Informática musical

Imaginando COLAPSO, un sintetizador en plugin que traduce la luz de 22 elementos químicos en sonido

14/10/2026 por

La desarrolladora portuguesa Imaginando ha presentado COLAPSO, un sintetizador aditivo en formato plugin que el propio fabricante denomina «sintetizador atómico». La premisa es la siguiente: los parciales de cada nota extraen sus frecuencias del espectro de emisión medido de un elemento químico real. Son 22 elementos seleccionados, con un total de 422 líneas de emisión que el plugin utiliza como materia prima sonora. Imaginando cotejó estos datos con la base de espectros atómicos del NIST.

Pero, ¿qué significa realmente «colapsar» un átomo para hacer música? La física nos dice que cuando un electrón excitado cae a un nivel de energía más bajo, emite un fotón —esto, como buena parte de los conceptos de física de esta noticia, he tenido que buscarlo y entenderlo, no os vayáis a pensar—. Esa emisión genera una línea de luz propia de cada elemento, y ese «colapso» del átomo es el que da nombre al sinte. Como apunta Imaginando: «La luz es también una frecuencia, cuarenta octavas más arriba». COLAPSO conserva los intervalos entre esas líneas de luz y las transporta al dominio audible, asegurando que la línea más intensa caiga exactamente sobre la tecla pulsada. El resultado es una nube de parciales que se distribuyen por encima y por debajo de la nota fundamental.

De la luz al sonido

Interfaz completa de COLAPSO con osciladores y paneles
Imaginando

El brillo medido de cada línea determina el nivel de su parcial correspondiente, mientras que la duración real de esa emisión dicta la caída del parcial en COLAPSO. En el átomo, esa vida media oscila entre menos de un nanosegundo y unos milisegundos; en el plugin, ese rango se estira para ocupar desde decenas de milisegundos hasta varios segundos. Las líneas más fuertes se apagan antes, lo que provoca que el timbre cambie dinámicamente mientras mantienes la nota. Se trata de una síntesis aditiva, con 16 parciales por oscilador y tres osciladores por voz.

Para moldear esta materia prima, el plugin incluye dos controles: Stretch, que permite separar o juntar los intervalos entre parciales, y Cavity, que arrastra los parciales hacia la serie armónica tradicional.

La tabla periódica como mapa de timbres

El selector de elementos de COLAPSO adopta la forma de una tabla periódica compuesta por 22 elementos: hidrógeno, helio, litio, neón, sodio, magnesio, argón, potasio, calcio, hierro, cobre, cinc, criptón, rubidio, estroncio, plata, cadmio, xenón, cesio, bario, oro y mercurio. Según Imaginando, los elementos situados en la misma columna comparten timbres parecidos, por lo que la tabla también sirve como mapa de timbres.

El control Mix mezcla dos elementos, deslizando cada parcial hacia su equivalente en el otro; la nota no cambia. El control Temperature reparte la intensidad entre los parciales, de manera análoga a como el calor determina qué líneas de luz se hacen visibles, y con temperatura alta, cuando el gas se ioniza, el sinte cambia a otro espectro. El control Field divide cada parcial en tres componentes (el original y dos situados a la misma distancia en hercios), mientras que Width los abre para crear un efecto estéreo. Absorption funde el tono hacia ruido con una muesca en cada parcial. Por otro lado, Cascade escalona los ataques de los parciales, y Lifetime acelera o frena todas las caídas.

Heisenberg, Gabor y un mando

El principio de incertidumbre de Heisenberg nos recuerda que es imposible conocer con precisión simultánea la posición y el movimiento de un electrón, lo cual tiene su equivalente sonoro en el límite de Gabor: un sonido breve estará muy repartido en frecuencia, mientras que uno con un tono definido exigirá una duración larga. Este concepto fue descrito por Dennis Gabor en 1947 en un artículo publicado en Nature, donde hablaba de «cuantos acústicos» y sentó las bases teóricas de la síntesis granular, técnica que posteriormente propusieron Xenakis y Curtis Roads.

COLAPSO incorpora un mando llamado Observation que recorre este límite fundamental. Permite al usuario elegir si prioriza la precisión temporal o la precisión en la altura tonal, pero nunca ambas cosas a la vez. Un parámetro Planck determina cuánto se «emborrona» el sonido en el mejor de los casos. Como resume Imaginando: «Lo que no mides, lo oyes borroso». Y añade otra reflexión: «COLAPSO no es un sintetizador que se programa. Es uno que se explora».

Al parecer, esta idea no nace de la nada: en 2023, W. Walker Smith, de la Universidad de Indiana, presentó en la American Chemical Society un proyecto que convertía los espectros de los elementos en notas musicales, aunque con un fin puramente divulgativo. En COLAPSO, la física se convierte en un instrumento tocable.

El resto del sinte

El COLAPSO cuenta con 8 voces y ofrece los modos Poly, Mono y Unison, además de funciones como detune, glide y legato. En cuanto a los filtros, dispone de nueve tipos por voz (SVF, ladder, comb, formantes y otros), con control de drive y seguimiento del teclado. La modulación incluye 4 LFO y 4 envolventes con formas dibujadas a mano, además de rueda y aftertouch. La modulación independiente por voz permite que cada nota de un acorde se mueva a su manera.

Los efectos incluyen 2 de inserción en serie (8 tipos) y un envío con chorus, phaser, delay o reverb. El bus principal cuenta con su propio compresor. Imaginando ha desarrollado anteriormente otros instrumentos como FRMS, un sinte granular y FM de 2020, o TV3, un sinte de inspiración 303 publicado en 2024.

Precio y disponibilidad

COLAPSO está disponible a un precio de lanzamiento de 69 € hasta el 1 de noviembre. A partir de esa fecha, el precio subirá a 89 €. También hay una alternativa de pago de 8,90 € al mes. Para quienes busquen un paquete completo, existe el Synth Bundle que incluye COLAPSO, DRC y FRMS por 189 €.

La demo está disponible sin límite de tiempo, con acceso a todos los parámetros, aunque emite una ráfaga de ruido cada 60 segundos y no permite guardar presets. El plugin funciona en formatos VST, VST3 y AU, además de una versión autónoma. Los requisitos mínimos son macOS 13 o posterior (nativo en Apple Silicon) y Windows 10 o posterior, de 64 bits.

Eso sí, hay que tener en cuenta dos pegas: solo incluye 22 elementos y no la tabla periódica completa, lo que limita un poco la exploración teórica. Además, la demo sin posibilidad de guardar presets puede resultar frustrante para quien quiera capturar un sonido justo antes de que suene la ráfaga de ruido. Pero, ¿quién puede resistirse a hacer música con el oro o el mercurio?

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