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¿Puede el mercado absorber tanta tecnología para DJs?

14/01/2017 por Teo Tormo

El NAMM de 2017 está a punto de llegar, y en abril tendrá lugar la Musikmesse; con estos dos macro eventos –y algunos otros de menor calado que van creciendo como el BPM Pro– se presentarán nuevos productos para DJs profesionales y aficionados, se anunciarán nuevas versiones de software profesional con promesas de mejor rendimiento y funciones novedosas. Todo el mundo querrá saber hasta el último detalle, ya sea para anotarlo en su lista de necesidades –o caprichos–, o para criticarlo despiadadamente en foros y redes sociales.

Pero a pesar de toda esta expectación, hay gente que comienza a preguntarse si realmente son necesarios tantos productos y si los ciclos de vida de los mismos no comienzan a ser demasiado cortos como para que sea viable económicamente para un profesional o un aficionado tener un equipo realmente actualizado.

Las marcas que ya no están o que han cambiado

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Uno de los primeros signos de que el mercado de productos para DJs está altamente saturado ha sido precisamente la desaparición en los últimos años de varias marcas icónicas y la notable transformación de otras; Vestax y Rodec han dicho adiós de manera definitiva, Ecler parece haber abandonado el mercado de productos para DJs y Rane ha sido absorbida por un gran grupo empresarial.

Los motivos han sido diversos, Vestax no supo adaptarse al nuevo ritmo del mercado y a las necesidades –reales o creadas artificialmente– de los DJs actuales. Rodec trató de resistir a la tentación de trasladar su manufactura a tierras asiáticas para no arriesgarse a perder ni un ápice de su fama como fabricante de productos de altísima calidad y terminó siendo algo fatal para su balance de beneficios, además de crearse una imagen algo desactualizada frente a DJs actuales que buscan funcionalidades en el plano digital. Rane también trató de mantener cerca todo el desarrollo de sus productos a la vez que mantenía un perfil elitista, pero su incapacidad para lanzar mayor variedad de productos o de solucionar los bugs de los existentes con nuevos drivers, ya hizo sospechar que su destino sería ser comprada por un gran grupo como InMusic y quedar temporalmente en el dique seco. Ecler parece que tampoco supo adaptarse al nuevo y frenético ritmo de un mercado que reclama variedad y novedades, y ha optado por centrar actualmente su línea de negocio en otra clase de productos de sonido profesional para poder sobrevivir.

Queda patente que una de las necesidades actuales de las marcas para sobrevivir en el mercado actual es fabricar al coste más bajo en Asia –como ocurre desde hace tiempo en otros sectores tecnológicos– para maximizar el beneficio de cada venta, y el otro es la obligación de lanzar de manera continuada una gran cantidad de productos año tras año que se ajusten a lo que los DJs quieren en cada momento. Desarrollar rápido, fabricar barato y ofrecer variedad, son claramente algunas de las reglas actuales del juego.

Controladores: un mercado que se atasca progresivamente

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Desde que en 2007 la ahora difunta Vestax demostró al mundo con el VCI-100 que se podía fabricar un controlador MIDI para DJs con un layout intuitivo con una construcción decente y una respuesta adecuada, se generó en poco tiempo un nuevo mercado de controladores específicos para DJs que provenían de todas las marcas del sector.

Lo bueno de esta clase de producto es que es mucho más barato que un conjunto completo de reproductores o platos con mesa de mezclas, y además funcionan con un ordenador, algo que tiene prácticamente todo el mundo en su casa. Los fabricantes han tenido años dorados vendiendo controladores; a partir de unos 300€ tienes un aparato que te sirve para controlar un software para DJs que tiene las mismas o más funciones que un setup dedicado, con lo que todo aquel que quería probar “eso de pinchar” podía hacerlo. Había que explotar el filón, así que se han estado fabricando controladores para todos los bolsillos: cuanto más pagaras más se parecería tu controlador en aspecto, funciones y respuesta a un set profesional, hasta el punto de que hay controladores a los que perfectamente se les puede dar un uso profesional.

