La personalidad y la modulación

09/01/2013 por Juan Ramos

En la música tonal/modal cada una de las notas, y por consiguiente los acordes, tienen un rol muy definido dentro de la escala a la que pertenecen. Desde papeles completamente opuestos como lo son la tónica y la dominante (“ying” y “yang”), pasando por las subdominantes y otras funciones secundarias.

El juego que realiza el compositor con ellas, combinándolas, interviene directamente en las sensaciones que recibimos al escuchar música.

Supongo que a ti también te habrá pasado, al menos en algún momento de tu vida, que en determinadas situaciones, dependiendo de la persona con la que estabas, tu personalidad, tu forma de ser, se veía alterada o condicionada. Aunque solo fuera sutilmente.

Personalmente percibo como con determinada gente me siento más cómodo para hablar de ciertos temas, con otras personas me siento más tímido, con otras más abierto, con algunas llego a creer que soy gracioso, con otras no tengo ni p... gracia.

A las notas musicales y, por consiguiente, a los acordes les pasa algo parecido. Según el tono en el que se encuentre la nota, su función cambia, su personalidad puede ser radicalmente diferente. Su tendencia a moverse en una dirección o en otra puede no ser la misma.

El acorde de Do mayor en el tono de Do es el acorde principal, el acorde de tónica. Ese mismo acorde en el tono de Fa es todo lo opuesto, es el acorde de dominante, su antagónico.

Si dentro de una misma pieza un acorde cambia su “personalidad” es porque estamos modulando. Modular significa cambiar de tono o de modo.  Cuando cambiamos de tono cambiamos el rol, la “personalidad” de cada una de las notas. Cuando cambiamos de modo la “personalidad” de algunas notas puede mantenerse pero su entorno cambia y cambia por tanto la percepción que recibimos de ellas.

Modular alterará la función o percepción de la nota o el acorde. Por tanto invertir este proceso, es decir cambiar la función del acorde o su grado en la escala a propósito, es uno de los caminos para iniciar una modulación.

En cualquier momento podemos decidir que el acorde “X” se convierta en el grado “y” de la escala “Z” y por tanto que ese acorde sea la llave que nos abra la puerta de entrada a otra escala, para así continuar desarrollando nuestro discurso musical en un tono/modo diferente.

Resumamos en líneas generales los aspectos básicos de una modulación:

El proceso modulante puede ser largo o extremadamente breve y pude ser claro o ambiguo.

Puede ser largo si hasta que se consolida la nueva modalidad/tonalidad hay entre medias acordes comunes que podrían pertenecer a cualquiera de las dos. Puede por el contrario ser muy breve si modulamos pasando de un acorde a otro sin (al menos aparentemente) ningún acorde que haga de transición (en los tratados suelen denominarlo acorde “pivote”), en muchas ocasiones el oído las percibe como modulaciones instantáneas.

Las modulaciones pueden ser claras si estas son confirmadas rápidamente por acordes contundentes como la dominante y la tónica. Pueden ser ambiguas si, por ejemplo, algunas de esas funciones principales no se encuentra presente o el contexto no acaba de confirmar la tonalidad de manera “tajante” dando lugar, en algunos casos, a diferentes opciones de interpretación en el análisis.

Las modulaciones más suaves son las que se realizan entre los tonos vecinos o modos relativos ya que contienen muchas notas en común. Son tonos vecinos aquellos que solo se diferencian por una nota, aquellos que están a distancia de quinta ascendente y descendente (os sonará el famoso círculo de quintas) Los tonos  vecinos, por ejemplo, de Do son Fa y Sol. Fa solo se diferencia de Do por un bemol y Sol por un sostenido. El modo relativo más habitual es el menor que se encuentra a una tercera menor descendente. El relativo menor de Do mayor seria La menor.

Antes comentamos que, como ejemplo, el acorde de Do, según entre que acordes se encontraba, podía ejercer roles incluso totalmente opuestos (tónica o dominante). Ampliemos ese ejemplo y observemos otras  escalas en las que nos encontramos, sin demasiada dificultad (entre tonalidades vecinas), con este acorde:

Do mayor:

DO (I grado) – Re –Mi – Fa – Sol –La – Si

Sol mayor:

Sol – La – Si – DO (IV grado) – Re – Mi – Fa#

Fa mayor:

Fa – Sol – La – Sib – DO (V grado) – Re – Mi

La menor natural:

La – Si – DO (III grado) – Re – Mi – Fa – Sol

Re menor natural:

Re – Mi – Fa – Sol – La – Sib – DO (VII grado)

Mi menor natural y armónico:

Mi – Fa# – Sol – La – Si – DO (VI grado) Re/Re#

La lista puede ser mucho más larga si tenemos en cuenta otro tipo de modos (no solo el mayor y el menor) y algunas opciones armónicas más. Lo más importante es tener presente que cualquier acorde puede ser la puerta de entrada de un amplio abanico de universos tonales/modales diferentes

Lo más interesante es que, en teoría (y en la práctica), cualquier acorde formado por las tres notas del acorde triada (sea mayor o menor), con la justificación adecuada (carambolas a cuatro bandas, ya sabéis…) podría formar parte, aunque sea por “los pelos”, de cualquier tonalidad (analizándolo si es preciso como acorde préstamo/intercambio modal, acorde sustituto, etc...) En Si mayor, por ejemplo, Do con la séptima de dominante añadida (Do7) podría ser un IIb7: Un dominante sustituto. En Sib mayor el acorde de Do podría ser un IV grado prestado del modo relativo lidio…

Dicho de otro modo, un acorde mayor o menor cualquiera, ahí donde se le ve, con la compañía adecuada puede llevarnos a cualquier parte.

