Informática musical

Apple Logic Pro: creatividad y optimización condicionadas por la estrategia de Apple

Mejores DAWs Apple Logic Pro
Imagen promocional de Logic Pro
Apple

Hace solo unos días que Logic Pro 12 y el nuevo servicio Apple Creator Studio marcaron el último giro de Apple hacia un futuro en el que la producción musical convivirá con la inteligencia artificial y, parece ser que, con los modelos híbridos de suscripción. Pero ese DAW que hoy presume de asistentes inteligentes, análisis automáticos y funciones que se expanden con cada actualización nació mucho antes, en una época en la que la IA no era más que una fantasía de los autores de ciencia ficción más imaginativos. Logic empezó su camino muy lejos del brillo corporativo de Apple, siendo un humilde secuenciador de una pequeña empresa alemana diseñado para músicos aventureros que trabajaban cuando producir música en un ordenador era casi un acto de fe.

A lo largo de sus más de treinta años de historia, Logic ha experimentado transformaciones profundas: cambios de dueño, rediseños completos, nuevos flujos de trabajo y una integración cada vez más estrecha con el ecosistema de Apple. Pero, al mismo tiempo, ha sabido conservar muchos de los rasgos que lo convirtieron en una de las opciones más atractivas para productores, compositores y creadores, gracias a un enfoque eminentemente musical, una potencia técnica que fue creciendo con cada generación de hardware y un equilibrio poco común entre profundidad y accesibilidad. Su evolución es la de un DAW que ha aprendido a moverse entre dos mundos: el de la creatividad pura y el de las decisiones estratégicas de Apple, que marcan su ritmo mucho más de lo que le gustaría a la mayoría de sus usuarios.

Logic Pro: un poco de historia

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Logic nació a principios de los años 90 bajo el nombre Notator Logic, desarrollado por la compañía alemana C‑Lab, que más tarde se convertiría en Emagic. En aquel momento, el programa era ante todo un secuenciador MIDI avanzado, pensado para compositores y arreglistas que necesitaban un control detallado sobre sus instrumentos electrónicos. Su potencia y flexibilidad lo convirtieron rápidamente en una herramienta respetada entre músicos profesionales, especialmente en Europa.

C-Lab Notator Logic (1991)
C-Lab Notator Logic (1991)
Sound On Sound

El gran punto de inflexión llegó en 2002, cuando Apple adquirió Emagic y convirtió Logic en un producto exclusivo para macOS. Ese movimiento, además de ser el catalizador de una buena dosis de odio por parte de los usuarios que el programa tenía en PC, redefinió por completo su identidad. Logic dejó de ser un DAW multiplataforma para integrarse profundamente en el ecosistema Apple. A partir de ese momento, cada versión fue incorporando más instrumentos, más efectos y más herramientas orientadas a la producción musical moderna, mientras Apple reforzaba su estrategia de ofrecer un DAW profesional a un precio sorprendentemente accesible.

Apple Logic 8 (2009)
Apple Logic 8 (2009)
Apple

Durante los años siguientes, Logic renovó su interfaz para hacerla más visual y accesible, amplió su biblioteca de sonidos hasta niveles casi enciclopédicos y añadió motores de audio cada vez más potentes. La llegada de Logic Pro X en 2013 marcó otro momento clave, ya que supuso un rediseño profundo que a la postre consolidó aún más su reputación como uno de los DAWs más completos y estables del mercado, especialmente para compositores y productores que trabajan con MIDI, instrumentos virtuales y arreglos complejos. Además, su agresiva política de precios bajos y actualizaciones gratuitas, prácticamente obligó a varias empresas de la competencia a ajustar los precios de sus propios DAWs.

Apple Logic Pro X (2013)
Apple Logic Pro X (2013)
Apple

En 2023, tras varios años en los que el panorama estuvo bastante tranquilo y no parecía suceder nada llamativo más allá de las regulares actualizaciones que iban llegando cada cierto número de meses, Apple decidió entonces llevar Logic Pro al iPad para ofrecer una experiencia de producción musical avanzada en formato táctil. Y ahora con Logic Pro 12, que introduce más herramientas basadas en IA y un modelo híbrido entre compra y suscripción, todo apunta a que Apple quiere volver a definir los términos de lo que ellos consideran que será el futuro de la producción musical con ordenador.

