The Get Down, la serie sobre el origen del hip-hop que te deja a medias

Netflix ha tirado la casa por la ventana para producir la serie “The Get Down” y tratar en ella de narrar los orígenes del hip-hop en las calles, callejones y antros del Bronx a finales de los 70. Para tirar del carro pusieron como responsable de la apuesta a Baz Luhrmann, experimentado ya en la tarea de fusionar música y narrativa en films como Romeo+Julieta o Moulin Rouge, y le dieron una buena cantidad de millones de dólares. El resultado ha sido un producto de consumo que, aunque cuenta con algunos buenos aciertos que servirán de entretenimiento a todo aquel que no le disgusten estas temáticas, defraudará en bastantes aspectos a los que esperen ver cierto rigor a la hora de abordar conceptos técnicos, musicales y artísticos.

Analicemos un poco esta obra televisiva que para muchos iba a ser el homenaje perfecto al nacimiento del hip-hop y ha terminado siendo algo para el saco del “ni fú ni fá”. Y sí, este artículo contiene spoilers, una ingente cantidad de spoilers.

Una historia en un entorno que da para mucho

Año 1977. El Bronx de Nueva York tiene hacinada a gente de clase baja, principalmente familias de raza negra e inmigrantes puertorriqueños. La mala calidad de las viviendas, las pocas oportunidades laborales, las escasas rentas, el provecho que algunos quieren sacar de la política, los recortes municipales en servicios públicos y una criminalidad callejera pujante –organizada y no organizada– desde la década anterior conforman una olla a presión de la que los jóvenes personajes de la serie quieren escapar: la hija de un predicador obsesivo dotada de voz para cantar y belleza, sus dos amigas coristas, un chico listo y estudioso de barrio sin padres y al cargo de sus tíos junto a sus tres inseparables colegas, y un misterioso chico criado en la calle con habilidades tanto para el arte como para el delito. Como no podría ser de otra forma, todos estos jóvenes verán en la música su tabla de salvación, ya sea intentando triunfar en la música disco –que inicia su declive– o en algo nuevo consistente en mezclar partes instrumentales de canciones con rimas sobre temáticas sociales y urbanas: el nacimiento del hip-hop.

La serie está bien contextualizada. Temporalmente se ubica de manera exacta en el verano de ese mismo año, cuando se estrenó Star Wars, se produjo el gran apagón de Nueva York con sus correspondientes saqueos, Ed Koch aprovechó para sacar tajada política en su carrera a la alcaldía de la ciudad... hechos claramente reflejados en la serie y que empujan la historia que en ella se cuenta. El verano es también una buena excusa para que los personajes jóvenes del film puedan pasar mucho tiempo juntos para sus aventuras, ya que no hay instituto. Pero a pesar de contar con un trasfondo interesante, los problemas abundan por doquier.

El primer problema quizá ha sido Luhrmann

Baz Luhrmann tiene un estilo narrativo visualmente recargado y plagado de acrobacias visuales –hasta el mareo– que aunque puede ser efectivo en la gran pantalla durante un par horas, resulta agotador en la pequeña, y curiosamente bastante inocuo e incluso campy para tratar de retratar hechos con cierto rigor histórico y artístico. Además contó con guionistas a su medida –apretó las tuercas para quitarse del medio a los que no le gustaban y poner a Nelson George– para que el guión fuera totalmente a su talla gracias a que Netflix confió ciegamente en Luhrmann.

Así que para un estilo narrativo recargado, nada mejor que unos personajes recargados. Ezekiel, el huérfano a cargo de sus tíos, es un fabuloso escritor lírico que se niega a mostrar en público su trabajo. Vale, lo podemos comprar. Ezekiel consigue en unas semanas aprender a rapear correctamente y además consigue que sus tres colegas rapeen y bailen igual de bien. Esto ya no podemos comprarlo, ni aunque uno de sus colegas sea el hijo famoso de Will Smith.

