Sonido en vivo

¡La PA es invisible!

The Deaf Institute Cafe Bar & Music Hall (Manchest
The Deaf Institute Cafe Bar & Music Hall (Manchest

Uno de los puntos críticos durante la instalación de un equipo para un concierto o evento es la colocación de la PA (acrónimo anglosajón de Public Address, que significa ‘dirigido al público’; es decir, los altavoces y/o cajas acústicas que escucha el público). ¿Nos hemos preguntado por qué utilizamos normalmente L y R para la PA? La primera respuesta, de libro, es debido a la posibilidad de poder crear una imagen estereofónica de nuestra mezcla, esto es, la capacidad de poder colocar las diferentes fuentes de sonido virtualmente a lo largo de la línea recta más corta que se crea entre esos dos puntos. De esta manera, conseguimos abrir o cerrar la imagen sonora, por ejemplo, ‘moviendo’ el sonido de una guitarra hacia la derecha, dejando espacio al lado contrario para la otra guitarra.

Aunque no es motivo de este artículo, mediante el uso de efectos tipo reverb, por ejemplo, podemos engañar el oído humano retrasando esas señales hacia detrás de la línea, lo que nos permite conseguir cierta tridimensionalidad de la imagen sonora. Pero volvamos al principio: ¿por qué dos fuentes puntuales a modo L R? ¿Seguro que es sólo por la posibilidad de poder conseguir una imagen estereofónica? En los extremos de lo que podemos considerar un espacio ideal existen las salas pequeñas o los mega-recintos, como suelen ser los estadios olímpicos. Si nos centramos en los primeros, las salas pequeñas, a muchos de nosotros nos gustaría que en vez de una instalación LR convencional existiera un único foco central, justo en medio del escenario. 

En salas estrechas (la gran mayoría), al colocar la PA a lado y lado suele significar que tendremos dos fuentes a tocar de las paredes laterales. Esto provoca varios problemas. Si tenemos en cuenta que una caja acústica (en array o estacada) propaga los sonidos en su eje central pero en arco simétrico hacia los lados, significa que la mitad de esa energía irá directamente a las paredes. Si no existe acusticación de las mismas (es decir, que las propias paredes absorben el sonido recibido) la mayor parte de esa energía que reciben volverá a platea, pero en tiempo posterior, lo que se traduce en generosas cancelaciones además aleatorias, degradando notablemente el resultado final. Podemos ‘engañar’ el equipo cerrando el eje de ataque de esa PA, pero es fácil entender que entonces donde tendremos serios problemas será, justamente, en el eje central de la sala donde normalmente se coloca el público más fiel. Al ser una sala relativamente pequeña tampoco nos sirve como excusa la posibilidad de poder realizar buenas mezclas estereofónicas, ya que normalmente las propias fuentes en el escenario (el amplificador de guitarra, la batería…) ya añadirán la información sonora necesaria para definir su posición exacta en el escenario. Al final terminas haciendo una mezcla en mono y deseando que ojalá hubieran colocado un único clúster central.

PhilyG 2006

En mega-estadios, como ejemplo contrario, sí tenemos en nuestras manos la posibilidad de crear una auténtica mezcla estereofónica: el sonido real de las fuentes no incidirá al público y, además, esa línea entre L y R es tan agradecida que podremos recolocar los sonidos, a veces, en una línea de más de 20 metros… Pero claro, el problema es otro muy distinto y se llama efecto Haas: cuando lo que escuchas no tiene correspondencia visual —lo que genera fatiga auditiva—. Además, si abrimos mucho la imagen estéreo es probable que una parte importante del público deje de escuchar lo que ocurre justo al otro lado del escenario, ya que escuchará lo que ocurre en R, pero no tendrá información de lo que pasa en L —y eso que han pagado el 100 % de la entrada—. El uso aquí de un clúster central ayudaría a mejorar la imagen estéreo para todo el público, amén de obligarte a ser un muy buen técnico.

En ambos casos el uso de un clúster central puede ser la solución para dos problemas distintos, pero hay un efecto importante que manda: la visión. Colocar una fuente sonora (estacada o volada) en el centro del escenario seguramente no es nada atractivo, a la vez que imposible o impráctico. Sin duda es necesario buscar un equilibrio para solventar ambos casos y la experiencia ha demostrado que es posible. Aquí, a medio artículo, nos vamos a centrar en lo importante: vale la pena invertir algo de tiempo en saber colocar la PA para conseguir la mejor imagen estereofónica para todo el público teniendo en mente únicamente la parte física (sala) y el público. Estamos de acuerdo en esto, ¿verdad? Pues entonces: ¿por qué la mayoría de veces no tenemos esta posibilidad? ¿Por qué la mayoría de veces el cliente cree que “eso molesta” y decide por nosotros?