Logic Pro: características principales

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Rendimiento envidiable e integración total con el ecosistema de Apple

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La integración total con el ecosistema de Apple es, probablemente, el rasgo que más define a Logic Pro hoy en día. No se trata de que funcione muy bien en macOS, sino de que está diseñado para exprimir hasta el último hilo del hardware de Apple. En equipos con arquitectura Apple Silicon, Logic alcanza niveles de eficiencia que otros DAWs no pueden ni soñar: más pistas, más instrumentos virtuales, más efectos simultáneos y una estabilidad que parece casi inmune al estrés. Todo está pensado para convivir con el sistema operativo, desde la gestión de memoria hasta la aceleración por hardware, pasando por funciones que se apoyan directamente en tecnologías exclusivas de Apple.

Apple Logic Remote
Logic Pro se integra a la perfección con el hardware de Apple
Apple

Esa integración se extiende también a los dispositivos táctiles de Apple, ya sea a través de Logic Pro para iPad, del gratuito GarageBand para iPad y iPhone o de la aplicación de control Logic Remote para iPad y iPhone. La posibilidad de empezar una idea en una tableta o un móvil, continuarla en el Mac y volver al iPad para grabar o editar con controles táctiles crea un flujo de trabajo híbrido que pocos DAWs pueden igualar con tanta facilidad y solvencia. Apple ha construido un ecosistema donde el software y el hardware se retroalimentan, y Logic es uno de los mejores ejemplos de esa filosofía. Esta simbiosis también tiene sus implicaciones negativas —y hablaremos de ellas en los puntos débiles de este artículo—, pero en términos de rendimiento y coherencia en lo que se refiere a experiencia de uso, Logic juega en una liga propia.

Enfoque creativo y musical

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Logic Pro siempre ha tenido bastante fama de ser un DAW “amable”, y no es una etiqueta gratuita. A pesar de integrar una cantidad abrumadora de herramientas, instrumentos virtuales, efectos, editores avanzados, funciones de IA, flujos híbridos de audio y MIDI, etc., su diseño está pensado para que un usuario pueda empezar a crear música sin sentir que necesita un manual de 500 páginas —lo cual es irónico, porque el manual de Logic Pro tiene más de 1000 páginas—. Para la mayoría de usuarios, la interfaz es clara, las funciones esenciales están donde uno espera encontrarlas y la progresión natural desde GarageBand suaviza enormemente la curva de entrada para quienes descubrieron la creación musical con el DAW gratuito de Apple. En comparación con otros DAWs de esta escala que exigen un aprendizaje más técnico, Logic permite que un principiante empiece a componer, grabar y arreglar casi desde el primer día, sin renunciar por ello a la profundidad que buscan los usuarios avanzados.

Apple Logic Pro 12
Imagen promocional de Apple Logic Pro 12
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Pero esta accesibilidad no significa simplicidad: significa una arquitectura pensada para no abrumar, sobre todo al principio. Logic oculta lo complejo hasta que el usuario lo necesita, y eso lo diferencia de alternativas como Cubase o Pro Tools, donde la potencia se muestra desde el primer minuto, a veces en detrimento de la claridad. Aquí, las herramientas avanzadas —Flex Pitch, Smart Controls, el mezclador completo, los editores detallados, las herramientas Dolby Atmos— aparecen de forma progresiva, integrándose en un flujo de trabajo visual y coherente. El resultado es un DAW que permite crecer dentro de él empezando con lo básico y pudiendo descubrir nuevas capas a medida que las necesitas hasta que llegas a dominarlo. Esta combinación de accesibilidad inicial y sofisticación real es una de las claves de su éxito entre compositores y productores que buscan centrarse en la música sin renunciar al control.

