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Soyuz

Blog

  • Oct
    25
    2006

    Prueba de videoclip

    por Soyuz el 25/10/2006

    Os presento la nueva funcionalidad de vídeo Youtube en los blogs Hispasonic (hasta ahora sólo implementada en los foros). Esta opción es muy interesante para presentar...

  • Dec
    14
    2005

    Recordando Zona ISIS

    por Soyuz el 14/12/2005

    Ahora que se va acercando el cuarto aniversario de Hispasonic, es buen momento para echar la vista atrás y contemplar el camino recorrido.

    Aunque la primera noticia publicada en Hispasonic data de la Nochevieja de 2001, todo empezó mucho antes, con el nacimiento de una pequeña web temática dedicada a una tarjeta de sonido.

  • Oct
    11
    2005

    El pasado sábado 8 de octubre quise alcanzar con un amigo la cumbre de Peña Trevinca, la más alta de mi tierra (aunque la compartimos con Castilla y León). Iba a ser un bonito y largo paseo por todo el entorno del Lago de Sanabria y su Parque Natural, con una sencilla ascensión final, aunque bastante pronunciada.

    Pero en vez de eso, me encontré con 1/3 del parque en llamas. En la foto, tomada por nosotros allí mismo, podéis haceros una idea de la devastación. Todo estaba carbonizado, hasta donde alcanzaba la vista.

    Un retén de bomberos nos cortó el paso y nos prohibió acercarnos a la cumbre, que en ese preciso momento ardía por los cuatro costados. Ni siquiera pudimos ver la montaña a lo lejos, por culpa del humo.

    Qué pena.

    http://www.estrelladigital.es/articulo.asp?sec=esp&fech=10/10/05&name=zamora

  • Sep
    26
    2005

    Cruz en la cumbre

    por Soyuz el 26/09/2005

    En la cumbre más alta de Picos de Europa, Torre Cerredo (2.648 metros), me encontré con esta cruz de hierro. Su placa rezaba así:

    --------------------------

    Acercarse a las cumbres y tocar el cielo

    Ascender poco a poco y al final poder verlo

    Coger las flores con gran sentimiento

    Ver el mundo desde arriba y sentirse contento

    12 de julio de 1998

    Jorge Sánchez Vizcaíno

    Todo principio tiene un fin

    Todo [un] sueño un despertar

    Has vivido ya tu vida

    Y en la nuestra siempre estás

    Te queremos, los tuyos

    --------------------------

    Se refiere a uno de los últimos accidentes mortales que sucedieron en esta cumbre aparentemente sencilla, pero cuya trepada final puede ser escalofriante para los no iniciados. Como en cualquier otra cumbre de los Picos, un paso en falso puede ser fatal. Para daros una perspectiva, las nieves que se ven en la foto estaban 500 metros más abajo.

    Creo que es un material inspirador para cualquier artista, aunque la poesía sea sencilla. Estoy dándole vueltas a un tema sobre esto.

  • Apr
    9
    2005

    The third is the piggiest

    por Soyuz el 09/04/2005

    Finales de los 80. ¿El tercero es el más cerdo¿, ese era el nombre de mi primer grupo mínimamente serio y organizado. De izquierda a derecha: Diego (guitarra), yo mismo (batería), Marcos (voz) y Óscar (bajo). La foto superior iba a ser la portada de nuestro gran disco de lanzamiento :D Sonábamos como un batiburrillo de U2, Waterboys y Heavy Metal de los 80. Nos empeñamos en hacer letras en inglés... nuestro tema más reseñable fue ¿Romanic walls¿, del que sólo quedan recuerdos. Nuestro mayor evento... telonear al grupo local ¿Herdeiros da Crus¿ en el Festival da Fervenza, en Mazaricos (A Coruña). Hubo ciertos problemas de nerviosismo primerizo e ingesta de alcohol, todos lo hicimos fatal y los abucheos no faltaron :) ¡Bajamos del escenario al cuarto o quinto tema sin oir un solo aplauso! Qué tiempos...

