Mi experiencia con la hiperacusia

#1 por davidsaintsgome el 08/08/2016
Debido a que la hiperacusia es un trastorno auditivo muy poco conocido incluso por los otorrinos, y a que la prevalencia de la hiperacusia entre los músicos (y en general quienes trabajan con sonido) es considerablemente más alta que en la población en general, creo que es importante que comparta mi experiencia aquí para advertir de las consecuencias de exponer a nuestros oídos a un exceso de sonido y evitar así a otros el extremo sufrimiento por el que he tenido que pasar.

Todos sabemos que las consecuencias de exponernos a ruidos intensos o usar auriculares a un volumen muy elevado provoca pérdida auditiva. Pero muchos menos conocen el significado de la palabra acúfeno (o tinnitus). Y prácticamente nadie ha oído hablar de la hiperacusia en su vida. Si vemos que la pérdida auditiva no afecta en absoluto a nuestra vida diaria puede que no le demos mucha importancia. Los acúfenos ya pueden empezar a ser un problema más o menos serio, en algunos casos causa de depresión y dificultades para llevar una vida normal. No obstante, la gente debe saber que la pérdida auditiva y los acúfenos son una broma al lado de lo que puede ser la hiperacusia, que en los casos más severos es absolutamente devastadora y puede arruinarte la vida. Por poner un ejemplo, por culpa de la hiperacusia he perdido mi trabajo, ha puesto en riesgo mi relación con mi mujer, y llevo más de 3 años encerrado en casa sin poder trabajar. Y no soy un caso aislado, he conocido a muchas otras personas que han pasado por algo similar

Aunque la hiperacusia por trauma acústico se puede tratar, a día de hoy no tiene cura, y el proceso de recuperación es extremadamente largo y con alto riesgo de recaídas. Aunque se desconocen exactamente los mecanismos que hay detrás de la hiperacusia y por qué algunas personas la desarrollan y otras no, está claro que la causa más habitual de hiperacusia es por trauma acústico, y ésta aparece de la misma forma que la pérdida auditiva o los acúfenos, es decir, por exposición excesiva al sonido.

La hiperacusia es un trastorno auditivo que consiste en una reducción de la tolerancia a los sonidos. Éstos se perciben más altos de lo que realmente son, llegando a causar incomodidad y/o dolor principalmente en el oído. Aunque afecta a todas las frecuencias, las altas suelen ser las más difíciles de tolerar. Hay diferentes grados de severidad en función del valor del umbral de incomodidad. En los casos más severos y raros, como el mío, el umbral de tolerancia puede llegar en torno a los 40 dB. Todos aquí os podéis hacer una idea de qué sonidos superan esa intensidad, que son básicamente todos los que uno se encuentra en su vida diaria, incluso en una habitación silenciosa. Por lo tanto, te conviertes en prisionero del sonido y la vida se convierte sencillamente en un infierno.

Uno de los errores en los que caemos al tratar con el sonido es pensar que la intensidad es el único factor que puede provocarnos un daño auditivo. Por tanto, quien está expuesto a sonidos no excesivamente altos puede llegar a pensar que está a salvo de al menos provocarse daños serios en el oído. Pero esto no es así. Es imprescindible tener en cuenta otro factor, el tiempo de exposición. Un tiempo de exposición largo junto a una intensidad moderada también puede cargarse las preciadas células ciliadas del oído interno, que como ya sabréis, son insustituibles una vez han muerto. Hay un tercer factor, la frecuencia del sonido, pero este es menos determinante.

Para ser más precisos, estamos a salvo con sonidos por debajo de 85 dB. A partir de 85 dB corremos el riesgo de dañar el oído y provocar pérdida auditiva, acúfenos, hiperacusia, y otros trastornos auditivos. El tiempo de exposición seguro para 85 dB es de 8 horas. Con incrementos de 3 dB el tiempo de exposición seguro se reduce a la mitad, por lo tanto, tendremos 4 horas para 88 dB, 2 horas para 91 dB, y así sucesivamente, hasta llegar a 8 segundos para 121 dB. En un concierto de rock se alcanzan entre 110 y 140 dB, y como ya sabéis, habitualmente no duran menos de hora y media.