Herramientas avanzadas de MIDI y composición

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Logic Pro siempre ha sido especialmente fuerte en el terreno del MIDI y la composición, y no por una sola herramienta, sino por la forma en que todas ellas encajan en un flujo de trabajo coherente. El piano roll es uno de los más potentes y claros del mercado, con funciones de edición rápida, transformaciones MIDI, cuantización avanzada y un sistema de articulaciones que facilita trabajar con instrumentos orquestales o librerías complejas. A eso se suman los Smart Controls, que permiten manipular parámetros esenciales sin perderse en menús, y un Step Sequencer que combina la tradición de las cajas de ritmos con la flexibilidad moderna del MIDI. Incluso Live Loops, aunque no ha calado igual en todos los usuarios, ofrece un enfoque no lineal basado en bucles que puede ser muy útil para experimentar con ideas, estructuras y texturas antes de lanzarse a hacer un arreglo definitivo.

Todas estas opciones convierten a Logic en una herramienta especialmente atractiva para compositores de música para imagen, videojuegos y multimedia, que necesitan un entorno capaz de manejar arreglos complejos sin sacrificar velocidad. La combinación de un piano roll tan potente, un sistema de articulaciones muy bien integrado, herramientas de orquestación y una gestión muy eficiente de los instrumentos virtuales hace que muchos compositores encuentren en Logic un entorno difícil de sustituir con otros DAWs. No es casualidad entonces que tantos profesionales de las bandas sonoras lo elijan. Logic permite pasar de una idea inicial a una maqueta completa de una forma rápida y fluida apoyándose en herramientas e instrumentos que han sido diseñados para potenciar la creatividad.

Contenido, contenido y más contenido

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Logic Pro incluye una colección de instrumentos virtuales, efectos y librerías de sonido tan amplia que, en muchos casos, supera con creces lo que un músico podría llegar a necesitar en toda una vida creativa. Alchemy, su sintetizador estrella, es prácticamente un estudio modular dentro del propio DAW: síntesis aditiva, granular, espectral, VA, sampling… todo en un único instrumento capaz de generar desde pads cinematográficos hasta texturas imposibles. Sculpture, por su parte, sigue siendo uno de los sintetizadores de modelado físico más interesantes del mercado, perfecto para sonidos orgánicos y experimentales. A esto se suman Sampler y Quick Sampler, que permiten trabajar con muestras de forma rápida o profundamente detallada, y herramientas como Drum Machine Designer o Drummer, que ofrecen baterías electrónicas y acústicas con un nivel de control y naturalidad sorprendente para un DAW de serie.

Apple Logic Pro Plugins
Apple Logic Pro incluye una enorme cantidad de instrumentos virtuales, plugins y librerías de sonidos y presets
Apple

La biblioteca de Logic es además increíblemente vasta. Incluye baterías acústicas grabadas con mimo, colecciones orquestales completas, sintetizadores clásicos, instrumentos étnicos, miles de grabaciones de voz, loops de todos los géneros y una cantidad casi absurda de presets listos para usar. Y lo más llamativo es que todo esto viene incluido sin coste adicional, algo que contrasta con otros DAWs donde una parte importante del contenido premium se vende por separado. Para muchos productores, especialmente quienes empiezan o quienes trabajan en múltiples estilos, esta abundancia no solo es un valor añadido, es una razón de peso para elegir Logic como su entorno principal, porque ofrece un arsenal creativo capaz de cubrir prácticamente cualquier necesidad sin recurrir a plugins o librerías externas.

Precio muy competitivo

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Desde el lanzamiento de Logic Pro X en 2013, el precio ha sido uno de los grandes argumentos de compra del DAW de Apple. Mientras otros DAWs combinan licencias iniciales elevadas con actualizaciones de pago cada pocos años, Apple ha mantenido durante más de una década un planteamiento casi insólito: un pago único económico y actualizaciones gratuitas de por vida. Sí, es cierto que para entrar en el ecosistema hay que pasar por el “diezmo” del hardware —más caro que la media—, pero para muchos usuarios ese coste se amortiza con el tiempo. Si alguien cambia de ordenador cada ocho o diez años, el ahorro acumulado en actualizaciones de su DAW puede compensar, e incluso superar, la diferencia de precio respecto a un PC equivalente. Y en un sector donde las herramientas evolucionan rápido y las actualizaciones son constantes, no tener que pagar por cada salto de versión es un alivio real para muchos productores, compositores y estudios pequeños.

