DJ

Review de Roland DJ-202, controlador para Serato y caja de ritmos

05/07/2018 por Teo Tormo
Veredicto
El DJ-202 es un controlador completísimo y probablemente una de las mejores opciones del mercado ?o puede que incluso la mejor? para DJs que empiezan por todo lo que se llevan con esta unidad. Pero también es interesante para DJs experimentados que necesitan un controlador que no ocupe mucho espacio como dispositivo de reemplazo en caso de que falle un controlador de gama más alta que tengan, o como aparato para hacer preparaciones rápidas de sesiones en casa.

Precio

Introducción

[Índice]

Muchos daban por finiquitado a Serato hace algo más de un par de años, cuando Pioneer DJ decidió apartarse de su lado para relanzar Rekordbox como software completo para pinchar, centrando la producción de controladores en modelos exclusivos para su propio software y dejando para Serato versiones remendadas de modelos antiguos. Pero entonces sucedió lo inesperado: Denon y Roland vinieron al rescate lanzando nuevos controladores y hardware compatible. De la primera marca era previsible que algo así sucediera, pero lo de Roland fue absolutamente inesperado, más aún si tenemos en cuenta que el primer controlador que lanzaron para Serato DJ, el modelo DJ-808, combinaba en una sola unidad controlador, mixer autónomo, caja de ritmos y modulador de voz. La crítica y los que probaron el producto se rindieron ante el dispositivo, y aunque quizá no fuera un éxito masivo de ventas, demostró que Roland sabía bien lo que los DJs necesitaban y, lo más importante, sabían dárselo sin vaciarles los bolsillos.

Ya sabemos todos cómo funciona este mundillo, y estaba claro que Roland no ponía los pies en el territorio DJ sólo para lanzar un controlador. A finales del año pasado llegaban dos modelos más, el DJ-505 y el DJ-202, siendo el primero una versión de dos canales del DJ-808, y quedando el DJ-202 como una versión más “diminutiva” del concepto. Cuando me comentaron de probar el DJ-202 reconozco que tenía mis reticencias por considerarlo lo que los anglosajones llaman un producto “entry level” –término políticamente correcto donde los haya– y estaba totalmente convencido de que no iba a encontrar ahí nada especialmente reseñable, pero tras unas semanas con el producto, he podido comprobar en mis propias carnes –una vez más– que las apariencias engañan. Y mucho. Así que como siempre, os lo cuento en un extenso un artículo. Damas y caballeros, esto es lo que me ha parecido el controlador Roland DJ-202.

Unboxing y primeras impresiones

[Índice]

El DJ-202 viene en una caja de cartón grueso poco voluminosa que no guarda excesivas diferencias con las de los productos Roland Aira –decoración en negro, blanco y verde–. Viene acompañado de una versión “reducida” del manual de usuario, la versión completa del manual debes descargarla de internet, al igual que los drivers, que son necesarios y debes descargarlos –más sobre esto luego–, como también el software –Serato DJ Lite– y un sencillo cable USB negro.

El controlador es ligero, pesa poco más de 2kg, y sus dimensiones son muy similares a las de los populares controladores “entry level” de Pioneer y de Denon, de hecho es apenas medio centímetro más estrecho que el DDJ-RB y un par de centímetros más profundo que este mismo dispositivo. Apostaría que pueden compartir fundas de transporte.

El dispositivo está totalmente construido en plástico negro mate con serigrafías blancas. El “debate del plástico” aquí nuevamente se puede reabrir, ¿debería un controlador de este tipo estar hecho de metal? ¿estar hecho de metal lo hace mejor? Mis respuestas a estas preguntas son desde hace tiempo las mismas: Depende y depende. Si lo que buscas es que un controlador sea transportable, el plástico te ayudará a ello y mucho, también será más barato. Y aunque el plástico o el metal no hacen mejor un controlador, sí es cierto que el metal lo hará probablemente más resistente. Así que tú eliges, o compras un controlador de plástico para ahorrar un poco y de paso tener un producto más transpotable, o te compras uno metálico más resistente pero probablemente más pesado de mover a la par que probablemente más caro. Es una cuestión de lo que necesites, no de lo que sea mejor.

