Grabación

Las otras consecuencias de la crisis

Un home studio

Por Sergio Castro

La llamada CRISIS, un invento que parece habernos sido impuesto por los poderes fácticos del planeta (léase la banca y las financieras que compran a la clase política) no ha sido el principio de la gran depresión en la industria del audio y, principalmente, en los estudios de grabación. Eso ha empezado unos años antes en realidad, con una sucesión de inventos que, primero, abarataron los costes de producción de los soportes musicales, después democratizaron el acceso a los equipos de grabación y producción, acelerando la caída de precio del alquiler de estudios profesionales hasta límites insostenibles —con la consecuente dificultad en mantener la inversión, la calidad de los servicios y, más que todo, el buen estado de la maquinaria— y, por último, introdujeron los codecs de compresión y sus derivados (mp3, etc) que llevaron a la extinción sistemática de las compañías de discos.

No se entienda que nutro alguna especial simpatía por las discográficas —yo que las he sufrido años seguidos desde el final de los 60 hasta no hace mucho—, pero mi última experiencia discográfica demuestra bien que sin el apoyo de una estructura de ese estilo, las obras se quedan en almacén y pierden “validez”, aunque los nuevos “amos del universo” nos quieren convencer de lo contrario. Por otro lado, los derechos y los royalties reciben ahora bastante peor trato que el de que nos quejábamos hace una década atrás. Por eso creo que hemos sufrido una regresión, no muy distinta a las que, todos los días, asistimos a nivel social.

De cualquier modo, lo peor del mp3 no ha sido la ruina de los distribuidores de música. Eso ha sido un efecto colateral y era algo previsible. No, lo peor ha sido que, a la consecutiva desaparición de las más diversas compañías discográficas, ha correspondido un creciente control de la distribución por parte de los gigantes de la informática y, al crearse una especie de monopolio compartido (y consentido), no nos queda más, a los consumidores, que tragar con las condiciones que nos impongan y la calidad que “ELLOS” entiendan ser la “adecuada”.

Uno de los primeros resultados ha sido la “baja de la guardia” por parte de la comunidad afecta al audio y a la música en general, en lo que se refiere a la calidad sónica de lo que escuchamos, pero la más tremenda consecuencia está siendo la (de)formación de las nuevas generaciones que, en el espacio de poco más de una década, han perdido completamente las referencias y han aceptado como “gran calidad” de reproducción lo que sale a través de los auriculares de los smartphones y de los ordenadores.

Si algún efecto inmediato ha tenido este nuevo paradigma, ha sido el de crear el caldo de cultivo para la aparición de los anunciados “estudios de grabación de bajo coste” —en realidad, a precio de saldo—. Con un ordenador de sobremesa y un par de micrófonos de dudosa procedencia, conectados a través de un interfaz de una famosa marca Alemana de calidad mediocre, todo dentro de una habitación o de un garaje forrado ya sea con cortinas o con las famosas hueveras y tenemos un estudio de grabación. Grabamos por un precio fijo/canción y, como apenas tenemos gastos fijos mensuales, nuestro estudio nos da para las birras y alguna que otra pequeña extravagancia cada dos por tres. En 3 meses nos hacemos con una cajas auto-amplificadas, que las hay en el mercado por 399€ la pareja, y subimos de nivel. Ya somos un estudio de mezcla, pues ya tenemos escucha y dejamos de lado los auriculares. Acto seguido, le pillamos el punto a la escucha y a la habitación —un par de colchones en las esquinas frontales, por detrás de la escucha ayudan— y nuestro amiguete, especialista en crackear software, nos trae el último plugin de dinámica y... ¡somos la hostia! ¡Hacemos mastering! En el Facebook, por debajo de nuestra oferta de “Estudio de Grabación” ya podemos hasta poner: Calidad Profesional.

Todos conocemos alguien que lo está haciendo aún más barato que alguien que ya lo hacía muy barato. ¿Que el resultado no será muy bueno? Bueno, ¿qué más da? Al final, ¿donde lo van a escuchar? En la radio, con un poco de suerte. Sí, pero la radio lo comprime a tal punto que todo suena igual de aplastado. Además, la gente cada vez escucha menos la radio. O la escucha on-line a través de los mismos aparatos con que se baja la música. Esta parece ser la realidad, y se cambia, me temo que solo pueda ir a peor.