Todos aquellos que quisieran un controlador estos últimos años han podido comprar uno teniendo amplias posibilidades de elección según necesidades y bolsillo, pero los nuevos compradores actuales disponen de algo que se ha ido generando simultáneamente con las ventas: un muy amplio mercado de segunda mano. Los controladores de gama baja que sirven para iniciados pasan rápidamente a este mercado cuando sus dueños quieren “subir de nivel” o cuando abandonan, con lo que la gama baja de estos productos es la que actualmente recibe menos novedades. A veces incluso estas novedades son meras modificaciones de cosméticas o el añadido de un nuevo conector para pinchar con el smartphone.

En la gama media y alta sucede otro tipo de estancamiento: los que ya son poseedores de un controlador no necesitan cambiarlo cada año y medio o dos años, que está siendo el ciclo de vida en el mercado de algunos de estos productos, y menos aún con novedades poco significativas. ¿Quien comprase un NV necesita realmente comprar un NV-II? ¿quien tiene un Beatpad comprará un Beatpad 2? Y si nos vamos a cotas más elevadas, ¿es realmente necesario comprar un DDJ-SZ2 si tienes un DDJ-SZ? Así pues, los fabricantes en esta gama apuestan por lograr sus ventas en nuevos usuarios de estos productos, pero es francamente complicado, ya que quienes proceden de usar un setup tradicional suelen ser los más reacios a cambiar a un controlador. Igual de complicado que convencer a los “nuevos DJs” de que deben empezar comprando algo de entre 700-1000€, que es lo que viene costando un controlador de gama media, o a partir de los 1.500€ si nos vamos a la gama alta. ¿Y si después no les gusta pinchar o se cansan? El producto pasa igualmente a engrosar el mercado de segunda mano y contribuir a atascar la salida de material nuevo.

Finalmente, la incorporación en los controladores de funciones y controles específicos para determinados programas –pantallas sólo aprovechables en un determinado software, jogwheels que no funcionan bien si no es con el programa para el que se diseñaron, iluminación RGB que sólo responde ante los comandos de un programa…– dificulta todavía más su puesta en circulación, ya que el pensamiento del posible comprador es que no podrá aprovechar nada de eso si decide cambiar de software.

Si los fabricantes no dieran a sus controladores ciclos de vida tan cortos e invirtieran más tiempo en lanzar productos con novedades realmente apetecibles, revolucionarias y que se puedan emplear en cualquier software, el mercado podría revitalizarse. Por poner un ejemplo, una de las mayores demandas de los DJs son productos “todo en uno” que sirvan a la vez de controlador y de reproductor de archivos digitales, pero sólo dos productos así han visto la luz estos dos últimos años.

Software: potencia sin control

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Los controladores no son nada sin software, y el software últimamente toma rumbos complejos de seguir para muchos DJs. Traktor parece centrarse en aportar funciones que posibilitan al DJ el realizar remixes y creaciones propias en directo con los remix decks, stems y el nuevo secuenciador por pasos, Serato DJ también parece tomar un rumbo similar ampliando recientemente su sampler y ofreciendo la función Flip para crear pequeñas remezclas, y Rekordbox parece haber tomado ideas de ambos programas ofreciendo un sampler con un secuenciador muy básico. Pero ninguna de estas novedades creativas parecen haber cuajado profundamente entre los usuarios ni tampoco servir para potenciar las ventas de hardware –principalmente controladores– que explote estas posibilidades.

El modelo de "compras in-app" que han adoptado algunos de los programas tampoco es que esté siendo del gusto de muchos consumidores. ¿Hay que hacer un pago adicional por la función de DVS? ¿Para tener más efectos hay que seguir pagando? ¿La corrección de tonalidad que puedo manejar desde el controlador sólo funciona si se paga más? Al final un programa que comienza costando algo menos de 100€ termina teniendo un coste de casi 300€ para tener todas las funciones disponibles.