Para acabar esta sección, comento que a pesar del plástico el ensamblaje del dispositivo es bueno y en líneas generales los controles no parecen tener ni excesiva holgura, ni tampoco transmiten sensación de fragilidad –lo cual ya es más que suficiente en un aparato de menos de 250€–.

Controles y conexiones

[Índice]

Si de algo va bien surtido este controlador es de… controles. No, en serio, el principal problema de los controladores “entry level” siempre ha sido una extraña manía de algunos fabricantes por omitir algunos controles esenciales, especialmente en la sección de mezcla, donde hacen desaparecer el control de ganancia de cada canal o ponen un EQ de dos cortes. Por suerte en este dispositivo no se dan esas aberraciones. No obstante es importante señalar que este controlador sigue al milímetro el layout marcado en el pasado por otra marcas, es decir, tampoco han inventado la rueda con la ubicación de los controles, algo que por otra parte es lógico ya que Roland siendo “nueva” en estos territorios no habrá querido arriesgar más de la cuenta. Entrando en detalles con los controles, en la sección central de mezcla tenemos:

  • Control de ganancia y tres cortes de EQ por canal.
  • Control de filtro por canal.
  • Botones para activar la preescucha en cada canal.
  • Faders de 50mm por canal.
  • El crossfader no es de alto rendimiento, aunque tiene una buena suavidad en el desplazamiento y muy poco cutlag, con lo que es aprovechable para algún scratch sencillo.
  • En la línea central de la sección de mezcla tenemos un encoder pulsable para movernos por la librería musical y a los lados dos botones de carga.
  • Debajo encontramos los potenciómetros de señal master, mezcla de auriculares, señal de auriculares y señal del sampler, así como el botón para activar la preescucha del sampler.
  • Debajo tenemos dos botones del secuenciador interno, uno para ponerlo en marcha y pararlo, y otro para sincronizarlo con Serato DJ.
  • Finalmente tenemos los vúmetros, y son una de las pocas cosas que me ha decepcionado del controlador, apenas un doble vúmetro de 6 segmentos. Además el vúmetro a diferencia de en otros controladores sólo nos muestra la señal master y no nos permite conmutar entre visualizar señal máster y señal de preescucha. Cabe señalar positivamente que son bastante reactivos.

Los laterales del dispositivo no distan en nada de los de cualquier controlador estándar. Llama la atención positivamente que ahora los controles de estas áreas están dispuestos de forma asimétrica –no como en el DJ-808–, lo cual parece ser actualmente la preferencia de la mayoría de DJs. Concretando, de arriba a abajo tenemos:

  • Tres botones para activación de efectos o parámetros de los mismos –dependiendo si estamos en modo single o combo– y un cuarto para marcar el tempo de los efectos y cambiar de modo. El control de efectos se completa con un único potenciómetro para el nivel del efecto, o de todos ellos en caso del modo combo. Esta es quizá la mayor pega del controlador, su único potenciómetro para los efectos.
  • El control de pitch/tempo está a la derecha de los efectos, es un fader de 50mm –el tamaño ya habitual en este formato de controladores– aunque de alta resolución… y aunque Serato DJ Pro le saca algo de partido a su resolución extra, le podría sacar más; más adelante lo detallo.
  • El jogwheel es de casi 13cm en su parte superior y tiene un giro extremadamente suave e uniforme. Tiene una característica muy interesante que se puede ajustar poniendo el controlador en modo de configuración, y es la respuesta a la inercia una vez se levanta la mano, algo que es especialmente útil si pretendes hacer algún tipo de scratch con un jogwheel.
  • El jogwheel está rodeado por los botones de Slip, Shift, Sync y el de cambio de deck. Este último botón está en los dos laterales, y a diferencia de otros controladores de dos canales pensados para controlar cuatro, permite cambiar de forma individual el deck que controlan los controles físicos.

