Informática musical

FreqInOut de Freqport: tu hardware externo integrado como un plugin

29/05/2026 por
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Veredicto
Cumple muy bien su cometido —outboard clásico con la comodidad del in the box—. Sus pegas son limitaciones del propio concepto, no auténticos defectos.

Pros

  • Usa tu hardware externo como un plugin dentro de la pista, sin recablear ni patchbay
  • Funciona con cualquier interfaz, por USB; escalable hasta cuatro unidades (16 in/out)
  • Ajustes guardados en el proyecto, con wet/dry, Mid/Side e instantáneas del hardware
  • En mezcla, latencia compensada de forma impecable: sin glitches ni dropouts

Contras

  • Latencia apreciable en directo y bounce obligatoriamente en tiempo real
  • Para reducir la latencia exige un ordenador potente
  • Producto de nicho: no es para todo el mundo

Tenemos hoy con nosotros un dispositivo muy singular de Freqport. Se trata del FreqInOut FO1, una cajita negra que cumple un propósito muy concreto y muy simple, pero que resulta completamente exótico dentro del mundo de los equipos de audio: conseguir que cualquier hardware externo que tengamos —una unidad de procesamiento, una unidad de efectos o incluso un pedal— lo podamos integrar como si fuera un plugin dentro de la pista que queramos en el DAW.

Lo más interesante es que esto sucede con independencia de la interfaz de audio que tengamos montada. En el banco de pruebas teníamos una interfaz conectada al ordenador, haciéndose cargo de las entradas y salidas del DAW. Pues bien, al margen de ese montaje convencional, el FreqInOut, con su conexión USB directa al ordenador, permite que ese hardware externo se incorpore a la sesión. En una pista cualquiera despertamos un plugin de FreqInOut y le decimos cuál de sus cuatro parejas de entradas y salidas queremos que se active en esa pista. De este modo podemos tener en un momento un efecto, en otro momento otro distinto, un compresor analógico de alta gama o cualquier cosa de ese estilo, usándolo con las facilidades del DAW y del trabajo in the box.

Cómo funciona en la práctica

Para estas pruebas trajimos un procesador digital antiguo, con cuatro canales de procesamiento independientes: cuatro entradas y cuatro salidas. Conectamos los dos primeros canales al FreqInOut, manteniendo la numeración: la salida 1 del FreqInOut va a la entrada 1 del hardware y la salida del hardware vuelve a la entrada 1; la pareja 2, con la pareja 2.

En el DAW partimos de una pista donde ya estaban corriendo procesos en software, por ejemplo una puerta de ruido. En un momento determinado, después de ese elemento en software, queremos acudir a algo que tenemos en hardware, así que insertamos un plugin de FreqInOut. Ese plugin nos permite despertar el canal 1 del procesador (en nuestro caso, un DigiTech Studio 400) o, en su lugar, el canal 2.

El audio de la demostración es una grabación de caja de un directo muy breve. Con el plugin en bypass no se nota ningún cambio; al activarlo sin ningún canal seleccionado, se silencia todo, precisamente porque no hay ningún canal del FreqInOut en uso. Al activar el canal 1, aparece una reverb que no está corriendo en el ordenador: es el FreqInOut el que envía el audio como si fuera una inserción, para que se procese fuera y se retorne. Si dormimos ese primer canal y despertamos el segundo, obtenemos otra reverb distinta, en este caso una gated reverb. Son dos efectos, y podrían ser distintas unidades de hardware. Todo ello sin cablear y sin tener que irnos a un patchbay a insertar nada detrás de una salida concreta de la interfaz.

La parte software: el plugin y AnalogHub

La instalación del software contiene tanto el plugin que estamos viendo como otro elemento llamado AnalogHub. Normalmente no necesitamos usar AnalogHub para nada: es el entorno que permite que Freqport se comunique con el ordenador con independencia de la interfaz. La interfaz ocupa las entradas y salidas del DAW, y el FreqInOut se incorpora "mágicamente" gracias a este AnalogHub y al plugin.

