Ante todo gracias por el artículo, Juan.
Es de agradecer que alguien se tome la molestia de pasar un rato largo pensando y tratando de comunicar el fruto de sus disquisiciones.
Personalmente me identifico con la frase de Johan Torneheim: “Al final, a mí personalmente no me importa si el sonido lo genera una esponja, un transistor o un procesador digital de señal (DSP). Si el instrumento se “deja tocar”, suena bien y uno se siente bien usándolo, es todo lo que necesito."
Y por lo demás, parece evidente que la tecnología seguirá evolucionando… o avanzando… o simplemente creando nuevas cosas con las que hacer ruidos y/o sonidos.
Yo particularmente, estoy entusiasmado (al igual que Vilchez) con respecto a esas nuevas tecnologías que seguro llegarán (aunque sigo igualmente entusiasmado con las viejas tecnologías que aun seguimos teniendo; una campana o un tambor son productos de una tecnología bastante vieja ¿no?)
Pero el entusiasmo no me lleva a pensar que esas tecnologías nos ayuden a hacer mejor música (ni peor).
Como mucho creo que nos ayudarán a abordar la creación desde otros puntos de vista (cosa siempre excitante), a solventar determinados problemas técnicos que sufrimos actualmente o a facilitarnos algunas tareas.
Si nos remitimos a la cantidad de obras que han surgido a lo largo de un montón de siglos (desde el Bosco a Richter, desde Rembrandt a Opalka) gracias al uso de un montoncito de pelos amarrados y de una sustancia oleaginosa (o lo que es lo mismo, gracias al uso del pincel y el oleo) nos daremos cuenta de que la calidad de una obra no es directamente proporcional al uso de nuevas tecnologías.
La aparición de nuevas tecnologías y herramientas no nos permitirá elaborar "mejores obras", pero sí la elaboración de nuevas realizaciones artísticas; cosa que siempre será motivo de celebración y regocijo.
El artículo está muy bien, aunque como es normal, siendo tan largo y diciendo tantas cosas, es difícil estar de acuerdo en todo.
Lo que me llama mucho la atención, viendo algunas respuestas, es el empeño de algunos en enterrar los sintes analógicos.
Ahora decís que dentro de 20 años solo estarán en los estudios de nostálgicos y cosas así.
Hace 30 años, ya se decía que estaban obsoletos.
De momento, ahí siguen, "más de moda que nunca".
Por supuesto que acabarán pasando a la historia, como todo, pero vaya como molan y vaya bien que suenan.
Y conste que me encantaría que quedasen obsoletos de una puta vez.
Buen artículo aunque quizás peca un poco de lo que pecan todos los economistas: predecir el pasado...
"Emulaciones a nivel de componentes"
Eso se supone que ya lo hace desde hace bastante tiempo Korg en su Legacy Collection y algunos emuladores de amplis y pedales para guitarra. O al menos así lo venden sus fabricantes...
"Física aplicada a las fuentes de modulación."
Eso ya lo hace Lemur y también Max4Live tiene dispositivos como el bouncing balls (pelotitas rebotantes) como control de modulación. Algorithmic Arts tiene desde hace un montón de años un software que también genera modulación MIDI a través de pelotitas rebotando dentro de un cuadrado e incluso a través de ficheros de secuencicación del genoma del ADN de las proteinas. Todo está ya inventado...
“jukebox celestial”
No estamos muy lejos de ello con los romplers actuales. Ya hay pianos de 500 Gb
"Un instrumento ampliamente popular y culturalmente notable habrá surgido de una aplicación de smartphone"
Completamente de acuerdo. Pese a la basura de hardware y sistema operativo que conllevan Android e iOS están saliendo a la luz centenares de originales e interesantes aplicaciones musicales jamás soñadas en un PC y lo que es mejor con personalidad propia y vocación de instrumento interpretativo autónomo. No hay duda de que muchas de ellas serán recordadas dentro de unos años aunque la potencia de los smartphones se halla multiplicado por 1000 o directamente los smartphones hayan pasado de moda.
"La síntesis vocal se habrá quedado estancada en el valle de lo antinatural y lo cutre, pero debido a que las nuevas generaciones se habrán criado escuchando Lady Gaga y los abusos cometidos con el Autotune, tendremos que armarnos de paciencia para tolerar lo que se nos vendrá encima"
Cacho de artículo....y da para muchas divagaciones en hilos hispasónicos...en vez de tanta mierda madrid(PC)-Barça(MAC)...o viceversa.
Me venía a la cabeza la idea detrás del sinte ISIS ése que salió hace poco, y hasta dónde pueden ir estirándose ciertas corrientes....Tb, pensando en esa relación entre lo visual y lo sonoro...la pintura y la música....creo que en hispasonic debería tener en algún momento un lugar una entrevista o reportaje sobre Neil Harbisson...
Personalmente me haría un implante que permitiera traducir inmediatamente a midi (o a su sucesor transcapaz), cualquier melodía o armonía que me pase por la cabeza, y yo tararee o silbe...
Muy buen artículo, muy interesante.
Quería comentaros una cosa, en el apartado Hiper-resolución dice lo siguiente:
"... el uso de hardware dedicado (FPGA), causará que los ingenieros diseñen motores de síntesis que trabajarán a frecuencias de muestreo muy altas (por ejemplo, 10MHz),"
Entendiendo por esto una mayor calidad sonora.
Estoy estudiando Ingeniería de Sonido, y se supone que muestreando a la frecuencia de Nyquist la calidad es optima, (los tipicos 44.1KHz que se utilizan en audio).