En la parte baja tenemos los botones de Cue y Play, y el clásico bloque de 8 pads multifunción con cuatro botones encima para cambiar el modo de control de estos pads. Al respecto de estos pads hay varias cosas que aclarar y que os enumero:

  • A pesar de estar denominados “pads” por el fabricante y estar hechos en goma, estos controles son botones; es necesario presionarlo hasta que hagan “click” para activarlos.
  • Los botones de cambio de modo son algo duros.
  • Los botones de cambio de modo tienen doble función usando Shift como controles del secuenciador.
  • Adicionalmente, todos estos controles se usan de forma combinada con dos botones más a la derecha del bloque de pads –Param y Value– para completar el control del secuenciador.

Absolutamente todos y cada uno de los botones del controlador están retroiluminados, la gran mayoría en “verde Aira” y algunos en rojo. Los potenciómetros del controlador no tienen recubrimiento de goma, a pesar de ello tienen un grosor bastante cómodo de usar y una dureza intermedia. Los faders de canal tienen bastante desplazamiento lateral, aunque en su recorrido son bastante uniformes. El único control que no me ha terminado de gustar es el encoder para navegar por la librería musical, el giro es demasiado suelto para mi gusto y además en este tipo de controles prefiero que sea algo más voluminoso que el resto de controles rotatorios.

Con respecto a las conexiones, y siguiendo la línea habitual de este tipo de controladores, el dispositivo es bastante espartano. En el frontal tenemos una conexión de auriculares en formato de 6.35mm –no hay conexión de minijack, que son más frecuentes en estos formatos– y en la parte trasera la salida master en formato RCA, una entrada de micro en formato jack, una conexión USB y –oh, sorpresa– un conector MIDI de tamaño estándar.

En uso

[Índice]

El DJ-202 como explicaba al principio requiere descargar unas cuantas cosas: drivers, manual completo y software de DJ. Este asunto todavía hay gente que lo considera “molesto”, aunque para mi tiene una lectura más positiva: el no incluir un CD con drivers y software que necesitarán actualizarse en un poco tiempo, y no incluir tampoco en papel un grueso manual en cinco idiomas que también puede necesitar cambios tras alguna actualización de firmware, supone a fin de cuentas un pequeño ahorro en los gastos de producción del aparato que repercute positivamente en el precio final. Respecto a la versión en castellano del manual, debo decir que es de los pocos manuales de este tipo de aparatos que está correctamente traducido.

La necesidad de instalar drivers me sorprendió un poco para un dispositivo de esta gama, normalmente suelen ser class compliant. Sin embargo, cuando conocí el funcionamiento del aparato entendí mejor la necesidad de drivers dadas algunas funcione especiales del aparato como por ejemplo poder acceder como si fuera una unidad de almacenamiento a los archivos de patrones y kits. La lástima de esto es que no puedes usarlo con un dispositivo portátil como un móvil o un tablet, que hubiera sido el puntazo definitivo del controlador. El controlador se alimenta totalmente por el puerto USB y no necesita alimentación adicional. Me sorprendió que esto fuera así por la cantidad de controles iluminado que tiene y el volumen que saca por la salida de auriculares, que no es que sea el de un controlador profesional pero sí es bastante decente para alimentarse únicamente por USB.

La instalación de drivers es bastante rápida y no da problemas, y el software para el que incluye licencia, Serato DJ Lite, reconoce el controlador a la primera. Si alguno se pregunta si merece la pena adquirir la licencia de Serato DJ Pro para este controlador, ya le adelanto que sí, ya que incluso añadiendo el coste de esta licencia actualmente el coste final de la inversión apenas rebasa los 300€, y si pillas alguna de las ofertas habituales de Serato es posible que ni eso.

Como controlador, el dispositivo tiene una integración excelente con ambas versiones del software de Serato. El software responde de manera inmediata a los controles y el jogwheel funciona con una elevada precisión que me ha encantado. Cabe señalar que el único control que me ha decepcionado un poco es el de pitch/tempo, pero más por culpa de Serato que de Roland, ya que aunque el control es de alta resolución el programa no aprovecha esta resolución extra y los pasos son de 0.1% incluso en el rango de tempo más bajo. A ver si Serato soluciona esto.

