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Review de PLAYdifferently Model 1, el mixer DJ imaginado por Richie Hawtin

05/06/2017 por Teo Tormo Actualizado el 06/06/2017

Cuando hace dos años Richie Hawtin comenzó a compartir en Twitter imágenes de nuevo equipamiento que según él estaba probando para su nuevo setup, los más avispados intuyeron que entre todas esas imágenes podría aparecer alguna pista de un nuevo producto destinado al mercado DJ. No estaban equivocados; todo respondía a una campaña de marketing muy bien llevada que desembocaría en ir mostrando muy poco a poco un nuevo mixer imaginado por Hawtin y convertido en algo tangible gracias al ingeniero Andy Rigby-Jones.

Hawtin y Rigby-Jones no han trabajado juntos en este proyecto por casualidad: se conocieron cuando Allen&Heath ofreció a Hawtin la posibilidad de crear una versión “midificada” de la mesa de mezclas Xone:92 tras observar lo que Hawtin y su padre –que se ha dedicado a la robótica– habían hecho “midificando” la mesa de mezclas Xone:62. En aquel momento Rigby-Jones era el ingeniero responsable del diseño de la Xone:92 y fue quien trabajó con Hawtin para realizar un producto de edición muy limitada que finalmente se llamaría CTRL:92 y que sirvió de inspiración para otro producto comercial de gran tirada de Allen&Heath: el mixer/controlador híbrido Xone:3D.

En esta ocasión muchos estaban convencidos de que lo que terminaría mostrando Hawtin al mundo no iba a ser otra cosa que una actualización de la icónica mesa de A&H, que llevaría un nombre tal como Xone:93. Pero en realidad se trataba de un producto muchísimo más personalizado en base a los gustos de Hawtin y de DJs afines a su estilo de pinchar, que se ha comercializado bajo una marca llamada PLAYdifferently y que ha sido bautizado bajo el genérico nombre de Model 1. No obstante, pese a todas las marcas “pantalla”, la mesa de mezclas se fabrica en las instalaciones del Reino Unido del grupo DiGiCo –al que pertenece Allen&Heath– y aunque las ventas hasta hace muy poco se realizaban en la web de PLAYdifferently, en el fondo se tramitan a través de agentes comerciales de Allen&Heath, marca que también se encarga de gestionar del servicio técnico y postventa.

Sobre cómo se ha realizado este artículo

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Unos cuantos usuarios de la web nos habían pedido una review de Model 1 y, aunque no nos gusta que peticiones de dispositivos tan populares se queden sin cumplir, en esta ocasión era bastante complicado conseguirlo: el elevado precio de esta mesa de mezclas y las pocas unidades que se fabrican y comercializan hace que sea especialmente difícil conseguir una unidad de muestra.

Personalmente debo reconocer que yo ya había probado una Model 1 hace tiempo y pude hacerlo con cierta tranquilidad, pero se trataba de un prototipo –casi igual al producto final, pero prototipo a fin de cuentas– y no fue en ninguno de nuestros espacios de pruebas, y ni de lejos con las opciones de escucha y reproducción que yo quería. No me parece honesto publicar una review sin haber podido contar con un dispositivo para mí solo y en condiciones controladas para probar tranquilamente algunas cosas, así que seguía necesitando poder volver a “meterle mano” a una unidad.

Es aquí donde entra en juego la otra persona que ha participado en la elaboración de este artículo: Rafa Siles, discjockey residente desde hace doce años de la mítica sala Barraca en Valencia, y que ha recorrido salas nacionales como MetroDanceClub, Fabrik, Club4, Pacha Barcelona o Moog, y también ha trabajado remezclando y produciendo para sellos como Stickrecordings, Senso Sounds o Deeperfect.

