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noosfera
Estado de México, México
Biografía: Gildardo Rábago Cacho
15 de abril de 1969
Proyecto que sirve para medir la capacidad auditiva, con algunos momentos enfermos y otros destrozando los esquemas musicales, una verdadera sátira metafórica de sonidos en espacio y tiempo indefinido, todo surge a partir de 2006 en un juego y experimentación con los elementos disponibles, al parecer la mediocridad de los proyectos anteriores afectaron las neuronas del único individuo que dice hacer toda esta porquería, y aun así se siente orgulloso de presentar sus temas, porque en su desequilibrio musical ha descubierto que puede ser una propuesta diferente, tal ves no te guste lo que escuches de noosfera, porque la crudeza descriptiva es fría y oscura digna de la globalización destructiva del momento universal.
Artistas favoritos: Todos y ninguno
¿Tú que crees?
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Blog

  • Jun
    23
    2009
    por noosfera el 23/06/2009

    No me importa tú vida,

    Puedes ser miserable,

    Si quieres escupir tu aliento

    ¿A que esperas? Hazlo ya.

    Sigue, sigue, no lo pienses

    Sigue, sigue, muere ya.

    ¡ja, ja, ja, ja, ja!



    No te preocupes

    A nadie le importas.

    No te inquietes, nadie te recordará.

    Tu vida es una guerra perdida,

    Un desecho más de la creación,

    ¡ja, ja, ja, ja, ja!



    Eres tu propio estorbo.

    Eres tu único destructor.

    Huiste de ti mismo.

    Siempre sumiso, siempre dispuesto a dejarte llevar.

    Jamás luchaste por tu propia causa.

    Y ahora… estarás satisfecho ¿no?

    Ya puedes ser alimento de gusanos.

    Tu tiempo se acabó.

    O…. ¿quizás no?

  • May
    4
    2009
    por noosfera el 04/05/2009

    Voy buscando un camino

    que me pueda llevar

    al fondo del abismo,

    al fondo de este mar.

    Busco sin darme cuenta del horror

    que solo descubro, mi realidad



    Entre piedras y arena

    entre la luna y la sal,

    despojo la verdad de la inmensidad.

    Me precipito en mi desvergüenza

    y despojo así mi alma oscura y destrozada.



    El encuentro de las olas

    que arrastran la espuma

    de mi rabia atrasada,

    enturbiando mi senda.

    Me he perdido en la cobardía,

    siento frío y desconfianza,

    porque la vergüenza de la vida

    no es vivir en plena agonía,

    es vivir sin disfrutar, o...

    no encontrar la realidad.

  • Apr
    23
    2009
    por noosfera el 23/04/2009

    Arrancando tu cabeza con placer, salpicando todo mi cuerpo de sangre; alimentando mi cuerpo decadente en el mundo del placer es parte de mi ser.



    Siempre que amanece tengo que huir, sin dejar rastro para los humanos.

    Como de los cuerpos que el creador me dio de alimento.



    Seres inferiores que creen ser superiores, porque en dios creen cuando su creación fue sólo para saciar nuestra hambre.



    Humanos son mi distracción, para lograr mi satisfacción en mis noches de alimento.



    Ataco sin piedad a mis presas, tomandolos por sorpresa, viendo como sus ojos desorbitados ven con terror, como los depredo.



    Si la sangre es divina, hay que disfrutarla y no desperdiciarla; porque yo si tengo sed de disfrutar mi existencia de vampiro cruel.

  • Apr
    2
    2009
    por noosfera el 02/04/2009

    Las luces de la gran ciudad, brillan en la noche seduciendo para salir a dar un gran paseo, por esos lugares secretos donde se puede uno deshacer de una gruesa parte de mal vivientes.



    Siempre he dicho que es mejor, que desaparezcan personas, las cuales ya no son necesarias y que nadie se preocupa de ellos. Me preparo como siempre para salir a disfrutar del gran festín, llevando mi mejor traje, todo negro de corte inglés, unos zapatos bien lustrados y mi hermosa camisa blanca de grandes holanes claro, sin olvidar mi reloj de bolsillo porque es muy importante la hora.

