vibra
VIBRA
Barcelona, España
Artistas favoritos: Folk, Rok Sinfonico,Dance,Pop, Indie,blues, soul,rok Gotico,jazz,sardana,celtica,

Blog

  • Mar
    28
    2007
    por VIBRA el 28/03/2007

    Retomando mi entrada en la casa, el hombre entro corriendo a llamar a la madre de Feilah y esta salió corriendo gritando y disculpándose, ¡no sabíamos que venias! ¡Fuimos a ver las listas y no estabas! ¡Pensábamos que no vendrías si lo hubiéramos sabido los niños no hubieran ido al colegio! Yo me preguntaba ¿que colegio si hoy es sábado? Ellos no descansan ni sábados ni domingos, solo los viernes) yo no lo sabia, me dijeron, espera, espera que los niños no tardaran mucho en llegar, mientras te vamos a preparar té, ¡para que descanses! ¡Quítate los botines y entra!, el padre todo sonriente y yo desconcertada, me dijo, mientras yo preparo el té, Nezan (es el nombre de la madre de Feilah) va en busca de la cabra y de unas amigas, no entendía nada con su castellano a medias ¿Qué cabra? ¿Qué amigas? Mientras preparaba el té me explico, el té es muy complicado de hacerlo, es todo un ritual de costumbres, tienes que hacerlo en el mismo lugar que lo tomas, es una forma que tenemos de atender a nuestras visitas y familiares. Mientras él estaba haciendo el té seguía charlando, es un poco fuerte pero verás como te gusta, hay que tomar tres vasos y cada uno de ello tiene su significado, el primero es amargo como la vida, el segundo es un poco más dulce representa el amor, y el tercero es dulce como la muerte.

    Os podría explicar como traspasaba el te de un vaso a otro y de este a la tetera ¡como se esmeraba! que todo quedara perfecto, cuando tomé el primer té, con algo de miedo a lo que podría saber, al primer sorbo se me quedó casi pegado a la lengua de lo que raspaba, es fuerte, difícil para el paladar pero os puedo asegurar que, después de que lo hayáis tomado varias veces, resulta muy bueno e incluso, algunas veces cuando pienso en el té de los saharauis se me hace la boca agua, llega a crear un poco de dependencia. En este momento sentimos un gran revuelo en el patio, era la madre de Feilah con una cabra delgada, Mohamed no interrumpió el ritual del té, la llamó y los tres terminamos de tomarlo, Cuando salimos para el patio la cabra estaba amarrada y chillaba como loca, pienso que ella ya sabía lo que le iba a pasar, la que no sabía era yo, fueron a buscar unos grandes cuchillos y una palangana, cogieron la cabra y me dijeron tienes que ponerte en el centro para ver como degollamos la cabra, pensé ¡tierra trágame! no sabia que decir ni que inventarme para salir de allí corriendo, tan solo se me ocurrió ¿los niños cuando vienen? ya, ya están al venir, llegaron todos menos la Feilah, no salía de mi asombro todos alborotados alrededor de la cabra chillando, tocando palmas, con los labios y la lengua emitían un grito característico de la fiesta, riendo dando voces ¡hay cabra para comer! cuando vi como degollaban a la pobre cabra casi salgo corriendo, ellos me miraban riendo, me imagino que estarían diciendo, esta asustada y de verdad que lo estaba, fue la primera vez que noté que se burlaban de mi, creo que en cierta forma lo hacían o yo soy mal pensada, pero siempre me ha quedado esa sensación.

    Autora: Purificación Ríos Torres

  • Mar
    19
    2007
    por VIBRA el 19/03/2007

    Poco a poco cada uno de nosotros fuimos recogidos por una “Familia” Saharaui, ahora éramos nosotros los acogidos, yo me quede para la ultima, bueno mejor dicho nadie fue a recogerme. En esos momentos era un mar de dudas. ¿Por qué no vienen? ¿No se habrán enterado que estoy aquí? ¿Cómo puede ser que se olviden de mí? ¿Qué hago yo en este lugar?