El trauma acústico es el daño auditivo provocado por exposición excesiva al sonido, y puede ser agudo o crónico. Es agudo cuando se debe a una exposición única muy intensa, y es crónico cuando es el resultado de una exposición a sonidos altos a lo largo del tiempo. En mi caso fue por trauma acústico crónico, la hiperacusia apareció al estar haciendo unas pruebas de sonido con un bajo eléctrico y con auriculares. El volumen no era excesivamente alto (siempre me aseguraba de que no lo fuera), pero estuve casi 3 horas seguidas (no sabía que el tiempo de exposición también era clave). Pero aún así, ese incidente era insuficiente para provocar la hiperacusia, con toda probabilidad había un deterioro de las células ciliadas previo y el uso de auriculares durante tanto tiempo seguido solo acabó por asestar el golpe de gracia.

Antes de la aparición de los primeros síntomas de la hiperacusia no hubo ningún aviso previo que me permitiera tomar conciencia del daño que estaba causando a mis oídos. Simplemente un día apareció, y entonces ya era demasiado tarde para volver atrás. Por lo tanto, es muy importante tomar medidas preventivas aunque no tengamos ninguna señal de que estamos sobreexponiendo a nuestros oídos. La prevención se realiza fundamentalmente usando protección auditiva, pero también evitando ambientes extremadamente ruidosos, cuidando el uso de auriculares, o vigilando el tiempo de exposición. En general, y más en nuestro caso particular, lo más recomendado es el uso de tapones para músicos. Los mejores son los tapones hechos a medida, pero también son considerablemente más caros.

Aunque la severidad de mi hiperacusia llegó a ser extrema, cuando ésta apareció solo era moderada y podía seguir haciendo vida normal. El empeoramiento tan drástico fue debido a un exceso de ruido en mi lugar de trabajo, a la falta de conocimiento de los especialistas que no supieron darme el tratamiento y los consejos apropiados, y a otros errores que cometí en la forma de enfocar el problema. Lo que quiero decir es que aunque la hiperacusia pueda aparecer al principio como unas leves molestias que no impiden llevar una vida normal, nunca hay que bajar la guardia porque puede empeorar si no se toman las medidas apropiadas.

Espero que mi testimonio os haya ayudado a tomer conciencia del riesgo al que os exponéis al trabajar con música para que adoptéis desde ya las medidas oportunas. El oído es la herramienta más preciada de un músico y debería cuidarla como niguna otra cosa. Encontraréis más información sobre hiperacusia en mi blog http://operacionhyperacusis.blogspot.com

Saludos.
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#2 por Fernando Ortega el 08/08/2016
Bueno, yo tengo acúfeno bilateral desde hace unos 20 años. Hace unos 5 ó 6, comencé a sufrir una hiperacusia en el oído izquierdo, al principio moderada, pero llegó un momento en el que hasta mi propia voz me resultaba intolerable. Poco a poco (muy poco a poco, la verdad) la cosa fue remitiendo sola. A día de hoy solo me molesta un poco cuando me constipo. La tendencia con la hiperacusia es (obviamente) evitar lo que produce molestia, tirar de tapones, encerrarnos en casa, etc. Pues yo sólo empecé a mejorar a raíz de prescindir de los tapones las 24 horas del día, y restringirlos a los ambientes realmente ruidosos.

Sueño, esfuerzo, realidad.

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#3 por davidsaintsgome el 08/08/2016
#2 Hola Fernando. Hiciste muy bien porque una de las claves para recuperarse de la hiperacusia es exponerse al sonido a pesar de que los oídos te pidan todo lo contrario. Pero claro, hay que hacerlo de forma controlada, porque de lo contrario la hiperacusia puede empeorar.

La hiperacusia no se cura sola, pero en función de la severidad de la hiperacusia, las condiciones de ruido que tengas a lo largo del día, y la actitud hacia el sonido, a veces puede bastar, como te ocurrió a ti, con no hacer nada. Me alegro mucho de que la tengas controlada.
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