Entonces cual es la razón de utilizar frecuencias de muestreo tan altas como puede ser 10MHz???
¿Puede alguien explicarmelo?
#40 pregunta interesante... Y dificil! no sé si seré el más adecuado para responder... creo que más que "una mayor calidad sonora" quizás lo que se buscaría es una simplificación a la hora de ponerse a diseñar estos sistemas. La elevada frecuencia de muestreo no tiene que ver con la señal de salida sino con los problemas de aliasing que con bastante frecuencia surgen en los procesos internos de los sintes digitales (por ejemplo en fm, modulación en anillo, LFO's trabajando a frecuencias audibles, wavetables mal "diseñadas", efectos varios, etc...). Con una frecuencia de muestreo interna muy grande supongo que se podría evitar el tener que implementar filtros LPF anti-aliasing al algoritmo de cada proceso susceptible de generar aliasing. Algo parecido ya pasa con muchos efectos vst cuyos algoritmos por varias necesidades trabajan a frecuencias internas superiores a las de muestreo, para luego "bajar" a la frecuencia de muestreo a la salida... vaya por delante que es solo una suposición (y que yo de esto se lo justito).
Tratándose de sintes se puede ir un poco más lejos y plantearse casos particulares donde se vea más claro la necesidad de trabajar a mayores frecuencias internas... por ejemplo, mediante modulación en anillo se pueden generar armónicos audibles a partir de armónicos inaudibles (inaudibles debidos a tener una frecuencia muy elevada, me refiero). Ponte que dos osciladores se modulan en anillo generando una señal de armónicos audibles e inaudibles. Si luego esa señal la vamos a utilizar para aplicar modulación en anillo a un tercer oscilador, ¿qué hacemos?¿filtramos los armónicos inaudibles o no los filtramos? Porque el resultado de la modulación va a ser distinto en ambos casos... Así que no todo es tan sencillo como filtrar todo armónico que en algún momento supere el ancho de banda...
De todos modos este punto que citas creo que está conectado (o hace de preambulo) al siguiente, "emulación a nivel de componente". Lo que en conjunto viene a decir es algo así como que llegará un punto en el que "dejemos de buscar soluciones a problemas que están generados por utilizar sistemas electrónicos obsoletos. Y dejemos de comernos tanto la cabeza buscando modelar matemáticamente los sistemas que componen los sintetizadores analógicos (sus filtros, osciladores..etc)". De hecho a fecha de hoy ya es posible modelar sistemas electrónicos componente a componente con mejores resultados incluso que las aproximaciones teóricas. En definitiva, que lo que hace falta es aplicar fuerza bruta de cálculo... a efectos prácticos, algo muy parecido a lo que ocurre con los lenguajes de alto y bajo nivel en programación.
Creo que siempre fue un poco un proceso de emulación, y se llegaron a sonidos nuevos.
Salvo que el sintetizador en sí mismo, produjo un cambio, poder usar frecuencias puras, y combinarlas.
Los teclados electricos, los presets de los FM, todos se basan en cierta medida en haber intentado emular los instrumentos acusticos de siempre, resultando en nuevos timbres claro...
En esta etapa (parece) se quiere emular el hardware por software hasta que no haya diferencias.
Creo que el futuro siempre va a estar en la comunion de ambos, y el problema seria qué parte hace cada una.
Por ahi lo importante es que no se deje de CONSTRUIR INSTRUMENTOS, que sigan existiendo como aparatos independientes y únicos... creo... puede que cumplan normas para que al conectarlos a la PC sean totalmente compatibles con los DAW y eso.
Es de agradecer que alguien se tome la molestia de pasar un rato largo pensando y tratando de comunicar el fruto de sus disquisiciones.
Personalmente me identifico con la frase de Johan Torneheim: “Al final, a mí personalmente no me importa si el sonido lo genera una esponja, un transistor o un procesador digital de señal (DSP). Si el instrumento se “deja tocar”, suena bien y uno se siente bien usándolo, es todo lo que necesito."
Y por lo demás, parece evidente que la tecnología seguirá evolucionando… o avanzando… o simplemente creando nuevas cosas con las que hacer ruidos y/o sonidos.
Yo particularmente, estoy entusiasmado (al igual que Vilchez) con respecto a esas nuevas tecnologías que seguro llegarán (aunque sigo igualmente entusiasmado con las viejas tecnologías que aun seguimos teniendo; una campana o un tambor son productos de una tecnología bastante vieja ¿no?)
Pero el entusiasmo no me lleva a pensar que esas tecnologías nos ayuden a hacer mejor música (ni peor).
Como mucho creo que nos ayudarán a abordar la creación desde otros puntos de vista (cosa siempre excitante), a solventar determinados problemas técnicos que sufrimos actualmente o a facilitarnos algunas tareas.
Si nos remitimos a la cantidad de obras que han surgido a lo largo de un montón de siglos (desde el Bosco a Richter, desde Rembrandt a Opalka) gracias al uso de un montoncito de pelos amarrados y de una sustancia oleaginosa (o lo que es lo mismo, gracias al uso del pincel y el oleo) nos daremos cuenta de que la calidad de una obra no es directamente proporcional al uso de nuevas tecnologías.
La aparición de nuevas tecnologías y herramientas no nos permitirá elaborar "mejores obras", pero sí la elaboración de nuevas realizaciones artísticas; cosa que siempre será motivo de celebración y regocijo.