    Unos guardias se dirigieron a mí, me preguntaron a que “Familia” pertenecía, les expliqué que era de la “Familia” de Mohamed, el conductor de la ambulancia del hospital, se reunieron unos momentos y cuando llegaron a mí, me dijeron, nosotros te llevaremos. En esos momentos me sentía totalmente desolada y olvidada, diciéndome una y otra vez ¡si quedamos que al llegar ellos me vendrían a recoger! ¿Qué ha pasado con todas esas llamadas en las cuales me pedían que fuera y ahora nadie viene? Los policías que me trasladaban veían mi cara de pena y compungida, en un mal castellano me decían, algunas veces las listas de los visitantes no vienen correctas.

    Nada que me pudiera consolar ¿Cómo puede ser que solo mi nombre no viniera en las listas? ¿Y si no está la “familia” de “mi niña” por aquí? La pregunta seguro que la hice en voz alta porque me contestaron, ¡ah Sra. no pasa nada la mandaremos con otra “Familia” y seguro que estarán contentos con tener a una Española tan guapa como Usted! Por fin llegamos a la puerta de la casa de Mohamed el conductor de la ambulancia de Smara, mi corazón me latía con tanta fuerza que creía que se me saldría del pecho.

    Me bombardeaban nuevas preguntas ¿serán ellos los que viven aquí? cuando por fin salió un hombre alto con bigote, lo reconocí de inmediato, lo había visto en fotos que me mandaron desde Tiduf, !sí, si, son ellos¡ ¡Gracias a Dios¡ Al verme el hombre estuvo un rato hablando con los policías, luego se vino a mi y me dijo, entra estas en tu casa. La casa era de ladrillos de adobe, todo un lujo, al lado de las Jaimas, (es así como llaman a las tiendas de campaña con un palo central, con un nombre muy característico debido a sus connotaciones simbólicas, es el palo que sostiene la tienda, familia, nación). A los lados de la casa tenía unos muros de ladrillos de la misma calidad, ni muy altos ni muy bajos, lo suficiente para guardar la intimidad del interior de aquel patio. Cuando entré había cuatro estancias separadas entre si, una servía de comedor y dormitorio de las mujeres, la otra mas pequeña en donde se guardaba el tesoro del arcón (Este arcón, fue llevado por ellos en su exilio a través del desierto, en el llevaban sus más preciados tesoros, todas sus pertenecías más queridas, de esas casas que dejaban atrás, aguardando el día en que regresen a su nación, el tesoro del arcón que básicamente es su ajuar, juegos de te de plata, alfombras, cubiertos, brasero jamás serán usados hasta que puedan regresar, este arcón pasa de padres a hijos, según su criterio de quien es el mejor portador de sus tesoros).En esta estancia es exclusiva, reservada para el arcón y para los hombres de la casa. En un cuartucho pequeño que había al lado pero separado por una leve distancia estaba “El cuarto de baño” Al lado del comedor o cuarto de mujeres y niños pequeños, estaba una estancia pequeñísima que la llamaban cocina, en ella tampoco entré demasiado, a las visitas no las dejan de que entren en la cocina, simplemente desde fuera le eché un vistazo había un especie de frigorífico una cocina de gas y un lugar donde había una pequeña puerta, más tarde me enteré que allí estaba su despensa, la cocina era la única estancia de la casa que la cerraban con llave incluso el portón tan solo lo cerraban con una cuerda y un pequeño cerrojo uno en la parte posterior y otro en la interior. En mi interior pensé algo que era incomprensible para mi, ¿Cómo pueden serrar la despensa y no su tesoro?

    Autora:Purificación Ríos Torres

    copyright© Purificación Ríos Torres (Barcelona) 2007

  • Mar
    10
    2007
    por VIBRA el 10/03/2007

    El aeropuerto era tan rudimentario, que en la descarga de nuestros equipajes tardaron más de una hora y media, siendo los mismos policías militares los que nos pasaban los equipajes por “Una cinta”.

