Informática musical

Halion Sonic: una buena idea a medio gas

26/08/2010 por Soyuz

(Por David González) Por norma general, los fabricantes tratan de etiquetar bastante bien sus juguetes a la hora de sacarlos al mercado, y suelen hacerlo con dinámicos nombres compuestos que hacen que salivemos cual a perro de Pavlov. Pues bien, ‘Premier VST Workstation’ es la leyenda que puede leerse bajo el nombre del instrumento que nos ocupa.

Esto viene siendo un módulo de sonidos con un buen número de instrumentos, efectos y herramientas con el fin de ofrecer a músicos e intérpretes un entorno potente e inspirador y facilitarles la vida o cuando menos la tarea.

Siendo estrictos, Halion Sonic no puede considerarse un workstation, al menos no según la idea que siempre he tenido de lo que es un workstation, pero comparte mucho de la filosofía de estos sin llegar a ser del todo autosuficiente, que es para mi una característica fundamental de un workstation.

Veamos pues porqué esta vez la comidita no se ha ganado el título de comidita.

Concepto

En Steinberg han seguido al pie de la letra la idea de varios workstation del mercado basando la estructura de Halion Sonic en 16 partes multitímbricas, con un programa por parte y hasta 4 capas para cada programa; es decir, una estructura más vieja que la ventosa, pero muy efectiva y flexible.

Para llenar esos programas tendremos a nuestra disposición un sintetizador, un reproductor de samples (ya definidos en la librería), una colección de loops ya rebanados y unos cuantos kits de percusión.

Además están las herramientas de interpretación o las secciones de efectos y modulación, las cuales, como verás más adelante, son posiblemente lo mejor de este producto.

Sin duda alguna, se nota que los chicos de Yamaha -uno de los paladines en el mercado de los workstation- han metido la mano en el desarrollo de este instrumento y han incluido varias de sus tecnologías, dotando a Halion Sonic de elementos muy serios y útiles tanto para músicos como para intérpretes, grupo este último que seguro que verá este producto como una opción a tener en cuenta a la hora de subirse al escenario con su portátil.

Interfaz

Como se puede ver en la imagen que inicia este artículo, la interfaz se divide en cinco zonas: los controles globales, la sección de función, el rack, la ventana de edición y la zona de interpretación.

Los controles globales se sitúan arriba del todo y solo están disponibles si trabajamos en modo standalone. Desde ellos se accede a las configuraciones básicas de transporte, tempo y compás, así como a las opciones de audio y MIDI:

La sección de función tiene dos tareas: por un lado arroja información sobre la parte en la que estamos trabajando en ese momento y nos da acceso a los controles de volumen, panorama, mute, solo y a las salidas disponibles para dicha parte y por otro lado muestra información global como el volumen, el consumo de CPU y RAM:

El rack es un conjunto de 16 pestañas desde las que cargar los instrumentos que usaremos en cada parte; también da acceso rápido a los controles de solo y mute de cada parte:

La zona de interpretación contiene un teclado de rango completo, las clásicas ruedas de bender y modulación, ocho pads de percusión, la ya famosa esfera de Halion que actúa a modo de pad XY y la sección QUICK CONTROLS, desde donde accedes a ocho controles asignables tanto para el programa como para cada una de las cuatro capas:

La ventana de edición será donde más tiempo te pases, ya que todo se hace desde aquí. Me resulta extraño que una zona tan importante se vea reducida a un espacio tan limitado y más si tenemos en cuenta la cantidad de opciones que ofrece este producto.

En la parte superior hay una pequeña barra de herramientas desde la que podrás acceder a los menús avanzados. Los principales son LOAD para acceder a la librería, EDIT para entrar en el modo de edición, MIDI para configurar los canales a los que se asigna cada parte y el rango de cada instrumento en función al teclado, MIX es un pequeño mezclado con control de volumen de panorama, envíos y acceso a las 16 salidas de audio, y EFFECTS permite cargar y editar los efectos de envío y master:

También hay una pestaña MULTI para configurar los programas complejos formados por varios instrumentos, OPTIONS donde hay unos pocos controles destinados a elegir el consumo y algunas preferencias más, y por último controles de acceso rápido para tareas de undo o para desactivar efectos, entre otras.

De primeras el aspecto es limpio y bastante ordenado, pero a la hora de trabajar las opciones se multiplican, y al menos a mí, me da la sensación de que el camino seguido no es el más adecuado para tantos elementos.

