¿Nos enrollamos?

01/06/2012 por Juan Ramos

Imagina que nos encontramos tú y yo por la calle. Nos saludamos y te digo: “Acabo de presenciar un accidente de tráfico entre una ciclista y un coche”. Te habré enunciado un tema. Luego puedo continuar y contarte a qué hora ha sucedido, dónde me encontraba yo, si ha habido heridos, cuánto ha tardado en llegar la ambulancia. Puedo incluso darte mi opinión sobre lo sucedido, si me ha impactado, etc... Con todo ese contenido te estaré desarrollando el tema. Con la creación artística, y la musical en particular, ocurre algo muy similar.

Los temas musicales habitualmente son elementos generatrices. Son la semilla a partir de la cual va “creciendo” o “desplegándose” el tema.

Esos temas pueden ser la parte más importante o no. A veces el tema es una excusa para dar comienzo a un desarrollo que da alas al virtuosismo de un compositor (esto es bastante habitual en la música más contrapuntística). En otros casos, (sobre todo en la melodía acompañada, con menos derivaciones y “enredos” contrapuntisticos) el tema suele imponerse como la parte principal para el oyente, el cual está esperando, durante el desarrollo (el cual puede ser fantástico o aburrirnos hasta la muerte) a que reaparezca. El equilibrio entre una parte y otra dependerá de la capacidad del compositor y de su objetivo.

En los temas que duran alrededor de tres o cuatro minutos y que se basan en la repetición de una de las partes (por ejemplo un estribillo) no suele haber mucho margen para el desarrollo, pero saber desarrollar un tema nos ayudará tanto a generar nuevas partes, aunque estas sean breves, así como a darles coherencia (si es eso lo que pretendemos).

El desarrollo de un tema consiste en el juego que se realiza a partir de los elementos del enunciado. Cuando, en nuestro encuentro en la calle, yo te hablaba de ambulancias, policía, etc…, estaba mencionando elementos relacionados con lo que había ocurrido. Los desarrollos temáticos suelen estar constituidos y formarse a partir de elementos del tema principal.

El tema principal puede ser esa melodía tan chula que se nos ha ocurrido o algo mucho más simple como un conjunto de cuatro notas (motivo de la 5ª sinfonía de Beethoven) a partir del cual iremos generando una obra completa (por supuesto, un tema musical también puede ser una serie de elementos percusivos o “ruiditos”, todo dependerá del estilo o el concepto). Quien debe decidir “qué es” y hasta donde llega el tema es el autor, ya que, él va a ser el encargado de desarrollarlo después.

El desarrollo suele estar formado por elementos de ese tema principal, los cuales lo unen y relacionan con ese tema. Si no existe relación entre el tema y el desarrollo es muy probable que estuviéramos realizando un tema nuevo. La capacidad para manipular esos elementos es una herramienta importantísima para darle continuidad y coherencia a nuestras obras sin necesidad de enunciar un nuevo tema independiente.

Componer puede ser en sí mismo una forma de desarrollar, pues estamos moldeando una idea hasta que encontramos la “forma” que queremos. Y esto nos desvela que el desarrollo de un tema no tiene por qué encontrarse después del tema, puede (y se hace en muchas ocasiones) colocarse al principio.

Prescindir del desarrollo y unir temas diferentes en música podría (dependiendo del contexto musical) ser algo así como si tras contarte que vi el accidente entre el coche y la bici me pusiera ha hablarte del partido del domingo (un poco raro ya que no suelo ver fútbol). Evidentemente ambas cosas entran en una conversación (¡y muchas más!), pero si sólo te digo que he visto un accidente y a continuación me pongo a hablarte de otra cosa quizá te quedes con ganas de saber más sobre lo que ha pasado.

Ser testigo de un accidente o de alguna otra situación llamativa o excepcional es algo interesante para contar, pero si lo que hago es únicamente darte la noticia en tres palabras es posible que esté desperdiciando la oportunidad de desarrollarte una buena historia. Lo mismo puede ocurrir, por ejemplo, con una buena melodía.

