Sonido en vivo

¿Sabemos más que nuestros clientes?

Faster than sound
David J Morgan 2008

Claro que sí. Y lo afirmo rotundamente en sus dos vertientes: la real, motivada por una preocupante falta de cultura; y la ideal, basada en el concepto profesional (léase de base objetiva) de cada uno de los actores durante una negociación de la producción a realizar. Me explico.

Actualmente, el “cliente” potencial de una empresa de servicios audiovisuales es alguien cuyo principal cometido es batir los retos técnicos que supone su actividad al menor coste posible. Entonces, la mayoría de las empresas lo que hacen es intentar seducirlos con unos presupuestos bajos, basados en un séquito de equipos y personal que el empresario supone suficiente, aunque el cliente seguramente etiquetará todavía como “demasiado”. La diferencia reside en que ninguno de los dos tiene como objetivo batir de manera eficiente los retos técnicos, sino generar beneficios económicos, ya que el equipo y el personal se valorará por cantidades, no por objetivos. Así las cosas, es habitual que cuando vamos a montar un equipo éste sea de menores prestaciones a las que realmente el espacio o el evento determinado realmente necesita, sin llegar a esos extremos ideales que todo técnico espera. El cliente supondrá que eso que está pagando es suficiente (peor aún: magnificado), el empresario estará convencido que como mínimo consigue un beneficio económico lógico y el personal técnico involucrado tendrá que realizar sus trucos de magia para que finalmente el público disfrute lo máximo posible, o peor aún, conseguir con el equipo contratado lo que el cliente supone que se debe conseguir pero que el empresario impide, a su vez, motivado por esos presupuestos ajustados que todavía hoy se imponen relacionados por la dichosa crisis. Por suerte nuestra, el público tiene un nivel de calidad bastante paupérrimo (a diferencia de otros países), por lo que normalmente conseguimos batir bien todos los retos planteados. Pero, ¿es esto correcto? 

Miremos la segunda opción. El cliente propone un reto determinado a un empresario, cuyo trabajo es ofrecer el sistema adecuado y negociar el precio del mismo (es decir, su margen de beneficio). El cliente tendrá que aceptar que hay un mínimo y un máximo que determinará la calidad final del producto, por lo que su negociación consistirá en conseguir ese máximo al menor coste posible, pero manteniendo un nivel mínimo que, aunque no lo entienda, supone su evento. El empresario no venderá tantas etapas, tantas cajas y tantos micros, sino una “solución todo en uno”, un sistema que satisfaga las necesidades de ese evento. Una vez terminada la negociación y aceptado el presupuesto, los técnicos harán su trabajo, en buenas condiciones y evitando tener que negociar con la técnica para resolver problemas… porque no los habrá.

Parece lo mismo, pero no lo es. El cliente no tiene porqué saber la diferencia entre un array o una fuente puntual, no tiene que saber el nivel de presión sonora de cada una de las cajas del mercado ni, aún menos, dominar los programas de predicción acústica. Esto es tarea del equipo de producción de la empresa de sonorización o, en el mejor de los casos, rayando la utopía, de un departamento específico del cliente, cuya responsabilidad es ofrecer una solución técnica coherente al reto planteado de manera objetiva y sin tener el reto económico como fin. ¿Cuántas veces en algún acto hemos tenido que mover un array porque “queda feo”? La demanda de este cliente siempre se ha realizado por el hecho que se le considera “dios todopoderoso” (y para los autónomos trabajadores, la diferencia entre seguir siendo llamado la siguiente vez o no). Quizá pensamos que tenemos la obligación de hacerle ver que retrasando la PA de sitio, ni que sea un mísero metro, será imposible llegar a toda esa platea que demanda o, como mínimo, no al nivel de presión demandado, ya ni hablemos de inteligibilidad. Pero en realidad el cliente no tiene que discutir la posición de una PA, sino aceptar que esa es la mejor posición (basada en premisas técnicas y objetivas). En realidad, cuando mueves la PA y con ello reduces el arco de dispersión (lo que hace que haya menos público que escuche bien lo que se deba escuchar), el cliente resta satisfecho: no se ven esas cajas, pero su ignorancia (o falta de respeto) hacia los espectadores no le molesta absolutamente nada. Su objetivo, normalmente, se basa en aspectos subjetivos, como por ejemplo satisfacer un elemento visual que sólo molesta a una o dos personas que ni tan siquiera ejercen de público (normalmente sus jefes). Su objetivo reside en satisfacer a sus capos, en vez de hacerlo para con quien trabaja o son sus clientes reales: el público.

El cliente tiene un cometido que para nada debe incluir el conocimiento de todos los aspectos que sí tenemos los técnicos. Como los técnicos no tenemos que saber muchas de las cosas que sí debe saber el cliente. Sabemos más que ellos de lo nuestro, porque es nuestro trabajo… Y si tenemos claro esto, supone que el cliente no tendría potestad para criticar nuestro trabajo, sino para mejorar su producto, que son dos cosas muy distintas.