  • Jan
    15
    2005

    Los sonidos de Titán

    por Soyuz el 15/01/2005

    En una misión histórica, la ESA ha conseguido posar una sonda en la superficie de Titán, la luna de Saturno. La foto que podéis ver arriba nos muestra la superficie, de tono anaranjado, donde al parecer, fluye metano o etano líquido.Lo más espectacular, sin embargo, son los sonidos que grabó el sistema HASI (Huygens Atmospheric Structure Instrument). Aquí tenéis una primera muestra; es un montaje de varios samples tomados en distintos momentos durante el descenso a la superfice. Este es el sonido ambiente de otro mundo:http://esamultimedia.esa.int/images/huygens_alien_winds_descent.mp3Y aquí teneis una conversión sonora del radar de la sonda. Notad como el pitido se acelera cuando se va acercando a la superficiehttp://esamultimedia.esa.int/images/huygens_alien_winds_descent_radar.mp3Todo sobre la misión Cassini-Huygens:http://www.esa.int/SPECIALS/Cassini-Huygens/

  • Oct
    28
    2004

    A mediados de los años 60, los planificadores de las misiones a ambos lados del globo empezaron a preparar el camino para hacer viajes a las estaciones espaciales y a la Luna. El siguiente round de vuelos incluiría no sólo tripulaciones de varias personas, sino actividades extravehiculares (EVA, el famoso paseo espacial) y tambien acoplamientos. Todo esto requería una ingeniería mucho más compleja de la que habían empleado los programas Vostok o Mercury.

    Los soviéticos volvían a tomar la delantera. El 12 de octubre de 1964, la nave espacial rusa Vosjod 1 colocó a tres hombres en órbita durante veinticuatro horas, algo histórico. La Vosjod 2, lanzada cinco meses después, marcó otro hito: el primer paseo espacial, una EVA a cargo del cosmonauta Alexei Leonov. Esta gesta demostró que la URSS se encontraba todavía a un paso de gigante por delante de los norteamericanos.

    Pero este fue el último vuelo soviético tripulado durante dos años. Hoy en día se cree que las misiones Vosjod, aunque impresionantes, pudieron costar la Luna a los soviéticos, debido a que obligaron a sangrar recursos de otros desarrollos tecnológicos más necesarios. Y para hacer peores las cosas, Koroliov -el espíritu guía del programa espacial de la URSS- murió a principios de 1966.

    Los EE.UU., presionados por la decisión de su presidente de alunizar antes del final de la década, acometieron el programa Gemini, llamado así porque sus ejercicios requerían dos astronautas. La Gemini 12 concluyó este período con gran éxito: los americanos tenían ya todo preparado para llegar a la Luna despues de múltiples experimentos de acoplamientos y EVAs. Llegaba el momento del programa Apolo.

    El Apolo 1 fue una gran tragedia: el 27 de enero de 1967, sus tres ocupantes (Gus Grissom, Roger Chaffe y Edward White) murieron asfixiados durante una prueba en tierra por un incendio que se produjo dentro de la cápsula, de la cual no pudieron salir. Sólo unas pocas semanas antes, un extrañamente profético Grissom había dicho: "esperamos que si nos ocurre algo esto no retrase el programa".

    Y no hubo retrasos. El Apolo 7 fue ya un vuelo virtualmente perfecto, pasando casi 11 dias en órbita. Y a primera hora de la mañana de la Nochebuena de 1968, el Apolo 8 rodeaba la Luna con Frank Borman, Jim Lovell y William Anders. El Apolo 9 probó el novedoso módulo lunar (LM) en la órbita terrestre. El Apolo 10 probaría maniobras de cita espacial con el mismo LM, ya en órbita lunar.

    A mediados de 1969, todo el equipo y procedimientos posibles habían sido probados satisfactoriamente. La siguiente misión, el Apolo 11, intentaría posarse en la Luna. El 16 de julio amaneció cálido y despejado; en la parte superior del humeante Saturno V se hallaban los tres astronautas que harían historia: a la izquierda en el módulo de mando (el Columbia) estaba el comandante Neil Armstrong, piloto de pruebas; en el centro Buzz Aldrin, saltador de pértiga colegiado y piloto de cazas; y a la derecha, Michael Collins, piloto de pruebas y campeón indiscutido de balonmano entre los astronautas. Collins estaba destinado a quedarse atrás en el módulo de mando mientras sus compañeros bajaban a la superficie lunar. La elección de estos hombres fue puramente casual, ya que no se sabía de antemano qué misión Apolo iba a ser la que llegase al objetivo final.

    A las 9:32 de la mañana, el impulsor rugió a la vida y se elevó sobre la plataforma de lanzamiento. A los 100 kms se desechó la torre de escape, y al cabo de doce minutos la tercera fase cortó sus motores. El Apolo 11 estaba en órbita a 180 kms. de altura. Tras un par de horas de inspección y controles, se volvió a conectar el motor de la tercera fase para dirigirse a la Luna, al Mar de la Tranquilidad, una zona situada algo a la derecha del centro de nuestro satélite tal y como lo vemos desde aquí. Tras abandonar la tercera fase, los astronautas situaron el módulo en el giro estándar barbacoa, una maniobra que hacía girar el vehículo una vez cada veinte minutos para distribuir el calor del sol uniformemente por su superficie. En ese momento, quedaron libres para contemplar cómo por una ventanilla la Tierra se hacía mas pequeña y, por otra, la Luna se hacía más grande.