Shaolin Fantastic –tal cual–, el chico de la calle, es también hábil en demasiadas cosas: graffitti, DJ –de la noche a la mañana–, bailarín, chapero, mangante, traficante, experto en una especie de kung-fu… además de un descarado cicerone cada vez que se presenta una situación en la que hay que explicar las curiosas –y absurdas– leyes de la calle, de los DJs –más sobre esto después– o cualquier situación urbana con la que se encuentran Ezekiel y sus amigos.

El recargamiento de personajes llega al nivel culebrón extremis en la familia de Mylene, la joven de voz prodigiosa: para salvar una situación de tensión dramática se desvela que su padre predicador beato hasta la médula, resulta ser alguien que escapó de Puerto Rico dejando embarazadas a dos mujeres de las que no sabe nada y cometió un delito nada más llegar a EEUU que le hizo pasar por prisión, la escena es tan súmamente exagerada que el dramatismo se pierde y sencillamente te acabas partiendo de  risa; pero si no teníamos suficiente, se da a entender que la esposa del predicador tuvo una aventura con su hermano, el respetable político de las clases oprimidas Francisco Cruz, y más que probablemente Mylene sea realmente hija suya –este será quizá el “sorpresón” de la segunda parte de la temporada–. No sólo los personajes son elevadamente recargados, si no que en lugar de aprovechar el contexto histórico tan bien elegido para que transiten por él, se les involucra directamente en estos hechos, haciéndolo todo más inverosímil: participan de los saqueos del apagón, se relacionan con los políticos emergentes y colaboran con ellos, tienen encuentros directos con DJs relevantes…

El diseño de producción y el vestuario, algo clave cuando te quieres ir 40 años al pasado, están muy logrados pero tienen un problema: chocan. Aunque todo el vestuario está clavado –algo que no les salió barato–, su perfección, limpieza, esplendor… choca con la pseudomugre del Bronx entre la que viven los personajes. No es muy normal pasarse la noche fumando canutos en un piso destartalado con porquería y escombros para levantarse a la mañana siguiente con los vaqueros planchadísimos, el cuello de la camisa en el sitio y la gorra y las zapatillas sin una mota de polvo. Los mágicos 77, debieron ser.

Todo este recargamiento luhrmanniano no sale gratis: 120 millones de dólares por doce episodios de los que sólo se han estrenado seis. El presupuesto inicial fue de 90 millones, y Luhrmann se fue hasta los 120. Los costes en guionistas y asesores, el lento desarrollo de algunas fases dada la inexperiencia de Luhrmann en TV,  la “habitación dojo” donde aprendían a cantar, bailar y pinchar los actores enseñados por una de las compañías más caras del sector, y los costes de postproducción, dispararon el resultado. Además, sólo han podido estrenarse los seis primeros capítulos, los otros seis andan aún en postproducción y no se verán hasta 2017; al visionar el último capítulo y ver el abrupto final y el lamentable diálogo de sus protagonistas como gancho hasta la segunda parte de la temporada te das cuenta de que las cosas debieron de complicarse realmente y la decisión de dividir la temporada fue tomada como último recurso.

Grandmaster Flash al rescate, ¿o al hundimiento?

Una de las decisiones de Luhrmann tras despedir al segundo guionista y empezar a seleccionar él mismo al personal fue contratar como asesor –”productor asociado” en los créditos– al mítico discjockey Grandmaster Flash. Lo que en un principio podía parecer una jugada maestra lo cierto es que no ayudó demasiado a aportar realismo a la serie, ya que o bien no le hicieron ni caso, o bien Grandmaster Flash necesitaba una dosis letal de mesianismo para su carrera.

