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Yamaha UD-Stomp Modulation Delay

Opiniones de usuario (1)
  • Raul Cabezali
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    Opinión de Raul Cabezali el 11/03/2018

    Lo mejor: 8 "taps" de delay, simulando ocho cabezales. Permite emular a la perfección el sonido de The Shadows

    Lo peor: Complejo de manejar. Algo grande y pesado.

    Ya no tengo este aparato, y, de nuevo como con otros aparatos, lamento haber tenido que venderlo. Es el mejor delay que ha pasado por mis manos con amplísima diferencia.

    De un tamaño relativamente grande, dispone de cuatro pedales conmutadores para diversas funciones y un display numérico para saber en qué preset o patch te encuentras. El peso también es considerable, probablemente cercano al kilo de peso, más el del alimentador, que también es un buen "tocho."
    Dispone de todas las posibilidades de conexión habidas y por haber, incluyendo SPDIF, MIDI (disponía de un editor por software), y pedal de expresión. En ese sentido, un pedal absolutamente profesional.

    La clave del Yamaha UD-Stomp Modulation Delay es que dispone de 8 "cabezales de cinta" virtuales, los cuales puedes activar, desactivar, y editar en cuanto a tempo, feedback y modulación a tu gusto. Esto permite llevar a cabo emulaciones de los ecos de cinta clásicos de los 60, como los Meazzi que usaban por ejemplo The Shadows. Podéis escuchar este efecto en toda su gloria en su tema Atlantis https://www.youtube.com/watch?v=VycZVyApqew
    Aparte de eso, también se puede usar como pedal de delay normal y corriente, además de como chorus, flanger por la opción de emular el "wow" y el "flutter" de las cintas, e incluso como reverb.

    Este pedal contenía además algunos presets especialmente programados por Allan Holdsworth. Para mi uso resultaban algo marcianos, así que pocas veces los usé.
    Me deshice de él por necesidades económicas y porque no le estaba sacando el partido que merecía. Por una parte, solo necesitaba un eco slapback simple para la mayoría de mis proyectos, y por otra para emular el sonido de The Shadows no basta solo con tener un buen delay, una stratocaster y un Vox AC-15 o 30, sino que requiere de todo un trabajo en el estilo de tocar que en mi caso no logré desarrollar. Además, el Axe-Fx II cubría con su bloque Ten Tap Delay la mayoría de mis necesidades delayísticas (toma palabro) cuando me daba la nostalgia.

    Lo peor, aparte del tamaño y peso, es que su manejo no es fácil. Como todo, si quieres usar los presets, tampoco vas a romperte la cabeza, pero editar puede a veces llevarte a rascarte la cabeza pensando qué has hecho mal y porqué no suena como debía. Estudiar cuidadosamente el manual es imprescindible.

    En cualquier caso, un grandísimo pedal que si algún día me recupero volveré a adquirir.