¿Consecuencias del nuevo paradigma? Pues unas cuantas:

La primera ha sido la globalización de la distribución musical, con las ventajas y desventajas que eso pueda acarrear. ¿Que cualquiera puede hacer llegar, con la velocidad de la luz —literalmente— su música a las antípodas y, en un ápice, recibir 1000 “me gusta” en un mismo día y 100.000 a lo largo de un par de meses? ¡Sí, es verdad! ¿Pero va esto a traducirse en algún retorno para el creador/ejecutante de la obra? Esto es, ¿el músico que compuso el tema va en realidad a ser capaz de vender su trabajo y (sobre)vivir de él? Es que la Red nos da esa sensación, muchas veces, pero bien analizado el caso, sólo suele ocurrir cuando una de las grandes distribuidoras se interesa por tu producto y automáticamente te “contrata”. Por lo demás la Red distribuye y “protege”, cobrando bien por ellos, a los artistas consagrados que han entrado por el aro o que ya estaban amarrados a las 2 grandes discográficas que, in extremis, se han subido al carro de la distribución on-line.

Lo que pasa en los grandes concursos televisivos o en los reality-shows dedicados a la “música” (y lo pongo entre aspas con intención) también es sintomático. Los contratos de esos concursos que me han pasado por las manos, plasman poco menos que la aceptación de un estatuto de esclavitud.

La salida para la inmensa mayoría de los músicos —principalmente los que no se alinean en la misma cantiga pop de refrán facilón—, es tocar en bares donde, en esta década, cobran menos que en la anterior y mucho menos que lo que se cobraba en la que le precedió. Esto si no te cobran el alquiler de la sala y te “permiten” que les animes la noche y predispongas la clientela para “asaltar” el bar unas cuantas veces. Alternativamente, puedes engrosar el cartel de algunos festivales, por una sopa y un par de sandwiches.

Esta es la cruda realidad de una buena parte de la música, a día de hoy. Si la música está enferma, la grabación de la misma solo puede sufrir contagio. Y eso se traduce en la desaparición de los espacios adecuados para grabarla y preparar su distribución en condiciones mínimamente aceptables. ¿Qué digo? En condiciones, punto.

En la primera mitad del siglo pasado se grababa directamente al disco y la calidad era la posible, dado el medio. Luego con la cinta magnética se descubrió que podíamos manipular la amplitud (volumen) de nuestra grabación y evitar sobremodular el medio final de distribución —el vinilo—. Más tarde volveríamos a la grabación directa sobre el disco de metal que serviría de molde a la galleta de vinilo, pero, entonces, la eficiencia de los compresores y demás aparatos de pre-amplificación nos aseguraban el éxito. Durante casi 5 décadas la filosofía por detrás de las varias industrias involucradas era la EXCELENCIA, porque sí y porque el consumidor lo exigía. Alguno, hasta se compraba un sistema millonario de alta fidelidad, donde cualquier pequeña distorsión o fallo de grabación era inmediatamente detectable.

Fue así que asistimos al aparecimiento de marcas como Neve, Helios, SSL, Raindirk, API, Amek, Harrison, MCI, Ampex, 3M, Studer, Otari, Universal Audio, AMS, Fairchild, Summit, Tube-Tech y un largo etc y, con ellas el audio y la música han conocido una época dorada.

Y, avanzada la segunda mitad del siglo, el digital echó la cabeza y una mano llena de esperanza en superar el silencio del Dolby SR, la resolución y detalle de los micros y previos más sofisticados o la dinámica de las máquinas de cinta más avanzadas, y mientras nos distraíamos debatiendo nuestras justificadas dudas sobre los niveles adecuados de grabación, la velocidad de muestreo o la cantidad de bits para una dinámica superior a de la maquinaria analógica, nos pasaron por la derecha, el ADAT, el TDIF, los conectores Toslink, los Sub D que hasta entonces solo se usaban en las impresoras y, cuando nos dimos cuenta, se habían instalado en los mejores lugares y en la casa de las “mejores familias”. De ahí al mp3 y al DAB (Digital Audio Broadcast) ha sido un paso. La filosofía del “suena bien c.b.p.” se había instalado, para júbilo de los contables y sus amos, ante la pasividad de los ingenieros y la rabia de los músicos.

