DJ

La EDM apesta, o eso dicen

Este texto es un fragmento de “EDM Sucks. Or so they say”, publicado originalmente en inglés por Oriol Rosell en el blog de Conductr.

La EDM apesta. Menuda novedad. Es una cantinela entonada cientos, miles de veces en los últimos cinco años. Pero, ¿es realmente TAN mala? ¿Qué es lo que indigna tanto de la EDM? ¿La música en sí? ¿Los artistas? ¿O su éxito?

David Guetta en vivo (Odderøya Live 2013)
Jørund Føreland Pedersen

El affaire etimológico

Electronic Dance Music NO significa “música electrónica de baile”.

“EDM” es el acrónimo de Electronic Dance Music. Pero eso ya lo sabes, ¿verdad? La cuestión, no obstante, es que NADIE piensa en la EDM como “música electrónica de baile”. Al menos no única ni literalmente.

Si “EDM” SÓLO significara “música electrónica de baile”, nos referiríamos al hit de cosmic disco gélida “I Feel Love” de Donna Summer & Giorgio Moroder (1977) como EDM avant la lettre. Pero no lo hacemos.

Si el término en cuestión REALMENTE significara lo que se supone que significa,  Fingers Inc., Jeff Mills, Phuture e incluso Underground Resistance, por ejemplo, serían EDM. Pero no lo son.

De hecho, desde el techno industrial más oscuro, sucio y áspero hasta el deep house más soul y melifluo, prácticamente todo lo que hemos estado bailando durante las tres últimas décadas debería ser etiquetado como EDM. Si EDM significara “música electrónica de baile”. Pero no es así.

Y es que EDM es el indicativo de un tipo específico de música electrónica de baile. O mejor dicho, de una manera determinada de comercializar la música electrónica de baile.

Si nos ponemos rigurosos, la EDM ni siquiera se puede definir musicalmente. Sencillamente, no se puede. Skrillex. Guetta. deadmau5: brostep apocalíptico, obcecado en reventar tímpanos con frecuencias medias al límite y profundamente influenciado por los tics del rock; progressive house tamaño mamut envuelto en seda sintética; dramas en clave electro-trance con exceso de compresión y épica. Ninguno comparte demasiados elementos estilísticos con los demás. Excepto que todos son tremendamente efectivos, notablemente horteras y suenan grande. MUY grande. Y que, por alguna razón, es más fácil recordar la cara del tipo detrás del mixer —o la máscara de Micky Mouse puesto de MDMA— que la música en sí misma. Porque la EDM no es tanto un género como un stardom. Y eso es lo que REALMENTE indigna a los haters de la EDM.

La industria de la envidia

Reconócelo: te gustaría ser ese tío.

La mayoría de videoclips de EDM me recuerdan a los de las bandas de hair metal de los ochenta. Uno podía proyectar fácilmente todas sus ansias adolescentes de fiesta, priva y desmadre en esos vídeos, donde el foco de acción solía ser el (supuesto) quehacer cotidiano de los miembros del grupo; una rutina de fama, lujo, chatis y, sí, fiesta, priva y desmadre. Las canciones eran casi un elemento ornamental. Lo que realmente importaba era el estilo de vida. El objeto de deseo del público. La música quedaba reducida a un medio para obtener cosas: ropa chula, coches rápidos, chicas guapas e, insisto, fiesta a tutiplén. Triunfar en el negocio musical significaba ser un party animal intocable con licencia para hacer lo que te viniera en gana. Era la idolatría definitiva de la estella del rock, un obsceno “mira dónde he llegado y tú nunca lo lograrás” que nosotros, idiotas con espinillas, adorábamos. Todo se basaba en la envidia.

Y la envidia es, precisamente, una de los dispositivos esenciales en la comercialización de la EDM. Como siempre ha sido en el mercado de la música mainstream. Todo el mundo ama el éxito. 

La reterritorialización definitiva

Deja de quejarte: las cosas nunca volverán a ser igual.

Antes del social media y de la EDM, la música electrónica de baile prácticamente no tenía rostro. Por supuesto, estaban Ritchie Hawtin, Fatboy Slim y Tiësto, pero ellos eran la excepción que confirmaba la regla. A nadie le interesaba demasiado QUIÉN hacía qué. Era justamente eso, el QUÉ, la música, lo que realmente importaba. Sin olvidar el DÓNDE, porque lo sellos discográficos solían ser relevantes en tanto que garantes de un determinado sonido. Todo giraba entorno a la música.

Sin rostros. Sin Instagram. Sin selfies.  En la escena rave original, ahí por 1988, los DJs pinchaban dubplates sin título ni referencia alguna. La mayoría de los que vivieron eso aún hoy no saben qué bailaban, cómo se llamaban los temas o quién los había producido. Existía una auténtica ética del anonimato. El anonimato era prácticamente una declaración de principios, un símbolo de confrontación frente a las leyes comerciales del mainstream. Ignorar de manera deliberada quién había creado la música que amábamos —o, al menos, que rostro tenía— era, como algún postestructuralista diría, una desterritorialización de la industria del entretenimiento; una ocupación revolucionaria del espacio simbólico concebido originalmente como un entorno controlado para el marketing.