Juan Ramos

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Comentarios
  • #1 por Mister Carrington el 09/01/2013
    Clarito y divulgativo.
  • #2 por Justingx el 09/01/2013
    Muy bien! Buena analogía de los acordes y las personalidades. ;-)
  • #3 por Sebastian el 09/01/2013
    Muy bueno el articulo, y claro.
  • #4 por Naray el 09/01/2013
    Que de sugerencias en tan poquito espacio.
  • #5 por Fj Martin el 09/01/2013
    ...Simplemente genial y cierto!!
  • #6 por Undertracker el 09/01/2013
    Interesante artículo y muy cierto. Totalmente de acuerdo con lo de la contundencia del acorde cuando tocamos la tónica con su quinta dominante. Es algo que me gusta usar
  • #7 por buendiainside el 09/01/2013
    Muy acertados los recursos pedagógicos. Muy buen artículo!
  • #8 por Héctor Pareja el 09/01/2013
    Estupendo!
  • #9 por Juan Cruz Hernandez el 09/01/2013
    como ya han dicho, esto esta bien resumido pero si quitar las partes mas "esenciales e importantes". Esta excelentemente explicado, en palabras faciles de entender y con unos excelentes ejemplos con Do, espero que los que tenga dudas de como cambiar la tonalidad ya tengan una idea mas clara, gracias por la explicacion !
  • #10 por eliansito el 09/01/2013
    Gracias de nuevo Juan, esto da para probar cosas nuevas muuuucho rato.
  • #11 por A.F. el 09/01/2013
    Bravo!! muy bueno. Como siempre. 1.000 gracias XX
  • #12 por homenaje a tesla el 09/01/2013
    es completamente cierto. se puede conocer a una persona, y que surjan unos acordes. cierto. es genial lo que dices
  • #13 por jitometal el 10/01/2013
    Muy bueno Juan Ramos. Muy bien explicado.
  • avatar
    #14 por --60913-- el 10/01/2013
    Gracias por el artículo! Para el siguiente estaría muy bien si pudiéras explicar estas funciones que pueden tener los cuatríadas. Un saludo!
  • #15 por distante (¬¬') el 10/01/2013
    Claro y conciso. Muy bien.
  • #16 por darrell666 el 10/01/2013
    Que grande el tio!
  • #17 por johnny thunder el 11/01/2013
    Por artículos como este abro hispasonic a diario.
    Grande!
  • #18 por gusflaquer el 12/01/2013
    La excelencia de la explicación, la analogía, una alegría este artículo.-
  • #19 por flutisto el 12/01/2013
    Gracias por el artículo! a mi lo que me pasa es que teóricamente puedo entender las modulaciones, otra cosa es hacerlo con el oído. Es como si veo una frase en otro idioma, puedo usar diccionario para averiguar lo que significa, pero a mi no me sale sin pensar.
  • #20 por robertocisnerosdrkzo el 13/01/2013
    termine mi novia de cuatro años y vuala

    https://soundcloud.com/drunk-fullon


    creo que era lo que sobraba en mi estudio
  • #21 por Joan el 13/01/2013
    Me ha sido de mucha ayuda, realmente vale la pena leerlo!!!

    Gracias Juan!
  • #22 por Inopia el 15/01/2013
    "Supongo que a ti también te habrá pasado, al menos en algún momento de tu vida, que en determinadas situaciones, dependiendo de la persona con la que estabas, tu personalidad, tu forma de ser, se veía alterada o condicionada. Aunque solo fuera sutilmente"..........LO HAS BORDADO!!!!
  • #23 por Naray el 20/01/2013
    Después de unos días reflexionando sobre el asunto. ¡Por favor! subid este trabajo a "contenido destacado". Es fundamental para entender la armonía de forma progresiva y no le sobra ni una coma; a demás está todo lo importante.

    #19
    Es que para que te salga tienes que pensarlo. La cuestión es pensarlo automáticamente, quiero decir que para hacerlo bien de verdad tienes que saber qué nota estás dando y que nota o notas vas a dar con cierta seguridad.
  • #24 por premiere el 23/02/2013
    Más allá de las abstracciones matemáticas y físicas que rigen la armonía musical y el impacto que ésta tiene en algunos lóbulos del cerebro, las inflexiones y el timbre de la voz que tanto caracteriza nuestra expresión son más que análogos a la modulación y el tono de la música que creamos: son una extensión de nuestra percepción del mundo y del universo, y ambas constituyen parte de la proyección de nuestra personalidad.

    Los bebés, al nacer, lloran en la lengua que habla la madre.
    La sensibilidad de este proceso ya es un argumento de autoridad que explica y justifica los dos anteriores y los muchos otros que componen la manifestación de nuestro pensamiento y de nuestras emociones.