España
hace 2 semanas
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Nachenko

Blog

  • Jun
    12
    2008

    Se hace saber a quien le interese, que este blog se traslada a:Detalles miserables http://detallesmiserables.blogspot.com/En ella hablo de vivencias y pensamientos patéticos propios y ajenos. Como siempre, pero nuevo y mejor.Como no podía ser de otro modo.

  • May
    20
    2008

    Barbie perdió su casa

    por Nachenko el 20/05/2008

    Así están las cosas. El Euribor sube, la vivienda asciende hasta el infinito, los bancos aprietan y nadie puede ya pagarse una casa. Mientras los promotores, enfundados en sus trajes de mil euros, hacen un drama de lo mal que van las cosas como si no fuera culpa de nadie, algunas personas sufren las consecuencias de tanta avaricia de manera trágica y nadie hace nada por ellas.El año pasado, Ken, que no fuma, fue a por tabaco. Incapaz de pegar ella sola lo que quedaba por pagar de la hipoteca y el deportivo, intentó venderlo todo, pero el banco decía que la casa valía menos que cuando la compraron, así que no sólo embargó la casa, sino que también se quedó con los muebles, con el coche y con Fluffy, su Staffordshire con pedigrí. Barbie acabó perdiendo todo lo que tenía y viviendo en la calle.Pobre Barbie.

  • May
    14
    2008

    Mi trabajo me obliga cada cierto tiempo a tratar con clientes que son, por decirlo de forma delicada, imbéciles.Un ejemplo práctico lo viví hace un mes. Ya imaginaba que como futuro cliente éste iba a ser especialmente malo. Ni comprende ni valora mi trabajo. Se estira menos que el portero del Birmingham. Cree que las cosas se hacen solas y le parece mal que cobre más por hacer un sitio bilingüe que un sitio en un solo idioma.Ya vamos mal.Pero la cosa se puso chunga de verdad cuando empezamos a ver sitios web de la competencia.Un aviso gratis: los sitios web de empresas de gestión de congresos en España pueden clasificarse en tres tipos: mediocres, malos y muy malos con Flash (salvo uno de sus competidores directos, que acaba de renovar su sitio web y han hecho un excelente trabajo, qué cosas). A todos los interesados: pónganse ls pilas. un sitio web mediocre no sólo no ayuda a hacer imagen de empresa, sino que la deteriora. A lo que vamos: después de pegarnos un atracón de ver competencia mal hecha, sugerí que viéramos sitios ingleses y americanos, porque, como le quise hacer entender, ¿mal que nos pese, los americanos nos ganan de paliza en Internet¿. Para qué diría nada.¿Los americanos son unos burros, unos incultos, de lo peor que hay, no tienen ni puta idea de nada, son lo peor que ha habido en la Creación desde Fu-manchú y traerán un infierno de estulticia sobre la Tierra.¿Y todo eso casi sin respirar.¿Señora, lo que usted quiera, pero cuando se trata de Internet, son los mejores nos guste o no¿.Se ve que no aprendo.¿Los americanos inventaron el cáncer de cólon, las guerras, los impuestos, el tomate y otras telebasuras, la Coca-cola y el colesterol del malo.¿Y yo pensando ¿las gilipolleces que tiene uno que oír a las diez de la mañana¿.Ya sé que está de moda despreciar a los yanquis, sobre todo entre círculos culturetas, pero hay que saber lo que se tiene delante y darle al César lo que es del César. Los Estados Unidos tienen 250 millones de habitantes y hay de todo. Han hecho grandes barbaridades, pero yo no he visto a ningún país europeo criticarse con tanta dureza y causando tanto impacto como lo hacen Michael moore o Morgan Spurlock.En internet son los amos y señores del cotarro, entre otras razones, porque son los mejores y punto. y si tienen que andar trayéndose cerebros de otros países, bueno, vale, tienen que hacerlo, pero al menos les pagan y les tratan en condiciones, no como aquí, que casi parece que ser inteligente es de mal gusto.Y puestos a llamarlos incultos, esto va a ofender, pero media España todavía todavía no se ha quitado la boina. Y no hablamos de la LOGSE porque para qué...

  • Apr
    29
    2008

    Este es posiblemente el único aspecto de mi vida en el que me permito ser mala persona.Como freelance, a veces tengo que competir por un cliente con empresas que tienen toda una infraestructura de la que yo carezco: director, comercial, secretaria, un vehículo de empresa quizá, un local ostentoso y caro...Esas empresas sencillamente no saben de que va este nuevo juego que es Internet, y las odio.Las odio porque en esas empresas se nos explota. Nosotros hacemos el trabajo, nosotros tenemos las ideas, nosotros hacemos el producto, y tenemos que repartir nuestro beneficio con un comercial pretencioso que promete lo que no podemos cumplir, un jefe ignorante que fija plazos de entrega imposibles, un local que no necesitamos y una secretaria que resulta ser la sobrina de alguien y que la empresa no necesita.Oh, cómo me gusta robarles cleintes a esas empresas.Es como poner orden en el universo.