Hubiese estado bien una interfaz algo más dinámica y configurable, al estilo de KORE, donde algunos elementos aparecen y se ocultan en función de la tarea que se realiza. Eso hubiera sido mucho más práctico y a mí me hubiese gustado mucho más, sin contar que, como comentaré más adelante, la edición sería mucho más rápida e intuitiva.

Sintetizador

El sintetizador incluido responde a la ya habitual emulación de síntesis analógica virtual -aunque el sonido final no es especialmente analógico, la verdad-. En este caso encontramos 3 osciladores, 1 suboscilador, 1 generador de ruido y un modulador en anillo para cada capa o layer. El sonido es bueno y aunque a priori cuenta con todo lo necesario para poder cubrir las tareas de síntesis, su limitante organización lo hace poco aprovechable para más allá de buscar entre sus presets o hacer ediciones puntuales; no veo a Halion como una herramienta de síntesis como tal.

No es ni de lejos un mal sintetizador, pero está demasiado influenciado por el elemento workstation y yo no lo comprendo en un software destinado a manejarse con la comodidad de una pantalla de ordenador. Quiero decir que la interfaz de un workstation hardware es así porque tiene que ser así, ya que debido al gran número de funciones que incluyen es imposible implementarlas en una interfaz llena de controles o en la que todo esté disponible de un vistazo. Es una cuestión física, en la que el espacio limita esa posibilidad.

De todas formas, son demasiadas las pestañas, menús y ventanas por las que hay que desplazarse para poder trabajar a fondo con Halion Sonic.

La sección PROGRAMA tiene seis pestañas, desde las que controlas cada una de las cuatro capas del preset, los efectos de inserción y el control general del programa que actúa modo de mezclador y página de mapeo de programa -existe otra página dedicada para poder hacer lo propio con cada una de las 16 partes-.

Si buceamos un poco más y nos metemos a editar las voces individuales que pueden formar cada programa aquí la cosa se complica un poco más, y es que hay 17 pestañas de edición para cada capa, lo que me parece una barbaridad.

VOICE, PITCH, OSCILLATOR, FILTER y AMPLIFIER forman el grueso y se sitúan en la parte superior de la página de edición -que por suerte está dividida en dos ventanas independientes- mientras que en la parte inferior se alojan FLEXP -que es una de las secciones de arpegio más completas y sofisticadas que he podido ver en mi vida-, cuatro secciones de envolvente diferentes, dos LFOs polifónicos y dos monofónicos -si señor, tiene cuatro LFOs-, un modulador por pasos, una matriz de modulación desde la que administrar semejante cantidad de opciones de modulado y la pestaña QUICK CONTROL, donde podrás asignar los diferentes parámetros a los controles que quieras para poder usar un controlador externo.

A grandes rasgos, la sección de síntesis se lleva buena nota, el sonido es convincente y muy fácil de integrar dentro de cualquier producción, pero la verdad es que a mi se me quitaban las ganas de editar en detalle, ya que me sentía abrumado con tantas opciones distribuidas en su casi caótica interfaz.

Sampler

No tiene sampler; bueno, tiene un reproductor de instrumentos basados en samples, pero solo puedes reproducir los que vienen incluidos en la librería, algo que le será familiar a muchos usuarios de Cubase.

Sinceramente es una lástima que en Steinberg no le dieran opciones de sampling a Halion Sonic, ya que aumentaría su valor exponencialmente y su usabilidad, y más si tenemos en cuenta que Halion es una de las plataformas de muestreo más avanzadas del mercado y que en teoría estamos hablando de un workstation. Además, tampoco hacía falta que incluyera todas las opciones de Halion, pero sí hubiera estado bien poder importar instrumentos externos ya muestreados, o poder crear los tuyos propios con un puñado de herramientas de sampling. O ya puestos a limitar, dar al menos la opción de cargar instrumentos de Halion, sinergizando así dos de sus productos y haciendo ver a sus clientes que la fidelidad se recompensa.

De todas maneras, la estructura de los instrumentos que se basan en muestras es muy similar a la que comenté de la sección de síntesis y apenas hay variaciones a la hora de editarlos. Desaparece por ejemplo la pestaña OSCILLATOR -lo que tiene bastante sentido- y en algunos instrumentos con variaciones de expresión aparece el menú EXPRESSIONS, variando por completo la interfaz del menú EDIT, eso si, en estos casos, las opciones de edición disminuyen bastante.

Dichas expresiones (articulaciones si lo prefieres) están integradas de serie en las últimas versiones de Cubase; no los samples -lógicamente-, pero sí la capacidad de reconocerlas y facilitar así a los compositores el cambio entre ellas de una forma sencilla y rápida.