    Después de aguardar con paciencia a que den las once de la noche, salgo volando por la ventana disfrutando del paisaje, me encanta que brille la luna así se puede encontrar mejor a las víctimas. Después de una breve exploración del lugar y, habiendo seleccionado a mis próximas víctimas, me desplazo hasta la calle para iniciar mi rondín como invitando a estos mal

    vivientes a que se me acerquen como si fuesen a darse ellos el banquete.



    No tardé mucho en percatarme, que vienen tras de mi cinco o seis personas, de aspecto terrible y tal vez un poco alterados como las personas alcohólicas o drogadictas, ¡que fastidio todos son iguales!.



    Para hacer esto más íntimo y más privado, me dirijo a un callejón obscuro y sin salida, la suerte para estos infelices ya está echada solo falta ver si improviso o selecciono quién es el primero y quien es el último, me gusta disfrutar de los retos. Justo cuando me introduzco al callejón parece que se excitan y me alcanzan de manera violenta, a la cual reacciono serenamente y con un giro delicado quedo frente a frente con mis agresores.



    Solo una mirada basta para que el primero de la lista se aterrorice, y con un golpe directo al estómago como si mi brazo fuese lanza desgarrando todo el abdomen, dejando salir sus jugosas tripas, sin causarle la muerte. El siguiente fue más rápido, con un giro estrepitoso que mis manos dieron a su cabeza, se desplomo tal como palo de escoba, sin tiempo de gritar pero con el pánico causado nunca gritan ni tienen tiempo de reaccionar.



    Ya con la excitación, tomé a los siguientes dos del cuello, a cada uno con una mano y con tenue apretón, fueron asfixiados hasta sacarles la lengua morada. El último ya que conté mal y solo eran cinco y no seis como pensé, al principio, tal ves las sombras me engañaron o no me fijé bien.



    Fue el más placentero festín, claro sin olvidar al que tenía las tripas de fuera y estaba aterrorizado, bueno ese último quedo inmóvil y sin ninguna defensa lo abracé como si fuese mi hermano y acercando cariñosamente mis colmillos filosos y blancos que con facilidad penetraron en esa yugular agitada como río y fluyendo líquido plasmático con sabor a gloria absorbía.



    Sin darme cuenta en lo que deliraba, alimentándome el primer hombre yacía en el suelo con los ojos abiertos y una cara impresionante de terror, había muerto de un paro cardiaco, no pudo resistir el impacto, que mala jugada quería divertirme más, pero bueno; No sé cómo de reojo vi, que había un individuo atrás de un contenedor de basura, estaba

    con los pantalones mojados, la cara desfigurada por todo lo que acababa de atestiguar, menos mal no me había equivocado si eran seis, y lo mejor estaba por empezar.



    Me acerqué sigilosamente y lo tomé del cabello, con un movimiento rápido le arranqué el cuero cabelludo, fue tan perfecto el movimiento que me traje todo el pelo, dejándole un aspecto donde asomaba su

    cráneo con un color rojiblanco seductor. Arranque sus brazos, primero

    el izquierdo y después el derecho tuve que esforzarme más pero fue grandioso. La sangre brotó de su tronco por las heridas, y me apresuré tomando sus piernas para romperlas como si fuesen de papel, pero sin dejarlo caer, ya que con una mano trozaba y con otra lo sostenía clavando mis garras entre sus costillas para sujetarlo bien.



    En ese momento, sonó la alarma de mi reloj, avisándome que tenía que apurarme para regresar pronto a mi departamento, fue cuando con las dos manos partí el cuerpo en dos partes y lo aventé al suelo así salí volando dirigiéndome con gran rapidez a mi lugar de descanso.



    Ya en mi departamento con cortinas gruesas para dejarlo en total obscuridad, vi con mis ojos brillantes las manchas de sangre en el traje inglés que portaba, que desagradable es tener que mandar a la tintorería la ropa sucia después de estar agotado.