Aunque el aparato está diseñado para los programas de Serato, se puede mapear sin muchos inconvenientes en cualquier software ya que todos los controles envían mensajes MIDI estándar, así que si estás acostumbrado a otro software que prefieres no tendrás problema. De todos modos si haces esto no podrás sincronizar el secuenciador del controlador con el software de manera tan precisa como con Serato.

Respecto al interfaz de audio del aparato, su resolución máxima es de 48khz y … ¡¿32 bits?! Es curioso, pero tanto el sistema operativo como varios programas de audio reconocían el interfaz como nativo a 32 bits, algo bastante inusual. No pude contrastar este dato con información oficial de Roland porque ni en el manual ni en la web se hace mención alguna a algo que no sea la frecuencia de muestreo del aparato. A nivel práctico, que es lo que al final cuenta, el sonido del aparato es bastante decente dentro de su gama, aunque eso sí, los supuestos 32 bits del aparato no suenan ni de lejos tan bien como los 24 bits de muchos interfaces de gama alta que he probado.

La entrada de micro del aparato tiene una sorpresa, y es que incorpora un efecto de delay/reverb por hardware. La única pega es que el efecto se ajusta desde el modo de configuración del aparato, un modo que se activa al encenderlo y que no permite usarlo simultáneamente, con lo que olvídate de ajustar el efecto mientras usas el dispositivo. Pero bueno, al menos tiene algo que otros no.

Antes comentaba que aunque el controlador viene con la licencia Lite de Serato, merce la pena adquirir la licencia completa del software. Obtienes más efectos, un sampler mucho más completo, muchas más funciones útiles para la mezcla y la posibilidad de usar expansiones como Pitch’n’Time –el mejor algoritmo de master tempo sobre la faz de la tierra– o Serato Video. El controlador gana enteros usándose con la licencia Pro.

El secuenciador/caja de ritmos.

[Índice]

El punto que diferencia totalmente al controlador de todo el resto de competidores en su gama de producto, es la caja de ritmos que incorpora. A diferencia de lo que mucha gente pueda pensar, esta función no es algo que se realice por software, es algo que depende única y exclusivamente del hardware. O por decirlo de forma que no deje lugar a dudas, no hay necesidad de conectar el DJ-202 a un ordenador para usar su caja de ritmos, de hecho ni tan siquiera es necesario esto para alimentarlo porque puedes conectar un battery pack a la entrada USB del aparato y hacerlo funcionar así. Vamos, que por el precio de un controlador, te llevas de paso una caja de ritmos que puede usarse para pinchar o si quieres para tareas sencillas de producción.

Los sonidos de la caja de ritmos son los de las clásicas TR de Roland, concretamente incorpora kits de las 808, 909, 606 y 707. Lo que incorpora son muestras, aquí no encontrás la síntesis ACB de Roland, aunque son kits con un sonido bastante decente y fácilmente integrables con estilos musicales electrónicos. Las limitaciones de esta caja de ritmos son que no tienes capacidad para modificar parámetros de los sonidos –no puedes modificar su tonalidad, ataque o decaimiento– y que tan sólo puedes almacenar 16 patrones distintos. Dispones de 12 kits que combinan diferentes sonidos de las cajas de ritmo antes mencionadas, y adicionalmente cuando está funcionando Serato –ya sea Lite o Pro– puedes disparar sonidos del sampler que incorpora el software en lugar de los internos del controlador.

Puedes programar patrones para la caja de ritmos de dos formas, que vienen a ser las tradicionales de las cajas TR, una es escribir el patrón de cada elemento percusivo usando los 16 pads del controlador –como si fuera un secuenciador por pasos– y la otra forma es interpretar en tiempo real los ritmos pulsando los botones. No hay posibilidad de ajustar la cuantización usando este último modo –una lástima–. Los patrones creados quedan almacenados en almacenamiento interno del controlador en forma de archivos a los que puedes acceder usando un modo especial del controlador –se activa encendiendo el controlador mientras pulsas el botón de preescucha del sampler– en el que se muestra en el sistema operativo como si fuera una unidad de almacenamiento externo.