¿Sabéis por qué la mayoría de cajas acústicas son de color negro? Para que sean invisibles. El fondo negro, la oscuridad del espacio ayuda a que ese churro pase desapercibido en la mayoría de escenarios. Así las cosas: la mayoría del público sabe qué carajos son esas cosas negras y, en realidad, durante el concierto centrarán su visión en el artista (que para eso han pagado), lejos sin duda alguna de esas feas cajas acústicas. Incluso en los eventos más prestigiosos, el propio público hace gala de algo tan humano como mirar cuando se escucha, por lo que un churro visible durante el descanso se hace invisible durante la actuación.

Teniendo en cuenta lo anterior, la decisión de dónde colocar la PA (más cerrada, más abierta) es una decisión que debe tomar el ingeniero de sistemas o, en su defecto en nuestro país, el que se encarga de montar el equipo. Él sabe perfectamente si cerrar o abrir la PA supone una ventaja o no. Cuando nos topamos con un Orbit (ese en forma de media pelota) se nos obliga a colocar la PA fuera del mismo, en estructuras más o menos versátiles. Eso implica que la mayoría de las veces no tienes poder de decisión para conseguir que el público pueda escuchar de manera fidedigna lo que el artista y/o técnico quiere, ya que la distancia entre cajas para según qué espacios es enorme, mastodóntica. Y es sólo un ejemplo. Aquí el problema no es dónde va la caja, sino la elección del Orbit como escenario ya que es demasiado para ese espacio concreto.

Una carpa, tan de moda últimamente, es un modelo exacto de destrucción masiva sonora. Su forma de tubo recubierto de plástico hace muy difícil conseguir un buen sonido. Además, el cliente quiere que “se vea bonito” junto con “que suene perfecto”. Si quisiera eso sin duda gastaría algo más con la acusticación de la carpa o, como mínimo, dejando al ingeniero de sistemas la elección de dónde colocar la PA. Así, lo más seguro es que la cierre lo más posible y, además, la deje muy abajo si la carpa es estrecha y larga o muy arriba si la carpa es ancha pero poco profunda. Cuando un ingeniero o técnico responsable decide eso es, justamente, para que el público disfrute lo máximo con el sonido, lo que permitirá al ingeniero de mezclas conseguir una buena imagen estéreo y facilitar enormemente el disfrute al cliente final, que es el público.

Fíjense en este dato: la mayoría de veces, cuando me han obligado a colocar la PA en lugares extraños, el público no se ha dado cuenta… pero cuando me han dejado colocarla donde debería estar el público tampoco se ha dado cuenta, pero han disfrutado mucho más.

Cada uno de los procesos que como técnicos realizamos es para conseguir un único objetivo final: que el público disfrute. Es muy difícil decidir qué elemento es más o menos importante, ya que en realidad una mala elección en uno de esos puntos redunda directamente en el resto de la cadena. Aunque hayamos elegido el mejor micro, el mejor procesado y la mejor mesa de mezclas, si la PA está mal colocada por una decisión normalmente arbritaria todo se reduce a lo absurdo. La PA es ya de por sí un elemento muy crítico en esta estructura y molesta, sinceramente, que la decisión de su colocación sea ejercida por alguien cuyo cometido es cualquier otro menos sonorizar y preparar un equipo.

Para terminar un apunte, dedicado esta vez a los clientes que nos contratan y que tanto les gusta decidir. La mayoría de veces, una mala elección se suele resolver colocando más material: a una configuración L y R muy separada se puede conseguir llegar a la audiencia con más frontfills, con más PA colgada “hacia dentro” o colocando más cajas en el ya de por sí pesado array… y eso se traduce en “dinero”, en inversión. En esas salas donde los propios técnicos se quejan, para que esa PA mal separada pueda ofrecer un buen sonido se suele subir el nivel de presión sonora (para ahogar los rebotes), aunque si estuviera bien quizá gastarías la mitad en etapas, muchísimo menos en recambios y ya no digo en multas. Una correcta (ya no digo buena) colocación de la PA incide directamente en el bolsillo del cliente que paga. ¿A que suena mejor ahora?

R. Sendra
EL AUTOR

Con más de 20 años de experiencia en los escenarios, es técnico de sonido especializado en FOH. Trabaja para bandas nacionales e internacionales como técnico de mesa, y es productor técnico para diferentes festivales y grandes eventos. Kinosonik es su estudio de sonido basado en plataforma digital. Le gusta compartir y le encanta aprender.