Rafa Siles lleva unos meses trabajando con Model 1 en directo y se ofreció para traernos su setup completo a nuestro banco de pruebas y explicarnos cómo le saca el 100% a esta mesa de mezclas y de paso detallarnos su visión al respecto de los puntos fuertes y débiles del dispositivo; una oferta que no podíamos rechazar. Así que pudimos disponer por fin de un setup de lujo compuesto por Model 1, dos controladores Xone:K2, un interfaz RME Fireface UFX, un controlador Ableton Push 2, un mini sampler de loops Soundbite Pro, y un MacBook Pro con Traktor para gobernar todo, y por supuesto un guía de excepción para conocer un poco mejor cómo se le saca partido profesionalmente a todo el conjunto.

No van a faltar en estas líneas comparaciones directas con la Xone:92, algo totalmente intencionado ya que tanto Model 1 como Xone:92 deben de ser en este momento los dos mixers más populares que haya diseñado Andy Rigby-Jones, y porque muy inteligentemente Rafa Siles se trajo una Xone:92 a nuestro banco de pruebas para poder observar directamente las diferencias entre una y otra. A fin de cuentas, muchísima gente considera Model 1 una evolución de Xone:92, aunque con toque “gourmet”.

Toma de contacto

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Aunque se trate de un producto “premium”, viene en una caja de cartón como cualquier otra. Al abrirla encontramos la Model 1 envuelta en plástico y con ella, en una bolsita también de plástico, las típicas instrucciones de seguridad y el manual de la mesa de mezclas. Se incluye también una bolsita con repuestos para los capuchones de potenciómetros y faders —concretamente dos repuestos para cada tipo de capuchón—, y adicionalmente siete repuestos de potenciómetro del estilo de los que van montados en los controles sculpt, pero con acabado de pintura roja en la parte superior, por aquello de personalizarte la mesa sin tener que romper con su estética general.

Es bastante llamativo el hecho de que la mesa funcione con una fuente de alimentación externa, una Sunpower que proporciona 24 voltios y 3.75 amperios, y como peculiaridad el patillaje del conector DIN con el que se conecta a la mesa parece estar personalizado. A pesar de la fuente externa, la mesa tiene un importante peso de 5,4kg, algo menos de los 6kg que pesa la Xone:92, que sí monta en su interior la fuente de alimentación. Ya que comparamos peso con la 92, comparemos medidas: Model 1 tiene exactamente el mismo ancho, aunque es 1cm más profunda y un poco más alta que la 92. Las patas de goma de la Model 1 tienen un diámetro mayor que las de la 92; puede parecer un detalle tonto, pero cuanto más grandes mejor absorberán vibraciones indeseadas.

Todo está construido sobre un chasis de aleación de acero, y la construcción del mismo es sencillamente impecable; ni un solo elemento cruje, se desplaza o no está perfectamente encajado. El acabado texturizado –me recuerda al chasis de un controlador JLCooper CS-10 que tengo ahora por el estudio– y la pintura mate gris oscuro hacen que la mesa no muestre ningún tipo de marcas o huellas al usarse, y todo ello sirve para rematar la apariencia de tanque acorazado que tiene el dispositivo.

Controles, conexiones y su distribución

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La Model 1 es una mesa 100% analógica de seis canales principales con controles completos y dos canales auxiliares para envío y retorno de efectos, aunque los canales de retorno pueden emplearse casi como dos canales adicionales a los 6 principales. Los seis canales principales son idénticos, con la salvedad de que los canales 3, 4 y 5 incorporan previos RIAA para poder conectar platos. Todos los canales pueden enrutarse a través de una sección de doble filtro maestro paso bajo/paso alto con control de resonancia, y la salida master cuenta con su propia ecualización de tres bandas.

