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El sonido de las ondas gravitacionales (el auténtico y el manipulado)

Ondas gravitacionales

Como todos sabréis, ayer se hizo un trascendental anuncio para la física: el LIGO (Laser Interferometer Gravity Observatory) confirmó la detección de ondas gravitacionales procedentes de la colisión de dos agujeros negros, un evento de proporciones inimaginables —la masa de tres sistemas solares se convirtió en energía pura en una décima de segundo—. La existencia de estas ondas fue predicha por Einstein en 1916, y su verificación abre nuevas puertas a los físicos teóricos para la comprensión de los orígenes del universo.

Pues bien; esas ondas vibran a frecuencias que pueden representarse como audibles para el ser humano. Dicho de otro modo: podemos "escuchar" las ondas gravitacionales. Tanto es así que el LIGO, con cierto sentido del humor, ha publicado sus primeras muestras como tonos de llamada, aunque perfectamente pueden utilizarse como samples —ya sabéis la música ambientada o basada en grabaciones del espacio constituye todo un subgénero por sí misma—.

"LIGO funciona mucho más como un oído que como un ojo", dice Scott Hughes, físico teórico del MIT, que pone este ejemplo: "la longitud de las ondas sonoras que salen de tu boca al hablar es tanta como tu altura. Esto permite localizarte a partir de tu voz, pero no tanto adivinar tu forma; para eso utilizamos aspectos como el tono y el ritmo".

Esos principios se aplican igualmente en la astrofísica. Analizando los cambios en amplitud y frecuencia de las ondas gravitacionales, los científicos pueden determinar el origen y características de los objetos y eventos cósmicos que las producen. Por ejemplo, una colisión de dos agujeros negros "suena" como un chirrido; pero si los agujeros negros están girando rápidamente, es como un trinar superpuesto.

Para todo esto, LIGO utiliza múltiples detectores por todo el mundo. "Es como escuchar música. Puedes tener el bajo en el canal izquierdo y la caja en el derecho", dice Hughes. Otros han dicho, con mayor poesía, que las ondas gravitacionales son el latido del universo, y LIGO el estetoscopio.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que los sonidos que se están publicando no se corresponden exactamente con las ondas originales. En este vídeo del Caltech podemos escuchar, nada más empezar, el "goteo" que pasará a la historia, captado el 14 de septiembre de 2015:

Pero no todos saben que esa es una versión modificada; lo que captó el LIGO era en realidad una oscilación de 20 milisegundos —medida con una precisión equivalente a la anchura de un pelo humano en un espacio de cuatro años luz—. El sonido correspondiente tuvo que ser ampliado y exagerado para que pudiéramos oirlo mejor, aunque según explica la científica del LIGO Gabriela González, "cogimos la señal auténtica y la aumentamos un poco en frecuencia, pero el resultado es igualmente auténtico".

La diferencia se puede apreciar en este vídeo:

Fuentes: The Atlantic | BBC | Vice | The New York Times

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