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Comentarios
  • #1 por Mister Carrington el 29/09/2016
    Buen artículo, pero hay una cosa que no me cuadra. ¿La manera de solucionar un rebote (reflexión) lo consigues subiendo el nivel de presión sonora? Cuanto menos, raro. Tendrás más presión y más rebotes con más energía. Es decir, aumentarás el problema.

    Una custión de léxico que me ha sorprendido en ti: ni existe el verbo 'acusticar', ni el sustantivo 'acusticación' que repites dos veces. ¿No es más sencillo para la explicación hablar de tratamiento acústico o algo semejante?

    Como te digo al principio buen artículo como todos lo que haces tratando de explicar problemas y soluciones. Un saludo.
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  • #2 por Julius@Wikter el 29/09/2016
    Me suena eso de subir el volumen para mejorar la acústica de la sala. Lo hacían a menudo en la Razzmataz, hace como 7 años que no voy a ningún concierto por allí, pero los pocos que vi me dejaron bastante perplejo.
  • #3 por Maretti el 29/09/2016
    Subir la presión sonora es para intentar que la energía que llega al público directamente de la PA sea mayor que la que llega de los rebotes. Si colocas un altavoz en un extremo de una sala con música a cierto volumen y tú te colocas en el lado opuesto, oirás más rebotes que sonido directo. A medida que te vayas acercando al altavoz, el volumen del altavoz irá aumentando desde tu escucha en relación a la señal que llega rebotada. Y cuando pegues la oreja al altavoz, no oirás nada de rebote porque tienes toda la chicha directamente en la oreja. ¡Pues eso es lo que se busca al subir la presión sonora para este propósito!
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  • #4 por Jorge Cañón el 30/09/2016
    Muy buen artículo sobre un tema que deberíamos tener más en consideración todos...

    ¿Podrías contarnos porque desde tú punto de vista cerrar el eje de ataque de la PA genera serios problemas?

    Gracias ;)
  • #5 por martineiro el 30/09/2016
    Yo creo que ni subir ni bajar volumen hace que haya mas o menos rebotes.
    Habra siempre la misma relacion de sonido directo y reflejado no?
    Si la superficie refleja por ejemplo el 50% de la energia que le llega esa proporcion siempre sera la misma independientemente de la energia que le llegue.
    Eso es lo que creo si alguien con mas conocimientos tiene otra opinion me gustaria escucharla.
    Muy buen articulo por cierto.
    Saludos
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  • #6 por martineiro el 30/09/2016
    :estonova:
  • #7 por feredico el 30/09/2016
    Concuerdo que las superficies reflejan un cierto porcentaje de la energia que reciben, pero he presenciado penosamente una situación en la cual era mejor d&bzar que acustizar (sic) ni siquiera dijo tratar acústicamente el recinto (una cancha de basquet) por cuestiones meramente económicas.

    Más allá de las diferencias lingüísticas que tuve con aquel técnico, tuve miedo de como el sonido directo enmascasraba la reverb del lugar (o al menos esa fue mi percepción) luego de haber alineado el sistema de ese lugar vacío. Sitio que cuenta con capacidad para siete mil espectadores la noche del espectáculo.

    Hablamos de un público que estaba advertido que los niveles de presión sonora al cual se expondría llevaba a daños irreversibles en el sistema auditivo.

    Por desgracia me hallaba realizando un práctica profesional y mi opinión sobre el tema fue menospreciada porque el campo enseña cosas que la universidad jamás menciona...

    Me interesa muchísimo la opinión de gente con años de trabajo, ya que en una ocasión un profesor me llamó la atención mencionando que no está bueno que el técnico de PA utilice protección auditiva en lugar de bajar el nivel de SPL, haciendo alusión a nuestra responsabilidad como técnicos formados en la materia
  • #8 por Mister Carrington el 30/09/2016
    #3
    El problema de tu solución es que depende qué parte del público quieras que escuche el sonido directo. Quizás el primer tercio delantero de los espectadores...

    #7
    Como músico que también soy me niego a que sitios acústicamente imposibles se alquilen para eventos musicales: frontones, pabellones de baloncesto, y cualquier estructura en general de hormigón, acero y cristal con formas geométricas ortoédricas.

    Para los que tengan una edad y hayan conocido en Madrid el antiguo Palacio de los Deportes contaré una batallita de mis años de aprendiz. (Ahora se les llama 'assistant', 'runner' y gilipolleces semejantes).