Y a este modelo de precios para las licencias perpetuas, podemos sumar ahora la nueva suscripción Apple creator Studio, que ofrece una suite de herramientas creativas y profesionales, entre ellas Logic Pro, por solo 129€ al año (o 12,99€ al mes). Y si nos fijamos en la suscripción para estudiantes y profesores universitarios el panorama es directamente demencial: 29€ al año (o 2,99€ al mes) por una suite que incluye prácticamente todo lo necesario para abordar proyectos de música, vídeo y diseño gráfico. Ninguna otra empresa ofrece un paquete tan amplio y tan integrado por un precio ni remotamente semejante. En conjunto, el resultado es un ecosistema donde el software profesional tiene un coste sorprendentemente accesible a largo plazo, siempre que uno acepte la premisa fundamental de que en Apple el hardware es la puerta de entrada, y el software "la recompensa".

Logic Pro: puntos débiles

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Dependencia absoluta del ecosistema Apple

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Logic Pro vive dentro de un jardín amurallado: el ecosistema Apple. Esa dependencia absoluta tiene, como ya hemos dicho, ventajas claras —rendimiento, estabilidad, integración—, pero también un coste evidente. Solo funciona en macOS y iPadOS, lo que limita su adopción en estudios que trabajan con hardware diverso, y obliga a cualquier usuario a invertir en equipos Apple, más caros que la media. Para muchos profesionales esto no es un problema, pero para otros supone una barrera de entrada real, porque no pueden llevarse sus proyectos a un PC, no pueden montar un estudio híbrido y no pueden elegir hardware en función de sus necesidades o presupuesto. Logic es un DAW excelente, pero es un DAW que exige aceptar las reglas del ecosistema que lo sostiene.

Apple Logic Pro
Logic Pro solo está disponible para hardware de Apple
Apple

El segundo gran inconveniente en este sentido es la política anual de actualizaciones de Apple, que afecta directamente a Logic. En un entorno profesional, un DAW no debería depender de un nuevo sistema operativo cada doce meses para acceder a funciones clave, ni debería exigir a los usuarios que actualicen su Mac con tan poco margen de retrocompatibilidad. Apple no rompe Logic de un día para otro, pero sí condiciona su evolución a un calendario que no siempre coincide con las necesidades de músicos, estudios o compositores que priorizan estabilidad por encima de novedades. El resultado es una erosión lenta pero constante con usuarios que no pueden actualizar por incompatibilidad con plugins, funciones que solo llegan a quienes adoptan el último macOS, y una sensación generalizada de que el software profesional está atado a un ciclo mucho más pensado para el consumo que para la creación. Es uno de los puntos donde más se nota que Logic, por brillante que sea, vive al ritmo y bajo las condiciones de Apple.

Un DAW muy potente, pero menos arraigado en el entorno profesional tradicional

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Logic Pro es un DAW extremadamente capaz, pero cuando se compara con entornos más orientados a la ingeniería pura —como Pro Tools, Nuendo o incluso Cubase— se le ven algunas costuras. Su edición de audio, aunque solvente y apoyada en herramientas potentes como Flex Time y Flex Pitch, no alcanza la precisión y la potencia de edición que ofrecen los considerados estándares del sector. En Logic se puede editar prácticamente cualquier cosa, pero ciertas operaciones siguen requiriendo más pasos, menos atajos o soluciones menos elegantes que en Pro Tools o Nuendo, donde la edición es el núcleo del sistema. Es un DAW pensado ante todo para crear, no para diseccionar audio durante horas, y esa filosofía se nota cuando se trabaja en proyectos que exigen una edición masiva, detallada y constante.

A esto se suma un ecosistema de hardware profesional menos profundo, aunque no inexistente. Logic es compatible con protocolos como Mackie Control o EuCon, e incuso funciona bastante bien con superficies como la Avid S1, pero no alcanza el nivel de integración total que Pro Tools tiene con su propio protocolo ni la variedad de opciones que ofrecen otros DAWs en entornos de estudio tradicionales. Esa diferencia, unida a su menor presencia histórica en estudios de grabación, postproducción y broadcast, hace que Logic tenga un papel más discreto en el ámbito profesional “duro”. No porque no sea capaz, sino porque su ADN está más cerca del compositor, del productor y del creador independiente que del ingeniero que trabaja rodeado de consolas, patchbays y sesiones de 200 pistas de diálogo.

