Vivir de componer para publicidad y librerías: Adrián Berenguer en Conectados
En esta entrega de Conectados conversamos con Adrián Berenguer, compositor especializado en música para publicidad, videojuegos y librerías. Su trabajo ha sonado en campañas de marcas como Coca-Cola, Louis Vuitton, Nike, PlayStation, Google, Amazon, National Geographic y la NASA.
Adrián se define como un compositor "bastante tradicional". Su formación incluye estudios de conservatorio y una licenciatura en publicidad y relaciones públicas. Y acabó conectando ambos mundos: música y publicidad.
Dos modelos de negocio
[Índice]Adrián trabaja con dos variantes principales. Por un lado, los trabajos a medida: productoras o agencias que le contactan para componer algo específico, donde el cliente manda y define el estilo, la instrumentación y la dirección. Por otro, la composición por gusto propio, canciones que nacen de él y que luego licencia a través de librerías para proyectos que no tienen presupuesto para música a medida o simplemente encuentran un tema que les encaja.
Este segundo modelo le permite estar siempre ocupado: cuando no tiene encargos externos, compone lo que le apetece. Y le da libertad creativa total, algo que los trabajos a medida no siempre permiten.
Cómo funciona el negocio de las licencias
[Índice]El precio de una licencia depende de múltiples factores: para qué se va a usar la música, cuánto dura la campaña, dónde se va a emitir, en qué medios (televisión, radio, cine, plataformas de streaming, redes sociales), qué territorios cubre (nacional, europeo, internacional). Todo eso modifica el precio final.
También entran en juego los tipos de derechos: los derechos de máster y los derechos de publicación. A veces el cliente quiere la partitura para regrabar la canción con otra orquesta, lo cual también afecta al acuerdo.
Por regla general, las licencias de librería son no exclusivas, lo que permite que varias empresas puedan usar el mismo tema. Las composiciones a medida, en cambio, suelen ser exclusivas. Los buyouts completos (compra total de derechos) no son tan habituales como podría pensarse: las empresas conocen cada vez mejor el sector y saben hasta qué punto los artistas están dispuestos a ceder.
Muchas empresas contactan directamente con el compositor para asegurarse de que no habrá problemas de copyright ni avisos de Content ID en YouTube. La comunicación directa con quien ha compuesto la música les da más seguridad que tratar con intermediarios.
El proceso creativo
[Índice]Para los trabajos a medida, Adrián empieza reuniéndose con el cliente para extraer toda la información posible. La música es ambigua: alguien puede pedir "juventud, modernidad, pero que sea vintage" y eso no significa nada concreto. Las referencias son fundamentales para acotar.
Si el estilo no es algo que domine, dedica los primeros días simplemente a escuchar, a empaparse de ese sonido antes de ponerse a componer.
Su proceso suele empezar en el piano. Le da a grabar y se pone a tocar, en modo automático. Cuando llega a una parte que le gusta, una progresión de acordes o una melodía, se queda con eso y empieza a trabajar la instrumentación.
Una de las cosas que ha aprendido es que la primera idea suele ser la buena. Ese primer golpe de creatividad, lo que sale de dentro por primera vez, funciona muy bien. Por mucho que después le des vueltas, abras todos los cajones y busques debajo de los calcetines, esa primera impresión es la que vale. De hecho, cuenta que muchas veces el cliente pide cambios, se modifica todo, se da un giro de 360 grados... y al final se vuelve a la idea inicial.
Cuerdas, repeticiones y el sonido propio
[Índice]Adrián es muy fan de las cuerdas. Todas sus canciones tienen una gran predominancia de ellas. No suele usar plantillas, pero sí tiene una estructura que le funciona y a la que vuelve.
Para conseguir el sonido que le gusta, mezcla varias librerías en lugar de toquetear mucho una sola. Usa librerías de Kontakt, solistas de 8Dio, y combina staccatos más secos con otros más largos para conseguir el carácter que busca. En piano ha usado Alicia's Keys y más recientemente una llamada Chroma.
Le gustan mucho las repeticiones y los bloques repetitivos, especialmente para música de publicidad. En canciones cortas (de 30 segundos a un minuto), estas repeticiones hacen que cuando terminas de escuchar el tema tengas una especie de memoria, como si ya conocieras la canción. Como él dice: "No es que te suene, es que te la he puesto 20 veces en 30 segundos". Lo define como "música pop instrumental" o "clásico pop".