Que un músico controle cuándo dar comienzo a un nuevo tema y hasta dónde mantener un desarrollo es importante. Cuando uno comienza no es fácil controlar esto, no tener una buena técnica para desarrollar es la razón más habitual por la que muchos temas se quedan sin concluir en el cajón.

Un desarrollo puede realizarse por intuición, pero también existen muchas técnicas para “forzarlo”.

Entre ellas podría estar el hacer uso de algunos de los elementos rítmicos (repetir un patrón rítmico que aparezca en el tema usando otras notas), el cambio de tonalidad o modalidad, realizar secuencias repetitivas con una porción del tema, modulaciones... También podemos generar ideas a partir de recursos contrapuntísticos como invertir la melodía, dilatar o contraer los elementos rítmicos, realizar movimientos retrógrados de algunas de las partes, etc.

También ayuda tener más de un elemento temático, por ejemplo una introducción, las cuales suelen ser muy distintas a los temas principales por lo que nos darán importantes elementos contrastantes para el desarrollo, o otros temas (“B”, “C”...) de los cuales poder nutrirnos.

En piezas breves sobre todo, mantener la secuencia armónica del tema, total o parcial y generar nuevos elementos melódicos sobre ella también puede ayudar a generar una continuación, a modo de desarrollo, sin llegar a generar necesariamente un nuevo tema.

Uno de los mejores modos de aprender, aunque resulte una obviedad, es analizar esos desarrollos, o “continuaciones” que más nos gustan, en diferentes estilos, y comprobar qué elementos se han utilizado a partir de ese tema o temas principales.

Pero que no se nos olvide que estamos hablando de música, de arte. Si me encuentro contigo en la calle y te cuento diez historias diferentes en dos minutos es muy probable que pienses que estás con un tipo algo inestable... Pero en una obra musical, bien diseñada, una serie de enunciados temáticos encadenados puede ser algo conceptualmente muy interesante (Bohemian Rapsody de Queen o Tubular Bells de Oldfield, son ejemplos muy conocidos de desarrollos de una obra con nuevos elementos temáticos).

Como siempre lo importante es nuestra capacidad para decidir qué queremos y qué no queremos hacer. Y que no sea una pobre capacidad técnica la que limite nuestra creatividad.

Enrollarse por enrollarse no suele ser la mejor opción a menos que no tengamos más remedio por “exigencias del guión”, ya que, a veces hay cosas que no hay que forzar y no todo se presta igual a un desarrollo. Además, aunque es evidente, el desarrollo temático no es la única manera de “alargar” o continuar una pieza.

En todo caso aprender a desarrollar es aprender a componer. Y añado, aprender a sintetizar (o resumir) también es aprender a componer. Y es que un compositor (un artista) debe saber estirar y contraer, plegar y desplegar, saber contar una misma historia con dos palabras y con cien mil.

Juan Ramos

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Comentarios
  • #1 por dR.sLUM el 01/06/2012
    Bravo..muy interesante. Es exactamente lo que me ocurre a mi que la malloria de cosas se me quedan ahy en el tintero,incompletas...aun sonando "bien"...
    esta es sin duda mi LUCHA actual...

    Gracias por estas palabras Juan,
    Saludos
  • #2 por Ṩkelter el 01/06/2012
    Realmente interesante.

    No obstante, sobre el enunciado del artículo:

    "Entre muchos músicos que comienzan a componer, sobre todo entre autodidactas, suele haber cierta facilidad para comenzar temas que se quedan sin terminar, habitualmente por una dificultad a la hora de desarrollar esos elementos temáticos..."

    Suelo encontrarme más casos a la inversa.
    Los autodidactas tienden a utilizar mucho más la imaginación, en oposición a la teoricamente ventaja de los "académicos" (mucho más encorsetados), y esto les otorga mucha más creatividad, agilidad y flexibilidad (a los autodidactas) a la hora del desarrollo del tema.
    No siempre el dominio de la teoría y la técnica se impone sobre la imaginación. Y a veces, es un impedimento a la experimentación (a veces).
  • #3 por Sadio Ba Fane (Fun4Funk) el 01/06/2012
    muy buen articulo zorionak!
  • avatar
    #4 por --100016-- el 01/06/2012
    #2 +10
  • #5 por Mister Carrington el 01/06/2012
    No añadiré nada más a esta explicación tan clara.