No todas sus herramientas están envejeciendo bien

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Aunque Logic Pro incluye una colección inmensa de instrumentos y efectos, no todos han envejecido igual. Algunos plugins nativos —especialmente los más antiguos, heredados de versiones previas incluso a la compra por parte de Apple— empiezan a mostrar su edad en comparación con las alternativas modernas del mercado. Herramientas como ES1, ES2, EVOC20 o ciertos efectos clásicos siguen siendo funcionales, pero su interfaz, su arquitectura interna y su sonido ya no compiten con la frescura y profundidad de los instrumentos más recientes del propio Logic, como Alchemy o Drum Machine Designer. No es que sean malos de por sí, simplemente pertenecen a otra época del diseño de plugins, cuando la prioridad era la eficiencia y no tanto la expresividad, la modulación avanzada o la integración con flujos de trabajo contemporáneos.

Apple Logic Pro Plugins Vintage
Varios de los instrumentos virtuales y los plugins de Logic Pro necesitan una actualización
Hispasonic

Esta mezcla de componentes ultramodernos y anticuados dentro del mismo DAW crea un contraste curioso y muy poco propio de una Apple que por lo general se muestra muy obsesionada por la coherencia. Logic tiene la capacidad de sonar muy actual con sus instrumentos más recientes, pero también puede sentirse anclado en el pasado si uno recurre a ciertos plugins que apenas han cambiado en más de dos décadas. La variedad de opciones y las herramientas modernas de Logic hacen que esto no sea ningún drama, pero para quienes buscan un entorno completamente renovado y homogéneo, estas reliquias digitales pueden resultar un recordatorio de que Apple no actualiza todos sus instrumentos con la misma frecuencia.

Incertidumbre respecto al futuro

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La llegada masiva de herramientas basadas en inteligencia artificial a Logic Pro en sus últimas versiones ha generado cierto entusiasmo en algunos usuarios, pero también no poca inquietud en parte de la comunidad. Algunos valoran la ayuda que ofrecen estas funciones —desde análisis automáticos hasta asistentes creativos—, pero temen que Apple esté empujando su DAW hacia un modelo donde la IA se convierta en el centro de gravedad del desarrollo. No es que estas herramientas sean negativas en sí mismas; de hecho, algunas se están destapando como bastante útiles. El problema es la sensación de que el ritmo de innovación se está desplazando hacia funciones que requieren conectividad, servicios adicionales o una dependencia mayor del ecosistema, lo que deja a algunos usuarios preguntándose si el futuro de Logic seguirá siendo tan “local”, tan autónomo y tan centrado en el músico como lo ha sido hasta ahora.

A esta inquietud se suma el lanzamiento de Apple Creator Studio, un servicio de suscripción que, aunque hoy es opcional, ha encendido las alarmas entre quienes temen que Apple esté tanteando el terreno para un cambio más profundo. La empresa no ha dicho nada que apunte a un Logic exclusivamente por suscripción, pero la combinación de IA, servicios en la nube y un modelo híbrido ha hecho que algunos usuarios vean un posible preludio de un futuro menos predecible. Para quienes llevan tantos años confiando en el pago único y las actualizaciones gratuitas, esta incertidumbre pesa más que cualquier novedad técnica. No es tanto por miedo, sino más bien una pregunta abierta: ¿seguirá Logic siendo ese DAW estable, accesible y “propio”, o se convertirá poco a poco en un servicio más dentro del ecosistema de Apple?

Logic Pro: ¿quién lo usa?

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Logic Pro no es un DAW que se pueda asociar a un único perfil de creador, sino una herramienta que aparece en flujos de trabajo muy distintos entre sí. Su combinación de instrumentos virtuales, potencia MIDI, herramientas de grabación, efectos, edición flexible y su inmensa biblioteca hace que pueda adaptarse tanto a productores de home studio como a artistas multiplatino, diseñadores sonoros, compositores de cine o creadores experimentales. Lo que explica por qué Logic ha logrado una presencia tan transversal en la industria musical moderna.