Tiene manías que le definen: ciertos instrumentos que quiere que suenen de una manera determinada, ciertos reverbs que siempre usa. Hay gente que escucha algo suyo y lo reconoce aunque sea instrumental. Esas manías son las que crean un estilo propio.
Un detalle curioso: usa dos pistas de piano porque no es pianista y a veces no le dan los dedos para tocar lo que tiene en la cabeza. Lo graba en dos pistas separadas. Lo llama "el recurso del no pianista".
El flujo de trabajo
[Índice]Adrián no se encarga de la mezcla ni el máster. Hace un pequeño trabajo de mezcla para que quien vaya a mezclar sepa el rollo que busca, pero luego lo pasa a personas de confianza que ya le conocen y saben lo que le gusta.
Exporta todas las pistas individualmente, sin efectos, con una pista de máster como referencia. Las personas con las que trabaja llevan años con él y ya saben qué suele aplicar a cada cosa.
Su formación clásica le ayuda aquí: tocar en orquestas del conservatorio le enseñó dónde se sitúan los instrumentos, cómo suena una sala de concierto, y trata de respetar eso aunque luego se lo salte un poco.
El estudio y la rutina
[Índice]Su espacio de trabajo es sencillo: ordenador con el mayor número de pantallas posible (actualmente tres), un piano contrapesado con el que siempre empieza, un Komplete Kontrol, monitores y poco más. Tiene instrumentos para "jugar un rato": guitarra acústica, guitarra eléctrica, saxo (su instrumento principal), ukeleles, percusiones pequeñas y una flauta dulce.
Trabaja principalmente con cascos abiertos (unos AKG K701) porque como no hace él la mezcla final, no necesita un entorno muy preparado para eso.
Suele llegar al estudio sobre las 8:30 o 9 de la mañana. Cuando no tiene encargos, su rutina es caótica pero funcional: toca un poco esto, un poco aquello, graba algo, lo deja, se pone una película, sale a pasear con el perro, lee un libro, vuelve. Esos descansos son importantes para no viciarse con una idea y poder verla después con perspectiva.
Videojuegos y colaboraciones y la importancia del networking
[Índice]Su entrada en el mundo de los videojuegos llegó a través de un concurso de PlayStation. Presentó un trabajo, fue uno de los ganadores, y en Valencia le presentaron a los equipos de trabajo. Hizo un tema que gustó, se hizo "coleguilla" de la gente que trabajaba allí, y a partir de ahí fue abriéndose camino. Un contacto le presentó a otro: así funciona.
Adrián insiste en el valor de las relaciones personales. Estar en el estudio solo casi todos los días hace que sea fácil aislarse, pero la conexión personal importa.
Pone un ejemplo: trabaja con un chico de Valencia que tiene un estudio de videojuegos. Cuando viaja allí, quedan, se toman un café, hablan de cómo va todo sin hablar de trabajo. Eso crea una relación que pasa de compañero a colega. Cuando trabajan juntos, agilizan procesos porque ya se conocen, saben lo que le gusta al otro, lo que no, qué emociones quiere transmitir.
La inteligencia artificial
[Índice]Sobre la IA, Adrián reconoce que da miedo, especialmente en el ámbito de las librerías. El problema de raíz es que manda el dinero: lo barato siempre irá por delante. Cree que los artistas ahora tienen que trabajarse más su marca personal.
Por ahora lo ve como una herramienta que agiliza procesos; a nivel de audio, lo que ha escuchado no está al nivel profesional, pero a nivel de composición, de estructura, de generación de ideas, ha escuchado cosas excelentes. "Solo falta pulir un par de añitos".
Donde ve el problema real es en los derechos: que una IA pueda usar su trabajo para lo que quiera sin dar explicaciones. Ahí sí cree que hay que legislar o "se nos va a ir de las manos".
¿Quién lo tiene más complicado? La gente que empieza ahora. Pero también piensa que la IA funciona como una burbuja: ahora todo es gratis, como cuando reparten caramelos en la puerta del colegio. "La primera es gratis, pero luego, ojo, cuidado".
En cualquier caso, lo tiene claro: "Música vamos a hacer siempre, haya o no haya IA".