    Gracias por el artículo.
  • #6 por dR.sLUM el 01/06/2012
    "Entre muchos músicos que comienzan a componer, sobre todo entre autodidactas, suele haber cierta facilidad para comenzar temas que se quedan sin terminar, habitualmente por una dificultad a la hora de desarrollar esos elementos temáticos..."

    entre estos ando yo...jjeje
  • #7 por CharlieKilo el 01/06/2012
    Uno de los aspectos más interesantes de la música, en mi opinión. Matemática, lógica, ingeniería y pintura.
    Creo que hay algo que te has dejado en el tintero y es que, a veces, el no desarrollo de ciertas partes o "temas" puede provocar una sensación de intriga o "ganas de más" en quien escucha que puede llegar a ser divertida, dandole aún más valor a la parte en cuestión por ser única.
    Buen artículo!
  • #8 por Naray el 01/06/2012
    Genial. Me gustaría añadir que la forma más operativa de utilizar esa información tan interesante y completa que nos das, sería: estudiarla, entenderla, aprenderla, olvidarla, volverla a ordenar, volverla a olvidar y luego dejar que se presente su necesidad. A veces la intuición, de forma expontanea, nos dice lo qué hay que hacer. A eso es a lo que se le llama inspiración, y todo lo que, en la música, no venga de ahí directamente, suele ser aburrido.
  • #9 por dj wolfy el 01/06/2012
    Excelente artículo. =D>
  • #10 por BernabéSalvador Gershwin el 01/06/2012
    Me encanta. Qué temazo.

    Varias cosas:
    #2
    Posiblemente te refieras a Instrumentistas. El estudio de la música académica está compartimentado y no es lo mismo estudiar Piano que estudiar Composición.

    Es posible que algunos intérpretes sepan componer, pero están entrenados para tocar e interpretar. Es como pedirle a un actor que sepa hacer un guión. Yo he estudiado varios años composición y personalmente he notado muchísimo el antes y el después.

    #8
    Totalmente de acuerdo contigo. Yo soy de la creencia de que todo se puede aprender, pero el objetivo a perseguir es la "naturalización". Para mí esto quiere decir que lo que un día aprendimos conscientemente podremos reproducir automáticamente porque habrá pasado al inconsciente.

    A veces veo entre los músicos dos bandos. Inspiración/Intuición/Talento vs Técnica/Conocimientos/Trabajo. Creo que hay que tener cuidado con ser abanderado únicamente de uno de estos aspectos. ¿No hubo un momento en el que aprendimos a escribir conscientemente (Técnica) y ahora, con el paso de los años somos capaces de escribir una historia (Inspiración)?

    Aunque la Naturalización es el objetivo, estos dos aspectos son imprescindibles para que nuestra creatividad no tenga trabas.
  • #11 por Suvur el 01/06/2012
    Para mi la clave está en tener la capacidad de imaginarse como va a avanzar el tema. Esto es algo que nos va a transmitir ese primer esbozo si realmente es inspirador, ya que si no lo es, acabará quedando en eso, en un esbozo. No hay en muchas ocasiones temas por terminar, sino esbozos que creemos que son buenos cuando realmente no captan nuestra atención.
    Por otro lado, empeñarse en acabar un tema que hemos empezado es la mejor forma de acostumbrarse a desarrollar un tema, ya que un esbozo tras otro a lo único que nos lleva es al tedio y a dejar de creer que somos capaces de terminar una canción.
  • #12 por Ṩkelter el 01/06/2012
    #10

    Me refiero sobre todo a compositores autodidactas y a instrumentistas de academia.

    En mi humilde opinión y escasa experiencia, el grado de frescura en la música es inversamente proporcional al grado de estudios.

    Pero en absoluto pretendo etiquetar.

    Y supongo que el tiempo y el estudio me quitará la razón en el ámbito personal.
  • #13 por dR.sLUM el 01/06/2012
    #11
    "empeñarse en acabar un tema que hemos empezado es la mejor forma de acostumbrarse a desarrollar un tema, ya que un esbozo tras otro a lo único que nos lleva es al tedio y a dejar de creer que somos capaces de terminar una canción"

    Tomo nota...jeje
  • #14 por blapo38 el 01/06/2012
    #10 Gershwin lo has clavado. Coincido hasta en la última coma.
  • #15 por Ginnko (Jinnk) el 01/06/2012
    Un puñado de buenas verdades.