  • Mar
    18
    2009
    por noosfera el 18/03/2009

    Gabriel y Melissa esperaban a que oscureciera sentados en esas alcantarillas, hogar de varios niños y adolescentes, era raro para todos que ellos solo salieran en las noches ya que esta ciudad era demasiado peligrosa por la inseguridad, por que se encontraba habitada por una sociedad decadente.



    Algunos, quisieron en algún momento seguirlos por curiosidad, pero cuando se asomaban de manera enigmática desaparecían como si tuvieran alas o se esfumasen entre la nada, hecho que todos esos desechos de la ciudad llamados niños callejeros, les tenía intrigados.



    Ya deambulando por esas calles solitarias buscaban

    lugares para los amantes de la noche o ciudadanos nocturnos. Luciendo de manera frágil, causando lástima se acercaban como si fueran a pedir alguna moneda, pero era sorprendente como sugestionaban a las personas para que se sometieran a las órdenes de Gabriel y Melissa, quienes se veían tan infantiles e indefensos que todos los testigos jurarían que eran llevados por algún pervertido o depravado sexual con deseos de tiernos niños.



    Julián, que había salido a tomar unas copas con Félix, fue sorprendido con tales efectos que sin problemas atendió las órdenes de Gabriel, de este modo se dirigió a la salida de aquella pestilente cantina, pero Félix que salía en ese momento del baño lo alcanzó de manera tambaleante a media acera, preguntándole por qué se iba sin avisarle, justo cuando terminaba la pregunta, sintió como se adormecía su pierna derecha dirigiendo su mirada hacía abajo para percatarse que estaba siendo mordido por Melissa, pero antes de poder hacer algo fue sujetado por Julián, con una fuerza extraordinaria como poseído por el demonio, semejando el abraso de un oso. Por la otra pierna, Gabriel se acomodó para morder en el muslo y al cabo de unos cinco minutos Félix quedó pálido y sin vida. Julián abrió los brazos, dejando que se desplomara ese cuerpo inerte. Gabriel miró a Félix el cual obedeció como si le murmuraran en el oído lo que debía hacer, así continuó el trayecto a donde los niños lo quisieran llevar por esas calles solitarias y obscuras, llenas de soledad por las almas que habían tenido que irse sin esperar su tiempo.



    Melissa, sonreía e impaciente, preguntó a Gabriel a qué hora volverían a comer, porque acostumbraban dos comidas por noche, a lo que Gabriel respondió con voz delgada. Pero precisa, no desesperes faltan tres horas para que amanezca y no me gusta llegar temprano al refugio. La suerte de Julián ya estaba echada por una noche de copas sin amanecer.

  • Feb
    25
    2009
    por noosfera el 25/02/2009

    La hermandad se hallaba reunida en una fiesta, donde cada uno se encargaba de llevar humanos para su diversión y entretenimiento, donde cada vez era más la depravación en ese recinto de vampiros.

    Todos los miembros de la hermandad, ya estaban acostumbrados a todo tipo de placeres por muy extraños que fueran, en donde sus víctimas cooperaban como tiernos corderillos, dejándose llevar por todo ese placer desenfrenado y desquiciante hasta el borde de la locura.



    En un principio todo era baile, alcohol, drogas y sexo; terminando todos en su desnudez intercambiando parejas, penetrándose unos a otros sin importar con quien, haciendo escenas lesvicó gay, dejado rastro de eyaculaciones en toda la residencia de esta hermandad caótica.



    Tantos vampiros juntos daban un giro a esa especie, ya que unidos eran muchísimo peores y más sanguinarios, sintiéndose como en una competencia para ver quien era peor o más despiadado.

    Ya llegada la media noche empezó el verdadero festín, en donde todos con los ojos rojos desorbitados, empezaron cada uno por su cuenta a torturar su alimento,

    para que en esa desesperación corriera mejor la sangre por la excitación, algunos se deleitaban arrancando a mordidas grandes trozos de carne, otros rompiendo huesos. No faltaban los que mutilaban los cuerpos, o los descuartizaban parte por parte causando terror inhóspito en todos esos humanos presentes y sin escapatoria, que uno a uno iban muriendo de manera inevitable, fue así como en un lapso de cuatro horas se festejó aquel nefasto banquete, que no sería ni el primero ni el último de la hermandad.

