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Boss GT-1

Opiniones de usuario (1)
  • rgadicto
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    Opinión de rgadicto el 23/12/2019

    Lo mejor: Compacta, buenos sonidos y económica

    Lo peor: El pedal de volumen y expresión está muy cerca del pedal derecho y a veces bajas sin querer el volumen al pisarlo, el looper sólo dura 32 segundos

    La Boss GT-1 es la más compacta de las las pedaleras de Boss y es aunque muy económica está basada en la tecnología de la GT-100, lo que significa que hay un salto en calidad con respecto a las pedaleras ME de Boss, más enfocadas al uso doméstico o por quienes necesitan algo muy sencillo.

    Por fuera, la carcasa es metálica y parece resistente, aunque la base es de plástico, de manera que no es tan robusta como las pedaleras más orientadas a aguantar el trote en los escenarios. No obstante, yo la uso en directo desde hace un año y con un poco de cuidado, de momento sigue como nueva. La pantalla se ve muy bien y está rodeada de tres ruedas que sirven para manejar parámetros más los botones para navegar por los menús y los de selección de los efectos. La pantalla es monocroma con retro iluminación y se ve muy bien, y la única pega es que los LED de los botones brillan tanto que molestan para ver los textos de la propia carcasa (nada que no se soluciones tapándolos con la mano o con un poco de cinta).

    Tienes sólo tres pedales y un control de volumen, que también sirve como pulsador extra para activar, por ejemplo el wah en algunos sonidos. Con estos pedales puedes cambiar entre efectos cambiando de preajuste y tienes el botón derecho para activar el overdrive, un boost o lo que quieras como opciones que quieres añadir al sonido base como un delay. También le puedes conectar un footswitch extra con otros dos pulsadores o un pedal de expresión externo, aunque en ese caso ya pierdes un poco la idea de que sea una pedalera sencilla y súper portátil.

    En cuanto a conexiones, tienes una entrada de guitarra, la auxiliar para una fuente como un iPod o lo que desees (minijack), una salida de auriculares en minijack, y una salida estéreo con dos conexiones jack L y R que sirve también como salida mono. Además tienes una conexión USB para el ordenador (no funciona con iOS o Android) y la conexión de alimentación, aunque puede ir a pilas, lo que viene muy bien para viajar. Por otro lado, no tiene botón de encendido, sino que se enciende al conectar el cable de entrada, lo que puede ser una ventaja (un elemento menos que se puede estropear) o una desventaja ya que tienes que acordarte de apagar el amplificador sin no quieres escuchar el “pop” de la pedalera al apagarse.

    Manejo

    El manejo de la Boss GT-1 es bastante intuitivo: una vez que hayas echado un vistazo a las instrucciones enseguida puedes empezar a crear tus sonidos o a modificar los sonidos de serie. Sin embargo, lo ideal es que pruebes también a editarlos desde tu ordenador con la aplicación para Mac o Windows de Boss, que te permite cambiar fácilmente el orden de los efectos, acceder a todos los parámetros, reordenar y renombrar los sonidos fácilmente y hasta descargar sonidos de otros usuarios o compartir los tuyos. El manejo con los botones de la pedalera está bien resuelto; pero merece la pena indagar con el ordenador porque afinarás mucho más los ajustes. Además, con esta salida USB puedes usarla como interfaz de sonido para grabar con tu programa favorito de tipo DAW como Logic, Cubase, GarageBand o similares.

    En cuanto a posibilidades de sonidos y efectos, la Boss GT-1 no decepciona; pero debes tener en cuenta que no vas a tener la misma claridad y transparencia que sacas con pedales analógicos y un buen ampli de válvulas. Tienes emulaciones muy resultonas de todo tipo de amplificadores y altavoces, compresores, overdrives, boosters, efectos de modulación, delays, reverb, armonizador, efectos de órgano, simulador de acústica… casi cualquier cosa que se te ocurra. Además tiene un looper de frases de 32 segundos ue viene muy bien para estudiar o para tocar sobre una base; pero se queda un poco corto de tiempo y de posibilidades en comparación con un looper externo.

