslo en Vainilla....

    tamkiu PsicoEscenico
  • #3 por Ismael Valladolid Torres el 09/10/2007
    "Después de esta reflexión, os sugerimos que vayáis confeccionando vuestra propia rutina. Recordar la necesidad de ser flexibles. Es decir, poder cambiarla en un momento dado y seguir de manera natural sin ningún problema. Si no hay café, pues tampoco es un drama, o me tomo otra cosa, o simplemente hoy no me tomo nada. Tampoco es imprescindible."

    Uf... ¿Cuál es el mensaje, exactamente?
  • #4 por PsicoEscenico el 10/10/2007
    La idea es entrar concentrados al 100%. Si a mi me viene bien dar un paseo después de la cena y justo antes de subir a tocar repasar mentalmente la entrada del primer tema para que sea potente y sin titubeos, pues debemos intentar hacerlo siempre que podamos.
    Pero si hay un día que no hay tiempo de hacerlo (por ejemplo, termino la prueba de sonido y a los dos minutos empieza el concierto), no debe ser algo negativo, simplemente no he podido y ya está y a por todas.
    Si para mi se vuelve imprescindible esa rutina, es decir el no hacerla me hace ponerme aun más nervioso, más que una rutina es una superstición y por tanto negativo.