Audiovisual

Project Caviar, la futura apuesta de Google para competir contra Dolby

26/09/2022 por David Baizán
¿Se acerca 'Google Atmos'?
Dolby / Google

Hace unos días, Janko Roettgers, del medio Protocol, publicó un articulo en el que hacía saltar la liebre sobre un tema que no tardó en extenderse por algunos medios digitales especializados en el mercado de consumo audiovisual (entre otros). En él, Roettgers aseguraba que Google está trabajando desde hace, como mínimo, varios meses en dos tecnologías propietarias y abiertas para ofrecer vídeo HDR y audio 3D eliminando cualquier tipo de licencia o tasa como las que sí exige Dolby con sus tecnologías. Una iniciativa que Google ha bautizado como Project Caviar y con la que pretende, de entrada, mejorar las capacidades tecnológicas de su servicio YouTube, pero con la que además intentará captar a fabricantes de dispositivos hardware para tratar de competir (y, por qué no, desbancar) contra Dolby.

Después de la confusión inicial que implican siempre este tipo de anuncios basados en filtraciones, lo que he podido averiguar es que Google ya lleva tiempo en conversaciones con varios fabricantes del sector, que lógicamente estarían interesados en escapar del “canon” de 2 o 3 dólares con el que Dolby grava cada dispositivo que venden. Una cantidad que si bien puede parecer asumible venta a venta, cuando vendes cientos de millones de dispositivos se vuelve mucho más apetecible de conservar. Además, desde Google también aseguran que su intención es la de “crear un ecosistema más saludable y más amplio” más allá de una empresa que, hoy por hoy, ejerce una posición que prácticamente es un monopolio en un mercado en el que apenas hay opciones libres de regalías.

Imagen promocional del Steinberg Nuendo 12, una potente herramienta para la creación de audio inmersivo.
Steinberg

Cabe destacar que Project Caviar no es un intento por lanzar un simple códec de compatibilidad, sino tecnologías completas con las que se pretende competir de tú a tú contra Dolby. A pesar de que ahora mismo poco se sabe sobre este proyecto desde un punto de vista técnico, algunas informaciones apuntan a que Google podría estar basándose, al menos en lo referente a la imagen, en el HDR10+ que Samsung codesarrolló con la misma intención de escapar de las exigencias de Dolby, pero que finalmente no obtuvo ni demasiado éxito ni demasiado apoyo. Algo que tiene bastante lógica, teniendo en cuenta que Dolby ocupa una posición de absoluto privilegio, y que su estrategia de tasas es bastante inteligente, ya que aunque sí que cobra a los fabricantes de hardware, los administradores de servicios como Netflix, HBO Max o Disney + están exentos de cualquier tipo de pago a la hora de ofrecer sus tecnologías a sus usuarios. Además, para que la apuesta de Google tenga un éxito total, será necesario que los creadores de contenidos también adopten su estándar, algo que, a priori, no va a resultar sencillo. Como miembros del gremio sabemos lo que cuesta virar hacia nuevas tecnologías, a veces por una cuestión meramente práctica, pero también por razones económicas. La inversión para levantar un estudio de mezcla con certificación Dolby Atmos no es precisamente pequeña, y casos como el de Pro Tools llevan años mostrándonos que una vez que los estándares se establecen son muy difíciles de derribar.

A pesar de ello, Google es una empresa con recursos casi ilimitados y una enorme influencia en el mercado del hardware, ademas de ser ella misma una empresa que fabrica y vende dispositivos que se beneficiarían de forma directa del ahorro comentado, como teléfonos móviles o su popular Chromecast, por lo que tal vez sea buena idea tomarse en serio este movimiento. Y más si tomamos como referencia su reciente participación en el desarrollo del códec AV1, que si bien no “acabó” con MPEG LA (la empresa que concede las licencias H.264), sí que la obligó a cambiar su estrategia comercial, haciendo que empezase a ofrecer sus licencias sin coste a los servicios de distribución de contenidos gratuitos. Así pues, y aunque ahora mismo todo esto suscita más preguntas que otra cosa, está claro que, de prender, podría afectar directamente al sector del audio profesional. En qué medida lo hará, ahora mismo es un misterio.

Fuente: Protocol

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