    Lo más destacable es que entre los amplificadores tienes algunos que dan una respuesta bastante realista y que reaccionan bien a los efectos de overdrive o compresores. Para mi gusto, los que están etiquetados como genéricos (que no responden a marcas como Marshall o Vox) son los que mejor funcionan y, como es natural, todos los amplificadores y efectos responden mejor cuando no usas ajustes extremos. Por otro lado, aunque no es lo ideal con una pedalera digital, puedes combinarla con un compresor externo o un ligero overdrive… yo la uso con un compresor Carl Martin y con un OCD con un ajuste muy limpio y va bien para combinar con la mayoría de las emulaciones… si te pasas de señal en el overdrive como es natural, la pedalera no responde como un amplificador y el sonido se ahoga…

    Hecha para el hogar pero también para el escenario

    Aunque es una pedalera más pensada para el hogar, en directo se defiende bastante bien, siempre que tengas cuidado, como decíamos a la hora de pulsar los pedales y de usar el pedal de volumen, ya que es algo pequeño y cuesta un poco regularlo en directo. Al ser tan compacta la puedes llevar en la funda de la guitarra y puede hasta funcionar con pilas en caso de emergencia (o cuando la instalación eléctrica introduce mucho ruido), lo que es realmente una bendición para no tener que cargar con una maleta de pedales de 10 kilos.

    En mi caso, la principal decisión de compra ha sido la ligereza y la conveniencia. No tengo los sonidos que tengo en mi pedalera analógica; pero suena más que bien para cualquier guitarrista semi profesional o profesional. Con un buen ampli limpio suena muy bien y también suena bien con un ampli genérico o un monitor de escenario. Yo de hecho conecto una salida a un amplificador de válvulas y la otra salida a la mesa de mezclas, de manera que nos ahorramos un micro en el amplificador. En ocasiones, la uso por el loop de efectos del amplificador para exprimir el previo a válvulas y los pedales externos y usar la pedalera sólo para los delays y la reverb y va también fenomenal.

    Además, como va en la funda de la guitarra, al terminar el bolo se viene a casa y me sirve para practicar o para ir mejorando los sonidos; mientras que la maleta de pedales siempre me daba pereza a la hora de cargar con ella o usarla en casa.

    Conclusión

    En definitiva, con un precio de 190 euros en Thomann, es una pedalera genial para cualquier guitarrista que quiera quitarse peso de encima o para el que está empezando. De hecho, recomiendo mucho más comprar una pedalera de este tipo y un ampli muy sencillo (o incluso un monitor polivalente) que comprar un amplificador con efectos de tipo Line 6. Yo la compré de segunda mano y me salió todavía más barata y de momento no puedo estar más contento con la compra. Si eres súper exquisito o necesitas un sonido muy concreto de mucha calidad, como puedes entender en la pedalera siempre vas a tener que llegar a un compromiso; pero si necesitas sonidos “normales” desde limpios, blueseros, rockeros, hasta hi gain, con un poco de trabajo puedes cubrir casi cualquier estilo y con una calidad que nadie va a notar la diferencia en un directo.

    Por pedir, le pediría un looper más completo y un pequeño salto en la transparencia del sonido para acercarse al sonido de los procesadores de más calidad tipo Axe o Kemper; pero a este precio sencillamente me parece un producto genial. tengo otra pedalera de este tipo en casa, la Zoom G2.1u (algo más antigua) y el salto de calidad en todos los aspectos es bastante grande. También he tenido pedaleras de Gama alta como una Roland VG y evidentemente están por encima; pero la diferencia de peso y precio (y en el caso de las VG el tener que usar una pastilla especial) para mí no vale la pena cuando lo que buscas es algo sencillo y que resuelva en casa, en el local y en directo. Por último, sólo espero que Boss esté trabajando en la sucesora de esta GT-1 (fue lanzada en septiembre de 2016) y no abandone el formato y el rango de precios. Sinceramente creo que la moda de las pedaleras de más de 1.000 euros no tiene mucho sentido más que para profesionales y adictos a los emuladores que pueden pasar horas construyendo sonidos y muchos prefieren (preferimos) productos sencillos y de buena calidad.