AnalogHub también nos indica que podríamos tener dos unidades de FreqInOut para totalizar ocho procesadores externos, además de poder integrar otro producto de la propia Freqport, el FreqTube —que ya analizamos en su día—, cuatro válvulas en una cajita de tamaño parecido que se integra igualmente dentro del entorno del DAW. Lo que nos ofrece AnalogHub es básicamente regular los ajustes de buffer de la comunicación de audio y algunas pequeñas opciones para reducir la latencia, pero insistimos en que normalmente corre olvidado en segundo plano: ni siquiera tenemos que abrir su vista, lo podemos ocultar y centrarnos en el plugin.

Configuración: conexiones, mono/estéreo y niveles

Freqport FreqInOut - Conexiones

El plugin se instancia como cualquier otro. Una de las cosas que incorpora es un botón de configuración que nos permite dar nombre y decidir si vamos a usar en mono o en estéreo esas cuatro conexiones. El camino siempre es de salida hacia entrada, porque esto funciona a la inversa de una pista de audio: en una pista normal entra audio de una conexión externa y se saca hacia la mezcla; aquí, al tratarse de una inserción, primero hay una salida de audio hacia el hardware y después una entrada. Van siempre el uno con el uno y el dos con el dos.

Existe además la opción de emparejar dos de esas parejas —la 1 con la 2, o la 3 con la 4— para poder atacar y recibir de un efecto externo estéreo cuando lo necesitemos. Hay también una serie de controles de trimming para ajustar la ganancia o el nivel con el que sale el audio y con el que se recibe, de modo que si hay pequeños desajustes o diferencias entre unos procesadores y otros, tenemos recorrido para adaptarlos.

Podemos dar nombre a cada conexión —en nuestro caso, "Estudio 400, canal 1" y "Estudio 400, canal 2"— y todos esos parámetros se guardan en el proyecto del DAW, como estamos acostumbrados, sin necesidad de guardar ninguna configuración aparte. Al abrir otro proyecto podemos tener los ajustes que correspondan a cada caso. Normalmente las conexiones serán fijas, con cuatro procesadores estables ahí fuera, pero si hubiera que subir o bajar ganancias en algún momento, también es posible. Esa configuración general, por cierto, se puede salvar a un fichero, pensado sobre todo para llevarla a otro ordenador o copiarla a otro proyecto.

Instantáneas del hardware

Una función especialmente útil, sobre todo con dispositivos llenos de controles o con unidades de rack analógicas, es poder dejar reflejado en el proyecto cómo hemos ajustado esos controles para un tema concreto. El FreqInOut lo resuelve permitiendo tomar una instantánea en cada instancia del plugin. Por defecto aparece el aspecto de las conexiones de Freqport, pero podemos descartarlo y subir una fotografía que tengamos en el ordenador, o incluso tomarla en el momento con el móvil.

Para ello hay una opción de código QR: desde el propio móvil seleccionamos un archivo de imagen y, de forma inalámbrica, llega al ordenador y se inserta en el plugin como referencia del efecto concreto que estábamos usando. La imagen se puede incluso recortar para quedarnos con el fragmento que nos interese. La idea es tener esa instantánea formando parte del proyecto, de manera que, si lo reabrimos en el futuro, sepamos en qué posición deben quedar los controles físicos para que suene como teníamos previsto.

Varias instancias sin recablear

Podemos tener varias instancias del plugin en distintas pistas. Si un canal ya está en uso en otra instancia, aparece en gris, pero podemos activar otro. Y, sobre todo, podemos jugar sin necesidad de recablear: reasociar un efecto a una pista, dormirlo en una para activarlo en otra, o repartir esos cuatro procesadores externos entre las pistas con la comodidad de un plugin, sabiendo que todo se conservará al guardar el proyecto.

Wet/dry, compresión paralela y Mid/Side

El plugin incorpora un control de wet/dry, una mezcla entre el sonido procesado y el original. Como funciona a modo de inserción, podemos desviar todo hacia el sonido directo e ir dando presencia al procesado externamente, regulándolo al gusto en cada caso. Esos ajustes se conservan en cada instancia del plugin. Esto nos permitiría, por ejemplo, hacer compresión paralela aunque el hardware externo no la incorpore, mezclando el sonido directo con el comprimido que nos entregue un compresor tradicional.