  • Feb
    20
    2009
    por noosfera el 20/02/2009

    Todo sucedió bastante rápido, ni siquiera tuviste tiempo de sufrir, al momento que desgarraba tu piel con mis garras.



    No sé que fue más placentero, si el que sintiera la seducción de mi mirada o al momento de sentir como penetraban mis colmillos, como para darte un placer

    doble en múltiples orgasmos de excesiva lujuria, la cual deseabas desde siempre.



    Nunca habías disfrutado tanto en toda tu miserable vida, pero valió la pena esperar, porque son pocas las personas que experimentan estos placeres tan exclusivos,

    que claro desearías volver a sentirlos; pero lástima ya que sólo se puede lograr por una sola vez.



    Es raro como al momento de que absorbo tu alma, se siente el deseo de nunca parar y sin embargo, tu muerte no es lo peor, sino tu posible destino como muerto viviente.



    Como desearía volver a vivir mi terrible transformación, en el ser que jamás volverá a tener sentimientos y que

    disfruta de la sangre viva, sin condenarse nunca.

  • Feb
    4
    2009
    por noosfera el 04/02/2009

    Empezaba a caer la tarde, el sol se iba ocultando poco a poco, creando pánico en ese pueblo de escasas tres mil gentes, el cual no hacia mucho tiempo era del doble de habitantes, al parecer ocurría algo terrible al oscurecer y todos corrían con pánico hacia sus casas, humildes de adobe, que eran como bóvedas del dolor comparables con cuevas frías, como ratoneras, por quedarse todos en una misma habitación.



    Damian, una personalidad misteriosa que tenía bajo sus órdenes a nueve siervos del dolor, estaba acostumbrado a los lugares donde todos ponían por explicación a los hechos extraños como cosa del diablo, por su difícil comprensión para gentes tan burdas dedicadas al campo de sol a sol. En este pueblo como de fantasía, situado en un lugar inhóspito donde no había ni carreteras y para llegar era necesario caminar largos tramos de cerros en mulas, por esas cosas del olvido de un gobierno que cooperaba en complicidad con seres nefastos, con control mental que lograban todo lo que querían. Era así como Damian lograba hacerle un favor a un gobierno corrupto y podrido por la ambición del poder, su labor consistía en desaparecer pueblos, de manera silenciosa para que pudieran apoderarse de todos esos vienes y riquezas naturales, dejando camino a esa ambición. Pero Damian no lo hacia por el poder, si no por la sed de sangre que corría en sus venas, apoyado por su pequeño grupo de colaboradores que disfrutaban del banquete gratuito y sin castigo alguno.

    La gente ya paranoica, no podía dormir tan fácilmente y siempre dejaban a algún miembro de la familia vigilando, aparte de poner tijeras en la puerta en forma de cruz, colgarse collares de ajo, tener crucifijos por todos lados y sin faltar el agua bendita, algunos ya habían preparado estacas e incluso comisionaban personas para reunirse en el kiosco todas las noches, para rezar la magnifica y el rosario, pero al parecer nada de esto les había dado resultado, porque siempre eran atacados de manera sorpresiva y sanguinaria. Era evidente que todos morían, pero el orden era al azar causando mayor terror a aquellos miserables campesinos, que no dormían. Y sin embargo no dejaban de trabajar, ya que todo era tan metódico que nadie se sorprendía, al encontrar cadáveres destrozados y sin una gota de sangre.