    Por fin salimos de allí y nos subieron a una especie de autobuses, eran tan viejos que creo que por aquí en los desguaces los hay mejores. Cuando llegamos a Rabuni pasaron lista nos dieron algo de comer, nos dijeron si queríamos llamar por teléfono para decir que habíamos llegado, bien casi todos llamaron yo no quería llamar, me daba miedo simplemente no lo quería hacer, como el avestruz que esconde la cabeza en la tierra por lo que me pudieran decir sobre el estado de salud de mi hermana, llamé, pero di una excusa para quitarme pronto del teléfono .Mas que comer, intentaba no separarme de esa familia, no quería quedarme sola me sentía perdida, así que donde iban ellos iba yo. Nos prepararon la tienda de campaña, son esas tiendas militares que tanto se ven en las películas, ya en la tienda nos dispusimos a “dormir”.Creo que aquella noche nadie durmió, por la mañana cuando tocaron a diana nos dispusimos a levantarnos y asearnos un poco, con toallitas refrescantes. Cuando salí de la tienda vi una nube negra de moscas por todos los lados, ¡Uf dije yo que es esto¡ a lo cual me dijeron esto no es nada veras cuando llegues a los campamentos, allí si que hay moscas.

    Nos dieron el desayuno algo de leche de camella y “café” joder que malo estaba aquello.

    Al medio día salimos para los campamentos, ellos los denominan wilayas, unos nos dirigíamos a Smara, otros al Aium, Auserd, dajla. Nos montamos en los “autobuses”, yo iba radiante al ir al encuentro de esa chiquilla que echaba tanto de menos,

    Todo tenía un color diferente era como si el paisaje tuviera un tupido velo color anaranjado, tan desolado sin un solo árbol ni casas, todo era arena piedras y sol.

    Cuando llegamos a Smara, al paso del autobús se arremolinaron un montón de chiquillos corriendo detrás de nosotros y chillando ¡los Españoles!¡los Españoles! mismo hacían las personas mayores, ellas con su melfas y ellos con sus darrat.

    Lo que más me sorprendió de todo es que los militares Saharauis, que nos hacían de guías nos dijeron que íbamos al ayuntamiento de Smara y que cuando se nos acercaran los chiquillos no les diéramos nada.

    Yo aún me preguntaba el porque, y también si alguien se acordaría de que yo estaba allí.

    Una vez en el ayuntamiento, el cual era un corral de ladrillos de adobe y una choza de igual calidad, enseguida empezaron los chiquillos a venir hacia nosotros. Tímidamente y sin apenas darnos cuentas nos encontramos rodeados de chiquillos sucios llenos de moscas, que se les posaban por todos lados, ojos, bocas, narices. Una niña ya mayor que me recordaba a Algalia, se dirigió hacia mi para pedirme algo de comer, y aquí comencé asentir una pena profunda, de esas que lloras aunque no lo quieras, las lagrimas se me caían si parar y por mas que intentaba no llorar las lagrimas seguían cayendo por mi cara, estaba totalmente derrotada, compungida, añoraba mi casa mi gentes y a la vez no entendía como podían vivir allí toda estas personas. La mayoría de los niños tenían la nariz llena de mocos verdes, de esos que salen y entran, lo más curioso fue que ellos ni siquiera se molestaban en quitárselos.

  • Mar
    4
    2007
    por VIBRA el 04/03/2007

    Salida para Argelia

    La salida estaba prevista para la ocho de la tarde, todo era un barullo de personas, los que nos íbamos en el vuelo, y los que llegaban al aeropuerto, tan solo para llevar cartas a niños de unos y otros campamentos.

    El vuelo se retrasó cuatro horas, sobre las once de la noche vi llegar el avión me pregunté ¿en ese trasto me tengo que montar? el avión era de las líneas argelinas, nada que ver con los aviones que tenemos por aquí en Europa. Yo era un manojo de nervios y de dudas por que aun tenia ganas de echar marcha atrás, llegó el momento del embarque todos salimos corriendo para montarnos en el avión, cuando me paré justo en medio del avión para decidir por que puerta entraba, creí ver una fisura en el fuselaje que iba desde una ventanilla hasta el ala, me pasó por la cabeza el irme para atrás, tenia miedo a volar y de montarme en ese gran cacharro viejo y cargado de todas nuestras maletas (Creo que todos llevamos sobrecarga en nuestros equipajes) pensé en mi hermana la dejaba “sola” y sobretodo tenia miedo a lo desconocido.