Los controles de cada canal de arriba a abajo son:

  • En la parte superior, dos potenciómetros para regular el envío a los dos canales auxiliares. El envío al auxiliar 1 puede ser con la señal pre o post fader con un interruptor retroiluminado. El envío 2 está fijo en modo post fader, aunque haciendo una modificación interna a la Model 1 puede controlarse con el interruptor anterior el modo de ambos envíos.
  • Control de ganancia –trim– y un minúsculo control transparente con iluminación en rojo para la distorsión –drive–. Este control de distorsión es algo incómodo de utilizar, especialmente si quieres hacer ajustes rápidos.
  • Los controles de la peculiar EQ: al igual que la Xone:92, tenemos cuatro controles para la EQ, pero lo que hace la EQ de Model 1 no tiene nada que ver. El primer control es un filtro paso bajo y el control inferior es un filtro paso alto; ambos filtros tienen una pendiente de 12db. El paso bajo corta progresivamente todas las frecuencias por encima de 500hz y el paso alto corta progresivamente todo lo que hay por debajo de 1khz. Los dos controles centrales, denominados sculpt, sirven para elegir una frecuencia entre 70hz y 7khz y aplicarle +8db o -20db. Los controles de filtro son más grandes y bastante más suaves al giro –además curiosamente cuando llevas un rato usando la mesa parece que se vuelven aún más suaves–, y permiten acciones muy rápidas, mientras que los controles de sculpt son más delgados y notablemente más firmes al giro.
  • A continuación tenemos el interruptor blanco para enrutar el canal a través del filtro maestro.
  • Después tenemos dos interruptores idénticos al anterior para activar la preescucha en cualquiera de las dos –o en las dos– salidas de preescucha. Este tipo de interruptores aunque son botones de largo recorrido tiene una pulsación rápida y suave.
  • Finalmente tenemos el fader de 60mm. Se trata de faders de doble raíl de la marca TKD, su movimiento es realmente suave y es muy destacable lo homogénea que es esa suavidad a lo largo de todo el recorrido del fader. Emplean el típico capuchón de fader de mesa de estudio o broadcasting en lugar del capuchón plano más habitual de las mesas de DJ.
  • Cada canal tiene un vúmetro de 10 segmentos con una escala rotulada que va de -25 hasta +9, estando el último segmento rotulado como PK –peak, pico–. Los vúmetros se iluminan hasta 0 en rojo, los tres siguientes segmentos se iluminan en naranja, y el último en blanco.

En el lateral izquierdo tenemos alineados en la misma vertical los controles para los dos canales de retorno, que si lo deseamos también pueden usarse como canales 7 y 8 dado la gran cantidad de controles que albergan para manejar la señal. Estos canales disponen de control de ganancia y drive en un mismo potenciómetro –a partir de 3/4 de la rotación comienza a funcionar el drive–, interruptor para la preescucha, un vúmetro de 4 segmentos y un potenciómetro que sustituye el fader. Junto al primer canal de retorno hay un interruptor para activar un filtro paso alto que se carga todo lo que hay por debajo de 320hz en las señales de retorno –ideal para reverbs– y bajo los controles del segundo canal de retorno tenemos un interruptor para enviar la señal de ambos canales al filtro.

Bajo los controles de los canales auxiliares tenemos el control del filtro maestro de la mesa. Es un doble filtro paso alto y paso bajo, con controles y frecuencias idénticas a los que hay en cada canal pero con la salvedad de que podemos controlar la resonancia del filtro paso alto.

En el lateral derecho tenemos los controles de la señal master. Por un lado hay dos potenciómetros para controlar de manera independiente el nivel de la señal que va a cada una de las dos salidas master, acompañados de un vúmetro idéntico al de los canales, solo que doble. Junto al vúmetro hay una salida de la señal master en formato jack de 3.5mm destinada a grabación con un nivel de salida fijo a -6dBu.

Bajo todo lo anterior hay tres poténciómetros para gobernar la EQ del master. En este caso sí se trata de una EQ tradicional de DJ, con atenuación en cada banda de -20db y realce de +6db; puede resultar útil tanto para modelar en un momento dado el sonido de toda la mezcla o gracias a que esta EQ dispone de un botón propio para activarla o desactivarla, crear efectos dramáticos de filtrado momentáneo aplicando ajustes extremos en la EQ. También se le puede sacar partido empleándola para adaptar un poco el sonido que sale de la mesa al PA del lugar en caso de que no haya otros medios. Debajo tenemos el control de nivel para la salida de monitores y nuevamente una EQ para esta señal, aunque tan sólo de dos bandas y con realce y atenuación simétrica de +/-10db.