    Damian, era un temible cazador con experiencia, de dos mil setecientos cincuenta y dos años, desde su nacimiento como engendro

    maligno, acostumbraba a llegar en silencio con sus servidores, de manera tan perfecta que el primer grito humano se escuchaba cuando ya por todos los rincones del lugar en que se encontraban, se veía bañado en sangre con partes humanas y vísceras dispersadas por la señal de los depredadores, malignos seres que saciaban su sed con la gula más exquisita. Damian, coleccionaba cabezas humanas, perfectamente bien disecadas, con tratamientos secretos aprendidos a las brujas milenarias. Todo era perfecto, mientras este engendro disfrutaba del horror causado por la transformación de su horripilante cuerpo como mutación diabólica sin preocuparse del dolor. Ya pasados algunos meses, sólo quedaban veinte gentes, refugiadas en la iglesia, esperando la fatalidad. Cuando se aproximaba la noche preparándose a el día del juicio, que sería en cualquier momento; para estos refugiados sin perdón que solo con machetes en mano esperaban su final. Damian nunca imaginó que esta casería sería una muestra de supervivencia humana, los campesinos habían puesto de manera casual hilos cruzados en diferentes alturas que se dirigían a algunas campanas como para que al momento de ser reventados los hilos, sonaran como aviso de esas presencias malignas que nunca eran advertidas. Todo se veía como siempre, Damian estaba seguro de que esa misma noche partirían hacia otro lugar, los campesinos estaban acurrucados en el centro de la iglesia, sería fácil pensó Damian con sonrisa siniestra. Y al momento de dar la orden de ataque se abalanzaron los vampiros reventando los hilos, dejando sonar las campanas alertando a los campesinos que sin intentar ver a sus atacantes, soltaron machetazos como si saludaran al aire, pero en ese nerviosismo se escucharon aullidos de bestias heridas, por las armas filosas que de manera acertada cortaron por casualidad o por algún milagro fueron dirigidas de algún modo perfecto, en esta ocasión la pedacería de cuerpos regados eran de los nueve siervos de Damian, los cuales habían quedado mutilados, ya que en la desesperación de estos campesinos dejaban ir sus machetes de un lado a otro como ventiladores divinos por el tino de dejar a este mundo libre de la presencia de estos vampiros. Damian sorprendido analizó la situación desde las alturas y con esa paciencia que lo caracterizaba tomó la decisión de regresar a su morada a descansar, dejando que se confiaran pensando que todo había terminado. Dejó que volviera a oscurecer regresando en busca de sus víctimas, pero en este regreso ya no sonarían las campanas, atacó como un maestro evitando cualquier grito o señal que diera a conocer su presencia y sin batallar arrancaba una a una las cabezas con una velocidad extraordinaria siendo sólo necesario un minuto para darle muerte a los últimos veinte campesinos de este miserable pueblo, ahora ya fantasma que había retrasado una noche, aparte de darle el trabajo de tener que reclutar nuevos prospectos de cazadores de humanos para seguir con su tarea de acabar con pueblos para el bien de la nación y preservación de los vampiros.

  • Dec
    23
    2008
    por noosfera el 23/12/2008



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    la agonía divina, el esplendor de los sueños del amar al matar.

    Sincroniza el tiempo de morir durmiendo.

    Afilados colmillos que atraviesan al tiempo.

    Y desangrarse despacio disfrutándolo, sintiéndolo.

    Y agonizar lentamente sintiendo que mueres.

    Los ojos brillan, los ojos lentamente atraviesan los ojos lloran, los ojos lentamente hipnotizan.

    Volar en la oscuridad del tormento retorcido, de la fiera nocturna que ataca tus sentidos.

    Se desvanece al amanecer.
    Esperando la noche para volver a salir a comer.

    Disfruta tu descanso; porque tal vez sea eterno.

    Amen.

  • Dec
    23
    2008
    por noosfera el 23/12/2008



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    El maligno ha llegado con sudor en la frente, teniendo los labios rojos por la sangre derramada al beber sin medida ni restricciones.

    Su nombre no le recuerdo, a pesar de haberlo escuchado varias veces nombrar por las damas de la región, que deslumbradas quedaron al verle; nunca entendí qué vieron en este ser despreciable, como es posible tanta enajenación, si no se veía diferente a las demás personas que habitaban en estos lugares de desolación.