 

Artículo reproducido con permiso desde la fuente original (Reflexion Arts)

Sergio Castro, músico, compositor, productor discográfico e ingeniero de sonido durante más de 30 años, fue miembro fundador o integrante de grupos musicales como Psico, Arte & Oficio, Trabalhadores do Comercio y Stick (en Portugal) o Semen Up y Bombeiros Voluntarios en España, con los cuales ha grabado y producido más de 30 discos originales.

En 1979 funda la empresa de sonido MUSO, la primera compañía de PA verdaderamente profesional en Portugal. Participó con Philip Newell en la construcción de sus estudios de Vigo, Planta Sónica, y en la publicación de diversos artículos de prestigio en el campo de la acústica y la grabación. Es miembro del Institute of Acoustics (MIOA) y forma parte del cuadro directivo de la sección Española del AES.

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Comentarios
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    #1 por --383713-- el 12/09/2014
    bien dicho :bua:
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  • #2 por Malve el 12/09/2014
    Gran artículo. Aunque igual hay lío. :desdentado:
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    #3 por --531287-- el 12/09/2014
    la crisis,gran invento.
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    #4 por --531287-- el 12/09/2014
    desde luego la industria de la música,cine y espectáculo siempre a sido de las mas frágiles y ahora a sido de las mas castigadas,hoy en día poder trabajar de músico o algo relacionado con eso es de tener muchísima suerte incluso diría que es un trabajo elitista que o eres muy muy bueno o tienes que tener mucha pasta para poder acceder a ello,es una pena que destruyan la cultura de esa manera,no se que sera de las generaciones venideras.
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  • #5 por GrinSPhere el 12/09/2014
    Buen articulo. Que triste todo.
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  • #6 por pion3_3r el 12/09/2014
    Realmente es algo complicado, porque gracias a la digitalizacion, ha hecho que gente como yo, pueda grabar sus canciones y que no sea algo que solo pueden hacer la gente que dispone de mucho dinero.
    El gran problema, no es la calidad de sonido, el gran problema es la calidad musical, por si no me seguis, me refiero a generos como el electro latino, reggaeton, y sus "artistas" como juan magan, el cual estuvo en un programa de la voz, el cual no le deberian ni haber dejado pasar, sino, ved alguna "actuacion en vivo suya"...
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  • MOD
    #7 por Soyuz el 12/09/2014
    #6 Por favor no cambiemos de tema ;) Independientemente de la calidad de cierto tipo de artistas, el artículo está muy centrado en la grabación y la calidad de sonido, así como en la distribución de música. Aprovechemos para hablar sobre eso.
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  • #8 por pablo el 12/09/2014
    Yo estoy de acuerdo en casi todo... menos en que la música como tal esté en crisis. Ahora por un bolo se gana menos que hace 10 años, pero hay hoy día un nivel mucho más alto en los músicos.
    A nivel académico también las posibilidades son ahora muchas más y mejores. Me acabo de inscribir en el ESMUC en un master universitario de flamenco... esa posibilidad hace años no existía, todo pasaba por la música clásica, ahora puedes obtener un grado en músicas tradicionales, en jazz, en música antigua... Luego a nivel de instalaciones y recursos, aluciné al ver el ESMUC comparado con el Conservatorio Municipal de Barcelona donde yo había estudiado... y el plantel de profesores de primera.
    Los que estamos en crisis económica somos si acaso los músicos... a este paso habrá que formarse en España y luego elegir uno de los tres caminos posibles: por mar, tierra o aire, y buscarse la vida en otros lares :manso:
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  • #9 por sapristico el 12/09/2014
    Coincido en cierto spuntos de la coyuntura para el análisis pero no en el causa efecto...muy reduccionista.

    Jamás he visto a linotipistas, diseñadores y fabricantes de máquinas de escribir o secretarias transcriptoras quejándose en masa o como colectivo de la invención del ordenador y los procesadores de textos o las impresoras...

    No tiene sentido...como no lo tiene seguir cobrando medio mal por meter a hombres en minas en según qué rincones del planeta...

