Reflexión II

Hoy me he comprado unos bafles con salida para auriculares, así puedo oir mejor la música del PC sin molestar a nadie. 

Ayer estuvimos en Lloret de Mar. El mar me provoca cierto estado de ánimo, algo cercano a la melancolia, pero también próximo a...como lo diría...una especie de paz filosófica.

La extensión y naturaleza del  mar despiertan en mi alma la sospecha de una inhumanidad profundamente humana (paradoja que siempre asocio a lo divino). En el mar, así como en la naturaleza virgen del rastro , casi siempre dañino, de la civilización, se intuye una presencia intensa del misterio.

Un misterio que atemoriza y a la vez atrae y fascina.

¿Qué somos?

El mar me responde....¿A quien amas?

Anoche me inundó un profunda paz...si amo, nada debo temer. Me quedé dormido sobre esa nube.

Nada me hace más feliz que pasear con mi hija.

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