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meidei

Blog

  • Jan
    2
    2007

    Me has arrancado...

    por meidei el 02/01/2007

    Fue brusca la partida
    y estrecho nuestro abrazo
    quisiste de despedida
    arrancar de mi costado
    lo que llenaba el vacío
    que ahora dirige mis pasos
    creo que también se fue
    arrastrada por tu ira
    aquella parte que usaba
    para justificar sagaz
    actos rellenos de nada.
    Seguro que algún día
    pasarán factura cruel
    con forma de dentelladas
    en lo poco que recupere
    de mi llagada y triste alma.

  • Nov
    12
    2006

    Sorprende como es la gente...
    Hace algún tiempo y en la casa que compartía con una ex, aprovechando que era verano y algún tipo de fiesta o puente, invitamos a unos amigos opusianos de ella.
    Yo desde el principio sabía que aquello no iba a salir bien, el novio de la amiga era un pimpollo de unos 23 añitos de edad que no había salido de su barrio en la vida... la verdad, no sé como vino a parar a casa.
    El fin último de la reunión era la habitual orgía de los viernes, pero viendo el panorama ya sabía que aquel muchacho no iba a dar pie a tal cosa, así que una vez que empezamos a beber cerveza y fumar un poco de maría de mi cosecha y para evitar el apalancón resultante de aquella mixtura, saqué mi bolsita de farla y empecé a ofrecer a los colegas e invitados, por lo menos tendríamos charla y no nos dormiríamos, pensé...
    Resulta que tal y como había supuesto, el novio de la amiga de mi ex no quisó probar la pera, traída desde Colombia como regalo por un íntimo amigo, y que guardaba para una ocasión especial. La verdad es que la cara que puso cuando le ofrecí fue bastante tibia, como si nunca hubiera visto a nadie clenchando.
    No obstante era mi casa, así que no iba a cortarme un pelo y comenzamos a catar la alita de mosca. La velada discurrió con normalidad, charlamos de temas varios, como trabajo, internet, música, (casualmente el "pimpollo" como lo acabamos llamando, era habitual de hispasonic), si bien a la hora de ir a empezar la cebolla de medio gramo que quedaba, me dio un vuelco el corazón...
    No podía encontrar el medio gramo... Lo había dejado entre el rulo de 20€ y la cartaja para los porros que también había desaparecido... Supuse que había sido al ir al baño, ya que no recordaba que nadie hubiera recogido nada delante mío... Pues bien, tal y como supuse, el "pimpollo" había sido el culpable.
    Había estado recogiendo la mesa por ayudar un poco y la tiró sin querer (creo, aunque a veces dudo). La verdad, el susto fue grande, pero me hizo gracia la cara que puso el chaval al darse cuenta de su equivocación, creo que pensó en lo peor, desde un ajuste de cuentas al más puro estilo colombiano, hasta una humillación pública delante de todos...
    no tardamos en reir a carcajadas una vez que encontramos la cebolla en la parte más alta del cubo de basura, aunque él seguía un poco avergonzado o acojonado, quién sabe...
    La verdad es que si no hubiera sido moderador de hispasonic lo hubiéramos tirado por la ventana... jejejeje saludos peludos

  • Feb
    21
    2006

    Ubagua

    por meidei el 21/02/2006

    Quiero creer que nada de lo que me atenaza es leve, para así poder considerarme mejor persona. Por eso a veces tiendo a exagerar todo aquello que me sucede intentando hacer creer a los demás que siempre soy yo a quien le sucede todo lo más, lo mejor, lo peor o lo único...
    eso no es algo sobre mí que haya conocido desde siempre, de hecho tampoco estoy seguro que sea así, pero mis años conmigo mismo me hacen creerlo.

    Esto viene a cuento de una situación que marcó mi vida para siempre y de la que muchos de mis conocidos se han reído, empequeñeciendo el verdadero sentido que tuvo para mí, probablemente debido a lo que ya he comentado en el párrafo anterior.

    Pues bien, sin ánimo de resultar en absoluto tremendista ni queriendo sobrevalorar el hecho en sí, me he visto en la necesidad de escribir esta pequeña historia acaecida (o imaginada) probablemente a causa del calor y otros factores circunstanciales que acaso afecten a la capacidad cognoscitiva de igual manera.

    De sobra es conocido por todos el efecto sinérgico de ciertos compuestos químicos y los rayos del sol para con la capacidad mental antes mencionada.