En el terreno del pop y los géneros mainstream, Logic es una elección habitual entre conocidos productores que buscan un entorno creativo rápido y versátil. Finneas, responsable del sonido de Billie Eilish, ha contado en numerosas ocasiones que trabaja casi exclusivamente en Logic. Calvin Harris lo ha utilizado para producir algunos de sus mayores éxitos, y Ed Sheeran compone y maqueta buena parte de su música en él. También Pharrell Williams ha recurrido a Logic en diferentes etapas de su carrera, y Jacob Collier, uno de los músicos más influyentes de los últimos años, lo utiliza como centro de operaciones para sus complejísimos arreglos vocales y armónicos.

La música electrónica es otro territorio donde Logic tiene una presencia enorme. Productores de renombre como David Guetta, Armin van Buuren, Alesso, Hardwell o Swedish House Mafia han trabajado con él para crear temas que dominan festivales y listas de éxitos. Pero Logic también es una herramienta clave para artistas mucho más experimentales: Brian Eno lleva muchos años usándolo en sus proyectos de ambient y música generativa, Richard Devine lo emplea como parte de su arsenal de diseño sonoro extremo, y Ben Frost lo integra en sus procesos híbridos de electrónica, ruido y composición contemporánea. Esa capacidad para servir tanto al mainstream como a la vanguardia es uno de los rasgos más distintivos de este DAW.

Y en el mundo de las bandas sonoras, Logic Pro es especialmente popular entre compositores de primer nivel que aprovechan este potente entorno para trabajar con MIDI, plantillas orquestales y texturas híbridas. John Powell ha utilizado Logic en numerosas producciones, Ramin Djawadi lo emplea en parte de su flujo de trabajo para series y películas de gran escala, y Henry Jackman lo ha mencionado como una de sus herramientas habituales. También Brian Transeau (BT), pionero en la intersección entre electrónica y música para cine, es uno de los usuarios más conocidos del DAW. Su presencia en este ámbito se explica por su estabilidad, su potencia MIDI y su capacidad para pasar rápidamente de una idea a una maqueta orquestal completa.

En resumen

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Logic Pro es un DAW que ha sabido evolucionar sin perder su identidad: un entorno creativo, accesible y profundamente musical que combina una potencia técnica enorme con una integración ejemplar dentro del ecosistema Apple. Su biblioteca de sonidos, sus herramientas MIDI, sus instrumentos virtuales y su rendimiento en Apple Silicon lo convierten en una opción muy difícil de igualar para productores, compositores y creadores de todo tipo. Y aunque su modelo de pago único —con actualizaciones gratuitas durante años— sigue siendo uno de sus mayores atractivos, lo cierto es que su valor real está en cómo consigue que ideas complejas fluyan con naturalidad, incluso para quienes no son ingenieros de audio.

Pero Logic también tiene sus sombras: una dependencia absoluta de macOS, una edición de audio menos refinada que la de sus competidores más técnicos, cierta fragmentación entre plugins modernos y heredados, y una política de actualizaciones anuales que a veces juega en contra de la estabilidad profesional. A eso se suma la incertidumbre que generan las nuevas funciones basadas en IA y el reciente modelo de suscripción de Apple Creator Studio. Aun así, en el equilibrio entre virtudes y limitaciones, Logic sigue siendo uno de los DAWs más completos, versátiles y atractivos del mercado, especialmente para quienes buscan un entorno que favorezca la creatividad por encima de todo.

Logic Pro: versiones y precio

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Las licencias perpetuas de Logic Pro 12, la versión más reciente en el momento de publicar este artículo, se puede adquirir por 229€. Y desde el reciente lanzamiento del servicio Apple Creator Studio, también está disponible desde 12,99€ al mes junto a herramientas como MainStage, Logic Pro para iPad y Final Cut Pro, entre otras.

Más información

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David Baizán
EL AUTOR

Comunicador incansable en materia de tecnología musical. Dicen por ahí que de niño se cayó en una marmita llena de osciladores de baja frecuencia.

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