En cualquier caso, las apariciones de Flash en la serie no dejan indiferente: más que un DJ es un maestro Jedi de los platos frente al que hay que arrodillarse para recibir consejo, que por supuesto vendrá en forma de frase con tintes filosóficos o de reto: “te prometí el secreto, no la respuesta”. Además Grandmaster Flash parece contar con la protección que le brinda un grupo de matones que además de protegerle a él ejercen de “policía de los DJs”, persiguiendo a aquellos que piratean cintas con sesiones o simulan ser DJs empleando sesiones grabadas. Aquellos que realizan semejantes acciones son perseguidos y amenazados de muerte, e incluso tienen potestad para vetar de por vida a alguien como DJ, algo que en la serie parece peor que la maldición de Tutankamón. El propio Flash explica a sus matones que es necesario perseguir a los que graban cintas, porque si la gente puede escuchar sus sesiones en cinta, ¿cómo van a ir a verle actuar?

En la serie ni se nombra a los Furious Five, el grupo de MCs que acompañaba a Flash y con los que precisamente en 1977 comenzó a actuar regularmente cada semana. ¿Quizá porque acabaron como el rosario de la aurora?

¿Pero qué narices es el “get down”?

Uno de los intentos de la serie por acercar la cultura DJ al gran público es la explicación de lo que ellos llaman “el get down”. Básicamente en la serie llaman “get down” a los breakbeats instrumentales de las canciones que los DJs repetían una y otra vez empleando dos copias del mismo disco y haciendo retroceder los discos. Esto Grandmaster Flash lo llamaba “quick mix”, aunque también se conoce como “backspin”; en castellano durante muchos años se usó el término “recuperaciones” para esta acción. Personalmente me ha parecido curioso que no utilicen el término breakbeat –aunque sí el de b-boy, que surge precisamente de ahí– para referirse a esos compases instrumentales, si bien es cierto que una de las acepciones de “get down” es “ponerse a bailar”, y puede ser igual de válido puesto que son los compases que ponen a la gente a bailar.

En la serie se plantea que el “backspin” es algo que Flash prácticamente había inventado y dominaba, y ni se menciona que Kool Herc –que aparece brevemente en pantalla– fue realmente el primero en hacerlo. De hecho al pobre Kool Herc le dejan como un tipo que aunque es muy buen DJ y tiene sus propios seguidores, es un poco tontorrón ya que no es capaz de darse cuenta de cómo un tipo pone una grabadora del tamaño de una maleta de viaje a medio metro de se setup para grabar las sesiones. Y por cierto, los discípulos de Herc pierden frente a los protagonistas –que teóricamente terminan siendo discípulos de Flash– en una batalla de DJs. Es lo que tiene que Flash sea el asesor.

Por cierto, en cuanto a terminología DJ el equipo de doblaje de la serie se asesoró poco: ¿platos Technics de 23 pulgadas? En realidad en la versión original se refiere a los platos Technics SL-23, que son los que usa Shaolin Fantastic en los primeros capítulos, aunque por motivos desconocidos alguien de doblaje decidió que en el 77 los vinilos eran 23 pulgadas en lugar de 12.

De puntillas por el tema de la homosexualidad

El tema de la homosexualidad es tratado con ambigüedad en la serie. Se reconoce que homosexuales “haberlos haylos”, así como el peso de la comunidad gay en la música disco, pero si alguno era famoso se le nombra poquito, o mejor ni se le menciona. En un momento dado se nombra a Afrika Bambaataa, pero a pesar de su importancia en la época y del peso de la Zulu Nation no aparece ni un sólo segundo en la serie, y por la información que desprende IMDB, tampoco se le verá en la segunda temporada. ¿Se le ha dejado fuera por los rumores de su homosexualidad? Esta pregunta podría parecer totalmente exagerada y fuera de lugar si no fuera porque en otros momentos de la serie, se cambia la identidad de algunas personas relevantes en la cultura de club del momento que eran homosexuales.

El caso de la “record pool” es llamativo. En un momento dado un productor de música disco trata a toda costa de conseguir que el single que ha realizado con Mylene, la joven y prometedora vocalista, suene en los clubs. Para ello acude a la record pool de Nueva York. En el año 77 la única record pool de Nueva York era la creada por David Mancuso y Vincent D’Aquisto, ambos homosexuales, en el año 75. Sin embargo en pantalla se nos cuenta que la record pool fue creada por una mujer llamada Leslie Lesgold, que por lo que se puede ver en pantalla es bastante heterosexual.