    Al cuarto día de viaje, llegaron a la órbita lunar. Allí tenían que descansar nueve horas completas para la jornada histórica del día siguiente. Pero tuvieron problemas para dormir. Quizá el más preocupado era Michael Collins, aterrado ante la posibilidad de dejar abandonados a sus compañeros en la Luna y volver solo, si algo fallaba.

    En su décima vuelta alrededor del satélite, Armstrong y Aldrin entraron en su LM, el módulo lunar... el Eagle. Dos órbitas más tarde se separaron del módulo de mando y conectaron el motor de descenso. A unos sesenta metros de la superficie, Armstrong se dio cuenta de que el ordenador iba a bajarles sobre un campo de grandes rocas. Se hizo con el control manual del aparato y lo encaminó a un lugar más liso. Cuando quedaban menos de treinta segundos de combustible, una luz azul indicó que las patas del módulo habían tocado el suelo. "Houston, aquí Base Tranquilidad. El Eagle ha alunizado", dijo Armstrong.

    Aunque estaba previsto dormir un poco después del alunizaje, los astronautas estaban tan excitados que solicitaron permiso para iniciar inmediatamente los preparativos para la salida a la superficie. Unos controladores igualmente excitados en Houston no dudaron en aceptar. Aún así, pasaron más de seis horas metiéndose en sus trajes, haciendo comprobaciones y despresurizando.

    Finalmente, Armstrong abrió la escotilla del módulo y descendió, parando a mitad de camino para encender una cámara de TV instalada a un lado de la nave. Al dar el paso final fuera de la escalerilla, dijo una frase ya antes meditada: "Este es un pequeño paso para el hombre, pero un salto de gigante para la humanidad". Y entró en la Historia.



    Tras el éxito total del Apolo 11, los americanos continuaron el programa con nuevos logros y mayores tiempos de permanencia, y hasta dieron paseos en un rover lunar (misiones 15 a 17). Aparte del susto del Apolo 13, que tuvo que volver sin alunizar protagonizando una auténtica epopeya, la misión concluyó con el Apolo 17 dejando un gran sabor de boca en cuanto a experimentos cientificos y, ante todo, logros humanos.



    Los soviéticos alcanzaron grandes logros también con sus estaciones espaciales, los proyectos Soyuz y Mir, y con algunas sondas, especialmente las Venera, que llegaron a Venus y se posaron en su superficie. EE. UU. lanzó también su Skylab y las fantásticas sondas Pioneer y Voyager, que exploraron los planetas lejanos. Ahora van rumbo a lo desconocido, más allá del sistema solar.

    Actualmente, los Estados Unidos dominan el panorama espacial ante la caída de la URSS y la todavía lejana competencia de la ESA (Agencia Europea del Espacio) y los japoneses. Las tendencias nos llevan a una cooperación total: misiones compartidas entre varios países. Es muy destacable el esfuerzo de cooperación entre los rusos y los estadounidenses, colaborando en la estación espacial ISS y en otros proyectos conjuntos.

    Así, la carrera espacial como tal murió con la guerra fría. Fue toda una época de hazañas apasionantes, pero ahora se abre una nueva perspectiva, más esperanzadora, de mayor calado; el esfuerzo conjunto de todos ante el reto de Marte... y más allá.

  • Oct
    19
    2004

    El 3 de noviembre de 1957, menos de un mes después de que el Sputnik apareciera en el cielo, su secuela Sputnik 2 -con la perrita Laika a bordo- entraba en órbita. Evidentemente, los soviéticos estaban preparando un vuelo tripulado, una perspectiva que galvanizó a los responsables de la política norteamericana. En la primavera de 1958, el presidente Eisenhower firmaba el acta de creación de la agencia civil Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio: la NASA. Al cabo de seis meses, un equipo apresuradamente reunido de veinte científicos había planificado el programa espacial de los Estados Unidos para los siguientes diez años.

    Sin embargo, pese a la rapidez con que los engranajes de la NASA comenzaban a girar, los soviéticos dominaron los primeros años de la carrera espacial. La gran mente de la aeronáutica Serguei Koroliov consiguió un logro espectacular tras otro. Además de una serie de sondas lunares no tripuladas, la URSS lanzó el Sputnik 3 en 1958; el satélite pesaba más de dos veces y media lo que el Sputnik 2, y permaneció dos años en órbita.

