Segundo Capítulo: Si los relojes se paran

“Si consigo reflejarme en el espejo de tu voz podré parar el tiempo, lo sé”. Si el tiempo se detiene la luna dudará qué hacer, la razón perderá su razón, y el sentido común ya no tendría sentido. ¿Podría ello ayudar a encontrar el sentido a las respuestas que tantas dudas originan?

“He conseguido parar el tiempo, y noto que te quiero, que siempre te he querido, aún antes de conocerte”. Pero, ¿por qué no se dio cuenta antes cuando el tiempo corría al sprint en pos de una meta lejana? Tal vez porque las palabras no han dejado paso al silencio que portaba la respuesta. Pero la respuesta, ¿eran palabras o sentimientos? Si fueran palabras, ¿habría acabado la guerra entre éstas y el silencio? Quizás juntos silencio y palabras hagan que los sonidos sean quienes ayuden a comprender.

¿Corrían palabras y silencio para llegar antes de que la luna saliera? De nuevo la amiga luna formaba parte de este jeroglífico que está pintado en las paredes de su mente. Pero, “¿por qué? ¿no es la luna testigo de la noche?”. “¿Tenían miedo a la vigilancia de la luna o a la huida del sol hacia lo más lejano?”. Pero olvidaban que hay días en los que incluso luna y sol se ponen de acuerdo para juntos reinar en nuestro cielo, en un imperio de luz y belleza que logra hacer parar al tiempo.

Si los relojes no se han parado, la luna no se ha parado, el sol ha seguido huyendo, “ y yo he tratado de cruzar la frontera que hay ante mí, descubriendo por fin mi amuleto, mi secreto”. Pero si en realidad los relojes se hubieren parado, “sé que sólo lo han hecho para ti y para mí, para que olvidemos lo demás, lo ajeno, lo que no es nuestro”

Poco a poco iba descubriendo que nada es lo que parece ser, incluso tampoco lo que parece no ser. Entonces, ¿qué era? “¿Cómo decirlo? ¿Cómo cantarlo si hay una sola dirección que seguir?”.

Ahora recordaba que guardaba en su desván palabras y silencios, notas que componían una vieja canción vagabunda, que hablaba de cuando se perdió en un silencio buscando una vida. “Eres toda mi verdad..... y mi voz, porque también eres mis ojos, ya que no veo nada sin tu amor”.

Y allí fuera seguía viendo gente preocupada por lentas e infructuosas prisas ajenas a los sentidos. “¿Dónde irá todo cuando el sol culmina su huida? ¿persisten los argumentos que de día exprimían la verdad?”

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