En ambos laterales tenemos los controles y conexiones de preescucha. Los sistemas de preescucha, designados como A y B, son independientes y funcionan de distinta manera. La preescucha A permite elegir uno de los canales y preescucharlo junto a la mezcla master empleando el potenciómetro para regular el nivel de mezcla. Dispone también de la función split cue que permite separar en cada lado del auricular lo que se preescucha –“¿pero queda alguien que use el split cue?” me insiste Rafa Siles–. La preescucha B permite preescuchar simultáneamente varios canales, pero no podemos escuchar la mezcla master. Esta diferenciación en el fondo puede suponer una utilidad, ya que la preescucha B puede emplearse como un tercer envío auxiliar –en modo fijo pre fader– en caso de que no necesitemos usarla para su función principal, empleando de retorno cualquier canal que tengamos libre. Ambos sistemas de preescucha cuentan conexiones para jack de 6.35mm y 3.5mm.

Por último, mencionar el control de nivel de iluminación de toda la mesa, que está junto al primer control de envío del último canal. Tiene el mismo tamaño que los controles drive, y la verdad es que es francamente útil poder adaptar la intensidad de la iluminación al entorno, así nadie excesivamente sensible puede decir que la Model 1 le está matando las córneas.

Respecto a las conexiones del panel trasero, cada uno de los seis canales principales tiene dos posibles entradas, aunque nuevamente no de la forma habitual. Por una parte tenemos la clásica conexión no balanceada en formato RCA –los canales 3, 4 y 5 tienen un interruptor algo incómodo en la parte trasera para activar el previo phono de las conexiones en esos canales– y por otro lado tenemos dos conectores D-SUB25. Los conectores D-SUB25 permiten agrupar en un sólo conector 8 conexiones balanceadas, así que en el primer D-SUB tenemos las conexiones de entrada para los cuatro primeros canales principales de la mesa, y en el segundo D-SUB para los dos canales restantes y los dos canales auxiliares.

Los D-SUB son útiles para poder cablear de una sola vez y rápidamente todo el conjunto de conexiones en situaciones de touring y en el caso de que dispongas de un interfaz de audio con dicho sistema de conexionado. Además, al ser conexiones balanceadas están más aisladas de interferencias, y empleando este tipo de conector se obtienen +2dBu extra de margen dinámico. En el caso concreto del setup que empleamos para la review, el interfaz de audio no disponía de conexiones D-SUB, pero Rafa Siles emplea igualmente mangueras hechas por encargo que en un extremo son D-SUB y en el otro conectores TRS para el interfaz Fireface, y ciertamente aunque sólo el 50% de las conexiones eran DSUB, se ahorra tiempo. Eso sí, empleando este tipo de conectores tienes que asegurarte de que están perfectamente encajados y alineados –Rafa me recalca esto bastante– y dado el grosor de las mangueras y que son menos flexibles que cables normales, debes tener un buen espacio tras la mesa allí donde la montes. Adicionalmente los canales para envío y retorno cuentan con conexiones balanceadas en formato TRS.

Respecto a las salidas, hay una doble conexión XLR balanceada para Master 1, una doble TRS para Master 2 –recordemos que emplean controles de volumen independientes en la mesa–, otra doble TRS para la salida de monitores, y las ya mencionadas antes conexiones TRS para los envíos. Nuevamente contamos con un conector D-SUB para agrupar todas las salidas en una sola manguera de conexiones de salida balanceadas, y donde también se ha incluido la salida de grabación de la señal master. En este conector se ha excluido la salida Master 2 y en su lugar tenemos enrutada la preescucha CUE B, para como os dije poder emplearla como tercer envío; al usar el DSUB para las salidas obtenemos +4dBu extra.