Pero hay más. En la serie aparece representado una fiesta que claramente está sucediendo en el Paradise Garage, local privado de ambiente gay muy influyente en la música disco, y también aparece representado el discjockey Larry Levan –residente del Paradise Garage en el 77–, de orientación también homosexual. Pero nuevamente la serie tapa un poco todo esto… el club no tiene nombre alguno en la serie, y el DJ pasa a llamarse Carlo Pakousso. En ese mismo club, uno de los personajes secundarios masculinos se besa con otro chico en una escena en la que realmente el beso no sabes si se lo dan ellos o cualquier otra de las parejas del club por todos los cambios de plano que hay. Sin embargo, el hecho de que el disco de Mylene sea pinchado por el “sustituto” de Larry Levan, es un hecho clave que consigue hacer que la canción triunfe, ya que es la comunidad gay con su aprobación la que empuja su éxito.

Es contradictorio que se le atribuya a la comunidad gay la capacidad de sacar algo del underground y convertirlo en un éxito, pero al mismo tiempo se la considere como una especie de masa anónima. Quizá deberían haber cuidado más este detalle; o quizá como siempre en un producto norteamericano han tenido mucho miedo de darle mayor profundidad a este asunto para no herir sensibilidades. Ya se sabe que en norteamérica hay doble moral al respecto de esto, o triple, o cuadruple...

Musicalmente hablando

En muchos momentos de la serie se puede escuchar “Set me free”, el single de toque disco que Mylene graba y trata de hacer triunfar. Para poder hacer un “crossover” entre la música disco y el hip-hop, la canción tiene que tener algo que a sus amigos raperos puedan aprovechar en su batalla de DJs: una parte prácticamente instrumental que emplean en la batalla de DJs. Lo curioso es que esa parte instrumental tiene de fondo el famoso loop de percusión de Apache, la canción de Incredible Bongo Band. Y si no han empleado ese loop, han empleado algo intencionadamente parecido. Lo irónico del asunto es que después de emplear el single de música disco para la batalla de hip-hop un espectador suelta “La mejor mierda que he oído desde Apache”. 

La fusión entre música disco y hip-hop que hace la serie en algunos momentos es quizá uno de sus mejores aciertos artísticos, suceden paralelamente escenas musicales en las que los diferentes protagonistas están involucrados, y como nexo de unión entre las secuencias la música cambia de manera magistral de disco a hip-hop con un resultado bastante accesible a todos los públicos. También, aunque algo exagerado, es acertado el choque que hay entre los seguidores de un estilo y otro en la serie; es recurrente el comentario que hacen los seguidores del disco cuando ven a un DJ de hip-hop: “están estropeando los discos”.

Desde el punto de vista de la cultura DJ hay elementos bien reflejados, pero se queda en el tintero algo evidente: el muchísimo tiempo de práctica necesario para aprender a pinchar bien, y más aún con los equipamientos de aquella época. Ni los platos tenían la fuerza de ahora –menos mal que le cambian unos de correa por unos de tracción directa–, ni los mixers la misma suavidad y comodidad en los controles. Uno de los protagonistas consigue en apenas unos días dominar la técnica del backspin con platos de correa y de paso hacer algunos scratches lo suficientemente bien como para ganar una batalla de DJs contra gente supuestamente experimentada. Por mucho que Grandmaster Flash sea tu sensei y hagas cosas como pinchar con los ojos vendados para sólo sentir la música, las cosas no van tan rápido.

Quizá hay que buscar en otro sitio

Aunque “The Get Down” se ha vendido como la serie que narra el origen del hip-hop, más bien Luhrmann parece que ha querido usar el origen del hip-hop para crear una fábula musical con elementos típicos como la amistad, la superación personal y la redención. El que busque rigor histórico, técnico y artístico aquí sólo encontrará un poco de todo eso, y probablemente se sentirá decepcionado si visiona la serie –que tal y como está rodada y montada es una película de seis horas y media– con esos objetivos. Esto no es "Vinyl".