    Yo creo que es independiente del origen, todos tenemos miles de trabajos sin terminar. Y es que alguien dijo una vez...

    "Entre que me viene la inspiración y me vuelve a venir, pinto 100 cuadros"
  • #16 por kpqn el 01/06/2012
    #15 +10

    Gran verdad esa frase!
  • #17 por buendiainside el 01/06/2012
    Me gusta el artículo y los comentarios, muy enriquecedores todos.

    #8 Totalmente de acuerdo. De hecho, el proceso de aprendizaje ¿qué es sino eso..?
    Aprender hasta el detalle (memorizar, activar nuevas conexiones neuronales, reglas nemotécnicas...); olvidarlo completamente (reorganizar la información, descansar, otras tareas,...); dejar actuar al sentido común/intuición (adaptarse a las necesidades, prueba-error,...); recapitulación (autoevaluación, reorganización de la información según la experiencia,...); creación de un modelo de pensamiento propio (pulir, delimitar los conocimientos,...) y vuelta a empezar.

    Cuanto más seguimos este proceso (este en un poco sui generis...) más claridad de conceptos y mejor perspectiva para actuar. Actuar sería el punto donde pivota todo, claramente.
  • #18 por The Space Karma el 01/06/2012
    Excelente!!!
  • #19 por Cris el 01/06/2012
    "Si me encuentro contigo en la calle y te cuento diez historias diferentes en dos minutos es muy probable que pienses que estás con un tipo algo inestable... ".

    No exactamente, yo pensaría que estás delante de un grandísimo/a comunicador/a.
    No creo que deba separarse lo musical y lo personal, es más, yo considero que justamente la manera de componer de cada uno/a refleja su personalidad, esquemática, extrovertida, cargante, etc. No obstante eso se observa en composiciones libres, no estereotipadas por la industria.
    Sl2.
  • #20 por Cris el 01/06/2012
    Editado: duplicado por error.
  • #21 por miguel7777 el 01/06/2012
    bastante interesante este articulo , hay que tambien no intentar agobiarte ,hacer el tema y dejar pasar unos dias ,y volver a seguir con el tema, hacer una composicion por partes ,cada productor es un mundo y la musiaca cada uno la entiende de muchas maneras , por lo demas estoy muy deacuerdo con el articulo publicado, ah y sobre todo te tiene que gustar lo que haces ,despues de que lo hagas por dinero.
  • #22 por Marco Bremen/Bichop el 01/06/2012
    tengo 2 millones de temas sin acabar y casi todos los dejaba porque me saturaba de tanto escucharlos al componer.
    esto tambien es importante ,hay que intentar no saturarse escuchando y si se hace es porque no se tiene muy clara la idea desde el principio y lo que al principio parecia que iba a ser una bomba,como lo escuches muchas veces,cada vez te gusta menos y ya no tiras.
  • #23 por Cris el 02/06/2012
    Saber terminar un tema también tiene su arte, es lo que marca la diferencia entre boceto y composición finalizada, asumir el juego mental que supone dominar la inseguridad de, por ejemplo, podía haberlo hecho más esto, menos lo otro, poner más sal, menos azúcar, etc.
    Cuando el boceto se queda sin fuelle es porque se pretende demasiado y eso también es duro digerirlo.
    Sl2.
  • #24 por Suvur el 02/06/2012
    Pienso que si crees realmente en el boceto sólo necesitas dedicarle tiempo, se trata de imaginar en tu mente que debe ir a continuación.
    Tampoco debemos olvidar que es costumbre generalizada, darle forma a un tema entre varios autores, así que es fácil que para uno sólo sea una tarea ardua.
    Porque lo cierto de esto es que gracias a las herramientas muchos creen ser capaces, pero como siempre es el talento el que te diferencia de tener logros a no tenerlos.
  • #25 por impacto el 02/06/2012
    Es muy dificil hacer un tema,grabar,arreglos etcetc....