El último guerrero

Hay soldados realmente leales, y algunas historias superan cualquier ficción. Sí, este caso es verídico; extraigo el texto de la web [ Armagedón ]:

"Cuantas veces habremos visto en el cine, o leído en las novelas, esas historias, casi míticas, en la que un guerrero japonés de la Segunda Guerra Mundial es encontrado en la jungla, muchos años después, sin saber que la guerra ya ha concluido; pues bien, la ficción no es tal cuando nos encontramos con la vida del joven teniente del ejército japonés, Hiroo Onoda.

Este fiel y devoto soldado (como todo buen soldado nipón durante la guerra), fue enviado, en 1944, a la isla de Lubang, en Filipinas. Al terminar la guerra, Onoda, que había quedado aislado de sus tropas, no pudo saber que la contienda había terminado en agosto del 45. Así fue como, sólo y prácticamente desarmado, el aguerrido militar vivió en la jungla, alimentándose de lo que daban los árboles y luchando contra un inexistente enemigo norteamericano. Su lucha duró... ¡29 años!

Fue en 1974, cuando un turista japonés que hacía camping en la región, lo descubrió en medio de la selva. El visitante, extrañado ante su ya exangüe vestuario, se dio cuenta que se encontraba frente a un antiguo oficial militar y trató de decirle que la guerra había concluido. No obstante esto, Onoda se negó a creerle y no quiso deponer las armas. Para ello, le dijo al campista, debería recibir una orden directa de su superior jerárquico.

El desconcertado turista regresó al Japón y puso en conocimiento del país su extraño descubrimiento. El que fuera jefe del soldado “perdido” (ahora un librero de viejo), tuvo que tomar un avión hacia Filipinas y encontrarse con su antiguo subordinado. Le ordeno entonces que desistiese de su bélica actitud y que se incorporarse de nuevo a la vida civil. Sólo en ese instante Hiroo Onoda, obedeció la orden, regresando al Japón.

En su país, el teniente del ejército nipón fue recibido con honores de héroe nacional y condecorado por su devoto y persistente servicio. Una de las primeras cosas que hizo, ya en su tierra, fue visitar su propia tumba.

Da la impresión de que las Filipinas influyen de una manera especial a los soldados que combaten en sus tierras. Como Hiroo Onoda, los soldados españoles que lucharon contra los tagalos, en 1899, por defender su colonia, y que fueron conocidos como “los últimos de Filipinas”, resistieron incluso después de que la guerra hubiera concluido. Hasta que no comprobaron, con datos fehacientes, que la derrota era una realidad, no abandonaron las armas ni prestaron oídos a aquellos que les conminaban a dejar la lucha."

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Comentarios
  • #1 por qk el 01/04/2004
    mmm

    29 años me parecen muchos.


    Quiero decir, 29 años luchando contra nadie, 29 años sin ver al enemigo, ni tampoco a tropas amigas, ni movimientos, ni noticias del exterior, sólo jungla, 29 años de jungla...

    mmm, no sé.

    Más que un héroe, parece un pobre hombre que sufrió un trastorno... 29 años!
  • MOD
    #2 por Soyuz el 01/04/2004
    Sí, cuesta creerlo pero es un caso real... de hecho es mas complicado de lo que cito aquí. Había más soldados con Onoda cuando él empezó su misión, en total creo que eran 5. Unos murieron de indigestiones o en escaramuzas, y otros se entregaron a los filipinos, en diversos momentos; lo más pronto, en 1949. Onoda simplemente fue el más obstinado y terminó por quedarse solo.

    He estado rebuscando y es un caso 100% verídico, hay webs niponas dedicadas a este personaje y se cita en muchas fuentes. Además, no era el único; hay otro caso muy parecido, un tal Shoichi Yokoi, que también estuvo en el limbo hasta 1972, aunque este era consciente del fin de la guerra desde 1950 y no quería salir por miedo a represalias y por la vergüenza de la rendición (!). Yokoi se hace más simpático incluso, porque no mató a una mosca, mientras que Onoda, en su misión guerrillera, liquidó a 30 filipinos pacíficos e hirió a otros 100 (a pesar de todo y dada la rareza de su caso, fue indultado). Hay una anécdota muy buena de este tal Yokoi: cuando por fin volvió al mundo de los vivos, sus paisanos le enviaron ayudas y donativos desde todas partes. Reunió miles de yenes, lo que era una fortuna en el Japón de los años 40, y pensó en retirarse merecidamente, pero se deprimió al comprobar que esa cantidad no equivalía ni a 300 euros del Japón de los 70 :-)

    El caso de Onoda es el más puro dentro de los "soldados fanáticamente leales", porque él sí creyó que la guerra continuaba hasta el mismo final de su aventura. ¿Qué paso con Onoda al salir de su agujero? Fue totalmente incapaz de adaptarse a la vida moderna (¡pasó de un Japón imperial y tradicional al monstruo de la tecnología y el comercio que vemos hoy!), compró un rancho en Brasil y allí sigue con vida mientras hablamos de él.
  • #3 por qk el 01/04/2004
    Sí, la historia es increíble, pero fijo que es cierta. Lo que me desconcierta es que el tipo este estuviese tan tarado que creyese que la guerra podía seguir 30 años sin noticias, órdenes de superiores... nada, el tío siguió en la jungla, matando peña (¿no se cuestionaba que fuesen todos civiles y que no apareciesen soldados nunca a por él...?)

    No sé, yo lo que pienso es que siguió por locura, no por heroísmo.

    Pero con lo que cuentas, pues no sé, ya dudo.

    Y muy buena la historia, gracias!
    qk
  • MOD
    #4 por Soyuz el 01/04/2004
    Hombre es de suponer que el tipo no estaba completo de la cabeza, pero también hay que pensar que hablamos de otro lugar y época muy distintos... es el Japón imperial de la II Guerra Mundial, con sus kamikazes y harakiris a la orden del día. Hasta que sufrieron la bomba atómica, juraban defender Japón hasta el último hombre, y eso estaban haciendo, con decenas de miles de muertos en cada isla que perdían en el Pacífico. Son otras mentalidades y otras épocas; lo fuerte es que parece que hayan pasado 1000 años pero fue ayer como quien dice :-D

    PD: Un detalle; aunque mató también a civiles, la mayoría fueron patrullas rutinarias del ejército filipino.
  • #5 por Juanjo Butrón Llovet el 05/04/2004
    Está bien defender el país de cada uno pero... joer, 30 años perdidos de su vida. Antes prefiero vivirlos que sufrirlos.
  • #6 por labrix el 07/04/2004
    Ahí está el heroísmo Juanjo.

    Aunque estuviera algo transtornado hay que tener en cuenta la cultura japonesa sobretodo anterior a la derrota.

    Tras la revolución Meiji, se mantuvieron los valores de lealtad, honor y sacrificio del medievo nipón. El emperador fomentó también la obediciencia ciega y la "dureza" con el enemigo.

    Por otra parte, en 1943, los estadounidenses utilizaron la treta de la rendición (por radio y mensajes escritos). En la Guerra del Pacífico era extremadamente importante tener el control de las islas y las comunicaciones, y este método resultó muy efectivo en algunos casos.