Librería

Generosa y útil serían las palabras que mejor describirían a la librería incluida en Halion Sonic. En total hay más de 1.200 programas entre instrumentos, kits y loops, además de unos pocos programas MULTI -muy pocos a decir verdad- que ocupan más de 10 Gb en el disco duro. Gracias a su buscador avanzado basado en etiquetas, encontrar cualquier sonido será cuestión de segundos.

Algunos son francamente buenos; por desgracia no todos, pero los que lo son, son geniales. Varios de sus instrumentos acústicos me encantan, las cuerdas son tremendamente realistas así como los vientos o los metales, que tienen mucha personalidad:




Los instrumentos de tecla también son muy buenos, los pianos, los órganos y hasta los clavicordios -espectaculares estos últimos-, aunque los pianos eléctricos son algo más sosos, además de ser muy escasos y estar muy orientados al pop.



Las sonidos de guitarra y bajo merecen que me pare un momento; suman casi 200 presets entre ambos. Hay guitarras acústicas, clásicas, eléctricas y bajos de todo tipo. También verás algunas rarezas en ambos lados como una guitarra muy influenciada por el Western, increíblemente juguetona e inspiradora.

Respecto a los bajos no tengo demasiada queja, los acústicos cumplen con solvencia y los eléctricos son muy aprovechables, pero con las guitarras no soy tan benévolo. Las acústicas o las clásicas tienen cuerpo y resultan bastante creíbles, salvo cuando subes demasiado. Las notas más altas dejan una “deliciosa” estela MIDI y es raro, porque en escalas más graves están de lo más logradas. En cambio, las eléctricas me han gustado bastante menos, sobre todo las más duras, que en mi opinión suenan muy sucias y dispersas. No hablo de todas, pero la mayor parte no me han gustado especialmente.




Entre esos casi 200 presets también hay varios con interpretaciones ya programadas basadas en diferentes estilos. Además, las guitarras son las que más se aprovechan de esas articulaciones que comentaba antes, ya que en la mayor parte de los casos, no pasan de ser dos o tres expresiones por instrumento, pero en el caso de algunas guitarras suben hasta 4 ó 5 entre armónicos, pellizcos y otras opciones.

En cuanto a los sintes, hay de todo: pads, leads, bajos, secuencias, efectos de sonido, etc. Las características sonoras de Halion hacen que sea muy fácil de integrar en cualquier producción, lo que no siempre se consigue en otros productos, a pesar de que cuenten con buenos motores de síntesis.




En Halion tendrás a tu disposición muchos de esos sonidos que se necesitan habitualmente y aunque a priori pueda parecer negativo, incluso los sonidos más clásicos tienen un toque muy fresco y además siempre podrás buscar sonidos bastante “de moda” entre sus presets, ya que hay unos cuantos.

Halion Sonic también incluye varios kits de percusión y una colección de loops troceados, donde lo mejor con diferencia son estos últimos. Los kits, aunque suenan bien son excesivamente conservadores y además no son demasiados. Es cierto que en parte los loops añaden mucho juego, pero apuesto a que no serán siempre lo que necesites, al menos yo, que en muchas ocasiones prefiero tener los sonidos aislados por completo y no las rodajas de un loop donde es raro que no se cuelen transitorios de otras rodajas.




Vuelvo a decir que me parece un gran error el no poder integrar tus propios loops para ser troceados, en parte siento que Steinberg me deja a medias ofreciéndome una utilidad así y demostrándome que su producto es totalmente capaz para esa tarea -y muy válido- pero limitándome a utilizar un pequeño conjunto de ritmos al que cualquiera tendrá acceso y que no sería nada raro estuvieran más que manoseados al cabo de no demasiado tiempo.

En resumen, los sonidos incluidos cubren un amplio abanico de necesidades de productores e intérpretes y el sonido es muy bueno, en algunos casos excelente. Eso si, me llama la atención que halla una ausencia total de instrumentos étnicos, tan solo hay uno y no es que sea la repanocha. No me extrañaría que en Steinberg intenten aprovechar esta nueva plataforma para lanzar periódicas librerías con las que ampliar la librería.

De no ser así, muchos potenciales clientes de este producto sentirán la tentación de buscar en otro lado, ya que con apenas 30 kits de batería muy orientados al Pop y al Rock, la total ausencia de sabores exóticos tanto en instrumentos como en percusiones y unos pocos loops ya preparados, Steinberg deja algo cojo un producto que se defiende muy bien en otros terrenos y estilos.

Efectos

Cualquier módulo de sonidos que se precie no está completo sin una buena sección de efectos y la de Halion Sonic es buena.