Esa utopía ha recibido el tiro de gracia con la EDM. La EDM es la reterritorialización definitiva. Es la apropiación feroz, brutal, de un imaginario colectivo convenientemente adaptado para el consumo masivo. Es el mito de la música electrónica de baile para tu sobrina de 14 años.

¿Pero de quién es la culpa? ¿De los artistas? ¿De la música? De ninguno de ellos. Al menos no directamente. La EDM es la huida hacia adelante de la industria musical. Cuando no queda nada que vender a un determinado target de consumidores, hay que moverse y crear un nuevo mercado. Hay que inventarse nuevas necesidades. Y hoy la EDM cubre las necesidades de los adolescentes de la generación post-P2P sin recurrir a los sonidos que gustan incluso a sus padres —pop, rock, hip-hop, r&b—. La EDM les hace sentir distintos. Les hace sentir ellos mismos. Es una cuestión de identidad. Es marketing tribal. Simple y llanamente.

Oriol Rosell

Músico, empresario, consultor creativo, periodista especializado en músicas electrónicas y experimentales y profesor de la asignatura de análisis de estilos musicales del Diploma en música avanzada y sonido de EUMES.

Actualmente dirige la empresa PatchWorks, de la que es cofundador. Se trata de una empresa de base tecnológica centrada en I+D de dispositivos interactivos. Son responsables del desarrollo de Conductr, un controlador de Ableton Live para iPad.

¿Te gustó este artículo?
18
Comentarios
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • Ban
    #1 por dav_ el 04/03/2015
    Apesta, apesta ... estaría bien hacer unas camisetas :mrgreen:
    1
  • #2 por alfredo el 04/03/2015
    A mí no me gustan las etiquetas, las modas menos y la adoración de ídolos aún menos, y el "EDM" lo tiene todo
    8
  • #3 por Ynse el 04/03/2015
    Aqui una burla en forma de video, para alegrarse un rato :mrgreen:

    https://www.youtube.com/watch?v=XCawU6BE8P8
    14
  • #4 por fanfan el 04/03/2015
    A mi no me indigna, es un negocio como otro cualquiera.
    3
  • #5 por kulturas el 04/03/2015
    Cuando esta todo inventado... "inventarse nuevas necesidades..."?? ...que se dejen de gilipolleces y saquen buena música... que haga interesarse al personal y no esa basura (si, para mi lo es) con la que nos machacan ahora... realmente hacen daño... mucha gente se piensa que David Guetta es el mejor DJ del mundo...
    4
  • #6 por alfredo el 04/03/2015
    A mí sí me indigna, es un negocio que aborrega y un insulto a la música como arte.
    13
  • #7 por minijack_defender el 04/03/2015
    Quiero pensar que la popularidad del género también puede servir como introducción a la música electrónica a una nueva generación, que algunos de los que la escuchan y disfruten ahora quieran saber y descubrir más y crearse un criterio propio y más "educado".

    Yo que soy hijo de los 90 recuerdo cuando la industria apoyó cosas como los chemical brother, orbital, prodigy, daft punk, etc. También me tocó algo el desembarco del acid house en europa que ocurrió algunos años antes de eso.
    No me atrevo a decir si esas referencias son mucho mejores que todo lo que sale del EDM hoy en día, ya que no lo sigo apenas porque mis gustos se han alejado completamente de esas propuestas.

    Lo que escucho ahora un chaval del EDM seguramente lo desecharía al primer segundo, pero igual el chaval que era yo hace 20 años pues haría otro tanto.