Al respecto de la alimentación, la Model 1 cuenta en su panel trasero con una doble conexión para la fuente de alimentación externa. La mesa se entrega acompañada de una única fuente de alimentación que se puede conectar en cualquiera de las dos tomas, pero se puede adquirir por separado al fabricante una segunda fuente –se comercializa por unos 70€ al cambio–. Ambas fuentes pueden ser conectadas simultáneamente como medida de seguridad en situaciones de directo en las que se trabaja con varias fases eléctricas y existe la posibilidad de que falle una de ellas.

Finalmente, la mesa cuenta con dos conectores D-SUB9 –uno de entrada y otro de salida– para enlazar dos Model 1. Esta función no pudimos probarla por motivos obvios, pero según describe el manual del aparato, al enlazar dos unidades funcionan como una sola, compartiendo el sistema de cueing y uniendo todos los canales en un solo bus de mezcla. Al funcionar como una sola mesa, la unidad que queda configurada como principal –con un interruptor escondido bajo la goma de una de las patas– es la que debe ser conectada al sistema de PA y monitores.

En uso

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Anteriormente yo ya había podido usar una Model 1, pero tan solo disponía de un par de CDJs conectados y unos auriculares. Aunque ya pude apreciar el buen sonido del mixer y lo divertido y fácil que resulta jugar con los filtros de cada canal a la hora de mezclar canciones, tenía claro que me estaba perdiendo muchas de las posibilidades que ofrece el dispositivo. Esta vez el setup que nos preparó Rafa Siles era mucho más completo; él trabaja de la siguiente forma:

  • En los canales del 1 al 4 están enrutados los 4 decks de Traktor.
  • De los dos canales principales restantes, uno está destinado a disparar secuencias rítmicas o sonidos desde Live –Traktor y Live gracias a Link ya no volverán a ser un dolor de cabeza juntos–.
  • El otro canal lo destina al Soundbite Pro con una doble finalidad: por una parte, extraer loops cortos de lo que está sonando para superponerlo en determinados momentos —como por ejemplo, breaks en las canciones—, y por otra parte, como dispositivo de seguridad donde siempre hay un loop cargado y disponible para que en caso de que el ordenador se cuelgue quede alguna fuente sonora en el aire mientras se reinicia todo.
  • Con los K2 se controla el browsing de pistas, transporte de los decks, cues, y el control de efectos en Traktor y control de los efectos cargados en Live. Estos últimos se emplean como efectos de envío mediante los canales auxiliares de la Model 1.

Rafa Siles, cuando me mostraba cómo funcionaba su setup, quiso hacer hincapié en los siguientes aspectos del uso de la mesa –y que yo pude constatar–:

  • Los controles para activar filtros, preescuchas, etc. no transmiten absolutamente ni un solo sonido, ruido o chasquido en la mezcla, algo con lo que los usuarios de la clásica Xone:92 han tenido que lidiar durante mucho tiempo. Esto al parecer lo han logrado utilizando circuitería con detección de cruce por cero. Para que os hagáis una idea, en la siguiente grabación se juega con el filtro maestro, tanto con el paso bajo como con el paso alto, el filtro se activa y desactiva durante la grabación y no puede apreciarse ningún artefacto sonoro indeseado:

  • También comparando con la Xone:92, el sistema de amplificación para auriculares está muy mejorado. Se puede obtener un volumen muy alto para auriculares sin distorsión alguna y también sin perder nada de calidad o potencia en la señal al conectar varios auriculares simultáneamente en las salidas de preescucha de la mesa. Esta comparación la realizamos in-situ –con las mismas canciones y auriculares en ambas mesas de mezclas– y la Xone:92 no puede llegar a los mismos niveles de amplificación sin distorsionar o colorear el sonido.
  • El filtro maestro en la Model 1 no afecta para nada al sonido de los canales que tiene enrutados cuando los controles se mantienen en la posición “Flat”. En la clásica Xone:92, se puede apreciar como por ejemplo el filtro paso bajo se come parte del espectro más bajo de la señal simplemente con activarlo.
  • Comparando la “transparencia” de la Xone:92 y la Model 1, no se pueden apreciar diferencias, al menos con oídos humanos normales y sin instrumentos de medición. Reproduciendo las mismas canciones –una única canción cada vez– con los mismos niveles de señal y sin emplear la ecualización o filtros, no encontrábamos elementos diferenciadores. Rafa Siles me explicó que ha realizado también diversas pruebas “ciegas” en la sala Barraca con varias personas, y con el PA de la sala y en las condiciones explicadas, no había forma de apreciar diferencia. Evidentemente cuando se empiezan a emplear filtros, ecualización y se mezclan canciones la cosa ya cambia. El superior margen dinámico de la Model 1 también se podía apreciar incluso en nuestro entorno de pruebas: podías exprimir más la ganancia de cada canal sin temor a picar en zona peligrosa.
  • A pesar de la extremada suavidad y precisión con la que se pueden emplear los faders, la curva logarítmica de los mismos no será del agrado de todo el mundo. Para mucha gente la zona que hay unos dos centímetros y medio antes de llegar a la parte superior del fader supondrá un “subidón” de señal muy importante que hay que manejar con cuidado en caso de que el estilo del DJ sea de mezclas lentas y progresivas. Personalmente me pareció muy extraña la decisión de dejar esta curva fija –y más con esa pendiente final– en un mixer tan pensado para ser usado de forma muy flexible en otros aspectos.

La distorsióndrive– de cada canal merece especial mención; además de ser un recurso “artístico” para las sesiones, es bastante más sencilla de dominar que los efectos de distorsión sucios y exagerados de algunas mesas de mezclas digitales. No dispara la señal de manera exagerada, sino que aporta cierta compresión y muchos armónicos. Al realizar pruebas con la mesa pudimos observar cómo al comenzar a introducir la distorsión el nivel de la señal aumenta ligeramente, pero cuando se está llegando a los niveles máximos del efecto, la señal empieza a comprimirse e incluso en el nivel máximo se produce un efecto similar al de usar un limitador. Para entenderlo mejor, hemos realizado una breve grabación:

A la hora de mezclar canciones, la Model 1 es sencillamente una bestia. El summing –o como dirían los DJs de la vieja escuela, “el empaste”– es sencillamente espectacular. El sonido es nítido, detallado, se pueden apreciar todo tipo de matices y no hay zonas en el espectro sonoro que parezcan “turbias”. Dejé que Rafa desarrollara su técnica pinchando un buen rato en nuestra zona de pruebas, y además de disfrutar de la música disfruté enormemente del sonido que ofrecía la mesa, que manejaba con precisión quirúrgica y sin inmutarse la señal de varias canciones simultáneas, efectos, sonido proveniente de Live… Para los DJs que actualmente pinchan techno o tech-house siguiendo la fórmula de acumular progresivamente diversas capas de sonido proveniente de diferentes canciones, es sencillamente una herramienta ideal. Fácilmente puedes acotar la franja del espectro con la que te quieres quedar de la canción gracias a los filtros, la introduces en la mezcla –teniendo cuidado con esa curva de los faders– como untar mantequilla en pan, y luego puedes retirar otros elementos de la mezcla mientras amplias el espectro de lo que acabas de introducir o realzar algún elemento con los controles sculpt, todo con un resultado sonoro muy natural.