  • Apr
    28
    2008

    El racismo que vendrá

    por Nachenko el 28/04/2008

    De aquí a 10 años habrá unas olas de racismo en España que van a sacudir Europa entera. Mi novia es profesora de instituto y está harta de ver que los alumnos no quieren estudiar, pero tampoco quieren trabajar. Al parecer, no quieren nada de nada. Ellos verán lo que hacen. España se está llenando de inmigrantes que sí quieren algo y están dispuestos a trabajar, estudiar y sacrificarse para conseguirlo. Si no estás dispuesto a trabajar más, o a trabajar por menos, sólo te queda trabajar mejor, estar mejor preparado, saber hacer cosas que otros no saben hacer. Pero si no te da la gana estudiar, ¿cómo vas a coseguir saber lo que otros no saben? ¿Cómo lleva eso al racismo? Bien, la ola se producirá más o menos así. 1 - Los españoles no cualificados ven como los inmigrantes les desplazan de más y más puestos de trabajo, sea por su disposición a trabajar más o a aceptar condiciones laborables menos favorables. 2 - Los españoles no cualificados, desplazados de trabajos a los que creen tener derecho, obligados a la desagradable presión de competir, empezarán a culpar a ¿los otros¿ de su situación. 3 - Una parte de los trabajadores aceptarán que la presión competitiva ha aumentado y se adaptarán. Otros lo intentarán y fracasarán. Una última parte será incapaz de encajar psicológicamente que ¿el juego se ha vuelto más duro¿ y que han aparecido de reepente un montón de nuevos jugadores que vienen dispuestos a hacerse un hueco en la mesa. Esos nuevos jugadores serán el blanco de la ira de los ¿viejos jugadores¿. Una masa crítica de inmigrantes buscando trabajo, otra masa crítica de desempleados, tiempo coexistiendo (que no conviviendo) en la misma población, un suceso intrascendente como provocación que ponga en marcha el proceso... ...y tendremos un brote de violencia que será noticia en Europa durante una semana. Hay muchos sitios en España donde las condiciones para que esto se produzca están en camino o a punto.

  • Jan
    30
    2008

    Los discos de vinilo giran a estribor.No, no es eso. Estábamos mi hermano y yo en Melilla con un fulano al que sólo conocía remotamente de un par de visitas a la Cruz Roja, y que se creía DJ porque había pinchado un par de veces en algún garito a falta de alguien mejor a quien cargarle el muerto. Eran los tiempos del vinilo. El CD estaba ahí, pero no parecía un formato “pinchable”, ni siquiera algo portátil, sólo algo que escuchar en tu equipo de música en casa. Salió la cosa de a qué velocidad gira un disco de vinilo, y el tipo tenía un par de conceptos equivocados, pero en vez de escuchar la voz de la sabiduría -la de mi hermano y mía-, intentó demostrar lo mucho que sabía (error) gritándome (más error) que “los discos giran a 120 B-P-M” (error inmedible de lo enorme). Qué convencido lo dijo. A lo que mi hermano soltó: ¿A 120 BPM? ¿Bueeertas Por Minuto o qué? Y así se quedó.

  • Aug
    28
    2007

    Párpados en los oidos

    por Nachenko el 28/08/2007

    Si pudiera pedirle a la naturaleza que nos equipara con algún utensilio extra, le pediría párpados en los oídos. Párpados en los oídos que pudiera cerrar y no oír al imbécil de la scooter trucada al que con gusto le metería el tubo de escape por el culo y le daría gas hasta que se pusiera redondo como un globo y empezara a flotar hasta la estratosfera. Párpados en los oídos que pudiera cerrar a medias para poder escuchar la música al volumen que yo quiero y no al que el dueño medio sordo del pub estima conveniente. Párpados que pudiera cerrar al más mínimo indicio de reggaeton, Bisbal, o todo a la vez. Párpados completamente funcionales desde bebé para que los niños sacados a paseo por sus amorosos padres no tengan que oír el coche que pita al coche que pita al coche bloqueado por la furgoneta de reparto que bloquea el paso al autobús. Párpados que permitan a ese bebé llegar con el oído intacto a la pubertad, para poder destrozárselo luego con los auriculares, lo que no tiene nada de bueno, pero al menos ese destrozo será algo voluntario, y no algo impuesto. Párpados que pudieras cerrar para no oír la irritante risa de tu compañero de trabajo en la oficina. Párpados para no tener que despertarte a la misma hora a la que empiezan a trabajar los obreros de la obra de enfrente si no te da la gana. Párpados para no tener que escuchar lo que no te interesa de esas personas a las que no puedes decirle que lo que te están contando no te interesa. Párpados por si la biblioteca en la que estás estudiando se ha transformado en un club social para estudiantes universitarios de carreras demasiado fáciles o que no tienen ningún problema en seguir sacándoles pasta a sus padres para pegarse la buena vida un año más. Párpados para jugar o arbitrar ese mismo partido sin escuchar los insultos y los gritos que unos completos desconocidos te dirigen desde la grada, gritos que no se atreven a darle a quien realmente quieren dárselos: a su jefe, a sus compañeros, a su esposa, a sus padres, a sus clientes, al de la grúa, al funcionario impresentable que necesita una hora para desayunar y se larga una hora antes porque tiene que comprar unas cosillas que por cierto pueden comprarse en cualquier parte a cualquier otra hora. Párpados para ver un partido en directo en completo silencio ya que ni el bombo ni la trompeta de los tipos de al lado cabe en ninguno de sus orificios corporales, ni a pelo ni con vaselina ni con jabón. Párpados para tener silencio cuando queramos, y no sólo cuando nos dejan, que es nunca. Es lo que pediría, porque estoy cansado de que la sociedad entera prefiera el ruido al silencio. Me gustaría poder elegir la dosis y el momento para ese ruido.