En total son 17 los efectos incluidos y hay un poco de cada: dos reverbs -una de convolución y muy buena por cierto- un emulador de ampli, delay, flanger, phaser, chorus, ecualizador gráfico y paramétrico, vibrato, compresor, limitador, gate y así hasta cubrir más o menos casi cualquier aspecto en lo que a efectos se refiere.

A grandes rasgos su sonido es bueno y hasta sutil, nada exagerado la verdad, y además los módulos son muy fáciles de editar, pero es una pena que sean tan tradicionales. La verdad es que no hay nada en estos efectos que se salga de la norma establecida, ni uno solo de los módulos tiene ni un solo preset que entre en un terreno algo más fresco, así que si eres de esos que quiere nuevos sabores, me temo que aquí no los encontrarás.




Podrás cargar cuatro efectos de inserción para cada capa o layer y cuatro más en una especie de submaster de programa, además de los efectos que podrás cargar como envíos, donde dispondrás de cuatro auxiliares que a su vez pueden alojar cuatro efectos cada uno y el canal MAIN -Master- que también está preparado para otros cuatro módulos.

Nadie puede negar que son muchos efectos y aquí sí que tengo que felicitar a Steinberg, porque la flexibilidad y la potencia de esta sección de efectos es algo que muchos los fabricantes deberían imitar e implementar en sus productos.

Filtro

Sencillamente espectacular, no puedo describirlo de otra manera, y es que es de esas cosas que hacen que por un momento te quedes con cara de tonto. En serio, hay 24 tipos de filtro, emulador de válvula con su control de distorsión, un pad XY, e incluso podrás apilar hasta cuatro opciones de filtrado y hacer morphing entre ellas o elegir si quieres que actúen en serie o en paralelo, aunque esta opción es solo si trabajas en modo DUAL.

Evidentemente incluye los controles clásicos de corte, resonancia, velocidad, envolvente y demás opciones y a pesar de su complejidad, aquí si que todo está distribuido de forma inteligente y accesible, es sin ninguna duda una de las secciones de filtrado más potentes y completas que yo he probado y además tiene un sonido muy bueno, que es al final y al cabo lo importante.



Modulación

Sin duda, otro de los puntos fuertes de este producto. Tiene tantas opciones que dudo mucho que alguien las llegue a utilizar todas.

Para empezar tiene dos LFOs polifónicos y dos monofónicos con 8 formas de onda para elegir, controles de frecuencia, fase, sincronía y en el caso de los LFOs polifónicos controles avanzados de envolvente para las formas de onda.

Además, también incluye un modulador por pasos -STEP MODULATOR- con una resolución de hasta 32 pasos para programar secuencias de modulación al detalle y añadir dinamismo a tus barridos de filtro, por ejemplo:

La sección MATRIX te lleva a un mundo virtual controlado por máquinas y al que te conectas con un puerto instalado en tu nuca... no perdón, eso era otra cosa.

La sección MATRIX remata la jugada, por si no tuvieses suficientes opciones -que lo dudo-. Te permite rutear todas las herramientas comentadas a través de 32 puntos de fuente/destino para dirigir a tu antojo los diferentes modificadores a los parámetros que desees, toda una locura modulada, eso sí, con mucho control.

Arpegiador

El arpegiador de Halion Sonic no es solo un arpegiador; FLEX-PHRASER es una completa herramienta de interpretación con más de 1000 frases, secuencias y arpegios programados y listos para usar que abarcan prácticamente cualquier estilo que imagines.

Puedes encontrar desde rasgueos flamencos hasta secuencias para hacer vibrar una pista de baile, y muchos de los presets están muy conseguidos. Lo mejor de todo, es que es una excelente herramienta para jugar y experimentar, ya que por ejemplo, podrás asignar una secuencia de guitarra con sabor sambero a un sinte y ver qué sale. La mayor parte de las veces el resultado no será aprovechable, pero seguro que será divertido y siempre puede ser útil cuando te atasques, aunque solo sea por cambiar de aires y probar cosas nuevas.

Si le sumas más de una docena de parámetros editables como swing o gate, tendrás una herramienta increíblemente potente, rápida y divertida que seguro que te ayudará a encontrar la inspiración en muchos momentos.

Me hubiese gustado que incluyese alguna opción para programar tus propias frases; eso le hubiese dado unas dimensiones incalculables a la utilidad de esta herramienta, pero como ya hemos visto a lo largo de la prueba, en Steinberg no han estado muy por la labor y han cerrado a cal y canto un programa que podría dar más de si, aunque sinceramente con la cantidad de opciones que integra FLEX-PHRASER este último dato no empaña para nada su calidad.

