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Ólafur Arnalds y la poética del movimiento

Seguramente muchos acá conocerán el trabajo de Ólafur Arnalds, un músico islandés caracterizado especialmente por realizar atrevidas fusiones entre la música electrónica y la música clásica, jugando roles entre lo multi-instrumental y los procesos tecnológicos, desde donde ha contribuido a diversos proyectos y colaboraciones como aquella que vimos en el documental Press Pause Play, donde colabora con una orquesta clásica a partir de su perspectiva más moderna y demás.

Esta vez hablaremos de un fabuloso trabajo que ha realizado en colaboración con Joachim Sauter y su grupo ART+COM conformado por un grupo multi-disciplinario de artistas, diseñadores y técnicos, unidos en una obra llamada Symphonie Cinétique - The Poetry of Motion que se expone hasta el 28 de este mes en Berlin y que trata básicamente de una relación entre bellísimas esculturas en movimiento que buscan "explotar la sinergia poética entre la música y el movimiento mecánico en el espacio". Todo el proceso ha sido logrado en una colaboración meticulosa entre los artistas quienes estuvieron en residencia creando y concibiendo la integración del sonido y la instalación.

Aunque va más de un siglo desde que se dieron las primeras manifestaciones consideradas dentro de este tipo de obras, el arte cinético hoy en día está cobrando una trascendencia bastante interesante donde interviene mucho el papel de la tecnología, los procesos mecánico-digitales y claro está la integración con otros artes, como es el caso de la obra en cuestión. El arte cinético está basado principalmente en movimiento real, en esculturas, instalaciones y configuraciones materiales que se mueven mediante patrones o estructuras definidas, por lo que claro está, se presta para realizar procesos más que interesantes con el sonido y la música. Qué mejor que el sonido, movimiento puro, para darle nueva vida y alcance a este tipo de obras, como podemos observarlo en el trabajo que ha realizado Ólafur.

El mismo Sauter lo dice en el vídeo, cuando comenta que cada una de las esculturas tiene su propia característica, tiene algo que la hace única ante las otras, por lo que crear música para cada una, se vuelve muy interesante a la hora de tenerlas todas moviéndose y sonando en un mismo espacio. En sus propias palabras: "la idea no era simplemente agregar música, sino combinar la música y las esculturas para darles vida mediante la música". Y realmente es algo que se hace notorio, sobre todo al conocer como logran integrar los tres elementos claves para el grupo en esta obra: reflexión, sonido y movimiento.

Como comenta Ólafur, el proceso lo han logrado a partir de una comunicación bidireccional entre ambos procesos de colaboración, en este caso traduciendo el movimiento de las esculturas a patrones musicales y viceversa. Él lo define como la composición de piezas de baile para no-humanos, donde cada pieza es creada para que funcione de forma individual pero al ser combinada en el espacio de la exposición, se torne todo el conjunto en una sinfonía de pura luz, sonido y movimiento. Es igualmente interesante algo que ha tocado a Arnalds y es el hecho de crear música para un único lugar, para un único momento, para un espacio específico. Incluso esto lo ha reflejado en la inauguración de la muestra, donde ha tocado en vivo las piezas junto con las esculturas. Es música que según él, no funcionaría en otro espacio y de otra forma, y claro, yo creería que jugar con la magia del movimiento sin lo efímero no sería realmente divertido.

Symphonie Cinétique - The Poetry of Motion estará expuesta hasta el 28 de Julio en el MADE, Alexanderstr. 7 (Haus des Reisens), noveno piso, Berlin.

(Y aquí os dejo un extra: otra colaboración de Ólafur, esta vez con un artista que le envió una interpretación visual de una de sus obras, como cuenta en Press Pause Play)

Miguel Isaza
EL AUTOR

Miguel es un investigador que relaciona la filosofía, el arte, el diseño y la tecnología del sonido. Vive en Medellín (Colombia) y es fundador de varios proyectos relacionados con lo sonoro, como Éter Lab, Sonic Field y Designing Sound.

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