Los que quieran rigor tendrán que buscarlo fuera de un canal digital de entretenimiento y dirigirse a documentales y libros: “Scratch” o “Sample This” son buenas referencias documentales sobre el hip-hop, mientras que libros como “Love Saves The Day” o “Last night a DJ saved my life” contienen información interesante sobre el final de la era disco que se refleja en esta serie. 

Teo Tormo
EL AUTOR

He trabajado como productor musical y discjockey. Desde hace años investigo y analizo la tecnología musical aplicada al DJ, buscando siempre las herramientas más innovadoras y observando su impacto en la industria musical.

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Comentarios
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  • #1 por PaganDrums el 01/09/2016
    Buen artículo y buen repasito a la serie. Una pena que se quede en mero entretenimiento sin mucho rigor histórico.

    Personalmente recomendaría este otro documental: Rubble Kings

    https://www.youtube.com/watch?v=xmJ39Tmg540

    http://rubblekings.com/
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  • #2 por kamel el 01/09/2016
    Es muy Buena la critica. luego de haberme leído un par de libros hace tiempo y muchísimos vídeos y documentales, creo que las conclusiones saltan a la vista por si solas, esperemos que los documentalistas y músicos aprovechen este momento para recrear una historia un poco mas acertada, con el rigor periodístico e investigativo para contar la historia como merece ser contada.
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  • #3 por Lennard el 01/09/2016
    Desde luego por historia, Rubble Kings le da mil vueltas, pero claro, es un documental, The Get Down para mi gusto no está mal, sí, es una serie y no una clase de historia, pero en general es entretenida, y MUY americana.

    El rollo místico de GMF y Shaolin Fantastic aunque de adulto te suene a risa, cuando eres un chaval mirando los graffitis de los mayores y escuchando leyendas urbanas sobre ellos, vives algo similar (Nostalgia OFF)

    Respecto a los Furious Five, yo tengo la sensación que son ellos, o al menos hay un gran paralelismo (Fabolous Four).
  • #4 por incluso el 01/09/2016
    para mi ha sido un fiasco, retratar asi el bronx de los 70 es insulto al rap y a los raperos, la veo hasta faltosa!
  • #5 por pepehouse el 01/09/2016
    Cuando ha habido rigor en alguna peli histórica o autobiográfica? Pues eso.

    Vinyl suspendida tras la primera temporada (muy a mi pesar), pues eso.
  • #6 por ByzeR el 01/09/2016
    Buena critica, es cierto que la serie esta falta de rigor y que yo me pase los 6 episodios esperando que apareciera afrika bambaataa y hablasen de los furious five, pero igualmente la serie me gusto y me entretuvo, que al final es una serie, no un documental... Tambien me hubiera gustado que metieran mas escenas sobre escritores y graffiti, pero eso vende menos supongo
  • #7 por denork el 01/09/2016
    Serie, que NO documental...
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  • #8 por monosonic el 01/09/2016
    que buen analisis!
  • #9 por JulyJoL el 01/09/2016
    Yo la he visto y me ha gustado pero no apasionado, a mi me gusta el hiphop (cada vez menos),se bastante de sus inicios pero no todo y aunque la serie tendrá sus lagunas la he disfrutado como un niño chico. Hay que pensar que jamas nadie va a hacer una serie solo para gustos de unos, hay que hacerla para todos los publicos porque como casi todo en esta vida esta hecha para ganar pasta no para contentar a un pequeño sector y aun asi han arriesgado porque el hiphop no le gusta a mucha gente y mucho menos le interesa sus inicios y eso que el hiphop tiene una historia muy mezclada ¿os imaginais una serie hablando de los inicios del reggae o de la electronica? yo al menos no :P
  • #10 por Albert G. Digón el 01/09/2016
    Qué bajón Teo, porque esperaba verla con mucho interés. Tenía muchas expectativas de que fuera un producto interesante. En fin... tendré que verla para opinar.
  • #11 por funkerton el 02/09/2016
    Pues si un poco decepción si, sabiendo de antemano que habria gente de los inicios del Hip Hop, velando por los detalles. (grafiteros, Flash, NAS, NYC Breakers)
    Pero un mal guion no lo salva nadie, y estoy de acuerdo de que esta todo muy recargado y exagerado.
    Hay mucha cosa "prestada" de la pelicula WildStyle a nivel estetica y ejecucion, es una peli un poco boba de la epoca pero tiene pasajes autenticos de las fiestas nocturnas y grafiteros de la epoca.