    El viaje transcurrió tranquilo sin más, con ese anhelo de llegar a destino, estábamos todos alegres, yo ya había encontrado gente con la que quedarme esa noche en el campamento de Rabuni (es el campamento político militar que tiene en el territorio de Argelia los Saharaui).

    Hoy en día tengo los acontecimientos muy confusos, en ese avión, se que me agregué a una familia española que iba a encontrase con la familia de “su niña” a la cual habían acogido durante varios años.

    Era la primera vez que salía sola de España y también la primera vez que me tenía que desenvolver por el mundo y creo que escogí un plato bien fuerte. La familia de “mi niña” me dijo que me iría a recoger, estaba casi tranquila por que con ellos todo es imprevisible.

    Anteriormente nos dijeron (los de la Asociación amigos del Pueblo Saharaui) que si llevábamos comida y regalos para “nuestras familias” lo pusiéramos en el fondo de las bolsas de viajes, a las mujeres nos aconsejaron que pusiéramos compresas encima de todo y a los chicos que pusieran una chocolatina para evitar que nos requisaran los objetos que pudiéramos llevar.

    Pues llegamos ¡Ondie cuando yo vi, donde aterrizaba el avión! estaba oscuro como la barriga de un buey solo se veía desde el aire algunas luces perdidas y las de la pista de aterrizaje.

    Salimos del avión en el camino hacia el aeropuerto el cual me dijeron que era militar y que no seria extraño que nos encontráramos con policías argelinos armados y que no hiciera ningún movimiento que pudiera levantar sospecha. Yo cada vez más nerviosa y preguntándome una y otra vez si yo debería de estar allí.

    Autora: Purificación Ríos Torres

  • Feb
    22
    2007
    por VIBRA el 22/02/2007

    Y llegó un torbellino de 6 años que se llama Feilah Mohamed, (quiero aclarar que la mayoría de los nombres se denominan Mohamed y en sus costumbres tan solo llevan como apellidos los de los padres y abuelos paternos el nombre de la mujer se pierde).

    Pues el torbellino llamado Feilah, sería largo muy largo de explicar las mil y una de esta chica. Desde que el primer día, que metía las manos en las comidas y que lloraba y lloraba sin parar y decía en su idioma algo parecido a esto hagia hagia Smara, (traducción me quiero ir a Smara). Pasándome los tres meses de verano corriendo literalmente detrás de ella.

    Cuando llegan estos niños, les hacen un estudio medico, ella ya portaba una carta de sus padres para que en el trascurso del verano fuera curada por nosotros. Bueno eso querían ellos, según ellos la niña tenia una enfermedad, yo me preguntaba, joder que enfermedad, enferma me pondré yo de no dormir, por las noches se me levantaba para ducharse con agua fría y acostarse desnuda en la alfombra de su dormitorio para dormir allí, aclaración no tenia la alfombra puesta cuando llego pero visto lo visto se la puse.

    En el transcurso de los exámenes médicos le hicieron la prueba de la tuberculina. ¡ONDIE¡ sorpresa que se llevo el medico y yo susto. La niña dio positivo y no un positivo cualquiera, el brazo se le inflamó tanto, que le tuvieron que poner en la zona antiinflamatorios.

    Pues claro médicos para arriba médicos para abajo, pruebas y mas pruebas. Conclusión seis meses de tratamiento para que no se le desarrollara la tuberculosis, porque era portadora pero aun no la padecía, eso si, tenia bronquitis asmática crónica con una pequeña lesión en el pulmón derecho en la parte de arriba por una bronco pulmonía mal curada, Estuvo con nosotros un año entero pero la niña no tenia mejoría en su estado de salud que empeoraba en el invierno, claro en el verano no le pasaba nada de nada ¡Pero joder cuando llego el otoño! Noches en vela administrándole el ventolín y mil cosas más, vómitos provocados por las bronquitis etc.…

    Ese es su historial médico pero el personal entre ella y yo, peor que peor, no toleraba que yo usurpara a su madre y yo me veía obligada a cuidarla ya que en aquellos momentos la hubiera mandado paseo.