    Pues bien, a pesar de dudar que este último motivo fuera el que realmente me llevara a considerar el hecho tan importante como para contarlo, no está de más tenerlo en cuenta para que a la hora de sacar conclusiones nadie se apresure a tomarme por loco.

    Bueno, al grano: Llegué, la vi y quedé prendado... No creo que fuera la misma persona que acababa de salir del coche que yo conducía, fue un momento en que dejé de verla, tan sólo un par de minutos, suficiente para que el bosque se la tragara y la escupiera de nuevo hacia mí envuelta en vistosos colores y olores más propios de jardines de cuento, su sonrisa y su pose resumían la arrogancia de saber que una fuerza superior la amparaba. Su piel reflejaba la luz con más brillos que el agua que acariciaba sus pies, a la vez que murmullaba un coro acompasado al cantar de los pájaros que miraban. Era una diosa.

    Y no pude sino rendirme...
    En más de una ocasión he intentado convencer a mis amigos de que la historia es verídica, de que no hay nada ni lejanamente parecido en mi vida que me haya hecho sentir así, pero ellos insisten en decir que soy un exagerado, o incluso cosas peores.

    Lo que hace que me considere aún más afortunado y realmente crea que es a mí a quien le suceden esos hechos increíbles, únicos y dignos de anhelar.

    Ahora ya podéis llamarme loco.

  • Nov
    2
    2005

    Pesadillas

    por meidei el 02/11/2005

    No pudieron seguir caminando en la nieve y retrocedieron hasta el viejo refugio que habían visto unos metros atrás, hicieron fuego, cenaron y sin apenas hablar se metieron juntos al saco que hicieron uniendo los dos individuales, se abrazaron para darse calor pero el cansancio no les dejó seguir, se besaron y quedaron adormilados durante un rato, de repente entre las sombras que proyectaba la hoguera, una culebra que parecía tener patas se deslizaba al lado del lecho de Eneko, sintió frío.

    Entraba en la tierra y salía de ella como si buceara en el mar, sus dientes eran de perro y no tenía ojos, tenía el tamaño de un ternero lechal, era verde con el vientre grisáceo, su textura gelatinosa, pero se intuía una gran fuerza a cada golpe de su cola al avanzar. Eneko no tenía miedo, porque de momento el temible animal respetaba las distancias y acabó huyendo. Pero al girarse vio que no había nadie a su lado y supo que la bestia había elegido dar caza a alguien más débil.

  • Oct
    18
    2005

    Debo tomar una decisión

    por meidei el 18/10/2005

    Y aunque sé que no es fácil, por otra parte me atormenta la certeza de que otros más débiles lo han conseguido.

    Quizás no sea del todo ético considerar a mis supuestos semejantes menos fuertes que yo, pero he de ser realista. De hecho, iré más lejos en mi apreciación, no sólo son más débiles, sino que su aparente fortaleza para afrontar el mismo reto no es sino el no ser conscientes de lo que hacían, no oír más allá del ruido o no ser capaces de mirar a través del vaho en el espejo, siempre es más fácil obviar la realidad si esta es incómoda.

    Mi condición de dueño de mí mismo me obliga a ser cruel en ocasiones, benévolo en otras muchas para evitar la ira del contrario y rápido en mis decisiones mundanas para poder dejar atrás compañías no deseadas, pero para poder seguir viviendo sin traicionar a mi conciencia necesito reposar y tomar definitivamente y con calma esta última y decisiva determinación.

    ¿Qué pongo mañana para comer?

  • Oct
    1
    2005

    Cambios

    por meidei el 01/10/2005

    Coche roto, cambio de ciudad y de trabajo, dejar a su pareja de toda la vida, nuevas compañías, parece mentira que pudiera pasarle todo en la misma semana.

    De todas formas él ni se hubiera inmutado en esta situación, -creyó adivinar Ana mientras deshacía la maleta sobre el parqué del "nuevo" piso- así que yo tengo que mantenerme firme y no darle vueltas.

    Al fin, después de revolver en el fondo de la maleta encontró el teléfono.

    -Uf, que suerte, creía que lo había perdido- comprobó que no tenía llamadas ni mensajes y en un momento de furia contenida lo arrojó contra un cojín.

    Estiró con habilidad y fuerza cada una de las prendas que había extendido por el suelo al buscar el móvil, y las volvió a doblar para dejarlas ordenadas, pero antes de ello tenía que dar una vuelta de reconocimiento por su nueva casa.