Hay también una opción Mid/Side: aunque el procesador estéreo externo no la soporte, el propio plugin se encarga de generar las señales para enviarlas al procesador y de recuperar el L/R a partir de las señales procesadas en Mid/Side. A esto se suman, además de los ajustes globales de nivel para alinear los niveles de referencia del dispositivo con el mundo exterior, ajustes individuales de nivel de envío y de retorno en cada instancia. Todos estos controles permiten un uso renovado de muchos procesadores hardware clásicos que no tenían estas opciones, ya que quedan configurados y automatizables al guardarse todo en el DAW.

La cuestión de la latencia

Toda esta magia es posible, como siempre que hablamos de DAWs e interfaces, a costa de la aparición de latencia en esas conexiones. Para la grabación y el procesamiento en directo, esa latencia es apreciable, así que habría que jugar con el balance de escucha del intérprete para que oiga su sonido directo y no tanto el procesado, aunque lo estemos grabando procesado. En cambio, en tiempo de mezcla, postproducción o mastering, esos tiempos no afectan, y la compensación que realiza es magnífica: a veces costaba darse cuenta de si estaba procesando o no, porque el sonido quedaba muy limpio y perfectamente alineado incluso trabajando con varias pistas en paralelo.

Para ilustrarlo, situamos el mismo sonido de caja en dos pistas: con la compensación de latencia activa quedan perfectamente alineadas, incluso haciendo zoom. Al pedirle a Logic que no haga la compensación de latencia, se aprecia la desviación en el tiempo. El buffer se ajusta desde AnalogHub —el único momento en el que realmente necesitamos abrirlo—: partiendo del buffer más extenso, podemos reducirlo (por ejemplo a 128), y el cambio más significativo se nota al activar la opción lower latency, que acorta el tiempo de forma apreciable.

En el tiempo que lo hemos estado probando no hemos encontrado ni un solo glitch ni ningún dropout: ha sonado perfectamente todo el tiempo, incluso en proyectos con una veintena de pistas de audio cargadas de efectos.

Una consideración: el bounce en tiempo real

Hay que tener presente que el audio se está procesando en hardware externo. Eso significa que, al hacer un bounce o una mezcla, tendremos que hacerlo en tiempo real y no a toda velocidad, porque el hardware necesita recibir el audio en tiempo real.

Novedades desde Superbooth

Después de grabar la review asistimos a la Superbooth y pudimos hablar con Mikael, uno de los cofundadores de Freqport, que nos avanzó algunas novedades, justo a tiempo para incluirlas al final del vídeo. 

Muy pronto llegará una actualización que permitirá elegir cuatro unidades de FreqInOut, es decir, 16 entradas y 16 salidas funcionando simultáneamente mientras se trabaja también con los FreqTube (de los que se pueden tener igualmente hasta cuatro). Además, presentaron un nuevo producto: dos unidades de FreqInOut ya montadas en un rack a mejor precio; en Europa saldrá por 975 euros. Mucha gente venía pidiendo más entradas y salidas, y esta es su respuesta.

Valoración

El FreqInOut es singular y, por lo mismo, no es para todo el mundo. Pero hay muchísimas personas que, conviviendo ya con el trabajo in the box, quieren seguir usando procesadores hardware y lamentan tener que recablear o reconfigurar conexiones constantemente. Intentar una conexión de este tipo a través de una interfaz consume entradas y salidas y supone un engorro de configuración considerable en el DAW: acabaríamos usando dos pistas para que una envíe y otra reciba, ajustando cosas de forma distribuida, y no podríamos despertar el efecto en una pista y luego dormirlo para activarlo en otra. Esas facilidades solo existen con algo concebido como esto.

Más allá de las cuestiones de latencia y del bounce en tiempo real, FreqInOut funciona magníficamente para el cometido que tiene y da muchas facilidades a la hora de integrar ese hardware externo clásico, al que tantos tenemos cariño, en un entorno en el que masivamente ya trabajamos in the box.

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