Ya que he nombrado los controles de sculpt, creo que es interesante recalcar la versatilidad que da el disponer de un control de EQ semiparamétrico en una mesa de DJ, algo a lo que los que solamente han sido DJs quizá no estén acostumbrados, pero los que hemos pasado por manejar mesas de estudio llevábamos años preguntándonos “¿por qué no se incluyen semiparamétricos en las mesas DJ?”. Y vaya, por fin la versatilidad de poder elegir las frecuencias a las que quieres atacar está disponible con gran acierto en una mesa DJ. El rango de frecuencias sobre el que permite trabajar es extremadamente amplio, desde 70hz hasta 7khz, con lo que puedes hacer cosas tan diversas como realzar la pegada de un bombo o atenuar el brillo de un charles. Personalmente me gustaría ver más mesas de mezclas para DJ con ecualización semiparamétrica.

¿Alguna pega? Llevándolo a un terreno muy personal, y al tipo de música que me gusta, me hubiera gustado algo más de agresividad en los filtros. Concretamente en el filtro maestro me hubiera preferido un control de resonancia más agresivo y que se pudiera aplicar también al filtro paso bajo. De todos modos, se puede obtener parte de esa agresividad recurriendo al control drive de cada canal. También, dentro de la cuestión de los filtros, se ha omitido en la Model 1 el LFO que permitía que el filtro se modulara de forma automática; no es algo que se use masivamente por los DJs que emplean la 92, pero creo que era algo distintivo que merecía la pena mantener. Y como curiosidad, comentar que la mesa se calienta bastante, especialmente por la parte de abajo, lo cual es todavía más llamativo teniendo una fuente de alimentación externa.

Por cierto, estuvimos grabando un “minimix” de 10 minutos de las pruebas que hizo Rafa Siles y seguramente os gustará escucharlo:

Personalmente ni de lejos he probado todas y cada una de las mesas de mezclas para DJs que hay en el mercado –y de las que he probado, algunas no ha podido ser lo suficiente–, pero de todo el material que ha pasado por mis manos los últimos años me atrevería a decir que es sin duda uno de los dispositivos para DJs que mejor suena, y por establecer alguna comparación, semejante calidad de sonido sólo la he apreciado en la Rane MP2015, una mesa digital que se construyó con el objetivo de igualar a las mesas analógicas de gama alta –aunque ambas con matices propios en el sonido–.

La que estuvimos probando estaba firmada por Loco Dice y Dubfire

Novedades en la distribución

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Como explicaba al principio del artículo, para conseguir esta mesa tan exclusiva había que encargarla a través de la web de PLAYdifferently, y posteriormente seguir el proceso de compra con la gente de Allen&Heath, aunque eso cambia dentro de apenas unos días. Se va a comenzar a distribuir directamente en tiendas, aunque no como cualquier otro producto: en cada país se seleccionará un pequeño número. En España se han elegido cuatro: Cut Off, Microfusa, Sonitec y Drunkat, que nos ha chivado el precio final de 3.499€ —una cifra algo inferior a los 3.800-3.900€ que venía costando encargarla al Reino Unido junto con los costes de transporte, impuestos, aduanas, cambio de moneda, etc—.

También nos han contado que hay ciertas exigencias referentes a la estrategia de comercialización para la mesa en las tiendas seleccionadas, ya que la Model 1 no puede formar parte del catálogo “normal” junto al resto de productos que pueden estar comercializando online, sino que deben ofrecer una zona de contacto especial para hablar directamente con la tienda y ofrecer asesoramiento directo a los interesados. Es lo que tiene la exclusividad.

Conclusiones

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Model 1 es un mixer analógico con un sonido muy pero que muy por encima de la media de todo lo que hay en el mercado, tanto en sonido analógico como en digital. Su arquitectura y conectividad es muy flexible, y permite poder usar la mesa de muchas maneras diferentes, aunque por otra parte, la original ecualización elegida hace que quede muy enfocada a DJs de determinados géneros y con un estilo de pinchar algo concreto. Adicionalmente, el hecho de prescindir del crossfader –algo de lo que no hemos hablado mucho porque creo que con anterioridad ya se ha encargado Hawtin de explicar sobradamente los motivos para esto– termina de definir el tipo de DJ al que va dirigida.