    Se puso de pie y se acercó a la ventana, pensaba que al abrirla se iría el olor de pintura que inundaba el cuarto, pero al asomar la cabeza por el blanco patio interior se dió de bruces contra el denso olor a humo de la cocina del bar de abajo. Cerró con dificultad la ventana de madera dando un pequeño golpe para acabar de sellarla y volvió las contraventanas ya que en la ventana de enfrente había pantalones y camisetas de chicos jóvenes, probablemente estudiantes, y no quería, de momento, que nadie en el bloque supiera que vivía ahí.

    Acto seguido salió de su pequeña habitación por el largo pasillo hacia la sala de estar, a cada paso se oía quejarse a la tarima, llegó a la sala y al subir la persiana entró la luz con fuerza, abrió la puerta y desde el balcón apreció toda la parte vieja desde una perspectiva que le encantó, al ir a ver el piso no había tenido tiempo de fijarse en todas esas casitas con tejados rojos, patios interiores con tomates y pimientos plantados, canarios colgados de diminutas ventanas y señoras tendiendo coladas mientras oían los programas matinales de la televisión.

    Después del largo viaje en tren se sentía hambrienta así que decidió bajar a la calle a buscar una tienda en la que llenarse el frigo, que por cierto, olía a cerrado así que lo abrió, por lo menos hasta que trajera algo.

    Bajó los cuatro pisos y no se encontró a nadie, aunque en el segundo tuvo que llegar a tientas al interruptor ya que la lucera no iluminaba hasta tan abajo, salió a la calle decidida y con el rápido paso que le caracterizaba, zapatillas baratas y sin cordones, pantalones chinos y blusa blanca a medio abrir que dejaba ver la camiseta interior, entonces lo oyó, a la vez que por el rabillo del ojo percibió un algo extraño.

    Estuvo unos pocos segundos acechando detrás de aquella esquina con los nervios de una colegiala adolescente robando un examen, sólo por el hecho de que no la descubrieran mientras observaba curiosa.

    Se recoge la coleta mientras se estira y disfruta del placer de llegar a una nueva ciudad. Un escalofrío le recorre el cuerpo, pero ella sabe que es la adrenalina de empezar una nueva vida.

  • Sep
    13
    2005

    931

    por meidei el 13/09/2005

    Desprenderse de esa adicción, arrancarse, con rabia, el ancla que te arrastra a la comodidad cuando sabes que esa comodidad es el final del camino que elegiste.

    O bien darte cuenta de que no hace falta la movilidad física para sentirte en crecimiento.

    Lo peor no es arrepentirte de lo que hiciste o de lo que no hiciste.

    Lo que me atormenta es la duda antes de dar el salto al vacío.

  • Sep
    9
    2005

    Dolmen

    por meidei el 09/09/2005

    Mientras hacía las pruebas para el revelado, y entre los olores amargos y mareantes de los líquidos necesarios para tal menester, me quedé absorto al descubrir mi tremenda estupidez congénita.

    La primera reacción fue sonreir, pero al darme cuenta de lo que había perdido, mi sonrisa se quebró.

    La ilusión con la que había sacado aquella foto, una puerta de piedra separando el presente del pasado, me dió la impresión de que en cualquier momento podría cruzar el umbral del tiempo, estaba claro para mí, en el momento de sacarla, que esa foto era mucho más que una simple piedra y unas vacas mirándome con picardía.

    Lo que había perdido aquella mañana, mientras hacía las pruebas de revelado, era la inocencia. La inocencia para crear libremente, la inocencia para luchar por lo que fuera.

    Y todo por reirme de mí mismo.

  • Sep
    7
    2005

    Átame

    por meidei el 07/09/2005

    Átame con fuerza, únete a mí.

    Haz que nuestros sentimientos se vuelvan uno, haz que mi dolor se apague hasta convertirse en amor verdadero.

  • Sep
    6
    2005

    Estanque

    por meidei el 06/09/2005

    Estanque,

    pero de estancado,

    de agua que no fluye,

    recuerdos que se agolpan,

    de inspiración que no llega

    y de esos posos

    que quedarán en el fondo,

    para que pueda emprender

    otra vez mi camino,

    llámalo cauce,

    senda,

    vida o destino,

    con ligereza,

    con tanta fuerza

    con tanto brío.

    Sólo un remanso,

    en mi largo

    recorrido.