    Que los sistemas modernos de producción requieren y usan robots para precisión y velocidad en el montaje no implica sino que necesitamos menos soldadores o atornilladores de carrocería...y más diseñadores, mantenedores y operadores de robots...

    Otra cosa es lo que esa fuerza d etrabajo se valore o no, lo que se invierta en esa nueva formación y cómo se pague...que es parte de los males modernos de la transnacionalización, pero tb tiene mucho de local e idiosincrasia...como los tejidos empresariales-industriales que albergan o potencian este tipo de avances y desarrollos.

    El problema es que en general y en todos los concretos el respeto, valoración y cobropago en casi cualquier labor en España...pero especialmente en la sprofesiones liberales, es nefasto. Es cultural...y por eso es difícil que se prospere comercialmente si no se pertenece o participa en el reducido circo de turno. En otros ámbitos la auténtica competitividad, el mecenazgo o la mera decencia socieconómica calvinista...permite un cierto equilibrio mayor.

    Si volvemos a lo global y a cómo ciertas tecnologías replantean ciertas economías y formatos de producto, trabajo, remuneración...Sí, hay un sistema oligopólico en la distribución de contenidos...pero tb hay un soporte tecnológico simplificado y mucho más accesible para muuuuuuuuuuuuuuuuuchos más artistas y creativos...otra cosa es que eso según países viva en un amateurismo económico continuo, o que convenga que en una familia exista una economía más estable con uno de los miembros como trabajador por cuenta ajena...que siempre da esa estabilidad de "otras economías"...sus valores añadidos, de mercado, y todo lo que implican.

    El problema no puede ser nunca el MP3, ni siquiera las redes de distribución del mundo cibernáutico del siglo XXI...porque eso surge de hecho de la necesidad de compartición y colaboración en conocimiento entre las instituciones universitarias e investigadoras del planeta...

    El problema o los problemas sopn más bien de índole humana y su gestión sociocultural, moral o económica de esos medios...y sus fines.

    As usual...en la llamada Historia de la Humanidad.
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  • #10 por Fj Martin el 12/09/2014
    Se ve que tiene experiencia y conocimientos,también prejuicios, y qué que ahora todo el mundo acceda a herramientas para hacer música, mejor más posibilidades de que salgan valores nuevos ó que vamos a escuchar a rolling stones y beattles toooda la vida,yo te aseguro que aparte de no adaptarse las discográficas y apoyar a los músicos y no a quien pone la pasta,la música ha pasado de un bien cultural a un bien de consumo,de algo con simbología a un refresco de cola,te quitala sed y tiras la lata...y eso amigo no es culpa del músico como forma de vida :birras:
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  • #11 por Fj Martin el 12/09/2014
    Ah perdón con respecto al sonido yo que he oído desde vinilos de mi hermana,yes,génesis,alan parson,etc a gregg karukas,norman brown ,etc de hoy en día, sonido de calidad con buenos ingenieros de sonido sigue habiendo, que igual que hoy todos son dj,también hay mucho que se creen ingenieros de sonido,dicho esto,la juventud de hoy en día nacida con el mp3 y los éxitos del momento,la calidad sonica se las trae al pairo
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  • #12 por Chus el 12/09/2014
    La industria de la música está en constante cambio y esto no pasa solo con la música, los que mejor sepan adaptarse sobrevivirán y los que intenten aferrarse al pasado tendrán los dias contados.

    Cuando una cosa acaba otra empieza. Espero que la mayoria de técnicos, músicos y demás implicados en la industria encuentren un hueco dentro de este cambio.

    Saludos!
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  • #13 por auremedina el 12/09/2014
    Bienvenido al siglo XXI. A la era tecnológica. Eso mismo lo podría haber escrito el señor que se dedicaba a hacer ruedas de carro, hasta que llegaron los malditos motores de vapor, de gasolina que se cargaron su "empresa".
    Toca adaptarse a los nuevos medios. Igual que antes la tecnología de grabación evolucionó de grabar directamene a disco hasta que mejoró la tecnología lo hará la tecnología digital, pero muchísimo más rápido. Te aseguro que en menos de 10 años tendremos la posibilidad de grabar y reproducir con una calidad "asombrante". Ahora, son los profesionales los que tienen que evolucionar con la tecnología y no andar llorando porque los tiempos pasados fueron mejor.
    Los más listos (Spotify, por ejemplo) ya están sacando tajada del nuevo pastel. En vez de quejarse empiecen a buscar soluciones como montar un servidor español para la distribución de música española, por ejemplo. Estudios de grabación digitales... en fin.
    Es la hora del bit, no del beat.
    :hola:

    Espero que nadie se moleste, lo digo sin acritud.
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  • #14 por farmer el 12/09/2014
    Gracias por el artículo Sergio, lo has explicado muy bien, lo llevamos sufriendo hace años, incluso yo diria que antes de la crisis ya se empezó a notar.

    Ahora nos toca a todos reflexionar y tomar decisiones, cada uno en su casa sabrá lo que debe o puede hacer pero creo que todos juntos podríamos actuar con más fuerza y eficiencia.

    En todos los negocios hay cambios históricos que modelan o transforman el sector. El problema en este caso, a mi entender, es la nula actuación de la administración pública. Creo que se debería actuar en 2 direcciones:

    1-La música es cultura y como tal se debe tener en cuenta y adoptar medidas para protegerla, promocionarla.

    2- Este trabajo, como cualquier otro, esta sujeto a unas leyes: seguridad social, facturas, IVA, IRPF, etc. ¿Porqué demonios nadie hace nada al respeto?, ¿porqué yo tengo que pagar mi seguridad social cada mes (262 euros) mientras el vecino (que en algunos casos dice ser músico o productor "profesional" cuando en realidad trabaja en otra cosa) no paga impuestos y nadie le dice nada? Para mi ese es el auténtico mal del sector.

    Una de dos o nos tratan como al resto de sectores profesionales exigiendo la misma legalidad o que legislen de forma diferenciada teniendo en cuenta que es un sector con necesidades y características muy especiales. Pero lo que están haciendo es lo peor, se nos trata con la mas absoluta indiferencia. Como a la prostitución, esto es un campo abonado para el dinero negro y el trabajo clandestino y nadie hace nada.
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  • #15 por javiersalso el 12/09/2014
    Muy buen artículo. Esto sucede en todos los sectores, no solo en la música. La caida de precios en España solo lleva al detrimento de las cadenas finales de los productos, además el "la calidad no importa" es el común denominador de la gran mayoría de los productores. Sino de qué se va a mezclar una película el portátil de cualquiera para luego en una semana repasar en una sala homologada Dolby.El problema es que el consumidor es el que manda y normalmente depende sobre que tipo de productos consumen no es un público exigente en absoluto, ni en cuanto a calidad musical ni de producción en cuanto a la cadena de sonido. Es increíble escuchar discos de los 70 con una calidad muy superior a producciones actuales en todos los aspectos. Pero hay poca gente que se "siente" a disfrutar realmente de un disco, la gran mayoría se ponen "ruido" de fondo, que consumen como las palomitas en el cine, dejando todo el suelo perdido de temas que solo escucharon durante unas semanas.
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  • #16 por EDDDU el 12/09/2014
    Es fácil entender su posición: casi siempre ha distribuido marcas buenas de equipo para estudio pro. Creo que se ha pasado un poco con RME. En todo lo demás, completamente de acuerdo, pero es adaptarse o morir.
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  • #17 por autoy el 12/09/2014
    Escucho a diario musica nueva en Bandcamp y Soundcloud, producciones de nivel altísimo en comparación con lo que se hacía en los 90 a nivel indie y amateur. Hace décadas que no veía una escena más prolífica, boyante e interesante que la actual, desarrollada totalmente al margen de estudios, sellos y managers.
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    #18 por --18553-- el 12/09/2014
    El problema es que no es posible que el público final repare en la diferencia de calidad.
    Si no es palpable para ellos, es realmente difícil que exijan más... y que tal vez estén dispuestos a pagar más, con lo que los artistas podrían necesitar ir a la máxima calidad en grabaciones.
    Una vez que el público final valida la situación que hay, no se puede hacer nada.
    Y esto por qué es?
    Pues porque al público se la suda todo, se la suda lo que pasa en su país a pesar de lo que parece que le indigne lo que sale en las noticias...y no hace nada...
    Cómo entonces podrían "concienciarse" respecto a plantearse calidades en la música que escuchan? Tal vez leyendo artículos como este?
    Pues va a ser que no, que la gente no está interesada en lo que le afecta directa y dramáticamente (o no hace nada dentro de lo que esté en su mano)... así que creo que no se puede esperar interés ni acciones en asuntos como éste.
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  • #19 por Malve el 12/09/2014
    #13

    "En vez de quejarse empiecen a buscar soluciones como montar un servidor español para la distribución de música española, por ejemplo. Estudios de grabación digitales... en fin."