No se le puede poner absolutamente ninguna pega ni al sonido ni a la construcción de la mesa. Es algo sencillamente impecable en todos los aspectos. Donde sí puede haber cierto margen para la discusión es en la decisión de la escarpada curva de los faders, por mucho que Hawtin haya explicado aquí y allá que se decidió esa curva “personalizada” para los faders tras el testeo de muchos DJs. Tanto Rafa Siles como yo coincidíamos en que hay que ser extremadamente preciso en los movimientos de los faders en su último tramo.

Obviamente no vamos a finalizar este artículo evitando hablar del tema del precio de la Model 1. Está claro que el precio es ciertamente elevado si se compara con mixers de gama alta de las marcas más conocidas del mercado, como Allen&Heath, Pioneer, Denon, Rane o Formula Sound, pero si nos vamos a otras marcas mucho menos conocidas de mixers analógicos también orientados a un tipo de DJ muy específico como ARS, Condesa, o E&S –estas dos últimas marcas fabrican sólo por encargo–, comparativamente podría decirse que incluso es barata si además del precio empezamos a analizar características y funcionalidades. La diferencia entre la Model 1 y las mesas de esas otras marcas menos conocidas es lo mediático que es Richie Hawtin y el marketing que ha puesto de por medio, cuestión que ha disparado la popularidad del producto.

El precio debe valorarse desde el contexto, y el contexto es el de un mixer 100% analógico fabricado en Europa –bueno, hasta que el Brexit se ejecute completamente– de gama premium, destinado a un mercado totalmente profesional y orientado a ofrecer una gran cantidad de canales, una gran calidad de sonido, un tremendo control sobre el mismo, y aportando características especiales para a un tipo de DJ y un tipo de música bastante determinado. Y en ese contexto entra también como siempre el imponderable valor de la exclusividad, algo muy valorado para unos a la par que ridículo para otros. ¿Podría venderse Model 1 por menos dinero y aún así resultar rentable para quienes están detrás del producto? Sin ser ingeniero me atrevo a decir que sí, aunque yo diría que Hawtin y Rigby-Jones no tenían en mente forrarse vendiendo una mesa de mezclas muy original, creo que su finalidad era crear algo icónico.

Además –y esto es algo en lo que Rafa Siles insiste–, comprar una Model 1 no tiene mucho sentido si no se dispone de lo necesario para sacarle partido, lo cual implica un interfaz de audio a la altura de las circunstacias y el cableado necesario. Si quieres tener absolutamente todos los beneficios de las conexiones D-SUB –rapidez de montaje, db’s extra, conexionado balanceado, menos cables dando vueltas por el setup– tienes que emplear un interface de MOTU o Antelope que supera los 2.000€. Si empleas un interface de gama alta sin conectores D-SUB y aún así quieres emplear los de la mesa, lo más probable es que tengas que encargar a un profesional que te realice unos cables por encargo especialmente pensados para los canales que vayas a querer emplear de la mesa y las conexiones de tu interfaz. Semejante trabajo entre componentes de alta calidad y horas de mano de obra puede subirte fácilmente hasta los 300€. Y por supuesto –casi da vergüenza tener que explicarlo– nada de esto valdrá la pena si luego usas la mesa para pinchar un MP3 pirata de baja calidad: más te vale tener toda la música que sonará a través de Model 1 en la mejor calidad posible. En suma, adquirir una Model 1 es una inversión mucho mayor que el precio de la mesa, y que sólo tiene sentido en un entorno profesional.

Lo mejor:

  • Impecable construcción y sonido excelente.
  • El original sistema de ecualización/filtrado.
  • El doble sistema de preescucha.
  • Gran cantidad de canales y excelentes posibilidades de conectividad.

Lo peor:

  • Esa curva tan escarpada de los faders.
  • Como cualquier joya, tener que pagar su precio para poseerla.
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