Sintetizadores

Oplab, la sorpresa de Teenage Engineering

Oplab

Teenage Engineering vuelve a ser la sensación en el NAMM, esta vez con la introducción de Oplab, un nuevo sistema de conexión que abre las puertas a todo un mundo nuevo de posibilidades.

Oplab se define básicamente como una tarjeta experimental orientada a conectar entre sí diversos tipos de dispositivos e instrumentos musicales. Es una especie de puerto central desde el cual se pueden conectar todo tipo de cosas, por medio de CV, USB, MIDI o puertos de 12-Bit. Cualquier dispositivo existente que trabaje en alguno de esos formatos, puede ser utilizado como esclavo o maestro. En otras palabras, la tarjeta permite conectar de MIDI a CV a USB y visceversa.

La idea es fundamentalmente algo experimental, permitiéndole al usuario no solo conectar instrumentos y controladores orientados a labores musicales, sino también cualquier tipo de aparato que pueda generar una señal capaz de controlar o realizar algo en el sistema.

Por ejemplo, se puede tomar un disco duro, desarmarlo y conectarlo para que sirva como control de "scratching", o un mouse puede hacer de controlador de pitch. Las posibilidades se expanden de una forma asombrosa, ya que se pueden conectar entre si cualquier tipo de aparatos, sintes, ordenadores, iPads, telefonos, lo que sea. Incluso se incluye un editor dedicado que permite reconfigurar la placa.

Y por si fuera poco, la empresa ha introducido varios accesorios que, al conectarse a la tarjeta permiten diversos tipos de controles y movimientos. En un comienzo se incluyen Tap TS-2, un micro piezoeléctrico dedicado a percibir vibraciones directas y movimiento; Flip TS-3, que agrega función de acelerómetro, con un sensor que detecta movimiento esférico; y por último está el Poke TS-4, el cual es sensible a la presión.

Disponible de inmediato por $299. Cada accesorio y opciones agregadas tienen precios diferentes.

Miguel Isaza
EL AUTOR

Miguel es un investigador que relaciona la filosofía, el arte, el diseño y la tecnología del sonido. Vive en Medellín (Colombia) y es fundador de varios proyectos relacionados con lo sonoro, como Éter Lab, Sonic Field y Designing Sound.

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