La gran mayoría de eventos en los que he participado tienen deficiencias evidentes. Todavía nos basamos en la cultura del “producto” en vez de la “solución”. El empresario, cuyo objetivo -insisto- es el económico, sigue parapetado en un modelo de negocio que ya no es válido hoy en día, justamente, por la ignorancia del cliente cuyo único valor es el monetario, lo que incide al empresario más a mantener la cartera que a crear o simplemente mantener el sector. Todo ello incide una vez más en la difícil percepción de calidad que los espectadores reciben, dando otra vez por válidas sentencias y premisas que inciden notablemente en el sino de los técnicos trabajadores. Al no poder cumplir con los retos planteados, la culpa es nuestra, más cuando algunos de nosotros tenemos como premisa satisfacer las demandas de calidad por parte del espectador, pero sometidos a las premisas de un empresario cuyo objetivo son simplemente económicas. El pez que se muerde la cola: el espectador no sabe lo que puede escuchar y acepta como “normal” lo que nosotros aceptamos como apenas mediocre, pero ante tal insistencia, convertimos la mediocricidad en un estándar de calidad, que cada vez merma debido a la necesidad del cliente en poder conseguir lo mismo, cada año, a precio más bajo. Si el éxito de la cultura se basa en el dinero… adiós sociedad.

R. Sendra
EL AUTOR

Con más de 20 años de experiencia en los escenarios, es técnico de sonido especializado en FOH. Trabaja para bandas nacionales e internacionales como técnico de mesa, y es productor técnico para diferentes festivales y grandes eventos. Kinosonik es su estudio de sonido basado en plataforma digital. Le gusta compartir y le encanta aprender.

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Comentarios
  • #1 por Mister Carrington el 20/10/2016
    Felicitaciones otra vez por este artículo.

    Creo que te has dejado mucha tela pendiente de cortar en el cajón porque, a mi entender, da para mucho más.

    Por ejemplo: faltaría el tercer cliente que sabe perfectamente lo que quiere a todos los niveles y que ofrece dos perfiles. El que quiere demostrarte que sabe más que tú como sea, y el sabe más que tú y propone opciones...

    Insisto. Buen artículo.
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  • #2 por Max el 20/10/2016
    ...totalmente de acuerdo.

    ...excepto cuando los clientes somos nosotros, entonces somos nosotros los que sabemos más que cualquiera (faltaría más) :fumeta:
    2
  • #3 por rod_zero el 20/10/2016
    Ocurre en muchos ámbitos, en el mio segun los clientes todo es posible hasta que presentas las diapositivas con las ecuaciones del modelo y no tienen puta idea de como leer matemáticas, Mucho menos interpretar los valores estadísticos como valor p, r2, t-test, rechazar/aceptar hipótesis .

    Me paso una vez en una encuesta panel de seguimiento por varios años que en el cuarto año el cliente no nos pregunto y cambio las preguntas de la encuesta sin consultarnos, hecho a perder el trabajo de varios años. Al pobre jefesillo que se le ocurrió la brillante idea lo corrieron.
  • #4 por lastsystem el 20/10/2016
    ...es el "éxito" ....del Capitalismo !

    [-(
  • #5 por mahannett el 21/10/2016
    molaría saber si en Corea del Norte montan mucho K2 ^^
  • #6 por pablo.c.mogollon el 22/10/2016
    Muy buen articulo. Sería muy interesante tener propuestas de solución para cambiar esta realidad, aunque sea a largo plazo.
  • #7 por pepehouse el 22/10/2016
    Muy bien expuesto y contado pero es lo de siempre, lo mismo que en todos los lados y lo que va a continuar ocurriendo hasta que este asco mundo se acabe.
  • #8 por Daniel Mesa el 22/10/2016
    Estoy de acuerdo, al principio parecía un artículo muy egotista pero poco a poco al ir leyendo fui viendo que ya iba más relajado todo. Eso si, cabe destacar que los clientes pueden ser gente que sepan mucho, yo creo que lo mejor es no ponernos o arriba o abajo de ninguno, al fin y al cabo todos somos iguales aunque no sepamos de ese contenido en específico y muchos clientes o alumnos nos pueden dar muchas lecciones también, nadie está más arriba de nadie.

    En resumen, buen artículo y dejemos de luchar que eso a lo único que lleva es a más lucha continua y a querer hacer mejor las cosas que el otro para seguir luchando por nuestro propio orgullo. Aprendamos para adquirir conocimiento y no para que esto sea una carrera de a ver quien queda primero.
  • avatar
    #9 por --647603-- el 23/10/2016
    Como diria House, no me importa que el paciente muera sino encontrar solución al problema.
  • #10 por Murdock el 23/10/2016
    Salvo algúnos casos puntuales que si me haya podido ocurrir lo expuesto en el artículo... discrepo profundamente, pero no puedo argumentarlo sin faltar o crear polémica, así que salgo discretamente (o huyo despavoridamente).

    :oops:
  • #11 por Gaetan de Backer el 23/10/2016
    Los griegos ya ha tenian parte de la solucion a estos 'problemas' de equipos de PA... anfiteatros...
    Estamos viviendo en un mundo con un ecceso de decibelios preocupante, la mayoria de los conciertos y festivales incluidos ...
  • #12 por BlahBlah el 26/10/2016
    #11

    Por no hablar de auriculares, iPods, iPhones, etc.
  • #13 por andreutodo el 27/10/2016
    Muy bueno ese punto de vista, gracias.