    A finales de los 80 me tocó trabajar en dicho Palacio de los Deportes con múltiples grupos españoles y extranjeros. Una de las peores acústicas que conocía y donde se probaron varias soluciones:

    1. Poco volumen (Joan Manuel Serrat): funcionó.
    2. Muchísimo volumen: (Orquesta Mondragón): ¡peor imposible! (No, no es el grupo euskaldún).
    3. Acondicionamiento acústico parcial: (OMD, Maniobras Orquestales en la Oscuridad): volumen medio y resultado muy aceptable.

    Otro ejemplo: En una cancha de baloncesto acústicamente espantosa de Alicante con Cadillac y Olé Olé (antes de Marta Sánchez). Se hizo bajar al público casi a pie de escenario, lo cual les gustó al estar cerca de sus grupos, se concentraron las torres, y se bajó el nivel de presión sonora. El resultado fue mucho mejor que es el esperado.

    Pero no nos engañemos, ahí hay truco. Cuando el tipo de música es relativamente melódica o el público conoce bien las letras, tienes mucho ganado. Ahora bien pensemos en sonorizar a bandas de rock o heavy. Esa es otra historia, amigos.
  • #9 por Mister Carrington el 30/09/2016
    En los ejemplos hablo de la parte más 'gorda'. Pero también influye todo lo demás: desde puertas de ruido, mesas con ecualización potente, P.A. adecuado por calidad y colocación, etc... ¡Ah, y nuestras manazas! Un saludo.
  • #10 por Maretti el 30/09/2016
    #8

    Yeah! Muy buenas! Si se ha interpretado mi comentario como una solución definitiva pido disculpas. Como casi todo en el sonido, existen varias opciones para llegar a un mismo punto. Solo intentaba explicar el uso de una de esas opciones, por las dudas que tenía Mister Carrington, y esta solución podrá ser efectiva en algunos sitios, y en otros un completo desastre. ;-)
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  • #11 por R. Sendra el 30/09/2016
    Sin duda subir el volumen para solucionar el tema de los rebotes NO ES NINGUNA SOLUCIÓN, más bien empeora el resultado (como decís, Razzmatazz suena bien sólo entre canción y canción). A ese recurso literario se llama "ironía".
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  • #12 por Mister Carrington el 30/09/2016
    #10
    En ningún momento ha sido nada negativo. Disculpa si eso se deduce de mi tono.

    #11
    Como bien dice #10 puede ser una solución temporal y puntual.
  • #13 por Julius@Wikter el 30/09/2016
    #11 En la Razz suenan mejor los conciertos de grupos con tempos lentos.
    Si subimos a la Razz2, The Loft, la cosa cambia mucho. La sala es mucho más baja y está mejor tratada amén de una distribución de altavoces totalmente diferente.

    Perdón, estaba. Hace 5 años que no paso por The Loft...
  • #14 por oriolp el 30/09/2016
    Casi me sangran los ojos al ver escrito "acusticación"
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  • #15 por Diego Black Audio el 01/10/2016
    Ya existen cajas de cobertura asimetrica.
    Es una buena solución para evitar "disparar" a las paredes. (Las ARCS, por ej.)
    Quizás en un futuro veamos mas equipos con esa opción, lo ideal es poder ajustar los difusores (o intercambiarselos) en función del espacio a sonorizar.
    No sé por que los fabricantes insisten en que las cajas cubran igual hacia ambos lados, cuando es obvio que el 40% de esa energia sonora va a ir a parar a una pared o donde no hay publico.
    Muy buen articulo Ramón.

    Saludos
  • #16 por Maretti el 03/10/2016
    #12 :-) ¡Noooo! ¡Para nada compañero! ¡Un abrazote!
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  • #17 por Cristian Molina el 04/10/2016
    Recuerdo hace unos años enfrentarme a esa situación, gimnasio deportivo muy reverberante y recordé una recomendación que nos hizo Oscar Barrientos (entrenador de Meyer para Latino américa) en una charla sobre alineación de sistemas de PA en la universidad, esta consiste en distribuir los altavoces por el recinto para acercar el publico al sonido directo y evitar que los “oyentes” estén detrás de la distancia crítica donde se iguala el nivel del sonido directo con el reverberante. Yo lo probé configurando dos líneas de array en arreglo horizontal paralelo al escenario como los front fill y otra a mi espalda justo debajo de las graderías ajustadas con un delay para empalmar el tiempo de llegada del sistema principal con el de las graderías. En resumen funciono muy bien, todo bien cubierto con un bajo nivel y muy poca reverberación.
  • #18 por Mister Carrington el 04/10/2016
    #17 Correcto.

    Puedes optar por atronar con dos torres frontales (voladas o como te parezca necesario), o distribuir potencia y altavoces de forma perimetral; más trabajoso, pero mucho más efectivo al emplear menos presión sonora puntual.