    Con el tiempo nos fuimos conociendo y apreciando. Hoy nos llamamos una vez a la semana, ella ahora está con sus padres y hermanos en España.

    Y aquí entra el motivo de mi viaje a los campamentos Saharaui.

    Después de pasar todo un año juntas, de pasar malos ratos con sus rabietas, sus vomitonas y aprendiéndonos a conocer conjuntamente pero a la vez nos empezamos a querer, un cariño que no tiene nada que ver con ser madre e hija, son otros lazos muy parecidos, pero a la vez diferentes y difíciles de explicar. Como decía, ese año por más que me moví y nos movimos (La asociación y yo) no la pudimos dejar en España. La reclamaban sus padres y como padres que son con todos sus derechos, acertados o no en sus decisiones.



    A mediados del mes de septiembre recibimos una carta de sus padres, para que fuéramos a recoger a la niña, en estos momentos pienso que más bien era para empezar ellos el papeleo de visados, por que creo que ellos ya se habían marcado un camino, el venirse todos a España. Nunca me lo dijeron, pero creo que desde el primer momento que llegué allí fui consciente de ello.

    Por aquel tiempo fue cuando nos dimos cuenta que mi hermana estaba enferma. Fueron meses (Septiembre, Octubre) muy angustiosos y movidos, mi marcha para los campamentos Saharaui también fue preparado por aquel tiempo. Salí para Argelia a finales de octubre y días antes nos enteramos de la gravedad de la enfermedad de mi hermana. Tuve que decidir entre ir y no ir y finalmente fui.

    Autora: Purificación Ríos Torre

  • Feb
    10
    2007
    por VIBRA el 10/02/2007

    MI VIAJE AL DESIERTO DE ARGELIA





    Acontecimientos preliminares

    Los momentos anteriores al viaje, transcurrieron llenos de avatares y de acontecimientos muy dolorosos, se podría decir que fueron dos años previos en los cuales me preparaba para afrontar tiempos muy duros, decisivos en mí vida en los cuales me ayudaron a tomar decisiones que le dio un nuevo rumbo a toda mi existencia, días que dejarían una gran huella para así poder hacer mí viaje iniciático.

    Hacia más o menos dos años que acogía a niños Saharaui, ellos vienen de vacaciones de verano hacia nuestro país, donde los limpiamos les damos de comer, les enseñamos un mundo muy diferente al que ellos conocen.

    Algunos de ellos los que viven más apartados en el desierto no conocen la luz ni el agua corriente, es sorprendente ver sus caras de asombro cuando se le da a la manilla de un grifo y sale agua o le das al interruptor y de allí sale luz.

    Son chicos listos donde los haya inteligentes y despiertos. Te saben buscar las vueltas que es un gusto, instintivamente es una forma de sobrevivir en tan inhóspitos parajes.

    El primer año me tocó una niña dulce y buena, el único inconveniente era la hora de comer ya que sus gustos eran muy diferentes a los nuestros y ella obstinadamente se negaba a probar bocado de la comida de casa, pero si dejamos ese aspecto a un lado era un absoluto encanto de niña, guapa, despierta, alegre, dulce con unos ojos grandes y negros y un pelo que más bien se podría decir que era la misma seda que produce las mariposas en su crisálida.

    El lugar de donde proceden, la inmensidad de desierto, carecen de medios para la higiene, ellos son un pueblo de costumbres, en la cual la limpieza aunque parezca lo contrario esta muy arraigada en ellos. En todos estos años de exilio han tenido que adaptarse a la vida en el desierto sin agua y casi sin medios de vida a no ser por los que les proporciona la ayuda humanitaria y todo esto ha ido en detrimento de la limpieza por carecer de elementos básicos para ello. Con este hándicap es a lo que me tuve que enfrentar durante todo un verano en el cual me pase quitándole piojos y liendres del pelo, un pelo tan fino que ni siquiera se veía y que cada vez que la despiojaba creía interminable mi tarea.



