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Review de la Omnitronic TRM-402, mesa de mezclas rotary para todos

Introducción

La actual moda de las mesas rotary forma parte de una de esas formas de retrofetichismo que no sólo alcanza a los productos electrónicos de consumo si no también a ciertos sectores profesionales. Este tipo de mesas en las que los faders están sustituidos por grandes potenciómetros rotatorios y que suelen incluir en su arquitectura algún tipo de ecualización de tipo isolator, acaparan la atención y son un objeto de deseo que tanto fabricantes pequeños de productos boutique como grandes marcas están aprovechando.  

La mayoría de productos nuevos en esta categoría, en la mayoría de los casos usan componentes premium y cuidada manufactura para ofrecer un sonido de gran calidad y unas capacidades para lograr en las manos adecuadas grandes mezclas. Esto contrasta con lo espartanas en funciones que suelen ser –se basan en mezcladores muy antiguos– y con un precio que no suele ser apto para todos los públicos; es extraño que una rotary de sólo dos canales cueste menos de 1.500€. 

Aparte del típico isolator y los controles en formato de grandes potenciómetros, suelen ofrecer una EQ de 2 o como mucho 3 cortes, en ocasiones un circuito de envío y retorno para efectos y algún filtro… y poco más. El protagonista en estas mesas es el sonido, y suelen ser muy apreciadas por DJs de House que disfrutan haciendo largas mezclas sacando partido del isolator que suelen integrar en el master; muchos también aseguran preferir el control sobre los niveles con los potenciómetros rotatorios ya que lo encuentran de mayor precisión. Pero como decía antes, esto es algo que actualmente se paga y caro.

Sin embargo en 2014 la marca alemana Omnitronic lanzó al mercado el TRM-202, un mixer rotary de dos canales por un precio de unos 350€. Omnitronic nunca ha sido un fabricante de productos premium, y mucha gente desconfiaba de que Omnitronic hubiera hecho nada aceptable. Sin embargo, el mixer acabó teniendo un éxito relativo gracias a que montaba los potenciómetros ALPS “Blue Velvet”, muy agradables, de gran precisión y empleados en los mixers top de este tipo. Aunque el sonido no era obviamente de gama premium era lo suficientemente bueno como para llevarse una de esas rotary “low cost” sólo por el hecho de probar una rotary sin arruinarse. El problema de este mixer estuvo en su fiabilidad, muchas unidades salieron defectuosas y Omnitronic incluso retiró unidades ya la venta… pero para lanzar una revisión MK2 del producto.

En 2017 llegó la versión MK3, con un diseño y sonidos mejorados, y en verano del pasado 2018 Omnitronic lanzó el TRM-402, mixer de 4 canales con la misma filosofía que el TRM-202. Este mixer que actualmente se pude adquirir por unos 570€ es el protagonista de nuestra review, hemos podido probarlo unas semanas y te contamos lo que nos ha parecido esta opción económica para disfrutar de mezclas a la antigua usanza.

Construcción y controles

El TRM 402 está construido sobre un chasis metálico bastante sólido, de tamaño rectangular y planchas bastante gruesas. El dispositivo es un bloque rectangular pintado en negro mate –la pintura es elegante pero se llena de marcas de las manos enseguida–, de disposición apaisada. Todos los controles son potenciómetros rotatorios, de tres tamaños distintos. Los más pequeños que se emplean en la EQ de dos bandas de cada canal ya son más grandes que la mayoría de potenciómetros que encontrarás en mesas “normales”, mientras que los de volumen por canal son ya de casi 25mm de diámetro en los capuchones, mientras que los grandes del isolator son de unos 30mm. Los capuchones tienen un aspecto de rueda dentada, y lo que parece metal en ellos es en realidad plástico pintado de pintura metálica, aunque dan el pego decentemente; se pueden cambiar por unos mejores. Todos los potenciómetros ofrecen un giro con de suavidad uniforme, con la resistencia justa para no moverlos por accidente ni tampoco para que haya que hacer un gran esfuerzo para moverlos. 

Los botones de la mesa que se emplean para elegir la entrada de cada canal, activar la preescucha, el split cue o los micros, son interruptores por pulsación, algo pequeños pero bastante firmes. En el centro de la mesa tenemos un vúmetro para el master formado por dos líneas de 12 segmentos. Cada canal tienen un testigo amarillo para indicar la entrada seleccionada, y otro verde par indicar si la preescucha está activada, así como un testigo central para indicar si la mesa está encendida. 

