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Científicos alemanes investigarán cómo se propaga el coronavirus en un concierto

20/07/2020 por Soyuz

Los encuentros multitudinarios son razón de ser de la industria de la música y el espectáculo. Por tanto, no sorprende a nadie que la pandemia de COVID-19 esté afectando a nuestro sector con especial virulencia. Se han generalizado las suspensiones de eventos, y las restricciones sanitarias complican mucho el restablecimiento de la actividad, sumiendo a miles de profesionales en una angustiosa incertidumbre y dejando a todo un público huérfano de cultura y entretenimiento.

Pero realmente, ¿es más peligroso ir a un evento musical que comprar en el supermercado? No es tanto lo que se sabe sobre la forma en que se propaga el coronavirus en distintos entornos; por ello, científicos alemanes preparan una prueba que ayudará a aclarar sus mecanismos de transmisión en un concierto realizado en recinto cubierto.

El experimento de la Facultad de Medicina de la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg, llamado Restart-19, tendrá lugar el 22 de agosto en el Quarterback Inmobilien Arena de Leipzig, en una actuación del artista pop alemán Tim Bendzko. Para llevarlo a cabo, están buscando 4.200 voluntarios de entre 18 y 50 años de edad —en el momento de publicar esta noticia, la lista de registrados superaba los 850—. Los voluntarios tendrán que llevar un collar con un dispositivo de seguimiento que informará constantemente sobre los movimientos de la persona y su proximidad a otras. Se les pedirá también que limpien sus manos a menudo con un producto fluorescente que, además de desinfectar, servirá para "marcar" a los asistentes, que irán pasándose la sustancia de unos a otros al tomar contacto espontáneamente, o al tocar superficies. Gracias a las cámaras UV instaladas en el recinto, los científicos verán luego cómo el "virus" va pasando de persona a persona —de modo similar a aquel impactante experimento en Japón, realizado en el bufé de un hotel—.

El test tiene tres fases comparativas. Los participantes asistirán en primer lugar a un concierto con las mismas condiciones que se habrían encontrado antes de la pandemia, con sólo dos puertas de acceso y la posibilidad de sentarse en cualquier asiento y llenar el recinto. En un segundo escenario, se aplicarán medidas de distanciamento: habrá ocho puertas de entrada para evitar aglomeraciones, y uno de cada dos asientos estarán vacíos. En un tercer y último escenario, las restricciones sanitarias aumentarán al punto de aceptar sólo 2.000 espectadores (para un aforo de 12.000) a metro y medio de distancia entre ellos.

Como era de esperar, el experimento —cuyo coste se eleva a 990.000 euros— extremará precauciones para no convertirse en un foco de contagios. Además del uso frecuente del desinfectante, todos los participantes recibirán una máscara con válvula, y deben acreditar una prueba que les declare libres de coronavirus.

Más información | Restart-19 (en alemán)

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