    Sí, y todo eso lo pagas con los suculentos royalties que deja Spotify a los artistas, y por ende a los técnicos, y con las "inversiones" que páginas como DilanDau hacen en la industria, ¿no?

    Sin contar que el artículo se centra mayormente en la calidad de sonido de la música actual.

    ¿Igual te crees que en España los estudios no se han adaptado o que no hay estudios digitales?

    El problema es que bien por lo poco rentable que es el mercado musical hoy día (a pesar de que todo el mundo tienes sus teléfonos llenos de música), por la poca exigencia de calidad que se le pide a la música hoy día, o por la competencia desleal de muchos, los estudios serios y de calidad no son rentables.
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  • #20 por pablo el 12/09/2014
    Alguien escribió:
    2- Este trabajo, como cualquier otro, esta sujeto a unas leyes: seguridad social, facturas, IVA, IRPF, etc. ¿Porqué demonios nadie hace nada al respeto?, ¿porqué yo tengo que pagar mi seguridad social cada mes (262 euros) mientras el vecino (que en algunos casos dice ser músico o productor "profesional" cuando en realidad trabaja en otra cosa) no paga impuestos y nadie le dice nada? Para mi ese es el auténtico mal del sector.


    Y lo mismo podría decirse del tema de la grabación, mezcla, masterización... si uno se anuncia diciendo que es productor, ingeniero de sonido... no digo exigir titulaciones, porque hay gente con mucha experiencia y profesionalidad y sin título, pero que le pidan su recibo de autónomos, facturas del software legal con el que trabaja... el intrusismo es muy fácil de frenar, sólo hace falta tener la intención de hacerlo.
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  • #21 por handrex el 12/09/2014
    Articulazo. Coincido plenamente en todo
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  • #22 por pablo el 12/09/2014
    La verdad que a nivel casero se mejoró desde cuando usábamos los multipistas sobre cinta cassette de metal (que viejete soy, gg). El problema es que ahora la gente se cree que con un portátil y 600 euros extra de inversión puede hacer grabaciones de nivel, antes sabíamos que lo que hacíamos era una maquetilla, y a nadie se le ocurría meterlo en un disco comercial.
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  • #23 por MartinSpangle el 12/09/2014
    Vivo leyendo esto de que hay un gran nivel en los músicos. Daría la impresión de que me meto en cualquier garito a escuchar cualquier grupo y será la hostia. Nada más lejos de la realidad (al menos en España). La verdad es que el 99,9% es morralla, y dentro de la morralla lo peor suelen ser los músicos que "creen" que tocan bien, y son más aburridos que chupar un clavo. Los músicos realmente buenos logran superar las limitaciones de los medios y proveen siempre una experiencia excelente independientemente del medio o la forma en que se los grabe.

    Cuando hay buenos músicos - buenos de verdad, de los que te hacen sentir cosas inverosímiles cuando escuchas su música - el sonido es la guinda del pastel, nada más. O de verdad creeis que un mp3 suena peor que una cinta de cassette, que es realmente como se escuchaba música en los 80? O que un vinilo puesto en lo que eran el 90 % de los aparatos caseros suena mejor que un iPod? Si es así, os lo tendríais que hacer ver.

    Hacer buena música si tenéis talento, dejar de dar la lata si no lo tenéis, esto resulta cansino ya.
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  • #24 por pablo el 12/09/2014
    Martín, es que hay demasiado garitos y mucha gente tocando gratis... pero en Barcelona si vas al Jamboree por ejemplo, sólo vas a encontrar gente buena... luego que te guste su estilo es otra cosa ;)
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  • #25 por djfavio el 12/09/2014
    Enorme! bien, bien hablado Sergio!
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