    Tres meses maravillosos, donde aprendí a convivir con otros olores, mi hijo Antonio, también empezó a aprender convivir con otros niños en casa, ella era mayor que él y lo cuidó como a su hermano pequeño. Son niños cariñosos, dulces y que tienen muy adentro el cuidar de los suyos de su familia y en aquellos días nosotros éramos su familia.

    Abgalia Mohamed, aquella chiquilla que me iluminó aquel verano, nunca la he vuelto a ver más, algunas veces la vida no va por los derroteros que tu quieres y pierdes lazos del pasado, sobretodo si estos están basados en la lejanía de un desierto que tiene el inconveniente que no puedes comunicarte con ellos, si ellos no lo hacen contigo, pero todo a su tiempo y esto forma parte de otra historia. El segundo año yo esperaba que viniera Abgalia, pero no llegó, por más que se intentó, ella ya sobrepasaba la edad para venir a España.

    Autora:Purificación Ríos Torres.

  • Jan
    19
    2007
    por VIBRA el 19/01/2007

    Un cuento asustado

    Autora: Purificación Ríos Torres.

  • Dec
    1
    2006
    por VIBRA el 01/12/2006

    Ojos abiertos

    Con los ojos muy abiertos y un pie lastimado.

    Lo del pie lo digo porque, si una no puede moverse, pues ve muchas más cosas, que se escapan cuando bailas.

    En la plaza de los árboles:

    Vi una cantidad de jóvenes, todos parecían estudiantes (si de esos que Antonio dice que son jipis) Pero yo más bien diría que son jóvenes con una mente muy abierta, jóvenes con ideales, que son libres del que dirán, del ultimo color de barra labios o si llevo el modelito mas pijo que hay en el mercado y esto no quiere decir que fueran mal vestidos para mi más bien iban con naturalidad. ¿Y por que digo esto si nos los conozco? pues por una simple razón, son jóvenes que la música folclórica o regional les apasiona, que no solo bailan música del momento como el regatón, esto no quiere decir que si fueran a una discoteca, bailen otro tipo de música que no lo se, (pero si creo que se refleja algo con lo que yo me identifico) son chicos que bailaban, saltaban, que ven su tierra con todo su historia y no hablo solamente de sardanas, me refiero a la música que a mi tanto me gusta sea de la región que sea, con gaitas e instrumentos, integrada en nuestras riquezas patrimoniales.

    Yo le llamo empaparse de riqueza cultural, les llamo gente con ideales, personas que integran en la música sones distintos y que todo bien mezclado da a nuestras tierras pequeños toques diferentes, empezando a formar parte de nuestra idiosincrasia. Hay andaluces que no saben que su propia identidad es la incorporación y asimilación de otras culturas tanto musical, costumbrista, gastronómica etc. En Andalucía su gran riqueza es, el ser un pueblo abierto y acogedor, donde siempre hay cabida para costumbres diferentes, cogiendo de cada unos de los pueblos que nos conquistaron lo mejor de ellos, mezclándolo en nosotros, haciendo que pasáramos a ser los conquistadores, de las diferentes culturas que pasaron por nuestras tierras.

    Ahora veo Andalucía desde lejos, hay algo que no me gusta y es que estamos perdiendo esa capacidad de asimilar y entender otras formas culturales, que nos estamos encerrando entre nuestras fronteras para cantar a los cuatro vientos, que lo nuestro es lo mejor. Estamos perdiendo nuestra propia identidad ya que el verdadero andaluz no es el que solo defiende y quiere lo suyo, un verdadero Andaluz defiende quiere y aprecia las diferentes culturas. Muchas veces podemos pensar cuando estamos en otras tierras, este no es mi lugar, pero yo pienso que vaya donde vaya un Andaluz, la tierra la lleva consigo y si no quiere ver la tierra donde reside, pierde su propia identidad, porque como Andaluz que es, no esta sabiendo asimilar costumbres nuevas para poder impregnarla en la suya propia.

    Autora: Purificación Ríos Torres.