    Lo que quiero decir es que igual algo puede tener de positivo, y que cosas peores pueden salir del mainstream, que no suele tener escrúpulos y aún menos preocupación por lo artístico de lo que quiera vender,
    3
  • avatar
    #8 por --430038-- el 04/03/2015
    El EDM ya resulta desagradable, no representa a la música electrónica, más bien la ensucia y la estanca.
    5
  • #9 por Porter el 04/03/2015
    Yo creo que los géneros musicales es para el publico...Es como el fútbol y los equipos... la verdad es el fútbol y los equipos es para el publico porque de eso se trata el comercio. La verdad es la música que esta por encima de todo y lo que ella genera en cada uno. Los profesionales observan mas la música que los géneros.
    2
  • #10 por Jorgeelalto el 04/03/2015
    En realidad yo creo que el término "EDM" en sí es una tontería. Abarca géneros tan diferentes que a mi no me gusta referirme a él en su totalidad ya que te refieres a muchos géneros.
    1
  • Ban
    #11 por Groovy el 04/03/2015
    Hay que volver al underground señores... a sacar los vinilos del armario y a montar raves de verdad!! sacarle las luces y el pedestal al DJ y volver a la experiencia comuna, el baile de verdad.... quién está conmigo?
    11
  • #12 por undercore el 04/03/2015
    Simple y llanamente...MIERDA. :D
    2
  • #13 por IzzyDreen el 04/03/2015
    El problema está en que se comercializa todo al mismo nivel de "ser", y donde antes había un filtro más estricto, ahora no. El consumidor se deja llevar por las publicidades y envidias como bien dice el artículo de una manera más exagerada que antes: si en los 80s las músicas se dividían por estilos o bandas (eres housero, eres de U2, eres de Depeche Mode) ahora se categoriza por "condición humana" o "pose existencial" (eres de EDM, es decir de la masa pero moderno, eres Indie, es decir alternativo pijo de ciudad, eres vintage rock o classic techno, o sea un viejuno o joven con alma de viejuno), y así nos luce el pelo. Es verdad que antes ser de un grupo era ser de un estilo de vida en cierto modo, pero ahora es como que eliges la música según el estilo de vida que te "imponen", no la vida según la música que quieres escuchar. Y ahí está el quid de la question.
    1
  • #14 por Jose Erebo el 04/03/2015
    Yo en lugar de la EDM, prefiero la EBM, jajajajaja.
    7
  • #15 por Xotro el 04/03/2015
    El problema en sí no está tanto en la EDM, que no deja de ser un subproducto musical facturado en pc o incluso en smart como un collage de refritos podridos de millares de clips y clichés que flotan por la nube, como de las tendencias culturales actuales que se simplifican cada vez más y del mainstream actual que acoge ya únicamente la EDM y el latin. No hay ya lugar por tanto para la variedad de estilos y tendencias creativas que podían convivir antes con cierto éxito. El monstruo del mainstream homgeiniza, emprobece y despoja de todo colorido a la música popular de hoy que llega al gran público en forma de fast-food. Al resto de estilos y artistas los insomnes los pueden ver en distintos canales de TV en horario vampírico o investigando en la red.
    5
  • Ban
    #16 por dav_ el 04/03/2015
    #3

    Mu bueno xD
  • #17 por da Professor el 04/03/2015
    Para los que us guste la EDM, acaba de salir esta peli sobre la Skrillex academy XD

    https://www.youtube.com/watch?v=kOCTkH2DdpA
    3
  • #18 por lastsystem el 04/03/2015
    El estilo de baile ya esta creado hace años y décadas !
    es la EBM = Electronic Body Music
    No mezclemos mierdas . [-X

    'Hey Poor, Dance Is Here'

    9
  • #19 por alfredo el 04/03/2015
    EDM, EBM, IDM... paparruchas :trompeta:
    4
  • #20 por Jose Erebo el 04/03/2015
    #19
    Paparruchas no, etiquetas, unas más acertadas y otras menos, pero etiquetas que a muchos les ayuda para definir con facilidad y en un par de frases el estilo que les gusta, que componen o que no les gusta...
  • #21 por Dexter el 04/03/2015
    "¿Pero de quién es la culpa? ¿De los artistas? ¿De la música? De ninguno de ellos. Al menos no directamente. La EDM es la huida hacia adelante de la industria musical. Cuando no queda nada que vender a un determinado target de consumidores, hay que moverse y crear un nuevo mercado. Hay que inventarse nuevas necesidades. Y hoy la EDM cubre las necesidades de los adolescentes de la generación post-P2P sin recurrir a los sonidos que gustan incluso a sus padres —pop, rock, hip-hop, r&b—. La EDM les hace sentir distintos. Les hace sentir ellos mismos. Es una cuestión de identidad. Es marketing tribal. Simple y llanamente."

    Si fuese así, no apestaría tanto.... Es un producto comercial, pillado por una empresa gigante y explotado como ni siquiera la MTV en sus mejores años hizo... No es lo que los chicos eligieron y alguien decidio explotar, es lo que les han metido por los ojos (no los oidos) hasta que lo han adoptado. Luego ha seguido impulsandolo con compras como la de Beatport donde meten lo que les interesa para seguir exprimiendo la vaca... Esto no es la evolución de la juventud, es la evolución del dinero imponiendo su marketing.

    Por eso APESTA.
    7
  • #22 por foreverdelayed el 04/03/2015
    EDM es el nuevo Pop/Rock
    2
  • #23 por alfredo el 04/03/2015
    Esas etiquetas no definen nada, Jose. EDM: electronic dance music. Entonces todo lo demás no es electrónica de baile? EBM: electronic body music. Body? WTF? IDM: intelligent dance music. Qué pasa, que el resto es electrónica de tontos?
    2
  • #25 por decano el 04/03/2015
    Brillante Rosell, as always
    1
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7