Ya no puedes morderme

 

Las cinco cabezas, 

atadas por los pelos,

se balancean como un alga bajo el agua.

Contigo no hablo porque eres una estúpida,

le digo a la más estúpida.

A ti te devoro

porque en vida me volviste loco.

Las otras tres son interesantes,

adornos que encuentro donde me dejaste.

Porque yo te amo,

no llegué a decírtelo, 

pero te amo.

Tú no lo sabes, pero te seguía continuamente.

Estudié química mirando tus cabellos

por la derecha me perseguían las nuevas pesadillas,

sueños seductores,

muy densos,

muy sucios,

plagados de errores.

Creo que las cabezas están bajando

aunque dude de ello.

Tiraré de ellas toda la noche,

sólo así escucho vuestras voces.

Por eso lo hago en vida,

porque es nuestra vida la que importa,

ni la tuya ni la mía.

Es una pena

que ya no puedas morderme.

Es una lástima

que no te recuperes.

¿Sabes qué me pregunto?

¿Por qué luchar si puedo deshacerte?

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