Muchos se preguntarán que por qué no nombro en ningún momento controles de ganancia, y la respuesta es simple: no los hay como tales. ¿Por qué ocurre esto? En las mesas rotary el control de ganancia y el de volumen de cada canal, y por decirlo de una forma mundana, están unificados en el control rotatorio de volumen del canal. Generalmente entre los dos primeros tercios y los tres cuartos –depende del fabricante– del giro del potenciómetro se controla la señal con la ganancia a 0db, y el tramo final de giro es lo que hace que suba la ganancia hasta lo que entregue el circuito. Esto hace que la forma de pinchar con una rotary sea distinta, ya que la típica costumbre de ajustar ganancia mientras se preescucha y luego usar todo el recorrido hasta el final del fader de canal para sacar la canción al aire, pierde sentido aquí al no haber control sobre la ganancia. Sencillamente tienes que dar volumen con el control rotatorio hasta que ajustes al nivel correcto según tus oídos. Sí que hay en la parte trasera unos controles que se deben manipular con un destornillador para ajustar la sensibilidad de la ganancia de la señales phono, esto imagino que se ha incluido para poder compensar señales débiles de cápsulas de giradiscos con una señal de salida de pocos milivoltios y poder mezclarlas adecuadamente con señales de línea. 

Me gustaría comentar un detalle respecto al aspecto de la mesa, y es que aunque es cierto lo que se comenta en redes que el diseño es “demasiado similar” al de la DJR-400 de E&S, lo cierto es que en cualquier momento que trates de hacer una rotary compacta con EQ de 2 canales, no tienes muchas más opciones de diseño. No voy a negar que los diseñadores de la mesa hayan podido tener en mente la DJR-400 a la hora de diseñar la TRM-402, entre otras cosas porque la DJR-400 a pesar de ser un producto boutique es una mesa casi de referencia en este tipo de categoría, pero dudo mucho que buscaran ofrecer un producto que fuera una réplica –este es un buen asunto para debatir en los comentarios–.

Conexiones

En el panel trasero tenemos 8 pares de entradas RCA, 2 por canal, siendo de cada par uno para línea y otro para phono; sí, puedes pinchar con cuatro platos con esta mesa, no está nada mal. Pero es que además las cuatro entradas phono son conmutables en línea con unos interruptores en el panel trasero, con lo que puedes tener hasta 8 fuentes de línea. Eso sí, hay algo un poco desconcertante en el orden de los pares de entradas, ya que en los canales 1 y 2 primero van los pares phono y luego los de línea, mientras que en el 3 y 4 están al revés, así que o tienes esto bien presente o te aseguras de meter los cables mirando las serigrafías de las conexiones para no meter la pata.

Otra grata sorpresa es que tanto la salida master como la de monitores están ambas en XLR y RCA, algo poco frecuente. Y tenemos otra salida adicional más en formato RCA para grabaciones. Vaya, al margen de ser una rotary la cantidad de entradas y salidas es muy completa. Las conexión XLR de micro y las de jack y minijack de auriculares están duplicadas, tienes conectores para ambas cosas en el panel superior como en el frontal, con lo que en total de auriculares hay cuatro conectores; lo dicho, muy completa en posibilidades de conexionado.

La fuente de alimentación de la mesa es interna y emplea el clásico conector IEC de tres puntas, tenemos también cuatro terminales para las tomas de tierra de los platos en las entradas phono.

En uso

Es bastante menos complicado de lo que esperaba pinchar con una rotary. En el pasado he probado unas cuantas pero sólo durante espacios cortos de tiempo poniendo unos pocos discos, y esta ha sido la primera vez que he pasado realmente bastante tiempo con una. Se le pilla soltura en poco tiempo, y aunque hay ciertas cosas que sencillamente no puedes hacer por lo espartano de la mesa, se compensa muy mucho con la experiencia tan chula que son las larguísimas mezclas en las que fundes de manera absolutamente suave las canciones. 

La EQ a pesar de ser de dos canales tiene suficiente realce y atenuación como para hacer lo necesario, y el isolator está cerca de la perfección, los cortes de frecuencia son muy musicales y cuando por ejemplo anulas los graves realmente quitas absolutamente cualquier rastro de bombo/kick y gran parte de lo que haga de bajo en las canciones. Donde a algunos les he visto comentar que hay un fallo, y es en que los potenciómetros del isolator no tienen punto de parada central, yo personalmente lo veo una ventaja porque da mayor suavidad a su uso si quieres pasar de filtrar a acentuar en un mismo movimiento. Y decía que está cerca de la perfección porque tiene un detalle que para algunos puede ser crítico: lo que hagas con el isolator no lo puedes monitorizar por auriculares. Aunque en la sección de mezcla de auriculares actives la preescucha del master, hagas lo que hagas con el isolator la monitorización de esa señal la escucharás como si el isolator no existiera. Esto para un uso de la mesa en directo no es tan relevante, a fin de cuentas tienes que escuchar lo que pasa en la sala, pero para un uso doméstico o en estudio, a más de uno le va a molestar no poder estar todo el rato pinchando sólo con auriculares. Especialmente de noche en casa a las tantas.