    Hay que recordar que es una serie de ficcion y no un Documental a milimetro, pero lo siento no pude mas de 4 capitulos...

    Os dejo un video reciente de Grandmaster Flash a raiz del estreno de la serie donde explica los origenes de como "invento" las alfombrillas de los platos, modifico mesa de mezclas, los primeros platos, la teoria en pizarra y todo de como se pinchan 2 breaks de plato a plato etc...
    No le quiero quitar merito, que tiene mucho y tuvo que pelear e inventarse cosas sobre la marcha, pero el amigo Flash como dicen en mi pueblo, no ha tenido abuela jeje vamos que humilde humilde... ;)

    http://www.youtube.com/watch?v=m3YXyK-gWvc
  • #12 por pepehouse el 02/09/2016
    No he visto "The Get Down" pero lo que comentáis confirma mis pensamientos sobre porqué esta serie es tan descafeinada y sobre la cancelación de "Vinyl", para entender y disfrutar "Vinyl" tenías que saber quienes son La Velvet Underground, Led Zeppelin, Los Ramones y hasta los New York Dolls, saber lo que supuso el Disco...también sale Kool Herc...los inicios del hip-hop a partir del funk...casi ná, para disfrutar algo así, hay que conocer la verdadera historia de antemano y te tiene que gustar toda esa música y toda esa cultura, esto reduce el público potencial a 4 freakys y así no sale ninguna serie adelante por audiencia insuficiente, esto explica todo lo que aquí se comenta y que es lo mismo de siempre...se anteponen los intereses económicos a todo lo demás...tampoco hay más remedio dado el funcionamiento de la industria audiovisual...y por extensión de todo el planeta. :(
  • #13 por thewho el 02/09/2016
    Las series americanas contemporáneas unicamente pretenden contarnos la realidad que a algunas personas les subiese gustado que fuese así.

    Hay una película del 84 que relata a la perfección lo que fue: https://es.wikipedia.org/wiki/Beat_Street
    Aqui si que salen todos los temas en la banda sonora.
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  • #14 por CooLRaiN el 02/09/2016
    Menudo gran analisis, colega...

    Realmente me han entrado ganas de verla, yo, que no busco demasiado rigor cientifico, muchas veces, cuando quiero entretenerme busco entre otras cosas, series de estas "innovadoras en su campo", mas que nada por entretenerme, porque hay veces que la realidad duele,y si la han hecho demasiado comercial será mas agradable para mí.

    Tal y como reza un usuario de más arriba, la realidad fue mas dura de lo que se muestra en la serie, pero seguramente no podría visionarla si se hubieran basado en ella.

    El mejor análisis que he leído en mucho tiempo, muchas gracias y felicidades.
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  • #15 por Chuy Nuñez el 02/09/2016
    Solo te faltó comprender que es una serie de entretenimiento, hecha para atrapar a la mayor cantidad de público con el objetivo de hacer billetes y duplicar esos 120 millones invertidos... No es un documental de la historia de la música.
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  • #16 por Julius@Wikter el 02/09/2016
    Nadie vió la película "The Beat"???
  • #17 por ALEX DC el 02/09/2016
    Me parece que este artículo es como criticar a un olmo por no dar peras.

