Una guitarra que armoniza la tradición y la alta tecnología

La madera natural es lo que da a los instrumentos acústicos su sonido cálido y distintivo, mientras que el poder del procesamiento electrónico moderno proporciona un grado de control sin límites para manipular las características del sonido.

Ahora, una guitarra construida por un estudiante del MIT Media Lab promete proporcionar lo mejor de ambos mundos.

La Guitarra Camaleón (Chameleon Guitar), llamada así por su habilidad para simular distintos instrumentos, es una guitarra eléctrica cuyo cuerpo tiene una sección central extraíble. Esta sección, la caja, se puede cambiar por una hecha de un tipo diferente de madera, o con un sistema de apoyo estructural diferente, o por una hecha de un material completamente distinto.

Luego, el sonido generado es tomado por unos sensores insertos en la misma, y enviado a una computadora, para producir una cámara de resonancia con una forma o tamaño diferente.

Su creador es Amit Zoran , estudiante de Maestría en el Media Lab, quien explica que cada pieza de madera es única y se comportará de una forma diferente cuando forma parte de un instrumento y vibra en respuesta a la pulsación de las cuerdas. Los ordenadores no pueden modelar todos los detalles de esta respuesta única, así que comenzó a experimentar con el diseño de este nuevo instrumento.

"La señal original no es sintética, es acústica", dice Zoran. "Entonces podemos simular diferentes formas, o un instrumento más grande." La guitarra puede incluso simular formas que serían imposibles de construir físicamente. "Podemos hacer una guitarra del tamaño de una montaña", dice. O del tamaño de un ratón.

Además, como la caja es pequeña y poco costosa, en comparación con una guitarra de tamaño más grande, hay una gran libertad para experimentar. "Es pequeño, es barato, se pueden tomar riesgos", dice Amit, quien, por ejemplo, tiene un pedazo de abeto de un antiguo puente en Vermont, de más de 150 años de antigüedad, que tiene previsto utilizar para realizar otra caja. La madera es demasiado estrecha para hacer una guitarra entera, pero lo suficientemente grande como para probarla con la Chameleon Guitar.

Las características individuales de un determinado trozo de madera, a las que Zoran denomina el "valor romántico" del material, "es muy importante para el ejecutante", dice, y ayuda a dar a cada instrumento individual un sonido especial, único. Y el procesamiento digital ofrece una infinita gama de variedades. "Ahora", afirma, "es posible tener las ventajas de ambos."

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