    Pero luego llegó un traspiés. Muchos observadores esperaban que los soviéticos lanzasen una importante misión no tripulada a Marte en conjunción con la visita del premier Jruschov a las Naciones Unidas en octubre de 1960. Pero aparte de sus zapatazos en la mesa, no ocurrió nada. Pocas semanas más tarde, los soviéticos anunciaron que el mariscal de campo Mitrofan Nedelin, comandante en jefe de las Fuerzas Cohete Estratégicas, había muerto en accidente de aviación. Pero parece ser que hubo más en la muerte de Nedelin que un mero accidente.

    Según diversas fuentes, el comandante, espoleado por los deseos de Jruschov de dar un golpe publicitario ante las Naciones Unidas, decidió lanzar el cohete antes de que hubiera sido completamente probado. La cuenta atrás llego al cero justo después de la puesta de sol de un día a finales de octubre. Siguió un ominoso silencio. El cohete, con 500.000 kilogramos de explosivo combustible, permaneció inmóvil. Una precaución elemental impedía una inspección desde cerca, pero la impaciencia de Nedelin venció, y ordenó a los ingenieros que lo examinaran. Llevaban más de una hora a su alrededor cuando el impulsor estalló en una titánica explosión que debió oirse a más de 100 km. de distancia. En unos pocos instantes de pesadilla, Nedelin y un número indeterminado de miembros del trust de cerebros de la cohetería soviética quedaron calcinados.

    Aún así, estas muertes no frenaron las grandes zancadas de la experimentación soviética. Siguieron lanzando al espacio naves que llevaban un variado zoo de perros, ratones e insectos. Los científicos de EE.UU. sólo podían pensar que la URSS estaba a punto de lanzar una misión tripulada.

    Los Estados Unidos también progresaban: después de los famosos X-15 (aviones tripulados a reacción que llegaron a alcanzar los 108 kms. de altura), llegó el proyecto Mercury. Para seleccionar a los astronautas americanos, se prepararon pruebas tales como una cámara sobrecalentada a 57 grados para probar la resistencia a los shocks físicos. Al final, sólo quedaron siete de 110 candidatos: John Glenn, Leroy Gordon Cooper, Malcolm Scott Carpenter, Walter Schirra, Virgil Gus Grissom, Alan Shepard Jr. y Donald Deke Slayton. Aunque (tras varios vuelos de prueba con éxito) los funcionarios de la NASA anunciaron al mundo su intención de ser los primeros en enviar al primer hombre al espacio, pronto habrían de tragarse sus palabras.

    Yuri Gagarin (en la foto de encabezamiento; nacido en Gzhatsk, a 100 kms. de Moscú) dió una vuelta completa al globo (40.900 kms.) en una cápsula llamada Vostok 1, en una hora y cuarenta y ocho minutos, mientras escuchaba a Tchaikovski. Era el 12 de abril de 1961. Aterrizó sano y salvo en un campo ruso, convertido en héroe nacional y admirado por todo el mundo. Por motivos desconocidos, nunca más volaría en otra misión. Murió en un accidente de aviación en 1968.

    Mientras tanto, los norteamericanos intentaban recuperar la ventaja perdida. Tres semanas y media después del vuelo de Gagarin, colocaban al comandante Alan Shepard, de New Hampshire, en vuelo suborbital. La Freedom 7 catapultaba así a los EE. UU. a la carrera espacial. Poco después, el presidente John Kennedy subía la apuesta: declaró que pondrían a un norteamericano en la Luna antes del final de la década.

  • Oct
    11
    2004

    Los alemanes, al verse derrotados en la II Guerra Mundial, idearon a principios de los 40 unas nuevas armas con las que pretendían asestar un golpe de efecto y recobrar el control de las hostilidades. Eran las Armas de la Venganza, las V-1 y V-2. El primer gran éxito de estos artefactos ocurrió el 3 de octubre de 1942, cuando una V-2 decorada en su cola con los dibujos de una chica, un cohete y una luna creciente (recordando las fantasías de Fritz Lang) se elevó hasta desaparecer de la vista con una aceleración de 1340 metros por segundo. Se alzó hasta una altura de 84 kilómetros antes de volver a caer, a 187 kms. de la base de lanzamiento.

    Estos misiles, letales aunque no muy discriminadores -la precisión era tan sólo de un radio de veinticinco kilómetros-, eran útiles únicamente contra grandes ciudades. Desde septiembre de 1944, andanadas de V-2 fueron lanzadas contra Inglaterra, la mayoría golpeando en y alrededor de Londres, matando e hiriendo a miles de personas.