Halion Sonic también incluye un grabador MIDI para capturar ideas al vuelo. Cada una de las 16 partes puede alojar una interpretación para poder seguir trabajando en otros instrumentos o para facilitar las cosas en directo.

Además, permite importar archivos MIDI completos, dejándote libertad para dedicarte a las partes solistas mientras él solito interpreta la base, el acompañamiento o una parte demasiado larga o complicada.

La pena es que tampoco permite editar MIDI. Un pequeño editor sería bien recibido por muchos, pero al menos sí que permite exportar las interpretaciones hechas como archivos MIDI y poder seguir trabajándolas en tu DAW habitual.



Control

La zona de interpretación incluye varias opciones que son bastante útiles, como por ejemplo los ocho pads de percusión que se pueden asignar a una tecla y a su vez ser controlados desde un controlador externo, lo que permitirá a los amantes de los ritmos y de los cuadraditos de goma dar libertad a sus ansias interpretativas. Además dichos pads pueden asignarse a acordes, lo que unido a FLEX-PHRASER hace que puedas asignar frases o acordes complejos a los diferentes pads y dejarte más libertad a la hora de interpretar otros instrumentos permitiéndote cambiar entre diferentes acordes con rapidez.

La zona de QUICK CONTROL está formada por 5 páginas con 8 knobs cada una, la primera de las páginas corresponde a los parámetros del programa que tengas seleccionado y las otras cuatro a cada una de las capas que pueden formar el programa.

Esos controles se asignan desde la ventana QUICK CONTROL integrada en el menú EDIT y es bastante rápido y sencillo. Además, ofrece diferentes opciones de rango para ajustar los controles a nuestro gusto. Eso sí, no podrás controlar nada que no esté en esas cinco páginas de control, cosa que podría volverse en tu contra en algunos momentos que ocho controles por layer no sean suficientes.

Otro pequeño fallo es que aunque resulta útil tener estos controles de acceso rápido siempre a mano, me parece un error que no haya forma de navegar entre las páginas mediante comandos asignables, ya que los botones son francamente pequeños y no será del gusto de muchos el tener que atinar tanto cuando se está encima de un escenario. Aunque tan solo es una mera referencia -ya que los controles están asignados a tu controlador MIDI-, no resulta cómodo tener que memorizar cinco páginas con ocho controles para 16 partes, y como es normal, no siempre sabrás qué está asignado dónde.

Comentar también que existe la posibilidad de contraer la interfaz para que solo se muestre la zona de interpretación y poder ganar algo de espacio en pantalla, pero por desgracia tampoco se mejora la navegación entre los controles asignados.

Conclusión

He de admitir que a lo largo de la prueba, mi opinión sobre Halion Sonic ha ido cambiando poco a poco. En un primer momento me pareció un producto demasiado cojo, pero al final creo mi punto de vista ha madurado y he conseguido disfrutar de sus puntos fuertes, que como has leído, no son pocos. De todas formas, sigue habiendo cosas que no me han gustado y son elementos importantes y determinantes a la hora de gastarte casi 300 euros en un producto que viene a ofrecer lo mismo que los de otros fabricantes.

La interfaz realentiza mucho el trabajo de edición, y aunque sus herramientas de interpretación superan casi cualquier cosa que yo haya probado, creo que en Steinberg tienen que plantearse el abrir un poco la plataforma en futuras versiones.

Las posibilidades de Halion Sonic son muchas, pero es una pena que las limiten tanto cerrando sus tecnologías a lo que viene incluido de serie y que haya ausencias tan claras como la falta de instrumentos étnicos. Nunca he visto un producto de estas características con una carencia así en su librería.

No puedo evitar pensar que Halion Sonic está más dirigido a intérpretes que a productores, entre otras cosas porque he notado diferencias notables en cuanto a su estabilidad trabajando como plug in o en modo standalone. Integrado en Logic como módulo AU me ha colgado el programa en varias ocasiones y además me bloquea algunos comandos de teclado aunque su ventana no esté en primer plano; en cambio, en modo standalone no he notado ni el más mínimo problema, va muy fino y es tremendamente estable.

A pesar de que han sido muchas las críticas negativas, Halion Sonic es un buen producto con muchas posibilidades y al que seguro que veremos mejorar en futuras versiones, pero sinceramente creo que la etiqueta de workstation no lo describe del todo bien, yo lo catalogaría como un “Advanced Sound Module” que seguro que encontrará su hueco en el mercado y que será muy bien recibido entre muchos intérpretes y productores que quieran añadir una librería de sonidos de propósito general con un buen número de herramientas y opciones.

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