    Toda esta gente, cree que estoy loco por esa historia que presencié, sin explicarme como salí vivo y porqué no me ha matado esa criatura, monstruo o lo que sea, por ponerle algún nombre que describa su naturaleza diferente a lo establecido en el género humano.

    En aquella noche, todo se veía tranquilo, no había bebido mucho, de hecho solo un par de cervezas, por culpa de ese calor húmedo que se sentía.

    Estaba como siempré sentado en esa calle estrecha, por donde muy pocos se atrevían a pasar por la falta de luz y el temor de ser asaltados por algún vago del rumbo, a mí me tenía sin cuidado, ya que desde niño acostumbraba estar en ésta, con algunos amigos, que por el paso del tiempo se fueron a otras partes, quedándome solo en el lugar donde nos llegamos a reunir en una época.

    Sin poner mucha atención, escuché risas y murmullos por un buen rato, ya me había acostumbrado a que siempre se trataban de ocultar por alguna parte obscura, tres o cuatro parejítas para pasar un rato intenso de pasión.

    Pero, en esta ocasión fue algo muy diferente, de repente se escuchaban gemidos, como de algún animal enfermo o herido, la curiosidad me hizo acercarme muy discretamente, para tratar de ver que era ese ruido extraño
    tan desagradable, conforme avanzaba era peor el ruido, hasta el grado de ser desagradable, teniendo que llevarme las manos a los oídos para amortiguar ese espantoso ruido.

    De momento, solo visualicé sombras moviéndose de un lado a otro. De manera estrepitosa, como si alguien estuviera atrapado o teniendo algún tipo de ataque por una fiera. Sin hacer evidente mi presencia, traté de estar lo más cerca, de manera que la luz me ayudara un poco más para saber que pasaba, fue en ese momento que me quedé anonadado por la escena presenciada por mis ojos; mi cuerpo presento una sensación de ansiedad y de temor, jamás experimentadas por mí en toda esa existencia malograda, hasta ese terrible momento.
    No sé cómo describir lo que vi, fue tan impresionante, que el solo echo de recordarlo me deja sin habla, pero lo intentaré siendo lo más explícito y apegado a la realidad.

    Este ser, se aparecía como un demonio, con los ojos rojos, el rostro desfigurado al grado de una bestia entre felina y cadáver descompuesto, del cuál sobresalían sus colmillos semejantes al marfil, con vivos rojos como salpicados de sangre, su cuerpo era entre velludo y deforme, sus pies como garras de halcón, tenia protuberancias en la espalda a la altura de los pulmones semejando algún tipo de alas, pero muy extrañas, sus manos tenían las uñas tan largas y negras como dagas de grafito, que penetraban en intervalos de diez segundos en la carne flagelada de aquella mujer desfigurada por la agresión a la que era sometida.

    Ese ser maligno, sacaba su lengua puntiaguda para lamer las heridas, succionando la sangre que se escurría de manera violenta, cada golpe desgarraba por completo la piel mandando fragmentos de carne por todas partes, dejando entrever los huesos de la víctima.

    Toda esa escena macabra fue tan rápida, que me quedé paralizado sin saber que hacer y con un nudo en la garganta sintiendo como se revolvía mi estómago, además de batir todos mis pantalones de orines y excremento, temblaba a tal ritmo que mis dientes parecían castañuelas, por lo que aquel monstruo maligno volteó dirigiendo su mirada hacia mi. Justo en ese momento, ya no recuerdo nada porque caí desfallecido, desplomándose mi cuerpo como muñeco de plomo, hasta que me despertó el ruido de los autos por la mañana.

    Desde ese terrible momento, solo espero a que venga por mi alma por haber sido testigo de un hecho que jamás nadie me creerá, porque de lo que pude ver, no quedó algún rastro para darme la razón y no dejarme como un loco cualquiera.

    Sé quien es, por esa mirada y sonrisa de burla que me muestra, cuando lo veo caminando como cualquier ser normal por las calles.