    Es una serie de entretenimiento con una puesta en escena artística muy peculiar, que te puede gustar o no (a mi me encanta), y con un trasfondo musical que se agradece. Punto. Supongo que si alguien se pone a analizar cuestiones de "física" en Star Wars le saldría una crítica muy parecida a esta.
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  • #18 por Frank Sinrrata el 02/09/2016
    justo hace unos dias ,hablando con colegas en un bar salio el tema de las series y me recomendaron esta , y yo pensando...tiene buena pinta, si mencionan a kool herc y gmflash ,pero visto lo visto ahora la acabare mirando con otros ojos .Al menos no es como el capitulo de "todo el mundo odio a Chris" donde va a la tienda de empeños en noseque año de los 80 y se vuelve a casa con un par de technics mk5 xD
  • #19 por tonisoftone el 03/09/2016
    Ciertamente no es un documental y queda claro desde las primeras escenas que tiene un enfoque colororista, alegre y casi fantástico de la época. Además, el hip hop no es para nada el tema central, ni único y entiendo que el que buscaba eso se decepcione.

    La recomiendo a los músicos/djs por que úno se puede identificar con los chavales que quieren aprender a hacer música/pinchar y montar bolos en la tierna adolescencia. Además, sin ser una obra maestra, está muy cuidada y bien rodada.

    Me gusta el hecho de que enfatice que un músico necesita de "sus alas" es decir su gente, y los músicos con los que toca para "volar". Tambien otra cosa que a veces se me olvida...Que lo importante al final es LA MÚSICA!
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    #20 por Soyuz el 03/09/2016
    #17 No sé si es lo mismo. The Get Down se inspira en hechos reales, y Star Wars no (que sepamos :mrgreen:). No niego que no tiene por qué ser fidedigna, es una serie de entretenimiento, pero es perfectamente criticable por ello.
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  • #21 por tonisoftone el 03/09/2016
    Efectivamente, cualquier cosa que se publique es criticable y no existe obra que contente a todo el mundo.

    Pero vamos, que no creo que el realismo fuera el objetivo del autor.
    Una comparacion con una peli bassada en hechos reales sería Malditos bastardos, te puede gustar más o menos y puedes criticarla por el hecho de que no es fidedigna, pero el director no lo pretendía y eso queda claro.

    Por cierto todo el mundo sabe que Star Wars esta basada en hechos reales, lo que pasa es que es en una galaxia muy muy lejana.
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  • #22 por beitenhetwil el 03/09/2016
    quién me dice si hay series o películas que usen el origen del HOUSE como una fábula musical?
  • #23 por TEExpress el 03/09/2016
    Pues después de la crítica, me han entrado una ganas enormes de verla, me la imagino como una "24 Hours Party People" de los orígenes del movimiento.

    #22

    ¿Cuál HOUSE? Acid, Deep, Garage, Chicago, Detroit, ...

    Como "fábula" no sé, pero documentales hay unos cuantos, como Pump Up the Volume
  • #24 por beitenhetwil el 03/09/2016
    #23 la verdad no sabría cuál historia sería la mejor de todos los subgéneros del house, tratándose de una historia fabulada. Preferiría sobre deep house

    El hip hop destaca más en su "subcultura" y quizáss por eso se acomode más a una serie. Encuentro estas diferencias en wikipedia que resalto y creo que lo muestran:

    El Hip hop es un movimiento artístico y cultural compuesto por un amplio conglomerado de formas artísticas, originadas dentro de una subcultura marginal en el Sur del Bronx y Harlem...

    El House es un estilo de música electrónica de baile (es un estilo de ésta pero también es uno de sus primeros géneros y precursores) que se originó en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, al comienzo de los años 1980. Inicialmente, se hizo popular en la primera mitad de los ochenta en las discotecas orientadas hacia el público afroamericano, y latino en Chicago, más adelante en Nueva York y Detroit...
  • #25 por Raygun hace 4 semanas
    todo esta en los libros
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