Los usuarios por su parte demandan otro tipo de soluciones más relativas a poder hacer el clásico trabajo del DJ con tranquilidad: estabilidad, compatibilidad con todo tipo de hardware de control y de audio, gestión eficaz y rápida de la librería musical, buen rendimiento sin necesitar un ordenador de 2.000€… Quizá si los DJs pudieran usar tranquilamente las funciones “normales” del software podrían emplear algo de tiempo en aprender a dar rienda suelta a su creatividad con todas las nuevas funciones creativas, o dicho de otra forma, habría que preocuparse de que lo que ya había funcione bien antes de añadir nada nuevo.

La gama profesional: sin motivos para actualizar

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La gama más alta de productos para DJs es la que mayor estancamiento parece sufrir. Los elevados precios de mesas de mezclas y reproductores hacen que tanto establecimientos como profesionales con equipo propio aplacen lo máximo posible la renovación de sus equipos y prefieran reducir sus inversiones a simplemente pasar su equipo por el servicio técnico para ser revisado y alargar su vida. Si a esto añadimos la precariedad laboral que sufren actualmente muchos DJs, hace que definitivamente actualizar el equipamiento con nuevos dispositivos pase definitivamente a ser algo secundario; se puede seguir haciendo exactamente el mismo trabajo con el equipo del que ya se dispone.

Recientemente vi el nuevo equipo que una sala conocida de mi ciudad había adquirido, y absolutamente todo era de segunda mano y lanzado años atrás; estaba perfectamente revisado y puesto a punto, y obviamente ningún cliente era consciente de si el equipo era más o menos nuevo, puesto que bailaban y consumían bebidas de la misma forma que siempre.

A todo esto hay que añadir la situación que crean algunas marcas cuando las prisas por lanzar sus productos hace que no disfruten en el momento de puesta en venta de todas las características que deberían tener, especialmente las referidas a compatibilidad con los principales programas para pinchar.

Si nos fijamos en un dispositivo concreto, los platos para DJs –con el actual hype del vinilo se vuelven a ver en cabinas profesionales– nos encontramos con otra situación paradójica: todos los fabricantes lanzan el mismo plato. Sí, tal cual, todos los platos del mercado actual son los Hanpin Super-OEM con diferentes carcasas y colores. Ningún fabricante está aportando actualmente ninguna novedad en el terreno de los platos más allá de tratar que se parezcan a los clásicos Technics lo máximo posible; quizá el único fabricante que se salve sea Reloop, que integró controles MIDI en uno de sus platos. Paradójicamente, el mercado de segunda mano de los originales platos Technics anda más vivo que nunca, y es frecuente ver en foros la recomendación de muchos DJs de comprar y restaurar unos Technics usados antes que comprar unos Super-OEM. Nuevamente el mercado de segunda mano se convierte en competidor directo de el de producto nuevo.

¿Entonces qué nos espera?

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Quien escribe estas líneas no cree que vayamos a ver novedades especialmente revolucionarias a lo largo de este año, y pocas veces he deseado más estar equivocado. De hecho me gustaría estar tan equivocado que este artículo me dejara en el más absoluto de los ridículos, porque eso significaría que hay productos realmente excitantes que merecen ríos de tinta –electrónica– y en los que invertir dinero.

Dos o tres esperados productos hardware verán la luz –y me temo que uno puede definir el nuevo rumbo que ya ha dejado entrever una importante marca–, y quizá una de las compañías de software tenga reservada al menos una sorpresa, muy probablemente en colaboración con otra empresa –la última foto es una pista–. Quizá una pequeña sequía de productos sea necesaria para que los DJs se centren en la música, en la técnica, y en mover la pista de baile. O quizá en aprender a exprimir lo que ya tienen y desconocen cómo usar.

Por otra parte, el mercado laboral de los DJs sigue siendo tan sumamente lamentable que muchos que han comenzado con ilusión tirarán la toalla, y experimentados profesionales que llevan muchas noches de ritmo a la espalda abandonen porque necesiten otra actividad que les permita llegar a fin de mes. Los beneficiados de esto serán los nuevos aspirantes, que encontrarán un mercado de segunda mano repleto de sueños rotos a buen precio para alimentar sus fantasías de llenar estadios de gente bailando al ritmo de su selección musical. Suerte para todos.

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