La caja de ritmos funciona con su propio reloj interno, ajustable entre 5 y 500 BPM, y puede sincronizarse pulsando un botón con el tempo de sincronía automática de Serato. Lo bueno, es que el controlador emite señal MIDI clock tanto a través del puerto USB como por la salida MIDI integrada, con lo que puedes sincronizar Serato y el controlador con cualquier cosa, ya sea software o un hardware externo. Las posibilidades creativas que abre esto son sencillamente tremendas, y es algo muy sorprendente para un controlador de este precio. Pero es que además si quieres puedes usar el controlador como una caja de ritmos autónoma con tu equipo hardware, puedes encender el dispositivo usando un battery pack –las típicas baterías externas con las que alimentamos móviles cuando estamos de viaje– y conectando por MIDI el controlador a tu equipo. Sólo por esta función ya merece la pena, y mucho, la adquisición del controlador.

La principal pega que se le puede poner a estas funciones de caja de ritmos, es que para sacarle el máximo provecho debes memorizar diversas combinaciones de botones para cambiar entre los diferentes modos de uso, copiar patrones, cambiar de kit, etc. Y digo memorizar porque muchas de las funciones no van serigrafiadas en el controlador, y si no sabes de memoria cómo se hacen estarás bastante perdido.

Conclusiones

[Índice]

El DJ-202 es un controlador completísimo y probablemente una de las mejores opciones del mercado –o puede que incluso la mejor– para DJs que empiezan por todo lo que se llevan con esta unidad. Pero también es interesante para DJs experimentados que necesitan un controlador que no ocupe mucho espacio como dispositivo de reemplazo en caso de que falle un controlador de gama más alta que tengan, o como aparato para hacer preparaciones rápidas de sesiones en casa. Su sonido es bastante correcto –tampoco esperes la definición y pegada de una mesa digital de DJ de 1.500€– y no tiene el aspecto de juguete de feria que tienen otros controladores de esta misma gama. Sencillamente los 240€ por los que suele encontrarse este aparato no pueden estirarse más; sólamente las funciones de caja de ritmos que tiene el DJ-202 casi amortizarían el precio. Está claro que el dispositivo no deja de ser un aparato de plástico y que vienen sólo con la licencia Lite de Serato, pero párate a pensar lo que hace unos años se podía obtener por el precio de este controlador y compáralo con lo que te llevas ahora.

Por otra parte, la puerta abierta a la creatividad que da el dispositivo permitiendo que puedas añadir capas de ritmos a las sesiones o ir más allá usando el sampler de Serato para poder disparar ritmos usando los sonidos que te de la gana, es todo un plus. Y estoy seguro que más de un DJ principiante se iniciará en tareas de producción cuando vea lo divertido que es programar tus propias bases rítmicas.

Como elementos a revisar y mejorar por parte de Roland, estaría bien que se pusieran de acuerdo con Serato para aprovechar la alta resolución de los controles de pitch, poder conmutar el uso del vúmetro para visualizar la señal de preescucha, y si se plantean hacer una revisión del hardware en forma de versión “MK2”, añadir algún potenciómetro más para el control de efectos. Una salida de audio balanceada ya sería el remate perfecto.

Lo mejor:

  • Controles completos de mezcla.
  • Completa caja de ritmos integrada que puede funcionar de forma autónoma y emplearse con hardware externo, al que puede esclavizar con su propio MIDI clock.
  • Muy ligero y transportable.
  • Excelente relación calidad/prestaciones/precio.

Lo peor:

  • No aprovecha la alta resolución de los controles de pitch/tempo.
  • Sección de metering muy pobre.
DÓNDE COMPRAR
Te puede interesar