  • Aug
    10
    2007

    Hala, ya he vuelto a quedar segundo en el concurso de producción de la Campus Party con el tema ¿Delfines Artificiales¿.Me puedo dar por contento. Me tuve que presentar con una canción que hice hace tres o cuatro años, antes de que el Virus llegara a mi vida, porque me había dejado unos cuantos ficheros en el otro ordenador, y no pude ¿tunear¿ mis últimos trabajos para el concurso. Total, que mucha suerte he tenido para lo mal preparado que iba. Lo que me toca las narices es no haberme podido presentar con mi artillería más pesada, pero la culpa de eso sólo la tengo yo, así que...Como detalle curioso, Danner, que por cierto pilló cacho en uno de los concursos de Desarrolladores, vino a saludarme. Va a sonar raro, pero tiene un airecillo Bender en la mirada, pero quizá algo menos maligno. Quizá debería ponerse a Flexo de avatar...

  • Jul
    31
    2007

    Volviendo de la Campus Party, sin nada que hacer en el autobús excepto pensar, hice algo que últimamente hago con cierta frecuencia, y es un balance de mi vida hasta el punto en el que estoy ahora. Los objetivos que me había marcado, y hasta donde he podido cumplirlos. Cómo creía que era la vida cuando era pequeño, cómo es ahora, cuántas veces dije de pequeño "yo no haré tal" y años más tarde encontrarme que no me quedaba más remedio que hacer "tal" sí o sí.

    Pero hay una promesa que sí estoy cumpliendo, y es una promesa que hice públicamente.

    Un día, con doce o trece años, en la cafetería de oficiales de la Agrupación de Transportes nº 1 de Madrid (carretera de Vicálvaro, km 0.8, Madrid), estaba yo con mi padre y otro oficial, y hablaban de fichar en el trabajo. Yo, con mi habitual bocaza, solté ahí en medio con mis doce o trece años bien plnatados: "yo no pienso fichar".

    Y se rieron. Mira el niño, qué majo, no tiene ni puta idea de la vida, ya le tocará, pero ahora es gracioso.

    Educadamente me dijeron que "ya me tocaría". Yo dije que naranjas de la china. Que no sabía cómo, pero que yo no ficharía. Yo sería diferente.

    Corrieron un estúpido velo.

    Ahora, con 31 años, hagamos balance: trabajo de freelance en mi casa, en pijama, me levanto a las nueve y pico, paro para ir a por el pan cuando me venga en gana, a veces trabajo hasta las cinco, a veces paro a las dos. Algunas veces, cuando estoy en racha, dieciséis horas seguidas.

    Trabajar, trabajo. A veces, muchas horas seguidas.

    Pero no ficho. Eh, oficiales compañeros de mi padre, ¿habéis oído eso? Tengo treinta y un años, gano dinero, no tengo jefe y no ficho.

    Si estáis leyendo esto, el corte de mangas que estoy haciendo ahora está dedicado a vosotros.

    Foto: DOs camisas de piña (Campus Party, 2007)

  • Jul
    28
    2007

    OK, desenterraré mi licenciatura en Psicología un rato...

    En cierta facultad había un fulano llamado Solomon Asch que preparó un experimento de percepción visual. El experimento era muy simple. Se sentaba a unas ocho personas en un aula con un proyector de diapositivas, y se les proyectaban dos imágenes a la vez, una junto a otra: una era una línea vertical, y la otra tres líneas verticales de diferente longitud. Los participantes debían decir qué línea era igual a la de muestra.

    De los ocho participantes que había en la sala, sólo uno, el penúltimo en la sala, daba la respuesta correcta, y ese uno miraba a su alrededor extrañado: todos los demás estaban dando una respuesta equivocada, la misma respuesta equivocada.

    Todos ellos estaban compinchados con el experimentador y se habían puesto de acuerdo en las respuestas antes de empezar el experimento.

    Aunque la mayoría de los sujetos resistía la presión externa, muchos mostraron un enorme malestar por la situación, y un tercio de los participantes cedió ante la presión, aunque el error de sus "compañeros" era más que evidente.

    Las buenas noticias es que aunque una minoría de uno cede en seguida, una minoría de sólo dos es capaz de resistir mucha presión.

    Saquen sus propias conclusiones.