Encontré un pequeño defecto en la mesa, o al menos en la unidad que me llegó para probar, y es que aunque no haya nada saliendo por el master, si la preescucha la pones para escuchar el master y activas la monitorización por auriculares, aunque el potenciómetro de mezcla de auriculares lo tengas en el extremo derecho, se cuela en los auriculares sonido de lo que está por preescucha. No es que sea mucho, apenas un poco, pero es un detalle que podrían cuidar más. 

El sonido de la mesa es bastante mejor de lo que esperaba por este precio y de esta marca. Omnitronic nunca ha hecho mesas de mezclas de gama alta/profesional, con lo que a decir verdad esperaba el sonido de una mesa OEM asiática barata, pero me equivoqué de pleno. Ojo, que nadie espere el sonido de un 92 en esta mesa, pero sí unos graves realmente redondos, con el resto del espectro bastante correcto. Aquí no vas a encontrar obviamente el sonido de una Rane MP2015, ni el de una Condesa, ni hay tanta nitidez como en la primera –por cierto, hay gente que no sabe que esa mesa es 100% digital– ni la calidez de la segunda. Pero no tengas miedo de encontrar el sonido a lata de mesas Behringer o Phonic baratas aunque no conozcas la marca apenas, hay suficiente margen dinámico para hacer mezclas con tres y cuatro fuentes de sonido sin que parezca que todo satura, la EQ hace un trabajo excelente especialmente con los graves, y el sonido general es muy correcto. Claro que podría sonar mejor, pero también podría ser más cara. 

Respecto a las sensaciones, aunque sea un tópico en los artículos de este tipo de productos, lo cierto es que esto es una verdad como un templo: las mesas rotary y los isolator en combinación son divertidísimos. Lo pasé francamente bien poniendo disco-house, soulful, french house  y balearic con esta mesa, parece que el isolator esté diseñado para esos estilos. Por otra parte la ecualización de graves tiene un realce tan agradable que siempre tiendes a darle más, para que luego los cortes con el isolator sean más dramáticos.  Los vúmetros a pesar de ser únicamente para el master tienen una respuesta bastante rápida y precisa, son francamente útiles.

La TRM-402 no tiene nada realmente malo, menos aún por el precio al que se vende. Me sigue sorprendiendo después de varias semanas que a pesar de que el nombre que lleva la mesa sea Omnitronic, no esperaba un producto así de una marca que siempre me había parecido de segunda división. Durante mis pruebas incluso conecté a las entradas de la mesa cajas de ritmo y samplers y todo encajaba bastante bien, es una mesa bastante versátil. No considero que sea tampoco un fallo en esta mesa que no disponga de envío y retorno para efectos, es obvio que me gustaría que lo tuviera, pero volviendo una vez más al tema del precio –sí, soy pesado con este argumento, pero esta es de las pocas veces que es tan explotable– no se puede pedir más por lo que se paga por ella. Ni más ni menos. 

Conclusiones

La TRM-402 es un mixer rotary de 4 canales low cost –unos 570€ en diversas tiendas europeas actualmente– con un sonido correcto, a destacar especialmente un buen sonido de graves, y con unos controles de buena respuesta para dominar funciones que hacen exactamente lo que dicen que van a hacer. Su manejo es sencillo y divertido, si sabes pinchar con una mesa “normal” la curva de aprendizaje será escarpada. A pesar de que no entrega la nitidez ni el margen dinámico de mesas mucho más caras, es una mesa muy interesante tanto para los que nunca hayan probado una rotary y quieran hacerlo sin pedir un préstamos al banco y en general también para amantes de determinados géneros de club con largas mezclas que giran alrededor de la etiqueta house. 

Lo mejor:

  • Amplias y completas posibilidades de conexionado.
  • Controles grandes, de movimiento suave y homogéneo. 
  • Diseño retro elegante y espartano.
  • Compacta y bien construida.

Lo peor:

  • No poder disfrutar del isolator por auriculares.
  • Una pena que lo que parece metal en los capuchones no lo sea.
Teo Tormo
EL AUTOR

He trabajado como productor musical y discjockey. Desde hace años investigo y analizo la tecnología musical aplicada al DJ, buscando siempre las herramientas más innovadoras y observando su impacto en la industria musical.

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