    A medida que la guerra llegaba a su final, los científicos alemanes Dornberger y Von Braun, responsables de las V-1 y V-2, comenzaron a hablar públicamente sobre las posibilidades del cohete en tiempos de paz como un vehículo de exploración espacial. Von Braun, apesadumbrado por el uso militar de sus ideas, se ganó la enemistad del jefe de las SS Heinrich Himmler, que le detuvo acusándole de traición. Sólo después de que interviniera Dornberger se retiraron dichas acusaciones.

    Los aliados y los rusos seguían muy de cerca los progresos alemanes en este campo, y cuando acabó la guerra se llevaron consigo los despojos. Plantas de fabricación de las V-2, piezas de cohetes, incluso un túnel de viento que fue transportado a White Oak (Maryland) por piezas. Trece años de archivos, ocultados por Von Braun en una mina, fueron tambien a parar a los EE.UU. Los soviéticos, por su parte, descubrieron y se llevaron dos V-2 completamente montadas en Polonia, incluso con sus manuales de servicio.

    Convencido de que se entendería mejor con los americanos que con el Ejército Rojo, Von Braun se encaminó a América con mas de 500 miembros de su personal y sus familias, reanudando sus actividades de investigación en 1945. El objetivo era lanzar un satélite, pero el espacio no era una prioridad militar. Tendrían que aguardar otros diez años.

    La Unión Soviética puso a trabajar a 6000 técnicos alemanes capturados junto a los ingenieros soviéticos apenas terminar la Guerra. Estos últimos habían estado desarrollando en secreto cohetes bajo los auspicios del Estado durante más de una década, siguiendo la estela de Friedrich Tsander. Al morir éste en 1933, el liderazgo de la investigación pasó a Serguei Koroliov, y al cabo de pocos años los cohetes rusos habían alcanzado altitudes de hasta diez kilómetros, casi cuatro veces más alto que el mejor disparo del pionero americano Goddard. Sin embargo, todo se frenó cuando, en una de las purgas políticas de Stalin, Koroliov fue enviado al gulag siberiano junto con centenares de ingenieros.

    Pero los ingenieros de cohetes fueron finalmente liberados en 1946, y nuevos hombres que prestaban mayor atención al programa espacial rigieron el destino de la URSS. Hablamos de Nikita Jruschov, que ansioso por demostrar las proezas tecnológicas de su nación, anunció en verano de 1957 que la URSS pondría un satélite en órbita para el Año Geofísico Internacional. En efecto, los soviéticos habían puesto a punto un auténtico misil balístico intercontinental, el R-7, que fue rediseñado para transportar el satélite.

    Koroliov esperaba sincronizar el lanzamiento para que coincidiese con el centenario del nacimiento de Ziolkovski (el 17 de septiembre de 1957), el auténtico pionero de la investigación en cohetería. Con sólo unas semanas de tiempo, empujó a su equipo hasta el límite. Alojado en una pequeña casa de madera cerca del lugar de lanzamiento, apenas dormía, y sus trabajadores sabían que podía aparecer ante ellos en cualquier momento del día o de la noche. Pese a trabajar casi 24 horas al día, la fecha límite fue imposible de cumplir.

    El 4 de octubre, el cohete estaba dispuesto en la rampa de lanzamiento. Salió disparado hacia las estrellas con una pequeña carga de 83 kilogramos, apodada Sputnik (Compañero de viaje o Satélite; en la foto superior); era el primer objeto construido por seres humanos que orbitaba la Tierra. En los Estados Unidos, los políticos se sintieron impresionados, y los ingenieros de cohetes mortificados. Pidieron sesenta días para colocar otro satélite en el espacio, pero en realidad hicieron falta noventa: el 31 de enero de 1958, el Explorer I (un esbelto tubo de dos metros de largo con un morro cónico que contenía dos radios, dos antenas y cinco kilogramos de instrumentos) orbitaba el planeta. La carrera acababa realmente de empezar.

  • Oct
    4
    2004

    Diseño para Octubre

    por Soyuz el 04/10/2004

    Estoy trabajando en una maqueta que recogerá mi tema "Octubre" remezclado y otros tres temas inéditos. He hecho un diseño sencillo para la portada, que muestro aquí; es un paisaje típico de mi zona, y en él me he inspirado muchas veces para hacer música.

    Si alguien quiere escuchar mis MP3 (está "Octubre", pero el resto no formarán parte de la maqueta), puede pulsar aquí:

    http://www.hispasonic.com/usuario-Soyuz.html